Fusión latinoamericana
Más un instinto que un estilo, más una tendencia múltiple que un movimiento formal, la fusión latinoamericana es una expresión que permite designar los diversos resultados que generaciones de creadores, músicos y grupos chilenos han obtenido durante cinco décadas a partir del cruce entre las ricas fuentes de la música del continente adoptadas en Chile. Como método y espíritu tiene una genealogía que puede remontarse a los intentos de folclor panamericanista previos al Neofolklore de los '60, y que luego pasa por la fusión de conjuntos de la Nueva Canción Chilena, se mezcla con el instinto del rock y llega hasta compositores, intérpretes y conjuntos de la actualidad, abiertos al jazz, la música basileña y las raíces europeas.
Parte de una generación de cantautoras que retoman la inspiración en la tierra, las raíces y los folclores chilenos, donde figuran Giovanna Arce, Amapola Puz, Florencia Gallardo, Tamara Quijada, Daniela Millaleo o Nacha Haase, Carla Casas-Cordero se estrenó como voz y nombre propio en el disco El río de la vida (2017), resultado de sus primeros ensayos de creación de canciones y de sus viajes por Guatemala, Honduras y México. Viñamarina de nacimiento y fonoaudióloga de profesión, también realizó estudios de guitarra clásica en el Conservatorio de la U. Católica de Valparaíso, aunque terminó próxima al folclor y la música popular, con influencias que van desde Violeta Parra a Mazapán. A su conocimiento de esas guitarras clásica y folclórica, Casas-Cordero sumó la creación de material propio y así comenzó a escribir canciones que tuvieron, en su consideración, "la intención de sanar". Esa primera carpeta fue denominada "Canciones medicina".
La vena y la raíz del folclor latinoamericano y de Violeta Parra están presentes en las canciones de Loreto Lorca —nacida como Loreto González Lorca—, cantautora urbana, guitarrista y charanguista que se ha proyectado hacia temas de la naturaleza y el espíritu humano. Siendo adolescente viajó por Chile, Sudamérica y Norteamérica, donde obtuvo distintos conocimientos, luego aplicados a su creación. Tras décadas de canto popular, en su primer disco, Viento azul (2016), reconsidera esa raíz trovadoresca e incorpora elementos de la fusión y la world music.
La impuntualidad de la mayoría de sus integrantes para las citas de ensayo dio origen al nombre de este grupo de la Quinta Región que, en su opción por la música bailable, se emparenta más con el ska y el punk que con los ritmos tropicales. El trabajo en vivo y el amplio despliegue instrumental han sido sus marcas de identidad, vinculadas de modo esencial a la fiesta y al humor destemplado de sus letras.
Influenciado por diversas fuentes musicales, desde el rock clásico al folclor sureño y desde el jazz contemporáneo a las fusiones de raíces latinoamericanas, el guitarrista Brunos Riveros ha hecho una carrera autónoma en ciudades de la Quinta Región, instalando su nombre en distintos frentes. Nació en Valparaíso y ha vivido largamente en Quilpué, desde donde ha establecido su ruta como músico.
Combo Xingú fue un grupo de músicos de estudio activo durante los primeros años '70 e integrado por estudiantes egresados del Conservatorio Nacional de Música. Comandada por el director orquestal Sergio Arellano, la alineación incluía a ex integrantes de la orquesta tropical Beat Combo, y con ella el grupo dio forma a un repertorio único entre el fragor del repertorio de la Nueva Canción Chilena y la formación popular y orquestal de sus integrantes.
Con una larga residencia entre Estados Unidos y Alemania, Andrés Condon ha sido prácticamente un músico afuerino desde los años '90. Vinculado al sello de world music Mundovivo, Condon fue uno de los primeros guitarristas de explorar los sonidos y las narrativas de diversas culturas del planeta, en paralelo al trabajo de solistas como Alberto Cumplido, Antonio Restucci o Daniel Delgado, aunque menos académica o menos latinoamericanista según el caso. Una larga discografía refrenda su propuesta instrumental, lateralmente asociada a la música new age.
Abya Yala es un grupo que fusiona las raíces del reggae natural con influencias de la música latina y elementos contemporáneos del rock. Es un ensamble de grandes dimensiones, hasta doce integrantes, que se formó en 2005 alrededor del bajista Kai Markus, con miras a una música que transmitiera un mensaje global. Abya Yala era el nombre con la etnia prehispánica kuna llamaba al continente americano, y que significa "tierra de sangre vital". Con secciones de vientos, ritmos y voces, el grupo ha editado los discos Cambia (2011) y Día y noche (2014), que contó con la presencia del cantante mexicano Rubén Albarrán para una versión especial de "Arauco tiene una pena” (de Violeta Parra). Abya Yala se ha presentado en escenarios de Centroamérica y Estados Unidos, en el festival Reggae on the River, además de una gira por ciudades de la costa oeste como Los Angeles, San Francisco y San Diego. Hacia fines de la década de los 2000, una serie de músicos dejó la formación del grupo para iniciar otro proyecto, llamado Newen Afrobeat.
Guitarra española, bajo acústico y los ritmos del bombo legüero y el cajón peruano son la base del sonido del Trío La Tortuga, o simplemente La Tortuga, proyecto formado por los músicos Jean Larrabure, Andrés Fuentes y Nicolás Mansilla en torno al canto y la música latinoamericana. El grupo mantiene un repertorio original con temáticas acerca de la naturaleza y la vida cotidiana. El trío, que se unió al catálogo del sello Hemiola Músicas, editó en 2017 su primer disco, Guitarrita de amor.
Cantante, compositora, charanguista y percusionista, Carmen Lienqueo indica como motivación de su trabajo musical «transportar a un paisaje que emerge de Latinoamérica, una geografía sonora compleja llena de matices». Sus conciertos y grabaciones hasta ahora son representativas de ese alcance amplio y mestizo, esencialmente sudamericano y de valiente expresión personal.
Originarios de Concepción, autodefinidos como «profetas en su tierra», este conjunto ha trabajado a lo largo de una década, con dos álbumes un sonido de esencial fusión, que en su caso suena a ritmo y cruce entre Latinoamérica y ciertas raíces rocanroleras y gitanas. Sus integrantes lo llaman «Gipsy GuarachaPsicodelic Rock». Un permanente trabajo en vivo ha mantenido en actividad al conjunto que, tras la pandemia de Covid19, el año 2022 retomó su agenda.
Varias décadas de trabajo en la música de raíz latinoamericana, con fuertes influencias de Europa y del folclor más profundo de Chile, hacen de Inti-Illimani una escuela de sonido y ética para la cultura nacional. Si bien el conjunto se formó en 1967 para dar vida a un repertorio de orientación andina, su larga trayectoria, su paso por el exilio en Europa y las incesantes búsquedas de sus músicos lo han convertido en un espacio de creación y evolución sonora de las más trascendentes. La presente ficha biográfica se concentra en la historia de sus inicios y desarrollo hasta la división del conjunto en dos facciones, ambas activas en un regular y saludable trabajo musical, aunque paralelo: Inti-Illimani ® e Inti-Illimani Histórico.
Guitarrista y compositor, Edison Belmar ha desarrollado su carrera desde los terrenos de la fusión, con especial inclinación al jazz y la música de raíz latinoamericana. El músico fue miembro fundador del grupo Matahari, y junto a ellos recibió el premio Altazor 2003. Su currículo también incluye colaboraciones y grabaciones junto a gente como Jano Soto, el grupo de rock Coyote y el trío Contrapunto. Desde el año 2004 reside en Francia, donde ha desarrollado una intensa labor en torno a la docencia y la intepretación constante en vivo, en solitario o junto a otros proyectos.
Tras varios años como compositor y cantante del grupo de San Bernardo Triburbana, Pancho Miranda inició un proyecto solista a fines de la década de los 2000. Como con su proyecto anterior, apostó por un lenguaje propio entre el rock y la música de raíz latinoamericana y sus canciones autorales se centraron en temáticas de contenido sociopolítico.
De la mano del joven compositor y vibrafonista Guillermo Rifo, el grupo Aquila llegó a ser reconocido en la historia como el primer proyecto sustantivo en el encuentro del jazz con la música popular y la música docta. Como un legítimo e híbrido ensamble de cámara, Aquila encontró su protagonismo en una variante de estilo y punto de vista creativo que no sólo sobrevivió largamente en la música chilena sino que se convirtió en una de las ramas más fuertes desde los últimos 30 años: la fusión.
Constanza Guzmán es una cantautora chilena nacida en Bélgica, donde ha transcurrido su vida musical como cultora del canto popular latinoamericano y la riqueza de la música construida desde los instrumentos acústicos. Además es compositora de canciones en diversos ritmos regionales, que ella ha instalado en ese contexto europeo, con presentaciones en Bélgica, Francia, Alemania y Holanda. Su primer álbum es Melodías del instante (2022), en el que escribe canciones en español y portugués, como resultado de un decisivo paso por Brasil.
Compositor y productor que comenzó su carrera profesional a en 2014, con el disco Al sur, luego de un largo camino en bandas y festivales escolares. Hijo de Pablo Herrera, heredó de su padre su afición a la guitarra y desde ahí ha trazado su camino musical cercano a la trova y la canción romántica. Con estudios universitarios de Sonido, desde el 2012 comenzó a trabajar en producción musical. Ha colaborado con figuras del pop de su generación como Denise Rosenthal, y su participación en un reality televisivo a mediados de 2014 le dio una especial difusión para su primer sencillo, "Felicidad", que sirvió de adelanto para ese estreno discográfico. Un lenguaje de fusión es la base de su sonido.
Iniciada espontáneamente en el Canto Nuevo de los ’80, Verónica González no fue una figura habitual en aquellos circuitos de música, poesía y protesta política y social como sus contemporáneas Isabel Aldunate, Cristina González o Rosario Salas. Sus permanentes viajes la ubicaron como una artista de paso por Chile, y fue la influencia de muchos sonidos la que determinó su lugar en la música: una exponente de la world music en Alemania, su lugar de residencia.
Los vínculos familiares han sido el principal ancla artística de Tita Parra, pero en ningún caso un fin en sí mismos. Cantautora, guitarrista y tecladista, la mayor de las hijas de Isabel Parra le ha dado forma a un cancionero de rasgos autorales, así como a un estilo de interpretación de raíz latinoamericana registrado tanto en sus propios álbumes como en los de otros músicos. Su discografía se distingue por una fusión que acomoda la raíz folclórica entre citas al jazz y a la música brasilera. Parte de su trabajo se ha dirigido por los derroteros exigentes de la electroacústica, con menciones escritas a problemáticas (identidad femenina, medio ambiente, meditación) de hasta entonces escasa reflexión en el cancionero chileno. Sus grabaciones y conciertos han contado con relevantes músicos de acompañamiento y apoyo, como, en diferentes momentos, Emilio García, Pedro Greene, Chicoria Sánchez y Manuel García.
Andrés Márquez fue uno de los integrantes históricos de Illapu, y una de sus voces principales, hasta 1997, cuando se retiró para ser candidato a diputado por el Partido por la Democracia. Su derrota electoral, sin embargo, no lo llevó de regreso al grupo, y emprendió una historia solista traducida en un disco para Alerce. Su carrera artística se ha alternado con su trabajo político, encauzado un tiempo como concejal por Cerro Navia. Andrés Márquez es uno de los hermanos Márquez Bugueño que han conformado el eje histórico de Illapu, y estuvo en el conjunto desde 1975, acompañándolos durante todo su exilio y su período de mayor popularidad, en los años 90. Como una de las voces principales del conjunto, también fue clave a la hora de la composición, en un oficio que demostró en su álbum solista La vida es más.
«Persona que habla mucho y con prisa», según define sobre la voz "charagüilla" el libro Décimas. Autobiografía en verso, de Violeta Parra. Presentada como La Charawilla, o La Charagüilla, Daniela Sepúlveda es una cantora a lo humano y lo divino, cultora del guitarrón, la guitarra traspuesta, el arpa chilena y la vihuela bastarda, pero también un ejemplar que ha transitado desde aquella tradición centrina hacia las músicas populares de los centros urbanos, especialmente en Valparaíso. Su primer disco es Cuecas par no bailar, parte de esa transgresión a las normas, recogida por Daniela Sepúlveda desde el ideario de la propia Violeta Parra.