Balada

Enamoramiento, encuentro, ruptura y despecho, las sucesivas fases de la relación de pareja, sostienen la temática esencial de esa canción llamada balada. Su intérprete, conocido como baladista, apuesta a una empatía cuya identificación masiva determinará su éxito o fracaso. Por eso en la balada son importantes la redundancia y el impacto melódico de un coro que se adhiera con facilidad al oído. Hacia los años ‘60 se desprendió de ramas urbanas como el bolero o el tango apostando a una categórica difusión radial y presencia en las listas de venta. En esa primera época utilizó el sonido de secciones de cuerdas en sus arreglos y más tarde cedió a las facilidades de los sintetizadores y guitarras. La balada exime a sus intérpretes de una obligación autoral, dejando la composición en manos de expertos mientras que del baladista se esperan otros atributos: que tenga una imagen recordable pues se trata de una estrella moderna de la canción, una capacidad vocal a la altura de los estribillos de ambición épica y una identidad pública que se acomode a los estereotipos del eterno enamorado. La expresión “balada romántica”, como se ve, es una redundancia.

Mapa musical

Guz

Más difundido por sus exitosos encargos que por sus propias grabaciones, Gustavo Pinochet es un solicitado compositor pop. Además de aportar canciones a numerosas teleseries, ha trabajado con una extensa lista de músicos —desde Coni Lewin a Daniel Guerrero—, de entre los cuales la sociedad más importante ha sido la que mantuvo durante cuatro años junto al grupo Kudai. Con ellos tuvo una sonada ruptura a principios del año 2006, tras la cual se ha ocupado en su banda Sum y en nuevas asesorías musicales en Chile y el extranjero.

Anita Veas

La baladista e intérprete de pop latino Anita Francisca Veas se ubica entre una partida de figuras que han hecho del espectáculo temático una disciplina propia: Mónica Victoriano, Ingrid García, Patricia Manríquez y Tatiana Zambrano, entre otras cantantes de una generación altamente preparada para el espectáculo y la búsqueda del éxito.

Paula Batarce

El Café del Cerro Castillo de Viña del Mar fue el punto de partida y consolidación para la cantautora Paula Batarce, quien estableció allí su refugio personal con presentaciones que no sólo se convirtieron en uno de sus discos más íntimos (Paula Batarce en el Café del Cerro Castillo, 2002): también convirtieron a Paula Batarce en una artista porteña sin ser fundacionalmente porteña. Dos décadas de estada en el eje Valparaíso-Viña-Concón dejaron atrás su origen talquino y su paso por la capital, y desde ahí la proyectaron como una de las voces del puerto en la década de 2000.

Nino García

Nino García fue un músico chileno como pocos, y no es un lugar común a propósito del trágico suicidio con el que terminó su carrera y su vida: es evidencia palpable. Son raros los casos de autores y compositores locales activos con propiedad en campos tan diversos como los de la televisión, el conservatorio, la música pop o la composición contemporánea, así como en oficios que fueron desde el canto hasta la dirección de orquesta. El grueso de su trabajo no puede encontrarse hoy en discos propios, sino entre los créditos que repartió como autor y/o arreglador en canciones grabadas por Gloria Simonetti, Ginette Acevedo, Fernando Ubiergo y De Kiruza, entre muchas otras colaboraciones.

Juan Antonio Labra

En los archivos musicales chilenos hay registradas al menos dos definiciones majaderas para referirse a Juan Antonio Labra: «el Michael Jackson chileno» y el artista «de proyección internacional». Comparaciones más, apodos menos, lo cierto es que Labra es un símbolo indiscutible del pop ochentero nacional y uno de los pocos solistas que convirtieron en hits casi una decena de sus canciones. Sus shows se caracterizaban por incluir luces, coreografías y bailarines en momentos en que aquello era un adelanto de pop bien facturado, y con pegajosos singles bailables como "Bailarina, me haces mal", "Mueve, mueve", "A bailar la salsa" y "Paran pan pan", pero este artista de singulares vibratos y falsetes también hizo de la balada uno de sus fuertes, y canciones como "Niña", "Te quiero" e "Identidad" lo situaron en los primeros lugares de las listas radiales de esa década. Presencia recurrente en televisión y espectáculos en vivo durante los años 80 y 90, el intérprete iba a explicar muchos años más tarde por qué con el cambio de siglo decidió un retiro de la atención pública, apenas interrumpido hasta una gran celebración organizada por él en 2024 bajo el nombre "Pop Star 60".

Keko Yunge

Keko Yunge debutó en 1984 como cantante en Sábados Gigantes, en un oficio que él ejercía en pubs, alternando covers - el repertorio habitual de esos espacios- con temas propios. El sello RCA le ofreció entonces grabar un disco, sus canciones ingresaron a las radios y así, un poco de golpe y cuando tenía 22 años , inició una carrera profesional como músico, fundamentalmente con canciones de amor, pero también con temas sociales y reflexiones generacionales. En 1994 presentó el que tal vez es mayor hit de su historia, “Pensando en ti”, parte la banda sonora de una teleserie de TVN, y al año siguiente actuó en el Festival de Viña del Mar por primera vez. Su actividad musical ha pasado por distintos periodos de intensidad, pero sigue siendo un músico activo, que desde los años 2000 se acercó a temáticas ecológicas y a otros géneros musicales.

Scottie Scott

Importantes composiciones del cancionero popular chileno llevan el nombre de Scottie Scott en sus créditos, pues fue desde el área silenciosa de la autoría que esta descendiente de escoceces aportó más constantemente a la música local. Temas suyos fueron intérpretados por gente como Gloria Simonetti, Los Ángeles Negros, Las Cuatro Brujas y Andrea Tessa; muchas veces en el marco de competencias de festivales. Antes de su prematuro fallecimiento, en 1996, Scottie Scott alcanzó también a coordinar las bandas sonoras de algunas de las más importantes teleseries chilenas, desde la famosa "La madrastra", en adelante.

Catalina Barrios

Perteneciente al staff de aspirantes de la segunda generación del programa “Rojo, fama contrafama” de TVN en 2003, Catalina Barrios se desmarcó de esa categoría al salir de la competencia en las semifinales e ingresar en 2005 al estudio del canto popular en la Escuela Moderna de Música. La intérprete estuvo, entonces, en los dos frentes de la formación protocolar: el set televisivo y el aula universitaria, y así se definió luego como una baladista de acentuada intención pop-rockera.

Carlos Contreras

El canto firme sobre arreglos orquestados robustos distingue las grabaciones de Carlos Contreras en el panorama sonoro de la Nueva Ola, del que participó desde mediados de los años sesenta. El intérprete dirigió además a solas un destacado ascenso regional, con la participación en festivales de diversos países sudamericanos. "Margarita", "Te amo y te amaré", "Dime Dios" y "Al perder un amor" son algunos de sus canciones recordadas. Sus grabaciones destacan por su cuidadosa producción, trabajada junto a las orquestas de músicos tan destacados como Luis Barragán, Hugo Ramírez, Carlos González y René Calderón.

Alma

Alma es un grupo vocal que comenzó a comienzos de los 2000 con el nombre de Bal3, y con una abierta inspiración en nombres del pop anglosajón, como Backstreet Boys o Boyzone, o de la balada latina como Sin Bandera.  La entrada al Sello Azul el año 2009 los hizo centrarse en sus canciones propias, que con referencias a la música negra y un sonido pop ingresaron a algunas radios y tuvieron un circuito en vivo. Tras un período de menor actividad, el 2016 presentaron una nueva formación con dos de los tres músicos originales, y con nuevas canciones iniciaron un intenso proceso promocional en Chile y en México.

Juan David Rodríguez

La música acompañó desde niño a Juan David Rodríguez, hijo del recordado cantante tropical Juan Chocolate Rodríguez, y con estudios de piano clásico desde los 10 años. Antes de terminar sus estudios escolares, recorría como pianista el circuito de casinos y hoteles, y no tardó en conseguir precoces apariciones en televisión. Pero su paso profesional más significativo fue en 2003, cuando llegó a los cásting de Televisión Nacional para sumarse como cantante a las filas del programa de talentos "Rojo, fama contra fama". Se impuso entonces como ganador de la tercera generación del programa.

Mariví

Mariví es una de las voces de la balada y pop romántico que surgieron en el circuito en la segunda mitad de los años '10, con un disco homónimo que vino a marcar su posición entre otras cantantes de su generación como Belén Robert, Camila Riestra, Cristina Santiagos, Camila Silva, Maca Torres, Cari Monteci y la más popular de ellas, Camila Gallardo. Nacida en Rancagua y criada en Antofagasta, Mariví se inició en el canto, el baile y la actuación, fue alumna de Maitén Montenegro, en cuya academia conoció al cantante y productor musical Rodrigo Aray. Con él comenzó a proyectar un repertorio propio, que tuvo en la canción "Tu fuego" la primera muestra del disco Mariví (2017).

Amarys

Ana María de Jesús es una cantautora y cultora de la canción romántica. Como Amarys, su nombre artístico, se dio a conocer a fines de los años '10 a través de sus álbumes temáticos, villancicos y baladas, en el circuito musical de Concepción. Nacida en Parral, comenzó en la música siendo niña, actuando en festivales de la canción (obtuvo un primer premio en el “Chile Joven Canta”, de la Municipalidad de Santiago), aunque más adelante interrumpió ese camino para estudiar Odontología en la universidad. Además cuenta con estudios de canto lírico en la U. del Biobío y trabajos con el guitarrista Edgardo Sánchez (director del grupo Sesión), y la cantante Cecilia Gutiérrez en el Biobío. Amary tuvo una temprana participación en "Rojo", concurso televisivo de TVN. Esos citados discos son Navidad con sentido (2019) y Un viaje sin fin (2020).

Capablanca

El cuarto conjunto de música romántica en formato electrónico que surgió en Chile a comienzos de los '70, luego de Los Ángeles Negros, Los Golpes y Los Galos, fue Capablanca, un quinteto liderado por Carlos Baeza, justamente también uno de los fundadores de Los Galos. Baeza era uno de los compositores más activos de la escena romántica chilena y sus canciones nutrieron al nuevo grupo. Tras grabar dos discos en Chile y uno en el extranjero, y con importante repercusión en países como Perú y Argentina, el conjunto se disolvió sin cumplir los tres años de vida. Desde entonces, sus músicos se mantuvieron vinculados a la música en orquestas bailables, donde destacó Manolo Palma, relevante productor de Zalo Reyes, Douglas y Álvaro Véliz.

Valentín Trujillo

La televisión ha sido una gran vitrina para el talento del pianista y orquestador Valentín Trujillo Sánchez, aunque no del todo justa con la profundidad de su trabajo y el alcance de sus vastos conocimientos musicales. El casi eterno acompañante del animador Don Francisco, como director de orquesta en “Sábados Gigantes” es, también, uno de los arregladores fundamentales de la música popular chilena durane una era de oro para la industria fonográfica, tanto en discos como en grandes conciertos. Junto con ello, Trujillo fue proyector de nuevas figuras de la música a lo largo de las primeras décadas del siglo XXI. En 2024 su nombre marcó un hito más al convertirse en el primer intérprete de música popular en ser distinguido con el Premio Nacional de Música.

Valeria Cox

Cantante y actriz, Valeria Cox apareció en pantallas durante la última temporada al aire de popular programa televisivo "Rojo, fama contrafama", que dominó las audiencias juveniles hasta 2008 (ese año triunfó Carolina Mestrovic). Allí hizo sus primeras armas como cantante romántica y aspirante a estrella latina. Más tarde se trasladó a México para estudiar teatro en la Unam de Ciudad de México y así extender sus estudios en artes escénicas que inició en Santiago. En 2011 participó en el concurso de talentos "La academia", realizado en ese país, donde fue conocida por su pila, siemplemente Valeria. De esta manera, la chilena engrosó un listado de cantantes nacionales que actuaron en certámenes internacionales, como Loretto Canales, Francisca Silva, Licetty Alfaro, Karen Olivier, Gabriel Suárez, Miguel Garcés y Rubén Álvarez, entre otros.

Wildo

Compositor, cantante y productor, Wildo es una figura que ha cruzado varias décadas y conecta géneros y momentos diversos de la música chilena, desde la Nueva Ola hasta la balada de los años 90. Sus canciones han sido grabadas por artistas como José Alfredo Fuentes y Buddy Richard y por estrellas continentales como José José, fruto de un recorrido que también incluye alta exposición televisiva e incluso capítulos deportivos.

Ximena Abarca

Una auténtica "Jennifer López chilena" vio el público la noche en que Ximena Abarca se presentó en el escenario de la Quinta Vergara, en el Festival de Viña del Mar de 2004. A menos de un año desde que el primer reality show producido por Canal 13 lanzara a una inocente Catalina Bono, Ximena Abarca daba un giro hacia el atrevimiento y el erotismo de una performance encendida. Fue una de las más recordadas cantantes de toda la generación del pop televisivo de los 2000.

Pachi y Pablo

Este dúo de vida breve y sólo un disco en su trayectoria alcanzó en los años de la Unidad Popular gran difusión televisiva y radial, gracias a un par de temas de inspiración pop y una reconocida influencia de grupos como Carpenters. Lo formaron dos estudiantes de la Universidad de Chile, Sonia Paz Soto-Aguilar (entonces estudiante de Teatro) y Pablo Rossetti (de Música), ambos con experiencia en grupos escolares (Pablo incluso había alcanzado a grabar algunos temas en singles) y la coincidencia de haber pasado parte de su crianza en Europa por el trabajo de sus padres.

Lucía Covarrubias

Baladista, cantante pop, integrante original del grupo Sum, y con incursiones en la música urbana, la cumbia y el reguetón como solista, Lucía Covarrubias fue ganadora de la Gaviota en la competencia internacional del Festival de Viña del Mar de 2016, con la canción "Te quiero", que presentó junto a su hermano, Cristián Covarrubias. Fue una antesala a la publicación de su primer disco, que incluyó la canción "¿A quién no le gusta el reggaetón?", una defensa del estilo en boga durante esa década y un ensayo de ritmo y texto.