Balada
Enamoramiento, encuentro, ruptura y despecho, las sucesivas fases de la relación de pareja, sostienen la temática esencial de esa canción llamada balada. Su intérprete, conocido como baladista, apuesta a una empatía cuya identificación masiva determinará su éxito o fracaso. Por eso en la balada son importantes la redundancia y el impacto melódico de un coro que se adhiera con facilidad al oído. Hacia los años ‘60 se desprendió de ramas urbanas como el bolero o el tango apostando a una categórica difusión radial y presencia en las listas de venta. En esa primera época utilizó el sonido de secciones de cuerdas en sus arreglos y más tarde cedió a las facilidades de los sintetizadores y guitarras. La balada exime a sus intérpretes de una obligación autoral, dejando la composición en manos de expertos mientras que del baladista se esperan otros atributos: que tenga una imagen recordable pues se trata de una estrella moderna de la canción, una capacidad vocal a la altura de los estribillos de ambición épica y una identidad pública que se acomode a los estereotipos del eterno enamorado. La expresión “balada romántica”, como se ve, es una redundancia.
Mapa musical
Uno de los principales baladistas chilenos forjados en los '90 es oriundo de Conchalí, y ha recorrido un camino a veces difícil para alcanzar su lugar. Se inció como niño cantando en micros y festivales para ayudar a la economía familiar, para retirarse una vez y regresar años después en circuitos mayores. Con éxitos masivos y radiales, completa una discografia de varios títulos originales y goza un arraigo popular que, aunque a veces lejano a los medios, está completamente consolidado. La canción "Mi vida", grabada en 1999, es su principal carta de presentación, pero su repertorio es abundante: Temas propios, composiciones especiales para él y covers populares superan el centenar de canciones, y lo mantienen con una permanente presencia en escenarios a lo largo de Chile.
Uno de los primeros grupos de la Nueva Ola se constituyó, como era regla en la época, a imagen y semejanza de otra agrupación estadounidense. En este caso, The Everly Brothers y, en menor medida, The Shadows; referentes ineludibles en la fundación de Los Red Juniors, nombre con que los hermanos Zabaleta, Miguel y Antonio, saltaron a la escena musical a comienzos de los años '60.
Tres canciones marcaron en 2018 el rumbo de Mara Sedini como nombre propio en la música popular. Con "Regresa a mí", "Sin vuelta atrás" y "1.000 pedazos", la cantante cerró el año con su disco debut, titulado Ser, que le redituaría exposición en el medio. Cantante melódica con estudios en en el conservatorio de artes escénicas The American Musical and Dramatic Academy de Nueva York, se vinculó con proyectos de grandes dimensiones, vinculados al teatro, el cine y los musicales. En 2014 regresó a Chile y se integró al elenco de coristas de Myriam Hernández. Junto con el productor Rodrigo Hurtado, elaboró un repertorio de canciones en el estilo del folk y el pop romántico, que derivaron en el citado disco Ser.
Nacida en Chile, pero con una historia musical intensa en Barcelona, Manuela Paz Covián Muñoz tuvo su mayor difusión en nuestro país en 2015, cuando viajó a presentar el disco Algo nuevo. Definida como rockera y romántica por la prensa española, ha recorrido los caminos del pop y la balada con canciones como "Sigue" o "Y volar", que describen ambas líneas creativas.
Pese a nunca haber recibido instrucción formal como músico, Luis Chino Urquidi se hizo cargo de al menos dos de los más exitosos proyectos de canción popular desarrollados en Chile a partir de los años sesenta. Como fundador de Los Cuatro Cuartos y Los Bric-a-Brac, Urquidi destacó como un talentoso arreglador y pianista, hábil en la armonización de voces y en la elección de un repertorio que fue a la vez masivo y propositivo. Su aporte fue fundamental para el desarrollo de música a nivel popular capaz de ser, también, rigurosa en las armonías. Su inicial interés por el jazz derivó con los años en su investigación del folclor y el pop. Sus socios artísticos incluyeron a gente como Pedro Messone, Las Cuatro Brujas y Los Hermanos Zabaleta.
La música fue inspiración familiar en el caso de Jaime Atria Rosselot, cantautor solista, productor, compositor e integrante de varios grupos; hijo del famoso autor de "La consentida" y "Noche callada", Jaime Atria. Festivales de la canción estudiantil fueron su espacio más prolífico de difusión durante los años setenta, aunque han sido voces ajenas las que más han dado a conocer sus composiciones. Gente como Alberto Plaza, Magdalena Matthey, Eduardo Gatti, Juan Carlos Duque, Gloria Simonetti, Pedro Messone y Osvaldo Díaz han grabado canciones suyas.
La figura más gloriosa de la música popular universal surgida en Chile es Lucho Gatica. Maestro del bolero internacional, desarrolló desde su aparición a fines de los años '40 una carrera cuyos alcances internacionales le permitieron consagrar su éxito de masas en América Latina, Estados Unidos, España o Asia entre otras regiones, además de sostener su consagrada condición de leyenda y hacerse acreedor del respeto y el aprendizaje de generaciones de cantantes de habla hispana. Su muerte a los 90 años, ocurrida a fines de 2018 en la capital mexicana, marcó el fin de la era de las grandes voces melódicas del siglo XX.
Perteneciente al staff de aspirantes de la segunda generación del programa “Rojo, fama contrafama” de TVN en 2003, Catalina Barrios se desmarcó de esa categoría al salir de la competencia en las semifinales e ingresar en 2005 al estudio del canto popular en la Escuela Moderna de Música. La intérprete estuvo, entonces, en los dos frentes de la formación protocolar: el set televisivo y el aula universitaria, y así se definió luego como una baladista de acentuada intención pop-rockera.
La cantante y autora chileno-brasileña Lua de Morais llegó al país con 19 años en 1999, pero su figura y voz se hicieron conocidas como concursante de “Rojo internacional” en 2005, la primera competencia de “Rojo, fama contrafama” que incluyó a solistas extranjeros (el cubano Sandier Ante, la venezolana Simoney Romero o el ganador de esa versión Orlando Oliva). Lua de Morais no obtuvo mayor figuración en ese apartado aunque así pudo comenzar una carrera en TV y luego publicar en Chile discos en los que reduciría finalmente su nombre artístico al de Lua.
Como promesa para la música popular chilena entró Douglas a la industria a sus 29 años, con covers en su repertorio y el padrinazgo del mismo mánager que había descubierto a Zalo Reyes más de veinte años antes. Pero desde ese debut con su versión para “Cariño malo”, de Palmenia Pizarro, el cantante consiguió cruzar hacia las súperventas de la música romántica, donde al menos en los años noventa ejerció de autorizado monarca. Douglas mantiene hasta hoy una regular agenda. Su voz poderosa, la participación frecuente en estelares de televisión y una estampa de total corrección lo convirtieron en el fetiche de las madres, quienes lo bautizaron como el «Príncipe del amor», y se aseguraron de tenerlo regularmente en las parrillas radiales. Douglas profesionalizó desde entonces una carrera musical que hoy busca suerte en Miami, como su lugar fijo de residencia y trabajo.
Michelle Finkelstein es una de las voces femeninas del pop romántico que puso en vitrina el productor Javier Domínguez a comienzos de 2010, una partida de nombres que presentó a las entonces veinteañeras Camila Carlevarino, María de los Ángeles Colas, Paula Awad y Carla González. Todas ellas editaron discos, pero Michelle, que por entonces se presentaba solo con su nombre de pila, publicó sus primeras canciones al cumplir los 30 años. La más importante fue "Hoy", el adelanto de su primer álbum solista.
Aunque Arturo Millán es una de las figuras que con frecuencia actuaron en la televisión chilena de los años ’70 y ’80, ya entonces tenía edad para traer mayor experiencia a cuestas. Se inició en los años ’50 como cantante de la orquesta de Izidor Handler. Para entonces era profesor normalista, nacido en Chillán, y fue contemporáneo de la generación gloriosa de cantantes de bolero chileno que incluye a Lucho Gatica, Antonio Prieto y Luis de Castro. Durante su carrera grabó canciones de éxito como "Mi amigo Pedro", "Yo tengo fe" y sobre todo "Mi papá, mi amigo", y fue parte de la generación de músicos que pasaron de la radio a la televisión a comienzos de los ’60. Actuó en Argentina, Perú, Venezuela y España, donde en 1960 ganó el Festival Internacional de la Canción de Benidorm, y obtuvo en dos ocasiones el primer premio en el Festival de Viña, además de ganar en el certamen de 1962 el segundo y el tercer lugar de modo simultáneo. Socio fundador y emérito de la Sociedad del Derecho de Autor, murió el 6 de junio de 1996 a causa de un cáncer, a los 68 años, poco después de haber lanzado los discos Que no se nos vaya el amor (1994) y Por siempre gracias (1995), con motivo de sus 45 años de carrera.
De una cualidad sobresaliente en la voz solista, Antonella Sigala ha encaminado sus rumbos como cantante y autora en la música pop, desde donde ella se proyecta como un nombre propio, en simultáneo a su presencia en espacios del jazz clásico, donde ha desmostrado su valía interpretativa. Sus primeros discos solista, sobre todo Cine noir (2024), la mostraron como una figura en la escena de la década de 2020.
Baladista de la tercera generación del programa de talentos de canto y baile “Rojo, fama contrafama”, Luis Pedraza fue conocido masivamente como Toco Toco, un pseudónimo que pese a que por momentos el propio artista desestimó, lo llevó a congregar una no menor convocatoria de fanáticas de sus canciones en el set de TVN y de paso a ilustrar su primer disco, Vamos pa’ elante (2005).
Estrella juvenil indiscutida de la Nueva Ola, pero voz duradera incluso más allá del auge de ese movimiento, Luz Eliana participó de la época de gloria de la radiodifusión chilena asociada al fomento de la industria, y logró combinar el impacto popular de sus grabaciones con su interés por el jazz y la música negra, gospel y soul. Ganadora del Festival de Viña de 1968, su difusión se apoyó primero en radios y revistas, y más tarde en televisión.
La cándida balada pop “Contaminación” – con una evidente reminiscencia beatle- fue la carta de presentación de Klaun en 1979. El grupo concursó con ella en la competencia musical del programa de Canal 13, Lunes Gala, y luego siguió presentando canciones en una línea similar. Los dos cantantes eran John Elliot y Nano Prado, en ese momento compositores y productores musicales, con trayectoria en el jazz, y con una historia que trasciende la breve existencia de Klaun. La canción “Dale en tu corazón un lugar a Santiago” es una parte de su historia.
La música instrumental fue punto de partida y punto de llegada de Catalina Claro, una promisoria concertista de piano especialista en Mozart y compositora de música incidental, música funcional y orquestadora. Pero a la hora de desarrollar una historia discográfica, estos métodos quedaron supeditados al peso de la canción pop. Catalina Claro fue parte de un proceso de mezclas y fusiones que después de mucho camino recorrido desembocaron en un álbum como Canto por si acaso (2008), con melodía, ritmo, estrofa y estribillo.
Keko Yunge debutó en 1984 como cantante en Sábados Gigantes, en un oficio que él ejercía en pubs, alternando covers - el repertorio habitual de esos espacios- con temas propios. El sello RCA le ofreció entonces grabar un disco, sus canciones ingresaron a las radios y así, un poco de golpe y cuando tenía 22 años , inició una carrera profesional como músico, fundamentalmente con canciones de amor, pero también con temas sociales y reflexiones generacionales. En 1994 presentó el que tal vez es mayor hit de su historia, “Pensando en ti”, parte la banda sonora de una teleserie de TVN, y al año siguiente actuó en el Festival de Viña del Mar por primera vez. Su actividad musical ha pasado por distintos periodos de intensidad, pero sigue siendo un músico activo, que desde los años 2000 se acercó a temáticas ecológicas y a otros géneros musicales.
Sólo hasta 1998 esta cantante melódica mantuvo su nombre de Gisella Valenzuela en los escenarios de Curicó. Después de ganar ese año un festival de la canción en Curepto, tomó el pseudónimo de Almendra para dar pasos determinantes en los estudios de grabación, en las orquestas populares y en los micrófonos de apoyo de grandes nombres de la balada y el pop, incluido el venezolano José Luis Rodríguez. Esa ruta desembocó diez años después en su primer disco solista, De música y alma (2009).