Fusión latinoamericana

Más un instinto que un estilo, más una tendencia múltiple que un movimiento formal, la fusión latinoamericana es una expresión que permite designar los diversos resultados que generaciones de creadores, músicos y grupos chilenos han obtenido durante cinco décadas a partir del cruce entre las ricas fuentes de la música del continente adoptadas en Chile. Como método y espíritu tiene una genealogía que puede remontarse a los intentos de folclor panamericanista previos al Neofolklore de los ’60, y que luego pasa por la fusión de conjuntos de la Nueva Canción Chilena, se mezcla con el instinto del rock y llega hasta compositores, intérpretes y conjuntos de la actualidad, abiertos al jazz, la música basileña y las raíces europeas.

Marta Contreras

Cantante de repertorio de piezas francesas e italianas, temas de amor, baladas swing, boleros cubanos y mexicanos, además de algunos tangos. Marta Contreras Cáceres (no confundir con la actriz y cantante porteña Marta Contreras Laporte) tiene una historia musical tan insólita como fascinante. Fue colaboradora del francés Georges Moustaki por veinte años mientras vivió en París desde la década de 1970, aunque antes de eso ya había cantado en el Olympia como telonera de a Johnny Halliday, en una serie de presentaciones en pequeños bares de la ciudad junto a Sylvie Vartan. Paralelamente, Marta Contreras grabó free jazz con el saxofonista afroamericano David Murray. En 1993 se fue de gira con los holandeses Flairck y cuando regresó, Moustaki, quien no estuvo de acuerdo con la idea, la marginó del grupo. A Chile regresó en 2005 y desde entonces ha cantado en el hotel Brighton de Valparaíso y en clubes de jazz en Santiago con el espectáculo “Música à la carte".

Pablo Sáez

Baterista chileno de jazz contemporáneo, fusiones y música docta y camerística con una larga vida en la ciudad alemana de Colonia. Es un nombre dentro de una corriente de jazz sudamericano instalada en Europa. Ha sido sideman de múltiples proyectos y discos europeos. Su álbum Surensemble (2017), con obras para quinteto con guitarra eléctrica, guitarra acústica y sección rítmica subraya su propuesta como autor en este campo.

Manuel Meriño

Su destacado paso por la alineación del conjunto de fusión Entrama puso a Manuel Meriño en la escena de las nuevas fusiones de raíces latinoamericanas vigentes desde los años '90 en Chile. Actual director musical de la alineación de Inti-Illimani que encabezan los hermanos Jorge y Marcelo Coulon desde la ruptura de ese conjunto en 2003, Meriño ha despuntado ahí además como compositor de parte del repertorio de los discos más recientes del grupo.

Antonio Restucci

Son las seis cuerdas de la guitarra española y las cuatro dobles de la mandolina de todas las latitudes —pero en lo sustantivo, la propia mandolina— las que hicieron de Antonio Restucci uno de los más importantes, respetados e influyentes solistas chilenos en la música de fusión. Una estética de mixturas eminentemente acústicas, coloridas y cristalinas, que tuvo a Restucci como un punto de partida en la ruta lógica junto a otros dos guitarristas alineados este frente: Alberto Cumplido y Juan Antonio Sánchez.

Cachodecabra

La música y la gastronomía populares peruanas son parte de las inspiraciones del grupo Cachodecabra, organizado alrededor del bajista y compositor Francisco Campos como proyecto de fusiones que incorpora la raíz del landó y otros ritmos afroperuanos naturales, con la mirada contemporánea que también define el jazz. De hecho el grupo original contó con la participación de músicos de jazz como el guitarrista Esteban Sumar y el baterista Daniel Rodríguez, aquí como solista del cajón peruano, además de las voces de Rodrigo González y Francisca Santa María. El grupo se formó en 2010 tras las sesiones que realizó en el club de jazz Thelonious, y en 2014 editó su primer disco, Acevichado.

Newen Afrobeat

Considerada la primera orquesta de afrobeat chilena, Newen Afrobeat se formó en torno al compositor y cantante Nicolás Urbina (quien había integrado además el grupo Abya Yala), y desarrolló una música inspirada en el nigeriano Fela Kuti, precursor y punto de partida de esta corriente que desde los años '70 definió parte de una nueva música afro.

Daniela Conejero

Primero compositora, después autora y finalmente cantante. Daniela Conejero describió una ruta musical desde el conservatorio y la música docta hacia los espacios ganados por la música popular, siempre con una marcada inspiración latinoamericana y folclórica, y con la figura de Violeta Parra muy presente en su obra. Conejero fue parte de una generación de voces nuevas de la fusión y sus canciones autorales compartieron aristas con músicos como Lorena Gormaz, Valentina Rodríguez, Susana Lépez o Marcelo Vergara.

Felipe Candia

Lenguajes musicales múltiples han marcado la trayectoria de este versátil baterista desde que apareciera en la escena del jazz de fines de los ’90. Su posición de polivalencia y sobriedad y su conocimiento de los estilos lo llevó a convertirse en un demandado sideman en el jazz acústico y eléctrico, de conjuntos y orquestas, y en la interpretación de música de raíz tropical, pop, fusión latinoamericana y flamenco. Felipe Candia ha sido una suerte de “hermano menor” de solistas como Pedro Greene, Jaime Labarca, Raúl Aliaga, Juan Coderch o Cristóbal Rojas.

Mandala

Liderados por el guitarrista Aldo Sandoval en un circuito que va desde Valparaíso hasta Quilpué, el grupo Mandala (que significa "círculo" en sánscrito) ha sido una cara musical en el puerto desde mediados de la década de los 2000, nutrido de elementos del pop y la canción latinoamericana y brasileña junto a toques de latin jazz, que lo aproxima a grupos de como Motete, Fusión Judá, Trifulka o La Guacha.

Lite Ruiz

Militante de una música de las raíces más profundas y los folclores sureño y andino, desde fines de 2013 Lizbeth Alejandra Ruiz encontró en tierras argentinas un nombre propio y un rumbo creativo. En el pueblo de San Marcos Sierras de Córdoba, donde se instaló finalmente, se convirtió en Lite Ruiz, se presentó en diversos escenarios con atuendos que representan a las culturas y apareció cantando coplas con una caja de ritual temazcalera, cuyo sonido se asemeja al del kultrún mapuche. Fue su imagen más reconocible en el período de vida en Argentina, aunque también cantó con guitarra criolla e incluso guitarra eléctrica.