2000
Baterista perteneciente a la órbita del Club de Jazz de Santiago, cuya multiplicidad le permitió aparecer como un recurrente y muy ocupado batería sin militancia estable. Su paso por agrupaciones como Nexus (con el saxofonista alto Patricio Ramírez) o en la resurrección del antiguo Swing and Company (con el guitarrista Federico Dannemann), además de sus permanentes apariciones como sideman al servicio de algún solista, lo llevaron a alcanzar un interesante potencial.
Parte del mecanismo musical de FDA, agrupación que fue clave en la consolidación del hip-hop chileno en el siglo XXI, DJ Dacel ha sido un protagonista desde su posición de beatmaker, DJ y productor, con trabajos múltiples para raperos, discos y sellos discográficos, aunque en paralelo también elaboró su propia música solista. Daniel Celso Huerta tomó la identidad musical de DJ Dacel a partir del acrónimo de sus nombres, y con esa marca fue referente en la escena hiphopera moderna. Una de sus mayores contribuciones fue la creación de Beatminds, instancia que posibilitó el encuentro y la visibilidad de muchos productores o beatmakers de la escena local y que alcanzó una importante proyección.
Roberto Lindl es un músico referencial, desde inicios de los '90 e indistintamente en el campo del pop, el rock and roll, el jazz y la música de la bohemia. Más allá de su militancia histórica como en Los Tres y el Ángel Parra Trío, la propia visión de los hechos terminó por definir a Lindl como una personalidad musical con bitácora propia. Con el pseudónimo de Titae, siempre pulcramente vestido y tras una gafas de marco grueso, el bajista y contrabajista llegó a ser una figura muy por encima de la sola categoría de músico de acompañamiento.
Mantekilla Digital es el segundo proyecto de la rapera Nalini Galdames, integrante del pionero dúo femenino de hip-hop Corrosivas. También fue este un dúo, aquí junto a su pareja, el productor y rapero Chico A. La asociación de MCs desarrolló un rap directo, inteligente y con el uso de bases que incluían samples, secuencias e instrumentos reales, como guitarras y teclados. Sus primeras canciones se volcaron en un disco debut publicado en 2002: Reponedores del sentido. Más adelante Mantekilla Digital editó un EP, aunque la intensidad de su vida familiar, con cuatro hijos, determinó un alejamiento de los escenarios. El año 2011, Nalini inició una carrera solista bajo el nombre de La Derretida, siempre con Chico A como productor. En ese proceso de trabajo solista, que marcó la publicación del álbum Sólido & líkido (2016), Mantekilla Digital regresó a los escenarios en 2018, de manera intermitente y esporádica.
Si bien la matriz de su música se ha sostenido en la creación y los experimentos con teclados y computadores realizados por el ex músico de Christianes Juan Carlos Oyarzún, la fisonomía de Souvlaki terminó por completarse con el color vocal de la cantante Carolina Mora. Iniciado entonces como proyecto solista en 2005, Souvlaki tomó su nombre de uno de los discos fundamentales del shoegaze británico —Souvlaki (1993), del grupo Slowdive—, y un año después ya se había configurado como un dúo. La propuesta musical se ha proyectado desde la llamada electrónica "de dormitorio", en combinación con aspectos del folk, del ambient y del ruido declarado. Souvlaki ha compartido espacios con solistas como Nutria y El Sueño de la Casa Propia, y de paso se anotaron como número de telón de la banda francesa Nouvelle Vague en su visita a Chile en 2007. Han aparecido en discos compilatorios internacionales, mientras sus autoediciones consideran una recopilación de material diverso, tanto de piezas sin letra como de canciones propiamente tales. Sus dos discos son Uno. Instrumentales 2005-2009 (2012) y Dos. Canciones 2006-2009 (2013).
Pionero de pop-punk en Chile con Pinochet Boys, Daniel Puente tiene una larga historia posterior a 1987, el año de disolución de esa banda. Tras un paso por la primera etapa de Parkinson (fue su primer vocalista, aunque no llegó a grabar discos), su música se ha desarrollado fundamentalmente fuera de Chile, desde Brasil a Holanda, y de Estados Unidos a Alemania. En esa trayectoria nómade, el músico forjó una identidad musical mestiza, alimentada por los sonidos negros y latinos con los que se familiarizó en Europa, y con el oficio conseguido en la sociedad multinacional de las bandas Niños con Bombas y Polvorosa. Hacia el final de la primera década del 2000 comenzó un camino estrictamente solista, como Daniel Puente Encina, y con una identidad sonora centrada en su guitarra. El disco Disparo, al que acuden todas las influencias de su historia —y que él define como «música latina»— fue el primer paso de esa nueva etapa aún en marcha, y con continuas grabaciones.
Poeta, cantora campesina, divulgadora del folclor centrino y activista de la Región del Maule, aplicada a la tradición desde sus 12 años de edad. Ha cultivado la guitarra traspuesta y el canto a lo humano, participando de festivales (entre ellos, el Festival del Huaso de Olmué) y encuentros que la han llevado por gran parte del país. Se ha autodefinido como una «mujer guerrera», que ha podido sanar múltiples dificultades a través del canto. Además de grabar cassettes y discos, en 2022 llevó a cabo el proyecto Fondart «Al encuentro de las cantoras campesinas del Maule», en el que recorrió la región realizando un catastro y reconocimiento de exponentes del canto campesino en la zona. Parte de su historia personal y en confluencia con otras cantoras quedó registrada en el documental Yo no canto por cantar , que fue premiado como el mejor documental nacional en el Festival IN-EDIT de 2024.
De una generación siguiente a la de Los Tetas y Chancho en Piedra en los '90, éste es uno de los grupos chilenos que a fines de esa década descubrieron el funk. Y en su caso es una inspiración tan cierta que el nombre oficial de la banda es La Rabona, pero a menudo el nombre completo es con apellido: La Rabona Funk.
El agua y el viento son los elementos naturales que confluyen en la formación de este grupo, como está escrito textual en las historias anteriores de sus integrantes. El cantante y compositor Nelson Araya se inició en Agua, y la dupla entre José Miguel Marambio y Óscar Larraín proviene de Viento del Sur, los dos grupos chilenos literalmente más viajeros de cuantos se aventuraron en la música latinoamericana en los años '70 y '80.
Fueron parte del comentado reportaje del diario español El País que, en 2011, habló de Chile como un «paraíso del pop». Dënver perteneció a esa generación de conjuntos y cantautores que en el cambio de siglo buscaron hacer música chilena amigable, tareareable, para el amor y el baile. Partían de referentes reconocibles para el pop: Casiotone, guitarra acústica, bases electrónicas simples, un acordeón. Dos voces dulces jugando entre sí, tarareando "para-pa-pa", en canciones con títulos como "Los últimos veranos" o "Paraíso de menta". Su historia ha tenido al menos dos etapas, separadas por una pausa anunciada en 2018, pero luego revertida.
Banda de reggae originaria de Ovalle que plantea una propuesta de lo ellos llaman "reggae-soul-system", declaración musical propia contenida en la canción homónima. Comenzó a tocar en la Cuarta Región en 2008, con un circuito principalmente instalado alrededor de la dupla de voces formada por Rodolfo Torres y Lesly Carvajal. Su primer disco es Fuera de Babylon (2014).
Era el sueño adolescente de Rosemarie Vargas tener un grupo rock y llegar a un sello discográfico, y en ese impulso juvenil reside el origen de Venus, probablemente la primera banda chilena de rock conformada sólo por mujeres. Algunos sencillos radiales y varios cambios de estilo y de integrantes marcaron sus siete años de historia, que en los años 2000 tuvieron una fugaz resurrección.
Cantante de repertorio de piezas francesas e italianas, temas de amor, baladas swing, boleros cubanos y mexicanos, además de algunos tangos. Marta Contreras Cáceres (no confundir con la actriz y cantante porteña Marta Contreras Laporte) tiene una historia musical tan insólita como fascinante. Fue colaboradora del francés Georges Moustaki por veinte años mientras vivió en París desde la década de 1970, aunque antes de eso ya había cantado en el Olympia como telonera de a Johnny Halliday, en una serie de presentaciones en pequeños bares de la ciudad junto a Sylvie Vartan. Paralelamente, Marta Contreras grabó free jazz con el saxofonista afroamericano David Murray. En 1993 se fue de gira con los holandeses Flairck y cuando regresó, Moustaki, quien no estuvo de acuerdo con la idea, la marginó del grupo. A Chile regresó en 2005 y desde entonces ha cantado en el hotel Brighton de Valparaíso y en clubes de jazz en Santiago con el espectáculo “Música à la carte".
Canciones sin tiempo que hablan sobre personas comunes de paso por la vida, el carpintero, el pescador, la lavandera, el mendigo, el farolero, el soldado o el joven mochilero, marcaron la creación musical de Julio Zegers, trovador al que se le suele asociar con el Canto Nuevo aunque él se encontrara activo mucho antes de la consolidación de ese movimiento. El Festival de Viña del Mar fue una vitrina histórica para quien hasta su muerte a fines de 2025 aparecía como el único solista que había obtenido la Gaviota —el primer premio de ese popular certamen con impacto internacional— en dos ocasiones. En 2022 el cantor de pelo largo, barba y vestido de blanco de esos años '70, cuando apareció en la trova chilena, fue reconocido por la SCD como Figura Fundamental de la Música Chilena.
Los vínculos familiares han sido el principal ancla artística de Tita Parra, pero en ningún caso un fin en sí mismos. Cantautora, guitarrista y tecladista, la mayor de las hijas de Isabel Parra le ha dado forma a un cancionero de rasgos autorales, así como a un estilo de interpretación de raíz latinoamericana registrado tanto en sus propios álbumes como en los de otros músicos. Su discografía se distingue por una fusión que acomoda la raíz folclórica entre citas al jazz y a la música brasilera. Parte de su trabajo se ha dirigido por los derroteros exigentes de la electroacústica, con menciones escritas a problemáticas (identidad femenina, medio ambiente, meditación) de hasta entonces escasa reflexión en el cancionero chileno. Sus grabaciones y conciertos han contado con relevantes músicos de acompañamiento y apoyo, como, en diferentes momentos, Emilio García, Pedro Greene, Chicoria Sánchez y Manuel García.
Se llama Carolina Espinoza y es licenciada en física de la Universidad de Chile, pero cuando sube a tocar a un escenario con un par de músicos o bien sola con una guitarra acústica se llama Deplasticoverde. Y de actuar con regularidad en vivo hacia 2009, esta cantante y compositora empleó un año en estrenar un videoclip y un primer disco con los que ha ganado espacio y atención entre los nuevos músicos de pop independiente santiaguinos.
La primera parte del camino solitario del ex Prisioneros Claudio Narea se llamó Profetas y Frenéticos, banda que tuvo varias formaciones y que, de alguna manera, fue el reflejo de las distintas etapas personales por las que pasó el guitarrista tras el fin de su proyecto más popular. A través de un rocanrol clásico, la banda existió en malos tiempos para la música local y, pese a contar con un miembro del trío sanmiguelino en sus filas, su impacto no fue más allá del disco debut. Tras su disolución, y luego de años de trabajo solista de Narea, el grupo anunció su rearticulación a mediados del 2008.
Desde la composición, la investigación y el oficio de guitarrista, Daniel Román se ubica en una posición especial en el mapa de la música. Fue formado en el folclor pero se expandió hacia el jazz contemporáneo, y esa dualidad lo ha llevado a explorar e integrar ambos territorios en su propuesta. De esta manera acuñó el concepto de "folclor de vanguardia", que más que solo una idea fue resultado de sus investigaciones musicológicas en Chile y en España, donde además él organizó sus primeros cuartetos, compuso, grabó y editó su disco de estreno como solista de jazz, Labio (2023).
La nostalgia de sus músicos y de un cierto público adulto son el sustrato de la Superbanda de los '80, un peculiar proyecto de pop que agrupa a vocalistas e instrumentistas de grupos exitosos del llamado "boom pop" de los años '80 en el país. Desde 1999, se presentan en escenarios a lo largo de Chile, alternando la actividad con largos períodos de receso. Paralelamente, cada uno de los músicos ha protagonizado puntuales presentaciones con sus bandas originales.
Matías Pizarro Baldrich fue un revolucionario músico aparecido por generación espontánea en la escena del jazz chileno de fines de los años '60. Alrededor suyo se movió toda una partida de nombres vinculados a las corrientes vanguardistas de la época que llegaban desde Nueva York y Chicago a través de discos y libros. Pianista, compositor e improvisador, en una década de acción antes de radicarse en Francia en 1977, puso su nombre en la historia del jazz moderno, también a través del pionero grupo Fusión. Ya instalado en Europa, y siempre como una enigmática figura de la música chilena, Pizarro sería reconocido en el circuito mundial, tanto por su creación propia como por sus colaboraciones. Entre ellas se cuentan grabaciones junto al rockero Antonio Smith (en el proyecto Sol de Chile), el trío experimental Skuas y el cantautor Ángel Parra.