Sol y Medianoche

Sol y Medianoche es uno de los primeros grupos que se atrevieron a recrear el legado del canto popular dejado por Violeta Parra en clave rockera y pesada. Si Los Jaivas, Blops y Congreso lo hicieron comenzando la década de los ’70 con canciones originales y fusionando instrumentos andinos con eléctricos, Sol y Medianoche lo hizo a comienzos de los ’80, poniendo rock a las bellas y sentidas composiciones de la creadora de “Gracias a la vida” y “Volver a los 17”.

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Años

Santiago, 1982 - 1992
Reunidos el año 2003

Décadas

1980 |1990 |2000 |

Géneros

Integrantes

Sol Domínguez, voz (1982 – ).
Jorge Soto, guitarra, teclados y bajo (1982 – ).
Tito Pezoa, guitarra (1982 – 1986).
Nelson Olguín, batería (1982 – ).
América Paz Soto, bajo (2007 – ).

Otros integrantes: Mauricio Padilla, Rubén Locke (guitarras), Pedro Muñoz, Bruno Tosselli (teclados), Carlos Marchant, Kiuge Hayashida, Fernando Rossi, Ricardo Aguilera, Rafael Farfán, Ricardo Farías (bajo), Antonio Silva, Rudy Ferrada, Cote Bravo (batería).

Ernesto Bustos B.

La banda nació en 1982 de la unión de la cantante María Soledad Domínguez, proveniente de En Busca del Tiempo Perdido, e integrantes del grupo de rock progresivo Sol de Medianoche (el guitarrista Tito Pezoa), y del grupo de rock pesado Tumulto (el bajista Jorge Soto y el baterista Nelson Olguín). El nombre apareció como idea del productor Jorge Pedreros, quien invitó al grupo a tocar en vivo en televisión, cuando recién se había formado. No tenían nombre y pensaron en presentarse como Soledad Domínguez y Sol de Medianoche. Pedreros resumió ese largo título en Sol y Medianoche.

Todo se dio de forma rápida. Ya en 1982 editaron su primer disco, con el sello Cardenal, llamado Madretierra. Ahí grabaron las canciones “Casamiento de negros” y “Mi abuela bailó sirilla” además de temas compuestos por Jorge Soto como “Hermanos”, “Turrón de amor”, “Madre tierra” y “La llave”, de Sol Domínguez.

La banda comenzó a ser conocida en especial en los circuitos universitarios, que veían en Sol y Medianoche una reencarnación de la música popular chilena y una alternativa a la canción contestataria representada por el Canto Nuevo. Además, algunas radioemisoras comenzaron a difundir de manera muy tímida esta mezcla algo extraña y bastante innovadora para interpretar clásicos de Violeta Parra con guitarras distorsionadas, teclados, batería y bajo.

Arranca arranca: el nacimiento de un sello
Una vez que las radios dieron cabida a la música de Sol y Medianoche, el canal de la Universidad de Chile, a través del programa “Chilenazo” que conducía el animador Jorge Rencoret, también apostó por la banda y la incluyó como número estable del espacio televisivo.

Poco a poco Sol y Medianoche se hacía un nombre en el ambiente musical, con giras y una presencia cada vez mayor en los medios de comunicación. 1983 comenzó con una invitación hecha por la show woman Maitén Montenegro, propietaria del Galpón de Los Leones, en la comuna de Providencia, para grabar en ese recinto un disco en vivo, editado al año siguiente. Sol y Medianoche incluyó en ese trabajo las canciones “Arranca arranca”, “Corazón maldito”, “El martillo” (grabada por Víctor Jara) y nuevas composiciones de la dupla Domínguez-Soto.

Sol Domínguez inició una profunda búsqueda de las raíces mapuches. Para esto se trasladó al sur de Chile durante algunos meses, a convivir con comunidades indígenas e impregnarse de sus tradiciones, ritos y costumbres, y se ganó la confianza y admiración de loncos, caciques y machis. Desde ese momento, la cantante de Sol y Medianoche recibirá la autorización espiritual de las comunidades mapuches para utlilizar atuendos típicos de la étnia. Así nace la imagen de una Sol Domínguez sobre el escenario a pies descalzos y con trarilonco y un trapelacucha tradicionales.

Los discos se sucederían. Tras la aparición de Madretierra, EMI adquirió los derechos del álbum y el grupo grabó con ese sello su siguiente trabajo, 33°30′ Latitud sur (1984), y luego sería publicado Querida mamá (1985). La mezcla de folclor y rock y de sonidos e indumentaria mapuche se volvió un referente para la juventud, que aceptó aquel contraste impuesto por una mujer con marcados rasgos caucásicos en contraposición a nuestros antepasados. América paz (1990), el siguiente registro, tiene un título inspirado en la hija del matrimonio Domínguez-Soto, y una nueva combinación de canciones de Violeta Parra y composiciones propias.

Poetas y cantores: regreso sin rencor
La presencia de la banda en los programas “Sábados gigantes”, “El festival de la una” y “Éxito” fue habitual durante la segunda mitad de los ’80 y primera mitad de los ’90. Y tras un silencio prolongado por algunos años, el grupo retomó el camino de la música de manera sostenida en 2003.

No hay rencor en Sol y Medianoche. Atrás quedó la época en que fueron censurados en varios escenarios del país, por lo menos según lo graficó Sol Domínguez en una entrevista con el diario La Estrella de Valparaíso en 2004. Ahí la cantante detalló pasajes oscuros de la época de 33º30′ Latitud sur, cuando el gerente del sello les informó que existía una lista de recintos a nivel nacional donde la banda estaba vetada por “agitadora de masas”. El grupo no tenía connotaciones políticas, explica la cantante. “Pero en el fondo había razones, porque la gente que iba a nuestros recitales aprovechaba de gritar lo que quería”.

En 2007 fue lanzada una nueva edición de ese mismo disco, y en el mismo año la banda se presentó con éxito en el ciclo El ADN del rock organizado por la revista El Carrete. Sol y Medianoche fue también uno de los grupos de mayor trayectoria convocados en enero de 2009 a la segunda versión de la Cumbre del Rock Chileno celebrada en el Club Hípico de Santiago, y para entonces ya había anunciado su nuevo disco, el primero casi dos décadas de historia. El nuevo trabajo lleva por titulo Poeta y cantor (2009), incluye canciones de Víctor Jara y Violeta Parra, poemas de Pablo Neruda y temas propios de Sol Domínguez y Jorge Soto, acompañados por la presencia de la hija de ambos, la bajista América Paz.

 

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