Rock
Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años '50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los '60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los '70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los '80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años '90 hasta la actualidad.
Cantor y poeta de subsuelo, periferia, puerto y ciudad, Jorge Rubio ha abrazado una estética de trova que se nutre de diferentes corrientes musicales, desde la tradición del rock progresivo europeo hasta los ritmos de las raíces sureñas, pasando por la sicodelia, la música experimental y la baja fidelidad, lo que ha desembocado en lo que él denomina «folclor lisérgico». Una experiencia como estudiante universitario en Valparaíso y los años que tocó la guitarra en el grupo Cazuela de Cóndor, fueron determinantes en la música solista que comenzó a elaborar en la década de 2010, primero con el nombre de Jacinto Turbio y luego definitivamente como Jacinto.
Murciélago es el segundo proyecto del productor y músico Mariano Pavez, que a casi dos años terminar con su primer grupo, EM 3,14, inició un cuarteto con mayor vocación rockera. Músicos que luego han pasado por varios proyectos, como Cler Canifrú y Leo Fonk, lo secundaron en Murciélago, que tuvo algunas presentaciones en vivo, y editó el extenso disco Eclipse, con 18 canciones, y el sencillo promocional “Dame más”. Editado por Feria Music, y con una nueva versión de “El templo del placer”, el disco es el único testimonio de la banda, cuyo final quedó sellado el 2012, cuando su inquieto líder anunció el primer disco solo como Mariano Pavez: 12 lunas.
Esteban Sumar es un guitarrista y compositor de jazz contemporáneo y de avanzada. Desde que llegó a Santiago proveniente de Boston en 2003, tomó posición en este espacio en una escena que estaba comenzando a delinearse a través de nuevos lenguajes y propuestas. Su obra tuvo una importante carga de música contemporánea, avant-garde e influencia del rock de grupos como Radiohead. Y su mirada a la guitarra lo acercó a aspectos de lo "pianístico", en términos de utilización de los recursos. Pero junto con la experiencia jazzística, Sumar también alcanzó otros espacios de la música, componiendo para ensambles de cámara, además de dirigir orquestas de música popular, producir discos, investigar la música mediterránea y desarrollar como solista el sonido del blues rock.
Pese a su historia intermitente, Mandrácula fue una de las más sólidas apuestas chilenas en el desarrollo de un blues-rock ortodoxo, deudor de la raíz que en los años '60 y '70 exportaron nombres como Jimi Hendrix y Led Zeppelin. El grupo fue la derivación casi natural de La Banda del Capitán Corneta, y mantuvo al guitarrista y cantante Pancho Rojas y el baterista Cristóbal Rojas como el eje estable de su biografía, pero por sus filas pasaron otros nombres con experiencia en el rock, como los fieros guitarristas Vladimir Groppas, Alejandro Silva o Rodrigo Bari. Luego de publicar EP Estoy llegando muy cerca (1997), y los álbumes Mandrácula (1998) y Sexy (2001), la banda se sumió en un largo silencio, finalizado recién en septiembre del 2005 con el anuncio de su retorno con su formación original, si bien condicionado a ciertos resultados. Para entonces, Rojas ya trabajaba en el grupo Damajuana, y Silva mantenía su propio power cuarteto. En 2016 realizaron un show en celebración de los 20 años de la banda.
Iniciada como banda de rock animadora de fiestas universitarias en Coquimbo, el trío que formaron el guitarrista y cantante Tulio Guerrero, el bajista Guillermo Narváez y el baterista Omar Santander, estudiantes de Ingeniería Civil Ambiental, determinó dar un paso más en la música hacia 2004, cuando comenzaron a escribir composciones propias. El guitarrista Orlando Sánchez, quien estaba participando del ambiente jazzístico de la Cuarta Región, se unió poco después. De esa manera, como cuarteto, Los Changos (nombre obtenido de la étnia sudamericana de pescadores que habitó todo el norte de Chile) se orientaron a una música vinculada a la influencia ancestral precolombina y del entorno natural.
Tenían edad suficiente para estar todavía en el colegio cuando formaron Díacatorce, y al mismo tiempo que otras bandas adelantadas en evolucionar desde un pasado punk como Griz (1998) y Familia Miranda (1999), ya en 2000 este grupo estaba lanzando su primer y único disco. Iniciado con una formación de hombres y mujeres, Día Catorce fue siempre impulsado por Susana Cortés y Carolina García en voces, bajo y batería junto a diversos guitarristas, y pasaron por alto la regla de tocar al pulso acelerado del hardcore-punk para sumar otros ritmos y velocidades, cantando acerca de familias disfuncionales o sobre la lavadora como un electrodoméstico para centrifugarte los sesos. La última guitarrista de Díacatorce fue Alejandra Elgueta, y con ella el grupo dio origen en 2003 a un nuevo trío, Las Jonathan.
Entre secuencias, guitarras y teclados se vislumbra —sensual, a veces; potente, otras— la vocalista de Cabaretta, una banda capitalina que debutó en 2006 tras responder por tres años al nombre de Capital, y que tuvo durante su historia entre sus referentes a los grupos de rock o bases electrónicas tipo Depeche Mode, The Cure y Garbage, dedicados a la canción y la melodía.
Durante sus trece años de existencia, Mantiza fue el vehículo creativo para Cristián Vladilo, compositor y guitarrista puntarenense que legó a su ciudad lo que se considera es el primer catálogo rock concebido, grabado y editado en la región de Magallanes. Su música melancólica y sombría correspondió, según su líder, al reflejo de un cotidiano juvenil transcurrido durante «cortos días de invierno y sus esplendoroso y fríos amaneceres de verano; siempre a la luz de una vida que, aunque fría y distante, se vivió al calor del fuego de la creación».
Aunque su nombre y su sonido se asocian antes que todo al pop-rock surgido en Chile en los años noventa, Malcorazón ha sido una banda de vida extensa, que atravesó épocas con su trabajo pese a períodos de pausa y cambios de integrantes. En ese trayecto, la cantautora Cathy Lean ha sido el único pilar estable, y su nombre más reconocible, desde su fundación motivada por el desarrollo de un pop cuidado y de referentes principalmente británicos. Ella misma ha establecido la idea de que «Malcorazón es un concepto, y mientras yo lo quiera mantener vivo seguirá latiendo». Malcorazón fue parte de una escena contemporánea al "nuevo rock chileno", pero situada en cierto plano underground.
Gonzalo Planet es un músico de rock, bajista colaborador de una serie de bandas, entre ellas Los Santos Dumont y Fruto Prohibido, pero con mayor visibilidad fue su alianza en el grupo Matorral desde 2002 el más importante hito en su historia musical. También periodista, Planet cuenta con una valiosa una investigación sobre las bandas del beat chileno (Se oyen los pasos, 2004), y ha sido productor de discos del sello Cápsula y colaborador de solistas como Leo Quinteros y Felipe Cadenasso, compañero de ruta en Matorral. En 2012 realizó un disco experimental junto al poeta Enrique Winter, titulado Agua en polvo.
Completaron un año de vida y no alcanzaron a grabar más que cuatro canciones, que nunca circularon comercialmente. El momento histórico que protagonizaron y las posteriores carreras de sus integrantes, sin embargo, transforman a Primeros Auxilios en un pilar del rock posterior a los años ochenta en Chile y cuna de nombres musicales activos hasta hoy en bandas como Electrodomésticos, Upa y Santiago del Nuevo Extremo.
En la generación de cantautores chilenos que comenzó a destacar desde el año 2000 en adelante, Manuel García se ha ubicado como uno de los más importantes, gracias a una propuesta que ha hecho dialogar trova y rock, a una poética identificable, y a un persistente ritmo de trabajo —en Chile y en el extranjero—, constante tanto en presentaciones en vivo como en grabaciones. Integrante fundador del grupo Mecánica Popular, el cantante y guitarrista ariqueño fue desarrollando en paralelo a esa banda proyectos solistas que se encauzaron de modo definitivo a fines de 2005, cuando publicó su primer álbum como cantautor, Pánico. Desde entonces, su disposición a enriquecer su cancionero en sonidos y contenidos lo ha encaminado en ascenso, cruzando además su trabajo con el de colaboradores y socios relevantes, como Ángel Parra Cereceda, Ángel Parra Orrego, Mon Laferte y Los Bunkers. Su música ha figurado, además, en otras de teatro, películas y documentales nacionales; además de haber sido reconocida por premios relevantes (Premio Nacional de la Música 2008, entre muchos). La suya ha sido una trayectoria de vocación clara —«a los ocho años comencé a sentir los primeros latidos del trovador», ha dicho— y cuyo desarrollo resulta ineludible en el análisis de la canción chilena en la era digital.
El grupo más disparado de todo el reguero de guitarras rocanroleras prendido entre el rock chileno del año 2000 en adelante fue Tsunamis. Mientras sus compañeros de generación tocaban más o menos fieles a las escuelas del punk o del blues, este cuarteto con nombre de maremoto fue dando forma personal a un modo de tocar intuitivo y explosivo, que llegó a cruzar más de dos décadas y a mantener la cohesión de su sonido pese al paso del tiempo y los varios cambios de integrantes (que, en diferentes momentos, han sumado a músicos destacados también en bandas como Guiso, Solar, Tío Lucho, Yajaira y Matorral, entre otras). Hoy Tsunamis es una banda activa, vehículo creativo para el impulso como fundador y conductor principal de Goli Gaete, quien la dirige desde 2021 desde su nueva residencia en Berlín (Alemania).
Paraíso Perdido no prosperó como un proyecto pop de largo alcance (no existen discos suyos, por ejemplo), pero dejó un indeleble legado en la escena musical chilena de los años ochenta. Al menos cuatro de sus integrantes fueron figuras claves de la profesionalización musical de la naciente escena pop, con Andrés Bobe y Luciano Rojas como integrantes activos de La Ley; Javiera Parra como futura solista de gran difusión; y Juan Ricardo Weiler, como figura de la etapa inicial de Aparato Raro.
Legitimarse como un grupo de creación colectiva, más que un simple vehículo para el lucimiento de su vocalista, ha sido uno de los principales logros de Javiera & Los Imposibles. El conjunto es una de las pocas bandas chilenas contemporáneas que ha persistido por más de dos décadas en la composición de un pop directo y amable, vinculado con sutileza a las corrientes extranjeras en boga. La voz diáfana de Javiera Parra distingue un cancionero popularmente reconocible, pese al filtro otoñal y doliente tras el cual muchas veces el grupo ha elegido mirar su entorno. Los discos La suerte (1998) y A.M. (2001) son dos de las publicaciones más importantes de su catálogo histórico, una muestra de pop de época.
La música y la literatura fueron fuentes cruciales de formación para Héctor Tito Escárate desde su infancia, y en su vida adulta este poeta y cantautor ha ido desarrollando de modo autodidacta una actividad que ha tenido siempre esos dos ejes. Su trabajo solista se ha encauzado en los últimos años como parte de colectivos mayores (Muralla China, Tito Escárate & Los Galanes Suplentes), pero también son recordados sus pasos en las formaciones de los grupos Compañero de Viajes y Los Cráneos, desde los años ochenta.
La producción musical ha sido el campo principal de trabajo para Claudio Quiñones, aunque entre sus muchos encargos es posible también rastrearle canciones propias. Era ya un nombre de sesión prestigiado para cuando debutó, en 2002, con el álbum Fármacos, el cual trabajó por completo en solitario. Años antes había formado parte de la rearticulación del grupo Viena. Con todas esas experiencias, el autor se siente cómodo con la autodefinición de «constructor de canciones».
Si en los '70 los experimentos chilenos tuvieron a los grupos Aquila y Fusión como los primeros y prácticamente los únicos exponentes del nuevo jazz, las referencias durante la década de los '80 están dirigidas al legendario ensamble jazz-rock Cometa, según advierte el musicólogo Álvaro Menanteau en su investigación Historia del jazz en Chile (2003). Allí el académico recoge la relevancia e influencia que tuvo Cometa dentro de una nueva edad para el jazz, como punto de confluencia para una generación completa músicos que encontraron en los instrumentos electrificados su creatividad.
Al finalizar los '80, el guitarrista Emilio García (ex Aparato Raro) y el baterista Raúl Aliaga (ex Latinomusicaviva) formaron uno de los primeros "power tríos" en la época posterior al régimen militar. La agrupación, a la que además se unió el bajista Marcelo Aedo (de Alsur), fue un prototipo de los tríos eléctricos que el guitarrista iba a liderar durante los años '90 en una marcada línea jazz-rock.