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Carmelo Bustos

Carmelo Bustos fue uno de los más legendarios y longevos músicos en la era de la radio y la boite, integrante de prestigiosas orquestas de música popular como primer saxofonista alto que animaron la bohemia capitalina, en especial con el protagonismo que tuvo como director musical de la afrocubanísima Orquesta Huambaly entre 1954 y 1962. Clarinetista y saxofonista, su swing natural inundó no solo su época de juventud y adultez, sino que se traspasó a generaciones de saxofonistas de los años '90, '00 y '10, a las que formó como profesor, depositando ese swing como una herencia personal. Murió a los 96 años como el último dinosaurio de la vieja guardia de la música popular.

Tronic

Como «el grupo punk que revoluciona a los adolescentes» fue descrito una vez Tronic por un diario chileno, a propósito de un agitado concierto de la banda que tuvo lugar en un muy rígido colegio privado. La apreciación puede no ser precisa, pero indica cuánta relevancia ha tenido entre el público joven la música simple, urgente e insolente de este trío fundado con ex integrantes de las bandas pop Gufi y Glup!, y que durante más de dos décadas lleva sosteniendo su difusión sobre conciertos frecuentes y alta rotación en radios juveniles. Con vaivenes en su formación y difusión, y un traslado a México el año 2010, Tronic es una de las bandas más representativas en la década de 2000. Con el tiempo, se ha ido dando un fenómeno que titula su álbum 2025: Traspaso generacional.

La Sonora Palacios

La Sonora Palacios es el nombre fundacional de la cumbia chilena. El conjunto se inspiró en el formato instrumental cubano de la sonora, pero con el ritmo colombiano de la cumbia que en los '60 se extendía por América Latina. En 1964 editaron un single con dos canciones: “El caminante”, de origen argentino, y “La mafafa”, del autor cubano Julio Gutiérrez. Desde entonces nunca dejaron de grabar discos, presentarse en vivo y sonar en radios. “Los domingos”, “Un año más”, “El galeón español”, y muchísimas otras son clásicos y números imperdibles de toda fiesta en Chile, en sus versiones originales o en interpretaciones que han realizado centenares de grupos profesionales y aficionados. En 1982, con la partida de varios músicos incluido el cantante Tommy Rey, desde la Sonora Palacios se inició La Sonora de Tommy Rey, otra historia referencial en la música tropical chilena. Pero el grupo original, bajo el liderazgo de su trompetista y fundador, Marti Palacios, y su hijo Marti, timbalero desde 1979, ha recorrido los tiempos sin detenciones. Completa una discografía de más de 30 títulos, con un show que ha presentado  permanentemente en grandes y pequeños escenarios en Chile y en el extranjero.

Leo Quinteros

La condición de cantautor solista ha sido en el caso de Leo Quinteros algo más que una clasificación formal. Sus canciones muestran lo que se entiende como música propiamente de autor, y sorprenden por lo imaginativas en letras y arreglos, así como por cómo han nutrido una sólida discografía gestionada autónomamente. Su trabajo en la música destaca por publicaciones que lo involucran casi en el total de las funciones (composición, producción, multiinterpretación), y por la aparición en créditos de trabajos para nombres tan diversos como Colombina Parra, Cadenasso y Cevladé, entre otros. Tras la publicación de su disco Antártica (2013), el músico detuvo por once años sus presentaciones en vivo y publicaciones, mas no la composición.

Carmencita Valdés

Nacida y criada en el Maule, Carmen Patricia Valdés Morales es depositaria de una profunda tradición alrededor de la cantora campesina de rodeos, animadora de campeonatos y figura central en las medialunas rurales. Un oficio que comenzó a cultivar en 1996 cuando cantó por primera vez en el rodeo de Villa Alegre, a unos 25 kilómetros de Linares, su ciudad natal. Ese canto a viva voz de Carmencita Valdés, en espacios abiertos la mayoría de las veces, llegaría al disco recién una década después, con los álbumes El capataz (2006) y Homenaje a un gran campeón (2007), dedicado al jinete Ramón Cardemil Moraga, considerado uno de los mayores nombres del rodeo chileno del siglo XX.

Paula Awad

Menos dulce que Camila Carlevarino y más audaz que Mako, la cantante Paula Awad se integró a esta tríada de nuevas voces pop reunidas por el productor Javier Domínguez bajo la marca Grupoaparte hacia 2009 y que un año después lanzó consecutivos discos radiables. Paula Awad era la más joven de las tres y con su canción “Tú me quieres, yo te quiero”, que grabó junto al rapero Ian2f, terminó por definir ese estilo arrojado y sexual en una chica que entonces apenas sobrepasaba la mayoría de edad.

Ariztía

Aunque se inició como un trío melódico vocal, Ariztía fue uno de los grupos chilenos de los años '90 que además de baladas grabaron canciones pop. En tres discos y ocho años ganaron un rápido éxito inicial, enfrentaron el lugar común de la "proyección internacional" propio de su tiempo y se separaron con varios éxitos radiales como "No te olvido", "No es mi culpa" y "Para que no se muera este amor", junto a canciones pop más inadvertidas como "Tengo miedo" y "A veces me parece". Durante 2008, y tras diez años de silencio, el trío anunció su rearticulación. Se mantienen hoy como un grupo activo.

Claudio Villanueva

Claudio Villanueva pertenece a la abundante camada de guitarristas de flamenco que tomó cuerpo durante la década de los años 2000 y que tiene nombres como Andrés Hernández, Daniel Muñoz Méndez y Francisco García Sánchez, aunque su experiencia formativa y creativa se desarrolló con mayor profundidad y alcance en la ciudad de Madrid.

Tiro de Gracia

Tiro de Gracia fue el primer grupo que emigró desde la escena marginal del hip-hop chileno para transformarse en un referente masivo, capaz de llamar la atención incluso de un público habituado al pop. Éxitos suyos como "El juego verdadero", "Melaza" y "Viaje sin rumbo" le mostraron a la audiencia una adherente propuesta de rap en castellano de impecable producción; y a la industria, un nuevo segmento comercial que explotar, dando pie a la contratación a gran escala de bandas como Makiza, Rezonancia y Frecuencia Rebelde; ninguna de las cuales llegó a equiparar su fenómeno. Su álbum Ser hümano!! (1997) es una de las indiscutidas cumbres en la historia local del género, además de una publicación elocuente de las más interesantes tendencias de cambio durante los años '90 en Chile.

Rita Góngora

En una referencia musical, Rita Góngora ha sido conocida como la "Billie Holiday chilena". No sólo fue una de las primeras mujeres en el jazz vocal chileno, sino que marcó una presencia con su estilo personal, que tomaba distintos aspectos de esta cantante universal. Desarrolló un estilo de mucha emotividad en la interpretación de canciones, y sin estudios formales de música ni de canto instaló su nombre en espacios del jazz chileno desde mediados de los '60, donde además comenzó a programar repertorios de bossa nova, de la que fue una cultora principal. Tras una vida personal que la sacó de los escenarios, a comienzos de los años 2000 reinició su carrera y en 2006, casi cuarenta años después de su primera aparición en los escenarios, publicó su disco debut, Rita Góngora.

Bocallave

Esteban Espinosa es un hombre que se ha sentado tras la batería en los grupos de rock Fruto Prohibido y Matorral, pero también tuvo una convicción enérgica por la guitarra y la voz que lo llevó a formar su propio grupo y a tomar el puesto de cantante y compositor. Y más que una banda del circuito independiente de rock y pop del que formó parte durante casi un lustro, Bocallave fue un quinteto capaz de lograr con tres guitarras una atmósfera melódica que envolvió sus canciones.

José Pérez de Arce

Ha sido desde el campo de la investigación que José Pérez de Arce ha llegado a la composición e interpretación musical. Sus más interesantes proyectos al respecto están muy lejos de un ámbito docto o de lo que habitualmente se entiende por vanguardia. La gran pasión en su vida de investigador y musicólogo autodidacta ha sido conocer el mundo indígena y vernáculo, con trabajos pioneros en áreas como la música mapuche, los bailes chinos, y la instrumentación de tribus precolombinas. Además, Pérez de Arce desarrolla desde principios de década un señero trabajo de difusión del guitarrón chileno, el cual descubrió junto al cantor popular Santos Rubio y que guió su trabajo en el disco Nometomasencuenta, cruce entre esa tradición campesina y canciones del repertorio rock latinoamericano.

Carlos Corales

A pesar de ser conocido masivamente como un músico de populares orquestas televisivas desde los años '80, la historia artística de Carlos Corales lo enviste con un título muchísimo más contundente que estas simples membresías. Corales es una de las llaves maestras en la instauración de la estética y la música psicodélica, el blues y el rock and roll en Chile desde fines de los '60, a través de su liderazgo del grupo Aguaturbia.

Gabriela Ernst

La aparición de una Gabriela Ernst de 12 años en el grupo pop vocal Amango a través de las pantallas de Canal 13 ni siquiera es el punto de inicio para de una de las artistas más precoces de las últimas décadas. La cantante y bailarina nacida en 1993 ya contaba con participaciones en discos y en conciertos antes de integrarse al staff de la serie “Amango”, que produjo en 2007 una partida completa de nuevas estrellas juveniles como Augusto Schuster, Magdalena Müller o Denise Rosenthal.

Sergio Solar

Uno de los conjuntos más importantes en la historia de la cumbia ubica a un músico chileno como pieza fundamental de su engranaje, y es justo destacar a Sergio Solar por su indesmentible aporte al desarrollo de ese género, pero también por su excepcional lista de colaboraciones y nutrida trayectoria como arreglador, compositor y guitarrista de sesión en Chile y en el extranjero. Como director del grupo Los Wawancó, en Buenos Aires, Solar llevó por primera vez a espacios masivos ritmos folclóricos relegados hasta entonces a la costa tropical de Colombia, y con esos discos batió récords de venta y consiguió la atención de una audiencia internacional. Pero su biografía también anota grabaciones y encargos de arreglos para gente como los chilenos Antonio Prieto, Arturo Gatica y Rosamel Araya; y figuras internacionales como Raphael, Sergio y Estíbaliz, Los Andariegos, Les Luthiers y Alfredo Zitarrosa. Radicado en sus últimos años en Quilpué, su historia es la de un nómade de conquistas asombrosas y talento generoso, que hasta el final de sus días no dejó de ocuparse en encargos para músicos nacionales.

Hombre Nuclear

Este trío santiaguino tuvo una corta existencia, con diversas apariciones en vivo por la capital, un pie en los sintetizadores de los años ochenta y otro en guitarras suaves. Tres años de trabajo, un único disco largaduración y un segundo EP editado a diez años de una primera disolución son la huella que dejó Hombre Nuclear. El debut Hombre Nuclear (2005) transformó al trío en uno de los primeros grupos chilenos en subir un disco completo a internet a través de su página oficial y permitir la opción de descarga. La banda preparó un álbum sucesor, pero éste nunca llegó a editarse. Un último registro del trío quedó en el compilado Disconectar (2006). Francisco Pinto ha desarrollado una carrera solista en el género electrónico.

Diana Rojas

Cantante, clarinetista, guitarrista, percusionista y compositora, Diana Rojas fue una de las figuras que surgieron musicalmente desde la experiencia del grupo Cántaro, formado en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile y depositario de una herencia de tres décadas entre el cruce de la música docta y académica con la música popular y folclórica. Su paso por Cántaro (1999-2011) y por el grupo La Comarca (2002-05) definieron así su identidad, que en más tarde Diana Rojas proyectaría en sus trabajos independientes.

Ciudad Satélite

Ciudad Satélite fue parte de la oleada chilena de britpop, sonido que esta banda de la comuna santiaguina de Maipú tomó de la mano de Canal Magdalena, de quien efectivamente fueron ahijados en sus comienzos. También pertenecen al gran circuito de rock independiente, sólo que desde esa posición grabaron su disco debut en Argentina y lograron una nominación a los premios de MTV Latinoamérica en 2005.

Mariela González Ríos

Mariela González Ríos es una de las primeras figuras femeninas en la batería dentro del jazz chileno, a quien luego siguió la chillaneja Alejandra Farías. Venida desde Valdivia, donde comenzó a tocar ya a los 15 años con el profesor Alfredo Quezada, se inició en la pequeña escena musical de la ciudad hacia el año 2000. Fue vista por el saxofonista Guido Ruiz, para integrarse a sus primeros cuartetos tras su regreso a Chile. En 2005 se trasladó a Buenos Aires para estudiar con el insigne baterista argentino Oscar Giunta. Siempre desde el jazz y la improvisación como lenguaje madre, Mariela González Ríos se multiplicó en proyectos y estilos, por ejemplo con la agrupación del cantautor valdiviano Camilo Eque.

La Banda del Gnomo

Una puesta en escena innovadora para el estándar de la música chilena de los años ochenta fue la que desarrolló La Banda del Gnomo, un grupo con una mayoría de integrantes de formación académica y que aventuró una cruza de géneros que abarcó desde el hard-rock al rock progresivo. Su actividad se concentró sobre todo en vivo, y no tuvo discos en una primera etapa.