Pop
Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.
En la genealogía de los músicos de soul y rhythm and blues chilenos del nuevo siglo, Goda es un grupo de transición. Originado en la combinatoria entre Go y Da, es decir el cantante Gonzalo Astaburuaga y el baterista David Vásquez, el dúo existió entre 2003 y 2004, y al mismo tiempo fue una plataforma intermedia entre los grupos previos y posteriores de ambos integrantes, quienes en el disco Flash imperial (2003) dejaron testimonio del repertorio y el sonido de Goda. Go provenía de una serie de bandas iniciada con los precursores rockeros Blu Toi en los años '90, y había descubierto la raíz de la música soul para ejercitarla en los grupos Rayos y Samurai entre 2000 y 2002, en compañía de Rulo, ex integrante del combo funk Los Tetas. Y David Vásquez a su vez se uniría al propio Rulo en un nuevo grupo sucesor de Goda, Esencia, mientras Go iniciaba una definitiva carrera como solista con el debutante disco Diamante Romeo (2005). En 2014, tras diez años de trabajo con Esencia, Da comenzó una carrera como compositor y cantante solista con el disco Supervivencia (2015).
Nacida en Santiago, pero residente desde niña en Tocopilla y luego en Antofagasta, Ángela Lucero Areyte tuvo una compleja infancia en el norte, y en ese contexto a los 12 años comenzó a hacer rap. Con una hija pequeña, se trasladó a Santiago el año 2015 y buscó algunas presentaciones, hasta que el 2016 la contactó Jimmy Fernández, con quien lanzó el disco Inmarchitable, y definido por ella como autobiográfico. Su severa y firme forma de rapear, las letras directas y un rítmico trabajo en sus bases, la destacaron entre los discos del género de 2018. La edición de un disco durante la pandemia y el lanzamiento de Mariposa el 2021, la situaron entre los grandes nombres del género, con un llamativo acercamiento al pop y luego a la música urbana. El 2025 presentó su disco Adicción, donde continuó con acercamientos a otros géneros, y sumó duos con nombres del pop y la balada.
Involucrada por muchos años como baterista estable de bandas de rock (Fármacos, Picnic Kibun y, sobre todo, Miss Garrison, donde además fue cantante), Francisca Straube terminó con el tiempo por asentarse como solista, bajo el seudónimo de Rubio y a cargo de un sonido de mayor experimentación y búsqueda que el que había transitado hasta entonces. En Rubio, la músico santiaguina ha explorado sobre todo en máquinas, secuencias y su propia voz, articulando una propuesta amplia que también le otorga importancia a su envoltorio visual. Parte de su historia al respecto la ha desarrollado como inmigrante, en España y en México.
Cinema no tuvo mayores pretensiones que tener éxito en la diversa escena chilena de pop de los '80, y lo logró completamente. Y aunque para muchos simbolizan la liviandad y capacidad evasiva del llamado boom de la época, el grupo liderado por el hiperkinético Álvaro Scaramelli y el guitarrista Rodrigo Bari, grabó dos discos superventas, llenó teatros y llegó al Festival de Viña 1987. Mirados con recelo por muchos de sus contemporáneos —como Los Prisioneros—, Cinema completó cuatro años de historia, y tuvo una frustrada resurreción a mediados de la década siguiente.
Una cara eléctrica y una cara acústica puede adoptar Círculo Polar, el proyecto bajo cuyo nombre se camuflan las canciones que ha editado como solista la compositora y cantante Vicky Cordero. Luego de tocar con grupos y solistas como La Reina Morsa, Slowkiss, Primavera de Praga y Matías Cena, a mediados de 2015 dio a conocer el EP Atemporal, con cuatro canciones construidas con melancolía pop, arreglos vocales y pasajes de electricidad. Un año más tarde reveló su otra dimensión con el EP Como un patio lleno de flores, basado solo en el canto y la guitarra acústica. Con una grabadora a cassette, registró en baja fidelidad otras cuatro canciones, incluyendo una versión de “Canción para ir al desierto”, de Matías Cena. Ambos formatos tenían también su réplica en vivo: aunque a veces Vicky Cordero se presentaba sola y con guitarra acústica, también lo hacía con una banda por la que pasaron miembros de bandas como Fando y Pirámides.
La corta vida del grupo Compiuters fue escuela suficiente para impulsar a Pablo Infante a continuar por cuenta propia el camino como productor musical. También conocido como Pol Infante, escogió primeramente el nombre de Efectos Espaciales al mismo tiempo como alias y como título de su disco debut, uno de los más llamativos editados en Chile en 2008. Con Infante como gestor a cargo, en Efectos espaciales convivieron cantantes y músicos invitados tan diversos como Valentina Fel, Nea, Manuela Baldovino (también ex integrante de Compiuters y cantante de La Montaña, otro grupo iniciado en 2008) y el crédito extra de un dúo entre Javiera Mena y Jorge González. Pop, rap y bases electrónicas son la banda sonora de ese primer disco que situó a Infante en el espacio de la creatividad a puertas cerradas y en solitario. Más adelante realizaría producción para bandas como MKRNI, Survey Team o Protistas, y en simultáneo a sus estudios de Filosofía en la Universidad Católica, centraría nuevos trabajos musicales desde la fenomenología. El alias de Efectos Espaciales fue sustituido por el de Pol de Sur, con el que Infante se instaló como compositor y productor de música electrónica.
Inicialmente como productor, luego como parte de sociedades (Redulce, The Plugin, DíaCero), y al fin como solista, Ignacio Redard ha sido un intérprete y conceptualizador de reciente pop electrónico chileno. En proyectos personales, y como compositor y colaborador de otros músicos, nacionales y extranjeros, ha demostrado dotes singulares de versatilidad y radar sonoro global.
Carolina Paz Vallejos se había iniciado como corista en el pop chileno, por ejemplo en la agrupación de Javiera Mena, cuando tomó una identidad musical propia. Hacia 2010 comenzó a mostrarse con el alias de Mamacita en los ambientes de las fiestas y la música electrónica. Su cualidad como DJ y productora le concedieron otros atributos y entonces Mamacita tomó un papel protagónico en esa escena del club chileno, con canciones pegadoras en el campo del house y las pistas. "No eres tú" es una vía de acceso directa a la música de quien terminaría siendo presentada en el medio como "la diva del house del hemisferio sur", en referencia a las fabulosas voces que han dominado la música house en las fiestas, sobre todo en los '90: desde Donna Summer a Madonna. Varias colaboraciones mano a mano con músicos, productores y DJs (Diegors, Dadalú, Fredi Michel, Makaroni, Andrea Paz, QuieroStar, Fakuta, Caterina Purdy) marcaron la década de 2010, con discos EP y otras publicaciones, además de presencia en pistas y clubes de Latinoamérica y Europa. En 2022 publicó el largaduración Antología del drama.
Exponente de un cadencioso pop-soul, Sofía Correa es un eslabón más en esta cadena musical que tiene sus primeros nombres femeninos en Ema Pinto desde el pop y Rossana Saavedra desde el jazz. En ella se detectan influencias que van desde Corinne Bailey Rae hasta Lianne La Havas. En medio de sus estudios de Música de la U. Católica de Valparaíso, durante el año de la pandemia, lanzó su primer EP con el sello Mescalina. Titulado Mi razón, presentaba melódicas canciones pop-soul como "Imaginaria" y "Vamos sin prisa". Autodidacta y activa autora de canciones, la viñamarina cuenta con un historial de participaciones como adolescente en diversos festivales de la canción, tanto en Santiago como en Valparaíso. Su primera canción fue "Desconocidos", que en 2016 capturó la atención del público. Ello la encaminó luego a tomar contacto con músicos y productores, como Bastián Herrera, y a cantar junto con Joe Vasconcellos en una grabación para Felipe Choupay.
Yupisatam fue una banda de rock independiente que se mantuvo en pie por una década completa, desde sus primeras grabaciones editadas en cassettes caseros hasta un disco lanzado con un sello argentino, y siempre caracterizada por un rock melancólico con algo de punk incorporado.
La más popular e internacional banda de reggae chilena nació en La Pincoya en 1987, pero debió esperar una década para convertirse en un fenómeno de la música chilena y alcanzar una considerable difusión en Chile y el extranjero. Su alternancia entre la ortodoxia del género, las citas a la cantautoría consciente y el pop de baladas (la más famosa, "Armonía de amor") ha sido en diferentes momentos una fórmula inteligente para su continuidad y difusión. Durante siete años, el grupo tuvo como vocalista a Quique Neira, y consiguió que su salida, en 2003, no disolviera al grupo. La banda mantiene hasta hoy un ritmo continuo de presentaciones; muchas de ellas, en el extranjero. Sus cambios de integrantes son una constante en un grupo que se entiende mejor como un colectivo de género que como una banda de identidad autoral inalterable.
Cantante, clarinetista, guitarrista, percusionista y compositora, Diana Rojas fue una de las figuras que surgieron musicalmente desde la experiencia del grupo Cántaro, formado en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile y depositario de una herencia de tres décadas entre el cruce de la música docta y académica con la música popular y folclórica. Su paso por Cántaro (1999-2011) y por el grupo La Comarca (2002-05) definieron así su identidad, que en más tarde Diana Rojas proyectaría en sus trabajos independientes.
Desde una posición de marcado silencio y perfil sobrio, Toly Ramírez se ubicó en el mapa de las estrellas de una escena musical moderna como el más brillante y prolífico orquestador chileno de música popular a partir de la década de 1970. Es parte de una generación de músicos que sobrevivió a la desaparición de los auditorios radiales y sus grandes orquestas mixtas y también al declive progresivo de la Nueva Ola.
Cantante de jazz, pop y fusiones, la primera aparición de Edra Silva estuvo vinculada al programa “Rojo”, de TVN, que dominó las audiencias juveniles de mediatarde. Ella apareció en 2004, con 18 años, entre ese nutrido contingente de aspirantes como intérprete de repertorio de pop y baladas en sus modalidades latina y anglo. En su adultez como cantante, exploró campos del jazz contemporáneo y en 2018 publicó el disco EP Intro, junto al pianista Raimundo Barría.
Con canciones de melodías optimistas, muy bien diseñadas para un empaque pop, Primavera de Praga fue un cuarteto de Los Ángeles fuertemente influenciado por el britpop de los años '90. Hacia el año 2003, el grupo vino a probar suerte a Santiago y pudo trabajar con la frente en alto.
El grupo Melvin Crema llegó de Chillán a Santiago con el fin de contagiar a la capital de un pop pegajoso, tanto a través de radios como televisión (por su participación en la banda sonora de la teleserie "Brujas"). Durante sus tres años de existencia, el grupo trabajó un sonido cercano al punk-pop acelerado de Tronic o Glup!
Unidos inicialmente por su afición común a la canción de molde beatle, los integrantes de Los Bunkers mostraron con el tiempo otras aristas e inquietudes creativas, ampliando también sus planes y la ambición de su alcance. De Concepción a Santiago, y de ahí al DF mexicano, el quinteto ha tenido una historia con casi todas las paradas biográficas posibles: independencia y contrato multinacional; quiebre y reunión; pequeños bares y grandes estadios; y así. Han sido una banda de éxito extendido y perdurable en el tiempo, sin competencia en Chile para un tipo de sonido que dota de referencias latinoamericanas el molde de rock de guitarras importado y aprendido por su aplicada melomanía. La potencia de su sonido en vivo y la disposición a un trabajo profesional de constante autoexigencia han sido marcas distintivas en su identidad como banda. Con su mudanza a México, en 2008, Los Bunkers se convirtió en el nombre chileno con mayor actividad en ese país por casi seis años, hasta que en marzo de 2014 anunciaron un «receso indefinido», que al fin se resolvió en 2023 con masivos conciertos de regreso y un nuevo álbum.
Cantautora moderna que se inspira en la raíz folclórica, Paula Herrera comenzó actuando con el pseudónimo de Amarantha para no ser confundida con la "hermana menor" de uno de sus padrinos musicales, Pablo Herrera. Pero al comenzar la década de 2010 recuperó su identidad, dejó atrás el pop y la balada de sus discos Sueño de vida (2008) y Once (2009), y tomó definitivamente el camino de la canción de autor expuesta en un álbum que marcaría ese quiebre decisivo: Verde y celeste (2011).
Cantante de rock y pop, Marcela Perales tuvo su primera aparición masiva como integrante de Polémika Miró, grupo mixto que en 2003 interpretó la canción principal de "Protagonistas de la fama", el primer programa de telerrealidad de la historia, convirtiéndose de este modo en una experiencia pop de alta rotación. Ese mismo año el grupo sacó el disco Mucho más que dos, con el sello Warner, pero pronto se disolvió. Antes de ser solista, Marcela Perales realizó colaboraciones en diversos frentes musicales, con nombres que van ámbitos muy diversos: el compositor new age Joakín Bello, la cantante lírica Esperanza Restucci y el grupo metalero Dorso. Uno de sus integrantes, el guitarrista Gamal Eltit, trabajó directamente en el debut autoral de Marcela Perales, a través de un disco de rock titulado El juego (2021), sucesor de una primera experiencia discográfica con el álbum de versiones de rock clásico, realizado un año antes en el contexto pandémico, titulado Covers from the quarantine.
Jazzimodo fue uno de los proyectos musicales de lo que en la época se denominó jazz electrónico. La experiencia predecesora de los grupos Cyberjazz (1998) y Alüzinati (2003) impulsaron a una nueva oleada de músicos a volcarse al jazz elaborado sobre bases electrónicas e improvisación a través de grooves parientes del funk. Puntualmente, Jazzimodo fue la primera plataforma para el despegue de la carrera como solista de la cantante y compositora Paz Court.