Hip-hop

Uno de los más importantes movimientos recientes en la música local junto con el punk y el metal, el hip-hop recoge en Chile desde fines de los '80 los cuatro elementos de esa cultura, entre el verso, la producción musical, la ilustración y el baile. En otras palabras, el rap, el DJ, el graffiti y el breakdance. Varias oleadas se han sucedido en esta historia, desde sus orígenes a fines de los '80, la nueva escuela de mediados de los '90 y ramificaciones posteriores entre la combatividad, la elaboración musical o la sensibilidad poética de contemporáneos que limitan con un bullente escenario underground germinado en el nuevo siglo.

Sebastián 'Tan' Levine

Pocos músicos chilenos pueden jactarse de haber pasado por más bandas durante los años ochenta que Sebastián Levine. Pinochet Boys, Electrodomésticos y Supersordo fueron algunos de los nombres que ocuparon a Levine durante algo así como una década, antes de que decidiera una partida del país que, con intermitencias, ya se extiende por más de dos décadas. La búsqueda de una vida creativa y nómade marca la biografía de este percusionista chileno, en los créditos de numerosos discos.

Makiza

Makiza es un nombre fundamental del hip-hop chileno de la primera década del siglo, y su legado de tres discos abrió nuevas vías de influencia para el desarrollo del género en el país. Su interrumpida carrera puede resumirse además en una frase con la que alguna vez el propio grupo definió su relación: «En el amor puede pasar cualquier cosa». Con sucesivos períodos de separación y reunión, el grupo concluyó definitivamente su romance a mediados del año 2006, luego de un destacado e influyente trabajo de casi una década; el cual hoy destaca no sólo por la alta calidad de sus grabaciones, sino también por haber impulsado el desarrollo de músicos más tardes destacados de sobra de modo solista o en otros proyectos, incluyendo a Ana Tijoux, Cenzi y Seo2.

Myzty-k

Miriam Vásquez es Myzty-k, que fonéticamente alude a una mística en tiempos complejos, una impronta propia y comunitaria. Cultora del verso hip-hop, el canto del soul y el R&B y próxima a una cultura mestiza afrolatina, Vásquez integró el elenco femenino clásico de Mamma Soul, la formación que grabó el premiado disco Fe (2001). Allí su voz era la que aportaba con el rap junto a las cantantes Moyenéi Valdés y Jeannette Pualuan. Antes de ello, incluso, había aparecido como una de las primeras raperas femeninas, en proyectos como Reacción Rebelde y Enigma Okulto. Tras su salida de Mamma Soul en 2012, reanudó su trabajo solista, que en un momento se vio interrumpido por un agresivo cáncer que más tarde superó. Sus discos son Sueños (2013) y Redención (2020).

Pedro Foncea

Fue a través de De Kiruza que Pedro Foncea dio a conocer masivamente un interés por el canto anclado a la raíz afrocaribeña y la canción social, el cual lo ha distinguido como creador e intérprete. Fundó esa banda en 1987 junto al cantautor Mario Rojas, y permaneció como su vocalista y principal rostro hasta 1999. Su trabajo solista incluye temas para televisión (destaca su grabación para "Amándote", para la teleserie homónima), grabaciones propias para discos colectivos, y la colaboración como invitado a una serie de trabajos de bandas, como Tiro de Gracia y Gondwana. Además, en 1991 su dúo junto a Javiera Parra para el tema "Tira la primera piedra" se quedó con el triunfo en la competencia internacional del Festival de Viña. Su cotización es comprensible: Foncea es no sólo uno de los mejores vocalistas masculinos del último par de décadas en el país, sino también un gestor de iniciativas independientes que se ha mantenido cerca del desarrollo de exitosos proyectos funk y hip-hop.

Cheskv Liz

Laura Ortiz surge desde comunas metropolitanas del norte, como Recoleta y Conchalí, con el nombre de guerra de Cheskv Liz (que se pronuncia Cheska Liz). Cantante, autora de letras, rapera e improvisadora, es reconocida dentro de la escena de la música urbana por su estilo rebelde y confrontacional, sus temáticas sobre vida en los márgenes, mirada feminista y relatos autobiográficos, pero sobre todo por el alcance que ha tenido como solista en el chanteo (declamación de un texto extenso en un limitado espacio de compases), que ha identificado su sello interpretativo. Su primer disco, 11:11 (2020), que lanzó a los 18 años, integra rimas, canto melódico R&B y un contundente sonido urbano de época.

Criminal Jazz

El encuentro entre Camilo Castaldi, rapero del grupo Los Tetas, y el guitarrista de jazz Nicolás Vera, uno de los fundadores del sello Discos Pendiente en 2010, posibilitó el armado básico de este proyecto nutrido de influencias diversas: desde el funk duro hasta el jazz eléctrico y el rap. Durante ese año, Criminal Jazz, una forma de ilustrar el “asesinato” de los preceptos, trabajó en repertorios nuevos, con letras de Castaldi y música dirigida por Vera. Convocó a otros jazzistas de la escena, como Agustín Moya (saxo tenor), Eduardo Peña (bajo) y Julio Denis (batería), e incluyó a voces invitadas como Rulo Eidelstein y Paz Court. Su único disco, Criminal Jazz (2011), apareció en forma paralela al reencuentro de Los Tetas.

Bajutopía

Fugaz agrupación de hip hop liderada por el hijo del cantautor uruguayo Gervasio, Nahuel Viera (Elnawel), quien junto a tres músicos dio vida a este conjunto, parte de la explosión del género de la primera mitad de los 2000. Todos los músicos tenían experiencia en distintas agrupaciones del circuito rapero de esos años, y hacia el 2002 – tras diversas formaciones- dieron una existencia relativamente estable a Bajutopía, aunque sus cambios de integrantes serían permanentes en su historia.

Compiuters

“Punky rap synthesizers” fue el concepto estilístico con que se identificó el cuarteto Compiuters: mezcla de electro, pop y rap tributario de la música sintética de la década de 1980, que desde sus tiempos recordaba a exponentes locales anteriores como Nadie y Aparato Raro, y también a extranjeros de mayor impacto como Devo. En su muy breve vida musical dejaron solo un álbum, el homónimo y bien recibido Compiuters (2007) y fueron parte destacada de la naciente escena independiente del pop que estalló en la década de 2000.

Allel

Allel es uno de los nombres más inquietos de la escena femenina del hip-hop posterior al 2010. Es parte del colectivo Renca Mundo, colaboradora de muchos otros raperos y luce una dotada condición vocal, que la llevó incluso a concursar en el programa "The voice" el año 2016. Su trabajo en vivo (y en las calles y el Metro de Santiago) le han permitido dedicarse solo a la música y el 2017 lanzó su primer single solista: “Ritual”. Temáticas de género, sus sueños y su vida cotidiana nutren las sus letras, en una historia musical que se plasmó en su primer LP el 2021: Aiel.

Camilo Cintolesi

Productor, compositor y multiinstrumentista, Camilo Cintolesi desarrolló durante años su labor musical vinculándose a otras bandas, principalmente Tiro De Gracia (de la cual fue parte durante dos años). Acumula hasta ahora dos álbumes solistas (en 2005 y 2010), así como una experiencia breve como gestor de un sello independiente (Maravilla Records). Hijo del músico Vittorio Cintolesi, vivió parte de su niñez en París, y se inició en tempranas clases de piano y guitarra eléctrica. Formó sus primeras bandas cuando aún era estudiante escolar, de entre las cuales la más destacada fue Roma (con la cual publicó Vagomundo, en 1990; y, más tarde, el EP Rock chileno). Cintolesi tiene el título de ingeniero de ejecución en sonido, y como tal asesoró puntuales etapas de las bandas Bambú, Weichafe, Rojo Latino e Índice. Desde 2016 su vehículo de trabajo musical es la Camilo Cintolesi Band.

Sarazul

Sarazul es el alterego musical de la rapera Francisca Guzmán, exponente del freestyle y también poeta urbana que ha atravesado espacios desde el hip-hop hacia el neosoul y aproximaciones al trap de su época. Sin una cultura hiphopera a la mano como otras exponentes de su tiempo, Sarazul desembocó espontáneamente en la improvisación rítmica y la escritura, que la llevó a publicar su primer disco en el contexto pandémico: Mercurio 52 (2020). Ella definía su estilo como neo hip-hop e incluso hip-hop "pachamámico", apuntando a otras fuentes que inspiraron sus rimas, no necesariamente de experiencias de vida metropolitana. Sarazul también ha realizado colaboraciones con Valentina Marinkovic, el dúo Reptila, el grupo de música étnica Kimche y el rapero Nfx, entre otros cruces.

Latina Sativa

Rapera, poeta y educadora diferencial nacida en la localidad centrina de Graneros, Patricia Pizarro marca una posición política desde su pseudómino musical de Latina Sativa. Feminista en su discurso, es parte de una generación de mujeres que ocupó los espacios del hip-hop en la década de 2010, con nombres como Dania Neko, Flor de Rap, Catana, Rvyo o Isa Deyabú, entre algunas de sus contemporáneas más referenciales. Desde la rima como instrumento literario se ha interesado además por los sonidos del soul, el jazz y la música afrolatina y sus presentaciones incluyen un sexteto instrumental, con saxofó, piano, guitarra, bajo y batería. Su discografía autogestionada enlista títulos como Más allá de la locura (2014), Never give up (2015) y Travesía (2019).

Vicente Sanfuentes

Bajo diversos seudónimos, y también con su nombre propio, el activo Vicente Sanfuentes ha asumido producciones para discos ajenos, asociaciones con otros músicos o la preparación de discos solistas. Su trabajo con máquinas se cruza con el hip-hop, el rock, folk, pop o incluso el reguetón, fomentando lo que él ha llamado una esencial «infidelidad con los géneros».También parte de los dúos Hermanos Brothers y Surtek Collective, Sanfuentes es el mismo sujeto detrás de nombres como Original Hamster, DJ Discjockey o Trendsetter and The Followers. Su trabajo ha mantenido un permanente intercambio con el extranjero.

Tapia Rabia Jackson

«Juego callejero» llamaron a su música los primeros integrantes de Tapia Rabia Jackson (o Tapia Rabia), uno de los pocos grupos chilenos de hip-hop suburbano que alcanzó a trabajar dentro de la dinámica corporativa antes del auge de internet. El grupo tuvo en Zaturno a su líder y principal foco de atención, pues fue quien armó el conjunto luego de trabajar durante cinco años y dos álbumes junto a los exitosos Tiro de Gracia.

MC Billeta

Un trayecto excepcional, que lo ubicó como figura del hip-hop chileno siendo un niño, es el de MC Billeta (Benjamín Correa). Apareció en radios siendo un niño de 12 años, consiguió gran difusión para su tema "No, no, no" y tuvo gracias a eso cupos en escenarios de gran alcance, como la campaña televisiva de la Teletón y el festival Lollapalooza-Chile. Sus grabaciones comenzaron a difundirse en 2011, en parte gracias al apoyo en producción del músico Latin Bitman.

Hordatoj

Desde 1999 es que Eduardo Herrera gana reconocimiento en el circuito rapero chileno, al que ha asombrado con los seudónimos Jota Droh y —su reversa ortográfica— Hordatoj. Con las calles de San Joaquín (la comuna en la que creció), Lo Prado, Pudahuel y San Bernardo como primeros escenarios, aprendió a solas cómo canalizar su gusto por el funk, el jazz y el R&B en atractivas secuencias rapeadas, que más tarde ha puesto al servicio tanto de sus propias grabaciones, las de las bandas La Habitación del Pánico y DMT (junto a Toly Ramírez hijo, ex Los Tetas), y también las de importantes asociados, como Ana Tijoux, Jonas Sanche y Portavoz.

Deskisabia

Deskisabia es el nombre de guerra de la rapera y autora Ana Villablanca Campos, iniciada en la década de 2010 con tempranas piezas desarrolladas en estudios de grabación caseros. Resulado de ello fue su estreno con el disco Ondas cerebrales (2015). Descrita como creadora de rimas de trasfondo filosófico, siempre metafórica en sus líneas, en ese recorrido tuvo abundantes colaboradores del underground hip-hop en sus trabajos. Pero también ella incluyó a figuras reconocidas como Jimmy Fernández y Solo di Medina, héroes en La Pozze Latina, junto con el rapero estadounidense Charlie P, con quien grabó en Argentina la canción "Cold blood" para el EP Inmortal (2021). Argentina fue un destino habitual en el trabajo de Deskisabia, quien también grabó allí Sin piedad (2016), con ciertos acercamientos al soul, mixtape producido por Diego Mayorga ZKL. Fue la antesala de un estreno discográfico de mayor alcance en su elaboración con Frenesí (2017), una especie de manifiesto donde ella pone énfasis en sus años de fascinación por la lectura y la esritura, lo que la conectó directamente con su rol de profesora escolar de Lenguaje, Comunicación y Literatura.

FunkReal

El sensual sonido funk y rap de FunkReal estuvo marcado por las voces de los maestros de ceremonia Carito Plaza y Jesús-G, y por las fogosas letras del grupo, de osadas referencias sexuales. En sus dos álbumes el grupo desarrolló una poco usual combinación de ritmos negros, no sólo por su cita al funk, sino también de géneros como el G-Funk y el R&B, con generoso uso de percusiones.

Jonas Sanche

“Yo comencé en La Florida / cuando de Antofa llegué”, dice Jonas Sanche  en su canción “Street-to”, resumiendo su llegada al mundo del rap, cuando apenas era un niño y se trasladó con su familia a vivir a Santiago. Tras ser parte de grupos como Encasa o KTF Clan (con quienes editó el disco La Invasión 2.0), el año 2012 lanzó su primer álbum solista, Verdades, la voz de la avenida, con 17 canciones que encerraban historias de barrio, defensa de su oficio rapero y algunas canciones de tono triste. Con una reconocida influencia del rap español y, en general, de mucho rap internacional, Sanche ha sido invitado por sus pares chilenos a compartir canciones, y tiene un activo circuito en vivo.

Ribo

Dos etapas muestra la carrera de esta banda viñamarina, que comenzó en 2000 a mezclar estilos como el pop rock y el trip-hop con lo que se conoce como nü metal o nuevo metal, la escuela que en los años '90 ganó espacio al fusionar elementos como el rap y las influencias metaleras. En su primera fase, el grupo consiguió participar de Ajiputaparió (2002), un disco tributo argentino a Red Hot Chili Peppers, y, lo más importante, grabar su primer disco, Equilibrio (2003). Pero en 2004 la salida de tres de los cuatro integrantes obligó a Nicolás Díaz a reformular al grupo. Con nuevos músicos a bordo, y la disposición a acoger nuevas influencias —agrupables a lo que entonces se entendía como rock «alternativo»—, comenzó una fase lanzada con el disco El poder del tiempo (2006), y que muestra presentaciones y grabaciones continuas hasta hoy.