Ariztía

Aunque se inició como un trío melódico vocal, Ariztía fue uno de los grupos chilenos de los años ’90 que además de baladas grabaron canciones pop. En tres discos y ocho años ganaron un rápido éxito inicial, enfrentaron el lugar común de la «proyección internacional» propio de su tiempo y se separaron con varios éxitos radiales como «No te olvido», «No es mi culpa» y «Para que no se muera este amor», junto a canciones pop más inadvertidas como «Tengo miedo» y «A veces me parece». Durante 2008, y tras diez años de silencio, el trío anunció su rearticulación.

Leer más

Años

Santiago, 1990 - 1998
Reformados en 2008

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

Ariztía

Integrantes

Soledad Ariztía, voz (1990 – 1998 / 2008 – ).
Rosario Ariztía, voz (1990 – 1998  / 2008 – ).
José Ignacio Ariztía, voz, guitarra, teclados y producción (1990 – 1998  / 2008 – ).

David Ponce

Baladas, TV y el premio revelación
Los hermanos Ariztía, Soledad (n. 1970), José Ignacio (n. 1972) y Rosario (n. 1974), se iniciaron como trío en festivales de colegios hacia 1990. Fue tras ganar un concurso para cantantes aficionados en el programa «Porque hoy es sábado», de César Antonio Santis en TVN, que fueron llevados por el cantante Wildo al sello Sony Music.

Para entonces Soledad y José Ignacio estudiaban comunicación audiovisual y música respectivamente, y Rosario estaba en cuarto medio. Su disco debut, Ariztía (1992), les reportó los primeros éxitos radiales, «No te olvido» y «No es mi culpa», entre diez canciones de Juan Carlos Duque, el propio Wildo, Sebastián Palacios y otros autores.

El trío se dio a conocer gracias a las baladas melódicas de ese repertorio y a su sello más característico: los logrados arreglos vocales de sus integrantes. Con su segundo disco profundizaron esa veta. En Sin límites (1994) Ariztía aumentó su difusión en la radio con las canciones «Para que no se muera este amor», «Dile» y «Palabras de hombre», y José Ignacio Ariztía se ejercitó como autor al escribir varias de estas nuevas baladas, solo o en coautoría con Juan Carlos Duque.

El grupo tuvo éxito desde el comienzo. Para fines del mismo 1992, tras su disco debut, ya estaban actuando en el concurso «Miss 17» o en gira con la Teletón, eran premiados como «revelación» por la Asociación de Periodistas de Espectáculos, Apes. Incluyeron canciones en bandas sonoras de teleseries y actuaron con frecuencia para diversos programas de TV, en uno de los cuales coincidieron en 1994 con el maestro mexicano Armando Manzanero.

Miami, la Billboard y el productor de Chayanne
También desde sus inicios Ariztía motivó planes internacionales en su sello grabador. Apenas lanzado el primer disco, Sony anunciaba la edición de Ariztía en Sudamérica, México y EE.UU. al tiempo que la revista «Billboard», biblia del negocio, publicaba una reseña del álbum.

Sin límites aumentó esa expectativa. Fue grabado en Miami con el productor Ricardo Eddie Martínez, cuyo crédito era haber producido el disco Provócame (1992), de Chayanne. Fue lanzado en siete países además de Chile: Argentina, Colombia, Venezuela, Puerto Rico, Costa Rica, México y Estados Unidos, y en septiembre el trío inició una gira de promoción por Argentina, Puerto Rico, Costa Rica, República Dominicana y Estados Unidos.

El video de «Para que no muera este amor» fue encargado a Pucho Mentasti, realizador del clip de «Matador» (1994) con que Los Fabulosos Cadillacs habían irrumpido en MTV. El clip de «Dónde estaba tu luz» fue hecho por Germán Bobe, quien también ganaba perfil internacional con Los Tres. Y los esfuerzos de marketing tras el grupo rayaron en la rareza: Sony incorporó a Ariztía en Hey Jude: tributo a los Beatles (1995), un disco de versiones en español de canciones del grupo inglés donde el trío chileno grabó «Ayer» («Yesterday»), al lado de Roberto Carlos, Ana Gabriel, Ricky Martin, Yuri, Magneto, Lourdes Robles y Willy Chirino, entre otros.

La disyuntiva del baladista pop
Para entonces Ariztía ya recelaban de la categoría de baladistas románticos, y preferían ser llamado baladistas pop. En el mundo campeaba la moda de la música alternativa, y el cambio iba a dejar huella en un tercer disco, Cielos vacíos (1996).

En la prensa de la época está bien escrito ese constraste. «Siempre nos encantó la balada romántica. Nos identifica más con nuestro estilo y voces. Con respeto por el rock y a la música que escucha una parte importante de la juventud, creemos que (la balada) también es válida», decían en 1992. «Seguimos siendo un grupo vocal y las armonías son parte de nuestro trabajo, pero hay una nueva sonoridad en este disco», contrastaban en 1996. » Los otros eran más formales».

Grabado de nuevo en Miami, Cielos vacíos apareció en diciembre de 1996. Esta vez ocho de las diez canciones eran del propio José Ignacio Ariztía y un sonido pop rock sustituía a las baladas de los primeros discos. Melodías como «Tengo miedo» y «A veces me parece» situaron al grupo mucho más cerca de Alanis Morissette que de la eterna comparación previa entre Ariztía y Mocedades, y el tercer video del trío, «A veces me parece», también citaba a la cultura MTV en boga.

Tal como Eros Ramazzotti, Soraya o Shakira en esos años, Ariztía se pasó de la balada al pop. Pero las radios chilenas no los acompañaron en el proceso. Sólo en 1997 el grupo visitó cinco veces Perú y Bolivia, donde consiguió discos de oro por las ventas del nuevo álbum, una marca que no lograron en Chile. Para fines de 1998 Ariztía llevaba vendidas aquí treinta mil y quince mil copias de Ariztía y Sin límites, pero sólo cinco mil de Cielos vacíos, según su casa disquera.

El trío actuó en febrero de 1998 en el show del Festival de Viña, pero en diciembre del mismo año anunció un receso. José Ignacio Ariztía partió en 1999 a estudiar producción musical a la Universidad de Nueva York y el mismo año se incorporó como autor a la editorial Peer Music International. Más tarde se radicó en México. Ariztía no volvió a cantar sino hasta 2008, cuando presentaron a radios el single «Humano». En febrero del año siguiente, el trío ofreció su primer concierto ante público masivo desde su primera separación, pero desde entonces la actividad de nuevo se detuvo.

En el 2012, la historia se retomó, y José Ignacio comenzó a componer canciones para el conjunto. «Canciones mías, no por encargo, eso es todo un desafío» reconoció antes de presentar el primer sencillo , «Contigo», una balada de aire pop, cercana a las sonoridades de Cielos vacíos, al igual que todas las canciones del nuevo disco El rastro de los cinco sentidos. El álbum, en rigor el cuarto original del grupo, debutó en vivo en agosto del 2012, en un proceso en los meses siguientes los llevó a presentaciones incluso en Perú, y que de nuevo fue paulatinamente bajando de intensidad.

Hasta que el año 2016 anunciaron su nuevo regreso. Y el 2017 celebraron sus 25 años , con concurridas presentaciones en los escenarios de varios casinos , un nuevo single – «Llegas sin aviso»- y un concierto central en el Teatro Teletón.  A pesar de los recesos, la historia de Ariztía está bastante lejos de detenerse.

El festejo de Panteras Negras

En su natal Renca, el grupo celebra 30 años de trayectoria con un concierto gratuito que tendrá invitados como Flor de Rap, Liricistas, Luanko, Hordatoj y Movimiento Original. Será a las 15:30 horas de este sábado 25, en la intersección de Caupolicán con Domingo Santa María.

Leo Saavedra se viste de «Azul marino»

El exvocalista de Primavera de Praga, hoy también guitarrista de Pedropiedra, revela el primer avance de su segundo disco en solitario.