Jazz

Aunque nacido en Estados Unidos en el profundo albor del siglo XX, el jazz se ha convertido en una de las músicas más universales de los tiempos modernos y su lenguaje rítmico y libertad expresiva ha sido asimilada por músicos de todas las latitudes y todas las épocas. Su categoría mestiza confronta la instrumentación, la melodía y la armonía de la música europea con el ritmo, el fraseo y el alma del blues, que a su vez proviene de la música africana. Conducido por un elemento intangible llamado “swing” y reinventado en cada interpretación por su carácter improvisacional, el jazz tomó el control de la música en Nueva Orleans, la cuna del jazz, y luego en Chicago, Kansas City y Nueva York, la capital del jazz, atravesando las décadas con un sinnúmero de estilos subsidiarios que explican el nacimiento de escuelas y estéticas: ragtime, stride o hot jazz en los primeros años, swing, bop, cool y third stream en una edad mediana, free, avant-garde y fusión en los tiempos modernos. Un cuadro de honor del jazz se ilustra con creadores universales, que son además los principales referentes de la historia: en la tradición están Jelly Roll Morton, Louis Armstrong y Duke Ellington y en la modernidad Charlie Parker, Miles Davis y John Coltrane.

Antonio Faraggi

Varias líneas marcan las influencias musicales y atraviesan la propuesta del guitarrista creativa de Antonio Faraggi, desde el jazz contemporáneo y la fusión al folclor latinoamericano y la música flamenca, de la que también se permeó a través de su hermano, el guitarrista flamenco Alberto Faraggi. Como líder presenta el disco Posición fetal (2020), una serie de composiciones para el trío que integraron Daniel Gazmuri (bajo eléctrico) y Gustavo San Martín (batería), con el que recorre esas diversas fuentes, como una presencia del pueblo mapuche y homenajes a la música de Víctor Jara y Nirvana.

Javier Valdebenito

Compositor, arreglador y contrabajista, si bien Javier Valdebenito se inició en diversos proyectos de música popular, fue en el campo del jazz avant-garde donde su voz terminó de delinearse y consolidarse. Su disco Tradición y mística (2013) y sus estrechas colaboraciones con el saxofonista Diego Manuschevich para Concepts and motifs (2016) y Dear friend (2017), grabado en París, le dieron un estatus nuevo en las escenas de la vanguardia.

Ricardo Arancibia

La guitarra de Ricardo Arancibia Salinas fue una de las más poderosas y directas en los ámbitos del jazz fusión, el smooth jazz y las raíces del blues y el funk, siempre inmerso en la generación de músicos blancos norteamericanos que se desarrollaron a partir de la década de 1980. Pese a nacer en Viña del Mar, a los diez años Arancibia ya vivía fuera del país y desde los 17 comenzó a formarse íntegramente en Estados Unidos como guitarrista. Con esos parámetros musicales regresaba a Chile a fines de los '90 para participar del jazz chileno y ser, tanto más tanto menos, una alternativa a sus contemporános de la guitarra Alejandro Escobar o Eduardo Orestes. Su suicidio en julio de 2008 impactó al círculo jazzístico chileno.

Stefano Rojas

Stefano Rojas es un bajista cultor del jazz fusión que en Chile tuvo gran predominio durante las décadas de 1980 y 1990. Sobre sobre ha sido un exponente del chordmelody (acordes y melodías en simultáneo), técnica interpretativa expuesta en amplias dimensiones por el virtuoso Christian Gálvez. Por ello sus bajos activos consideran las seis cuerdas que le permiten expandir las posibilidades solísticas del instrumento.

Natalia Corvetto

La coquimbana Natalia Corvetto es parte de una extensa línea de cultoras de una música moderna, una generación de cantantes que tiene a la penquista Susana Lépez, la temuquense Giovanna Arce, la chillaneja Cecilia Gutiérrez o la capitalina Miloska Valero, entre otras damas. Su propuesta se fundamenta en los ritmos de la música popular latinoamericana, el bolero y la bossa nova como columnas centrales, y desde allí da muestras de transformaciones que la han conducido hacia el jazz, el pop, el soul y la fusión. Su primer disco es Vuelo (2017).

Alejandra Farías

Alejandra Farías es parte de la presencia femenina en el jazz chileno más allá de una abundante comunidad de mujeres que cultivan el canto y el repertorio standard. Desde Chillán, Farías se instaló como baterista en la década de 2010, desarrollando un proyecto creativo que se mueve entre la música de fusión y el jazz contemporáneo. Resultado de ello es el disco Chillán Santiago (2015), que describía ese tránsito que realizó entre su ciudad natal y los centros de la actividad musical.

Village Trío

El Village Trío fue el conjunto que marcó el primer liderazgo efectivo del músico de veinte años Roberto Lecaros, quien hasta allí había actuado como sideman, tocando la tuba en la Goodway Jazz Band y en los Santiago Stompers, además de ser el contrabajista de grupo Chilean Jazz Messengers. En este conjunto de jazz moderno, Lecaros pasó a ser pianista y proyectó entonces su categoría como referente dentro de la nueva generación de los años '60.

Marcelo Gallardo

Bajista, guitarrista y compositor de una música que transita por distintos territorios en el lenguaje amplio de la fusión, Marcelo Gallardo ha sido un nombre de los circuitos musicales de Valdivia, su ciudad natal y el espacio donde ha desarrollado su creación. También es conocido en los circuitos sureños, con presentaciones en Puerto Varas, Puerto Montt y Chiloé. Iniciado en el grupo Tribu y más tarde con colaboraciones junto a la cantante brasileña Mariana Benjamin, cuenta con obras conceptuales propias que toman elementos de la música latinoamericana, la world music en su amplio sentido y el jazz fusión. Sus álbumes son Retrospectiva musical del sur del mundo 1950-2009 (2009) y Encuentros cósmicos (2020).

Mauricio Rodríguez

Como una joven promesa de la guitarra eléctrica en los comienzos de 1991, Mauricio Rodríguez traspasó rápidamente los territorios del blues-rock en que se desplazaba siendo miembro de La Banda del Capitán Corneta, para instalarse como uno de los guitarristas de jazz más activos y sobresalientes del período. Presente en la escena del jazz de la transición, Rodríguez fue parte de la generación que expandió esta música hacia una nueva época en la composición moderna y la autogestión discográfica, representada en uno de los trabajos pioneros en este ámbito: el disco Datriza, que produjo en 1998 con su primer conjunto como líder, Almendra Trío.

Daniel Miranda

Esencialmente guitarrista de jazz, pero al mismo tiempo activo en diversidad de proyectos de música popular, pop y hip-hop, Daniel Miranda llegó desde el norte chico para sumarse a la escena jazzística capitalina de la década de 2010, lo que desembocó en primeros álbumes suyos, donde desplegó la idea de una música en el pequeño universo de interacción del trío. Sus obras escritas en este enfoque de jazz contemporáneo aparecieron en trabajos como Viaje interior (2018) y Fragmentos de un imaginario (2024), para los que organizó distintos tríos.

Daniela Vivar

Cantante y autora, Daniela Vivar ha asimilado diversas influencias estilísticas como intérprete, con formación vocal y horas de vuelo en los escenarios. Formada en el canto gospel, además de canto jazzístico, siendo niña se incoporó a la Conchalí Big Band, primero como trombonista y luego como solista vocal. Alumna de canto de Marcela Mahaluf, Daniela Vivar proyectó ese conocimiento de los repertorios hacia una serie de conciertos programáticos de jazz, blues y bossa nova, interpretando canciones universales. Como cantautora desarrolló un repertorio de canción pop que se nutre de esas mismas influencias, gospel, soul, jazz y raíz latinoamericana, lo que derivó en su álbum debut, Canción para ella (2025). Allí se rodeó de músicos de jazz como sesionistas en una producción musical depurada y que contó con la colaboración de Gustavo Figueroa, cantante de Raiza, en su canción "Solo por un momento más".

Eduardo Peña

Tres nuevos nombres del bajo eléctrico en torno al jazz-funk estallaron a mediados de los 2000: entre Jaime Ferrada (en Alüzinati) y Roberto Trujillo (en LaMonArt), el único que se pasó al contrabajo de manera determinante fue Eduardo Peña, conocido en los círculos jazzísticos como Crespo. Un músico solvente e inquieto que se abrió paso en la escena con una pulsante propulsión de líneas de soporte, composiciones personales y un inédito liderazgo de agrupaciones entre una partida de emergentes contrabajistas de esa década: Alonso Durán, Nelson Vera, Sebastián Gómez, Pablo Vidal o Milton Russell, son algunos de sus contemporáneos.

Mario Feito

Mario Feito ha sido uno de los pianistas de jazz contemporáneo que mayor énfasis pusieron al formato del trío. Su formación académica y clásica también repercutieron en una obra de marcada intención camerística, de modo que los sucesivos tríos, y desde luego también otros ensambles bajo su liderazgo, evidenciaron aspectos tanto de un jazz de la llamada tercera corriente, como de la música contemporánea. Forma parte de una generación de solistas de los '90, junto a Carlos Silva, Gonzalo Palma, Felipe Riveros, Pablo Vergara, Ariel Pino, Carmen Paz González y Lautaro Quevedo, que reubicaron el peso del piano como instrumento protagónico del jazz.

Roberto Barahona

Mucho más que un baterista aficionado, Roberto Barahona llegó al jazz chileno como un agente de multiplicación de esta música por más de tres décadas. Primero, sentado a la batería. Luego como estudioso del jazz, después como auditor avezado en el lugar de los hechos (vivió por 40 años en las dos costas norteamericanas), y finalmente como productor de grabaciones y discjockey radial. Como todos los que se interesaron por la batería jazzística desde los años '60, Barahona encontró en Lucho Córdova a su gran mentor dentro del swing. Pero bastó que su compañero de ruta Orlando Avendaño alcanzara su madurez como músico bop para que las miradas del medio y, ciertamente de Barahona, quedaran dirigidas hacia el nuevo hombre tras la batería.

Nahuel Blanco

Dinámico y profundo en su sonido y despliegue, el contrabajista de jazz Nahuel Blanco apareció en la escena durante la última parte de la década de 2010, integrando una comunidad de músicos creativos que cuenta con otros nombres entre sus precoces compositores en esos tiempos, como el trompetista Juan Pablo Salvo y el pianista Joaquín Fuentes. A los 21 años publicó su primer disco, Nahuel Blanco (2021).

Sebastián Castro

Sebastián Castro fue uno de los más importantes y visibles músicos de jazz de la generación que arribó al circuito en la primera mitad de los años '10, con una militancia múltiple como sideman demandado por jazzistas mayores, como un nombre que vino a renovar la comunidad de pianistas y también como compositor con enfoque y narrativa propia. Sebastián Castro fue uno de los músicos que más profundamente desarrolló el lenguaje del piano trío, en una saga de álbumes con esa formación medular, a partir de agrupaciones muy diversas que organizó tanto en Europa como en Chile.

Andrea Tessa

Intérprete de diversos repertorios con una voz poderosa, Andrea Tessa ha sido referente del canto popular en Chile desde los años '80. Hija de la soprano lírica Victoria Vergara, la cantante volcó su herencia decididamente hacia la balada, el pop y el jazz clásico. Por los primeros géneros se hizo ampliamente conocida en televisión, mientras que el último lo ha reservado mayoritariamente para sus actuaciones y más recientes grabaciones.

Matías Riquelme

Cellista, compositor, improvisador, pero ante todo un músico experimental, desde Francia y desde España Matías Riquelme ha sido cultor de una música moderna y subterránea, llevada a cabo en solitario pero también a través de distintos ensambles que ha dirigido, como Cellp, proyecto que abordó el jazz, la electrónica, el rock, la música docta y la música improvisada en diversas dimensiones.

Alejandro Pino

Trompetista formado en la modalidad clásica en la Universidad de Chile, que fue evolucionando hacia la improvisación y el jazz conforme se involucró la escena de estos músicos a partir de 2009. Alejandro Pino se inició como músico joven tocando entre 2001 y 2007 en el Orfeón Juvenil de Cañete, donde nació y creció, hasta que se trasladó a Santiago para estudiar. Fue alumno del pianista Martin Joseph en sus talleres de música improvisada y luego se integró a su septeto Pacific Ensemble, que grabó el disco Roundabout (2015). Además ha sido sideman de los guitarristas Diego Farías, Tomás Gubbins y Nicolás Reyes, integró el octeto del baritonista Pablo Jara y como músico del Ensamble Quintessence grabó el disco Décimo (2015). Un año después se estrenó en el disco en un dúo con el pianista Valentino Baos, titulado Atmósfera.

Jorge Martínez

El saxofonista y clarinetista Jorge Martínez es el primer “martir del jazz”. Murió en 1939, a los 27 años, y en sus escasas tres y media temporadas sobre los escenarios marcó el camino para toda una generación posterior de músicos que habrían de reconocer en este músico a un solista único, estéticamente adelantado a la época que le tocó vivir en un jazz chileno que daba apenas sus primeros pasos. Es el antecesor directo de Mario Escobar, el tenorista que finalmente expandiría el jazz en los años '40.