Funk y soul
Si la música soul elevó el alma hacia un cielo propio, el funk trajo al cuerpo de vuelta a la tierra. Soul significa “alma”, mientras que para la juventud de color en Estados Unidos la palabra funk significaba “cuerpo”, o más estrictamente, el aroma que exudaba el cuerpo en una pista de baile cuando sonaba esta nueva música. Funk y soul son entonces dos vías de acceso a la música de raíz afroamericana, que tiene sus orígenes en el gospel y el R&B, y más particularmente en el famoso sello Motown con una serie de artistas jóvenes como Sam Cooke, Ray Charles o Aretha Franklin durante los años '50 y '60 en el ámbito del soul, y con el James Brown de fines de los '70 como el máximo referente del funk.
Una experimentación en el ritmo y en el groove sostienen la música de Zenit Collective, un ensamble de jóvenes músicos que surgió en tiempos pandémicos con una propuesta sostenida en esos matices percusivos, a través de una sección protagónica de parches y accesorios afrolatinos, africanos y latinoamericanos: tumbadoras, djembes, timbales, zurdos, repiques, shakers e incluso pad electrónico. Suma, además, el uso de la voz sin texto e instrumentos innovadores para ensambles de este tipo, como el acordeón y la marimba.
Tres músicos jóvenes pero de enorme experiencia se asociaron en Los Bipolares poco después de comenzar a trabajar juntos en Inti-Illimani Histórico. Entre otras bandas, Camilo Salinas había pasado ya por los Pettinellis, Los Tres y Ángel Parra Trío; Fernando Julio fue integrante de Javiera & Los Imposibles; y Danilo Donoso apoyó en vivo a Anita Tijoux y a grupos como Bizikleta.
Miriam Vásquez es Myzty-k, que fonéticamente alude a una mística en tiempos complejos, una impronta propia y comunitaria. Cultora del verso hip-hop, el canto del soul y el R&B y próxima a una cultura mestiza afrolatina, Vásquez integró el elenco femenino clásico de Mamma Soul, la formación que grabó el premiado disco Fe (2001). Allí su voz era la que aportaba con el rap junto a las cantantes Moyenéi Valdés y Jeannette Pualuan. Antes de ello, incluso, había aparecido como una de las primeras raperas femeninas, en proyectos como Reacción Rebelde y Enigma Okulto. Tras su salida de Mamma Soul en 2012, reanudó su trabajo solista, que en un momento se vio interrumpido por un agresivo cáncer que más tarde superó. Sus discos son Sueños (2013) y Redención (2020).
Debutó en 1974, comenzó a grabar en 1979, en sus inicios fue parte del movimiento cultural contrario a la dictadura de Pinochet, y esas coordenadas históricas pudieron moldear algunos de los rasgos musicales de este cantautor: un inconformismo a toda prueba, la virtud de no ser explícito en sus versos y la capacidad de desplegar las posibilidades de una guitarra acústica. Pero en el fondo su música no tiene edad. Hasta hoy Moraga tiene un pie en la bossa nova y otro en el funk, y en sus composiciones circulan el rock, el jazz, Antonio Carlos Jobim, Frank Zappa, Miles Davis, Spinetta, la Mahavishnu Orchestra y la Nueva Canción Chilena. Con todas estas fuentes, y aún al margen del negocio discográfico como una condición constante, el autor tiene escritas dos composiciones esenciales de la música popular chilena como "La vida en ti" y "Romance en tango", y su cancionero es un inventario de inquietud musical tan extenso como valioso. Entre 2006 y 2009 residió en París.
En la herencia de los ritmos de origen afro como el reggae chileno (Gondwana), el hip-hop latino (La Pozze Latina) y el pop-soul chileno (Matahari), el grupo Da Jungla fue uno de los que dieron pasos en estas tres direcciones. Formados como trío en 2004 con la figura de Vanessa Valdez en el micrófono central, abordó mezclas musicales en la canción pop contemporánea, con temáticas de celebración del cuerpo y también de conciencia social.
Luis Cheul pertenece al segundo frente generacional de los bajistas eléctricos post escuela de Ernesto Holman que hicieron de su instrumento de base y soporte un arma solística reconocible. De amplia diversidad jazzística, rockera y latinoamericanista, para estos efectos de creación Cheul optó por el rendimiento de un instrumento eléctrico activo, de seis o más cuerdas, junto con otros bajistas en la década de 1990: Igor Saavedra (n. 1966), Juan Caballero (n. 1969), Miguel Pérez (n. 1970) el primer Nelson Arriagada (n. 1971) y Marcelo Córdova (n. 1973).
Cuando pagaron su primera sala de ensayo en 1998, los músicos de Papanegro dieron inicio a una historia que a pesar de fundarse en el funk trató incesantemente de despegarse de las etiquetas. En los discos Superactivo (2003), Compacto (2005) y 7 (2007) la banda dispuso una especie de post funk con sección de metales y un sello musical propio, que incluía el acid jazz de su época y el rock en iguales proporciones. Con esos elementos se han convertido en un referente de la música de raíz funk, parte de una generación de bandas en el paso de un siglo a otro, que incluye a Chancho en Piedra (1993), Los Tetas (1994), Mamma Soul (1998), Raiza (2000) y Funk Attack (2004).
Milena Araya tomó el nombre artístico de Milena Sax como el sello de un sonido y del instrumento con que se ha desenvuelto en la música popular, desde sus inicios como integrante de la Conchalí Big Band. Su música se ha vinculado al pop, al soul, al funk y al reggae. A los once años comenzó a tocar el saxo tenor en esa agrupación de músicos adolescentes y preadolescentes. Tras su egreso de la orquesta, Milena Sax se ha multiplicado en colaboraciones musicales como tenorista, sopranista y más adelante altoísta, pero también ha incursionado como corista y cantante principal, abordando un amplio rango de estilos que van desde el jazz hasta el hip-hop, desde el pop a la fusión y desde el funk a la fiesta latinoamericana. Sus colaboraciones más importantes en ese período fueron junto a los grupos Tizana y Manu da Banda, y como solista, cantante y compositora, Milena Sax ha publicado los discos Náufragos (2012) y Somos miles (2015).
En una tradición pop-soul chilena que se remonta a fines de la década de 1990 y comienzos de la década de 2000, con agrupaciones como Matahari, Mamma Soul, Feria y LaMonArt, la puertomontina Ivania Arteaga se estrenó como solista con el pseudónimo altamente soulero de Ania Ivania y el EP de cinco canciones titulado Aire (2019). Sus orígenes en la música se remontan incluso a la preadolescencia, como niña cantante en la iglesia, y más tarde en sus primeros pasos en la música funk, donde integró una pequeña orquesta. Ania Ivania se formó como educadora en la Pedagogía en Música en la UMCE y desde la capital comenzó una vinculación con músicos de soul, funk y jazz, que la llevó a trabajar entonces con el trombonista Alfredo Tauber, el músico que produjo su primer trabajo. Inspirada en la vida calma y los cielos cubiertos de Puerto Montt, Ania Ivania no solo incorporó ese estado anímico a sus canciones sino que reaccionó a él y contrastó ese gris con coloridos vestuarios tipo neosoul en sus presentaciones.
El inconfundible sonido del órgano Hammond fue el combustible para el movimiento de esta máquina de tres engranajes llamada Organik Trío. De allí su nombre y de allí su funcionamiento como banda autónoma y "orgánica", formada en 2008 bajo el liderazgo del guitarrista Gabriel Feller.
Antes de alcanzar la mayoría de edad Catalina Herrera ya contaba con un abundante set de canciones autorales en el campo de la música urbana. Con su alias de Bby Sowl (Baby Soul) consolidó un trabajo que había iniciado apenas como una niña en las canchas barriales, vinculándose con ambientes raperos y el freestyle. Pero su música se proyectó más allá de esa sola cultura callejera, considerando elementos del trap y el reguetón, aunque también de músicas radiales, como el R&B y el pop dance, junto con una apropiación de la raíz flamenca, como en su canción "Gitana".
Bajista y productor musical, Roberto Trujillo es hijo del músico y director de orquesta Roberto Trujillo Sibilla y a la vez nieto del maestro chileno del piano Valentín Trujillo. Se inició como músico joven en bandas diversas, tocando todo tipo de estilos, desde el funk y el jazz fusión al pop, pero en definitiva se volcó al trabajo como músico en la industria. Ha sido productor musical de discos y figuras, como la cantante Consuelo Schuster, ha tocado con agrupaciones como Alüzinati, LaMonArt, De Kiruza o el Ángel Parra Trío, ha trabajado como director musical de Myriam Hernández y como colaborador cercano del portorriqueño Luis Fonsi.
La aparición de Raiza en el medio musical del cambio de milenio vino a definir otra rama de la música pop en Chile, hasta entonces bastante inexplorada. Raiza fue un puntal en esa escena del soul, como alternativa melódica y rítmica a lo que en la década de los '90 habían impuesto grupos como Chancho en Piedra y Los Tetas desde el funk-rock. Ese circuito tuvo bandas y proyectos de época como Mamma Soul, Papanegro, FunkReal, LaMonArt o Feria, como los más reconocibles, además de solistas como Go y Solo di Medina, y entre ellos Raiza impuso su estilo de latinismo soul con precisión, sonido depurado y canciones pegadizas. Inicialmente un trío formado por Yuri Hevia (batería), Gustavo Figueroa (bajo y voz) y Ernesto Kong (guitarra), vino a regresar en 2024 tras un largo paréntesis, ya con una formación renovada.
Voz aventurada y autorizada en los campos del reggae chileno y sus cruces mestizos hacia el R&B, el soul, el funk y e incluso el rap, Vanessa Valdez ha sido conocida como versátil corista. A comienzos de 2013 apareció con su propia voz con la canción "Escapar", el primer paso a una historia propia dentro de la música de raíz negra. A los dieciocho años se integró a la línea de voces de La Pozze Latina (2001-02) y poco después integraba su primer grupo significativo, donde fue cantante principal, Da Jungla (desde 2004). Sus colaboraciones incluyen apariciones en las bandas de Quique Neira, en colectivos como ZicutaEjecuta, y en grupos estables como Matahari, tres frentes estilísiticos que describen los territorios de la música pop en los que Valdez transitó. Pasaron más de diez años de trabajo en la música antes de que la cantante editara su primer disco, el EP Paso a paso (2015).
El rasgo distintivo de una generación de voces formadas técnicamente en escuelas de canto popular, fue la versatilidad de los repertorios y Javiera Tagle dio una muestra de ello desde que apareció a mediados de la década de 2000 como una activa intérprete de pop, soul, funk, jazz, bossa nova y bolero. Junto con cantantes contemporáneas como Nicole Bunout, Karen Rodenas, Loretto Canales o Javiera Abufhele, Tagle compartió el gusto por todos esos ritmos y cancioneros diversos desde una formación en Projazz (donde muy pronto se convirtió en académica), pero ha sido más directamente la influencia soulera clásica de Aretha Franklin y luego voces neo soul como Erykah Badu o Jill Scott las que la han impulsado a ofrecer conciertos temáticos y a coliderar el grupo funk La Fuga junto al bajista Álvaro Aguirre. Como solista se ha presentado en espacios como el club El Perseguidor con su trío y en duetos de voz y piano junto a Diego Arístegui.
El cerebro y motor del grupo nu jazz Alüzinati fue un agudo conocedor de los teclados setenteros, y seguidor de músicos funk como Herbie Hancock o Bernie Worrell. Toda una estética que se vio reflejada en sus composiciones para Alüzinati. Sin embargo Ariel Pino arrastra una trayectoria como pianista de jazz en ese circuito desde mediados de los '90, que a la larga lo transformó en un teclista ambivalente: en el swing con el piano Steinway, y en el groove para los pianos Rhodes, Hammond y Clavinet. Su manejo de estos sonidos electrónicos y lenguajes lo llevaron a integrarse al Ángel Parra Trío en 2013.
Casi como un alter-ego, Uruz es el proyecto del cantante, guitarrista y compositor Enzo Massardo, quien creó este grupo afianzado en estilos como el funk, el rock y el pop bailable en 2004, con músicos de la Escuela Moderna y mientras formaba parte del grupo Umano (otro virtual alter-ego del cantante y compositor Matías Saavedra Fierro). Uruz, cuyo nombre fue obtenido de la runa que representa al poder masculino y el valor en la lucha, transitó por distintas etapas y tuvo su primer gran hito hacia 2008, cuando ganó el concurso nacional "Garage Music" con una de sus canciones más contundentes, “Siento que me quemas”.
Cristián Moraga es C-Funk, la poderosa chapa musical que acompañó su trayectoria desde mediados de los años '90, cuando él apareció al frente del grupo Los Tetas, utilizando la chapa de Cee-Funk. Una década de vigencia con una de las bandas que instalaron la cultura de la black music en nuevos términos durante esa época, le redituaron un estatus de referente musical. Más tarde incorporado a la última etapa de vida de Chancho en Piedra previo a su separación de 2023, C-Funk también tuvo una historia como solista, que, aunque interrumpida, dejó discos fundamentales en el funk y soul chileno como Joya (2006).
Consolidado como pianista y compositor a fines de los años '10, Raimundo Barría es parte de una generación de músicos de jazz que confirmaron el estatus del piano en ese universo jazzístico, siempre un contexto de escasez de instrumentos. Junto a él están también Tomás Krumm, Valentino Baos, Sebastián Castro y más adelante Joaquín Fuentes, entre otros nombres. En sus inicios músico de la orquesta de ska y swing Santiago Downbeat, Barría recorrió un extenso camino en el jazz como sideman hasta desembocar en el disco Inercia (2020), el primero de su historia, parte de una serie de álbumes con nuevos compositores de jazz editados por el sello Vértigo.
Luego de sumar recorridos en grupos de música funk y soul de los años '90, los dos iniciadores de este proyecto hicieron coincidir en Esencia su vocación por la fusión de raíz afroamericana y canción popular latina (cumbia, mambo, bossa nova). El baterista David Vásquez había formado Goda, y David Eidelstein, más conocido como Rulo, ya tenía experiencia como bajista de Los Tetas y de Funk Attack cuando ambos dieron forma a su nuevo grupo en 2004.