Rock
Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años '50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los '60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los '70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los '80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años '90 hasta la actualidad.
Sonidos atmosféricos y algo de rock fueron los elementos que se conjugaron en el pop de Klyo, banda santiaguina con una historia de una década, dividida en dos etapas: la de los temas instrumentales grabados en el álbum Abacus (2003), que terminó siendo un objeto casi arqueológico, y la de las canciones pop presentes a contar de su disco debut, al año siguiente. La banda se presentó por primera vez en vivo en el puerto de San Antonio a principios de 2004. Cuerpo lejano (2005), ese disco mayormente difundido, combinó pop y letras de amor, en una grabación con parcial colaboración de Juan Ricardo Weiler, el ex baterista de Aparato Raro y Pie Plano. Aunque el grupo comenzó a trabajar en 2006 para un álbum sucesor, varios cambios de integrantes fueron demorando la grabación. Así, Eclipse nunca llegó a editarse, y para 2010 Klyo anunciaba su final como banda. Una década después, anunciaba un regreso al circuito musical, nuevamente con la coz de Patricia Godoy al frente.
El grupo más disparado de todo el reguero de guitarras rocanroleras prendido entre el rock chileno del año 2000 en adelante fue Tsunamis. Mientras sus compañeros de generación tocaban más o menos fieles a las escuelas del punk o del blues, este cuarteto con nombre de maremoto fue dando forma personal a un modo de tocar intuitivo y explosivo, que llegó a cruzar más de dos décadas y a mantener la cohesión de su sonido pese al paso del tiempo y los varios cambios de integrantes (que, en diferentes momentos, han sumado a músicos destacados también en bandas como Guiso, Solar, Tío Lucho, Yajaira y Matorral, entre otras). Hoy Tsunamis es una banda activa, vehículo creativo para el impulso como fundador y conductor principal de Goli Gaete, quien la dirige desde 2021 desde su nueva residencia en Berlín (Alemania).
Banda dueña de un rock directo, crudo y potente, desplegado en energéticas presentaciones en vivo, Basabdos editó dos discos que evidencian su afición a tríos como Jimi Hendrix Experience o los argentinos La Renga y Divididos. Un hecho puntual convertiría a estos últimos en una referencia obligada durante los ocho años de carrera cumplidos por el grupo, entre 1998 y 2006.
Este quinteto de rock melódico y vida breve tuvo la peculiaridad de contar con un vocalista español (cuya voz a veces hizo pensar que Raudales no era una banda chilena), la de Carlos Marín, proveniente de la provincia de Murcia, y a quien el resto del grupo conoció en un karaoke de cumpleaños. Con él debutaron como cuarteto en octubre de 2005 en un bar del barrio Bellavista, y se mantuvieron activos los siguientes dos años. Su disco Aunque el mundo sea un disfraz (2006) aludía a la vida «en una ciudad de imágenes y caretas», según ellos. Los contactos de Marín permitieron editar el disco también en España, pero terminó siendo la única publicación de la banda, que anunció su separación poco después de participar en el Festival Fénix 2007.
Mitcheaux es la identidad musical adoptada por Miguel Torreblanca para el proyecto solista de una etapa posterior a su inicio como músico de rock progresivo, rock fusión y jazz rock a comienzos de los años 2000. Su nombre civil, en cambio, se asocia al trío Kamken, del que fue bajista y compositor, pero su historia musical lo ha llevado a trabajar en ámbitos más diversos y una vez que tomó la personalidad musical de Mitcheaux en 2012, la música que compuso alcanzó incluso al pop electrónico como extensión.
Músico, productor y profesor, Jorge del Campo es un nombre recurrente en otros proyectos musicales, varios de ellos vinculados al hip-hop y al soul, aunque también al pop masivo de mejor factura. Ex integrante de grupos como CHC y Tropiflaite, desde 2012 su trabajo estable junto a las bandas de PedroPiedra y Jorge González, lo destacaron en un ritmo constante de presentaciones. Entre ellas, sin embargo, Jorge del Campo consiguió defender discos solistas propios, caracterizados por un cruce particular entre canción romántica, groove, ritmos latinos y pulso soul.
La música y la literatura fueron fuentes cruciales de formación para Héctor Tito Escárate desde su infancia, y en su vida adulta este poeta y cantautor ha ido desarrollando de modo autodidacta una actividad que ha tenido siempre esos dos ejes. Su trabajo solista se ha encauzado en los últimos años como parte de colectivos mayores (Muralla China, Tito Escárate & Los Galanes Suplentes), pero también son recordados sus pasos en las formaciones de los grupos Compañero de Viajes y Los Cráneos, desde los años ochenta.
El paso por varios grupos y la compañía constante de la guitarra (eléctrica y/o acústica) ha ocupado por años a Rodrigo Pinto, músico autodidacta de actividad incesante en solitario y junto a grupos como Ábrete Gandul y Los Chinganeros. A partir del año 2007, Pinto se viene afianzando como solista, profundizando su interés experimental e incorporando timbres nuevos a su música, como los de la trutruka, charchas, pandero. La amplitud de influencias y géneros de trabajo es su marca más distintiva. Su interés por la improvisación lo ha hecho acompañar en vivo a grupos como Colectivo No y Ensamble por la liberación del Yugo. Sus discos Cabezaspinto y los dos volúmenes de The Erasmo tapes han aparecido hasta ahora bajo etiqueta La Viseca Records, sello que el mismo músico administra.
Spiral Vortex tomó su nombre del concepto matemático y desde esa idea consolidó con precisión el concepto para definirse como “rock psicodélico campestre”. El componente campestre procede de su origen, ya que sus hermanos fundadores Cristián y Maximiliano Aylwin provenían de Huelquén, una pequeña localidad rural cercana a Buin. Mientras que el adjetivo de psicodélico ha sido la distinción principal en su sonido, sus influencias y su espíritu: sintetizadores y guitarras eléctricas en una propuesta que ellos denominaron “fractálica y lisérgica”. Con formación de quinteto en una primera época, la banda se inició tocando en raves y festivales electrónicos, pero poco después se volcaron al campo y la escritura de canciones. Un rock de sonido y lírica psicodélica, cantado en inglés y español, y con un cuidado trabajo visual, han sido sellos de Spiral Vortex.
Mitos, rumores y vagos recuerdos subsisten en el relato sobre Malalche, banda activa desde fines de los años 70 con una formación combinada entre músicos profesionales y aficionados, nunca identificados con sus nombres, y que por opción conjunta no llegaron a presentarse en vivo. El título elegido para su única publicación, el cassette Cahuineando, es representativo de su hábito creativo: un hacer doméstico y «enfiestado», sin ambiciones materiales; que ante las circunstancias de un país en dictadura aparecía como un refugio para «gente acorralada». Malalche definió un territorio sonoro propio que con el tiempo ha ido siendo cada vez más valorado, y que retrospectivamente sólo parece guardar algún tipo de ligazón con lo que en esa misma época y hasta bien entrados los 90 hacían sus amigos de la Agrupación Ciudadanos.
Surgida con los años '60, Blops fue una de las pocas bandas de la época que pudo trascender su inspiración anglosajona para dar paso a creaciones originales y de poderosa identidad propia. El resultado fue un rock inteligente, con una poesía y un suave sonido que se mantienen frescos hasta hoy. Tras su disolución, en 1973 , sus tres discos constituyeron un patrimonio perdido hasta que el esfuerzo personal de sus integrantes permitió su reedición, en el año 2001. Fue ése un acto de justicia con un nombre fundamental del rock chileno. Su historia incluye dos fugaces intentos de reagrupamiento, un clásico de la envergadura de "Los momentos" y un impacto que, si bien nunca fue masivo, caló hondo en un sector del público y en la comunidad musical chilena.
Surgida como efecto de la explosiva influencia que ejerció en una generación de jóvenes el movimiento estudiantil de 2011 que salió a las calles del país para exigir gratuidad y calidad en la educación, Ojo de Vidrio tomó esa bandera de lucha social con una propuesta de música latinoamericana que combinó elementos del rock latino, la fusión, el ska y el reggae. Con influencias de Los Fabulosos Cadillacs y Los Auténticos Decadentes de Argentina y de bandas chilenas como Santiago Rebelde y Santo Barrio, se unieron a una amplia partida de agrupaciones en esta línea musical que cuenta con exponentes como Guachupé y Sonora de Llegar hasta SuperChango. Su primer disco, Ojo de Vidrio, fue editado en 2012, y ya a inicios de 2015, el noneto presentó los adelantos de un segundo trabajo: "La fianza" y "Fiesta en las calles".
José Miguel Candela es un referente entre la avanzada de compositores electroacústicos que a comienzos de la década de los 2000 retomaron esta estética extraviada durante el régimen militar. Candela apareció desde el grupo de rock progresivo y experimental Cangrejo y en su calidad de compositor llegó a desarrollar una serie obras acusmáticas (sólo con soporte electrónico) y mixtas (con instrumentos además de música pregrabada). Entre ellas destacan sus 81 micropiezas, pero por sobre todas las cosas, el nombre de José Miguel Candela se asocia a este resurgimiento de la música a través de procesos electrónicos como uno de los creadores de la Comunidad Electroacústica de Chile.
Una marabunta es una población masiva de hormigas migratorias que devora todo lo comestible que encuentra a su paso. También un conjunto de gente alborotada y tumultuosa. Y además, una canción del primer disco de Santo Barrio, Tumbao rebelde (1997), que ilustra con propiedad el carácter del grupo: una banda de numerosos integrantes que, durante su historia, barrió con todo a la hora de presentarse. Sus shows en vivo fueron sinónimo de una jarana de largo aliento, pero, sobre todo, de una revisión atípica hasta entonces en Chile para sonidos aprendidos de la tradición ska, funk, salsa, jazz y de rock latino. Santo Barrio fue una banda enérgica y con contenido, cuyo recuerdo avivó una entusiasta reunión a fines de 2024.
La propuesta rock de Matorral no sólo ha probado ser duradera, sino también rigurosa y de alto vuelo, firme en un sonido esencialmente emparentado con la tradición de rock sicodélico (anglo y latinomericana) y la raíz chilena. La banda ha mantenido una formación estable, más allá de puntuales entradas y salidas de integrantes y los muchos proyectos paralelos de sus músicos. Desmarcándose del sonido rockero que identificó sus primeros tiempos, ya en la década de 2010 Matorral exploró otras narrativas, en una música experimental de profundidades que definió la época posterior. Su sonido ha dado muestra de una vistosa evolución a lo largo de su historia.
Sien fue una banda activa en el tipo de rock eléctrico y delicado que diversas agrupaciones santiaguinas trabajaron a mediados de los años noventa. Tuvieron en el disco Uno (1997) la coronación a años de esfuerzo independiente, y desde esa condición desarrollaron un trabajo de considerable repercusión en vivo. Inspirada en el noise que por entonces exportaba al mundo el movimiento inglés conocido como shoegazing, la banda nació a principios de 1994 por iniciativa del guitarrista y compositor Rubén Riveros y en la que destacaba la cantante Daniella Rivera, estudiante de Arte con experiencia en canto lírico. La historia de la banda contiene una extensa pausa, reactivada en 2015 con nuevas presentaciones y grabaciones.
Lautaro Rodríguez es uno de los cantores de principios del siglo en puertos y ciudades de la Quinta Región, una generación pródiga en nombres de aguerridos poetas y trovadores que cruzan el canto con guitarra de madera para alcanzar espacios del rock, el punk y la piscodelia, pero también en las inspiraciones del bolero y el vals de orilla. Nacido en Villa Alemana y activo en bandas rockeras como Niño Problema en sus primeros tiempos, Lautaro Rodríguez apareció como solista a fines de los años '00 con un disco titulado De la fuerza, grabado junto al productor Mowat, que lo llevó a integrar poco después el cartel del festival Rock Carnaza en Valparaíso. Activo él mismo como productor de discos como El lenguaje del sonido (2011), de Ramiroquijano, y Santos inéditos (2012), de Demian Rodríguez, también ha colaborado desde la mesa de sonido de estudios en grabaciones como el EP Narval (2012), del grupo shoegaze Adelaida, y el registro de sesiones en directo realizadas por Chinoy para el sello Música del Sur, del que el propio Lautaro Rodríguez es uno de sus nombres más visibles. En 2012 publicó el EP Las ovejas y los lobos.
Inicialmente llamado Reptilian Beats, el proyecto de Reptila apareció en escena hacia 2018 con una propuesta musical puesta en marcha por la cantante Andrea Zárate y la percusionista y baterista Maite Rojas, y una idea acerca de la música, el sonido, el ritmo y la imagen escénica dispuestas en iguales proporciones. Reptila recoge distintas fuentes de sonido, los tambores orgánicos africanos y afrolatinos, los beats sintéticos de la electrónica y un sentido del pop sin fronteras ni etiquetas. El resultado ha sido una música situada en el espacio del world beat, con libertad de pensamiento y acción. Repitla logró una importante presencia en este sentido durante su actuación en el Festival Womad de 2022, que le dio visibilidad entre las músicas del mundo, y una posterior gira de conciertos en Europa. Andrea Zárate era la cantante del grupo multicultural LaSmala de Valparaíso, mientras que Rojas ha sido colaboradora de Javiera Mena, entre otros nombres. Más adelante el proyecto incorporó a la tecladista Dominga Corral, que también había tenido un paso por el folclor como acordeonista, por ejemplo en un dúo con Belencha Mena. Entre sus colaboraciones aparecen grabaciones junto a Michéle Espinoza (Mamma Soul), Fran Riquelme (Newen Afrobeat), Juanito Ayala, Sarazul y Paulopulus.
Nacidos el año 2006, Prefiero Fernández es una banda de rock que se forjó en el escenario de la independencia, y que desde allí ha ido ampliando sus circuitos de difusión y producción. Con un perseverante trabajo promoción, el quinteto ha estado en importantes escenarios como los festivales Maquinaria y Lollapalooza, y ha conseguido una significativa difusión en el extranjero de algunas de sus canciones. El 2014 editaron su cuarto disco, don un acercamiento a sonidos más bailables.
No sólo su muerte sorpresiva marca el recuerdo de Andrés Bobe. El fundador de La Ley fue uno de los músicos más activos de la escena santiaguina de pop-rock de los años ochenta, y apoyó el desarrollo de varias bandas de acuerdo a un método de excepcional profesionalismo, rigor y finura. Bobe falleció en un accidente motociclístico a los 32 años de edad, luego de editar un álbum junto a La Banda del Pequeño Vicio y otros cuatro con La Ley. De modo póstumo, y a modo de tributo, se editaron grabaciones solistas suyas que habían permanecido inéditas.