Waldo Cáceres
Foto: Archivo de Waldo Cáceres

Waldo Cáceres

Existen opiniones que consideran a Waldo Cáceres como el baterista definitivo del histórico Nahuel Jazz Quartet, conjunto que marcó la primera modernidad del jazz chileno. Y no se refieren a que Cáceres era el músico estable cuando el pianista Omar Nahuel falleció en 1969 y el grupo se disolvió, sino al sonido que impuso una vez que Orlando Avendaño, su baterista original y quien tenía mayor popularidad, se mudó a Estados Unidos. Ahí donde Avendaño elaboró un beat poderoso, Cáceres lo sustituyó por un elegante toque, rasgo que distinguió a este exponente de la batería swing, bop y estilo west coast por más de 50 años.

Fechas

Concepción - 14 de enero de 1939

Décadas

1950 |1960 |1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Waldo Cáceres

Iñigo Díaz

Nació en Concepción en 1939, el mismo año del terremoto de Chillán. Debido al deterioro de las ciudades cercanas, su familia debió instalarse en Santiago. Para 1955, un adolescente Waldo Cáceres se aventuró por calle Mc Iver para presenciar conciertos del clásico tenorista Mario Escobar en el Club de Jazz. Hasta ahí llegaba también el baterista Lucho Córdova (quien en esos años permanecía en la Orquesta Huambaly) para participar en jam sessions, y un novel Orlando Avendaño (de los Dixielanders), quien se había iniciado en 1954. En 1957 fue el turno de Waldo Cáceres y las baterías de Córdova y Avendaño fueron también sus primeros modelos.

Hasta 1960 tocó jazz con un cuarteto estable formado por Eugenio Larrefranque (clarinete), Jorge Espíndola (en su primera historia al piano) y Julio Andrade (contrabajo). Allí imitaba a los bateristas blancos de la costa oeste Shelly Manne o Joe Morello, con mucho uso de plumillas, en una línea estética que permanecería poco después como su propio y determinante sello.

En 1963, justo después de la grabación del clásico disco Nahuel Jazz Quartet y la partida de Orlando Avendaño a Estados Unidos, Omar Nahuel reclutó a Cáceres para reconfigurar su Nahuel Jazz Quartet. Un año después Cáceres tocaba en la Quinta Vergara en el Festival de Viña ante públicos enormes y luego ante públicos reducidos en el Nahuel Jazz Club y el Teatro La Comedia, donde ejecutaba sus musicales solos. El único momento en que se ausentó del grupo fue para la grabación del disco Villavicencio 361 (1965) y debió ser reemplazado por Jaime Farfán.

Paralelamente Cáceres tocaba música de moda en radios Cooperativa Vitalicia, del Pacífico, Minería o Corporación, integrando conjuntos y orquestas, pero fue el jazz el género que lo promovió. Integró además Los Greco’s, del pianista León Scheinwald, un cuarteto de similares características que el de Nahuel, pero que incluía más música popular en su repertorio en vivo, tangos, tropicales y swing. Con ellos grabó el LP Los Greco’s en Lo Curro (1967), registrado en el local Drive In, de ese lujoso barrio capitalino.

La muerte de Nahuel en 1969 y el fin del histórico Quartet, llevó a Cáceres a otros rumbos. Desde entonces se conectó con una serie abierta de solistas sin jamás liderar un proyecto: Manuel Villarroel, Sandro Salvati, Fernando Otárola, Tito Aravena, César Gutiérrez, Daniel Lencina y el grupo Tiempo de Swing en los ‘70; Patricio Ramírez y el grupo Conexión y Alberto Maturana y el grupo New Hampton Six en los ’80; Jaime Pinto y el grupo New Jazz Trío en los ’90 y los espectaculares festivales de Tongoy con Peter Kennedy o Mickey Mardones; Giovanni Cultrera y el grupo Jazz and Company en los ’00, además de solistas vocales como Rodrigo González, Danielle Gilson y Rita Góngora, en la década de los ’10, además de una activa miliancia en el conjunto del trompetista Carlos Subiabre.

Waldo Cáceres ha sido un músico histórico del jazz chileno —además de ciclista de espíritu inclaudicable—, desde sus más profundos inicios, sideman desprejuiciado de los estilos, tradicionalista y modernista al mismo tiempo, y un ejemplo de autogestión, autoproducción y autodeterminación como baterista en tránsito de época en época.

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