Fusión

La experiencia del grupo Fusión, considerado históricamente el primer proyecto chileno de jazz eléctrico, según acredita el musicólogo Álvaro Menanteau en su libro Historia del jazz en Chile (2003), fue el resultado de largas sesiones de audición, intercambio de influencias, conversaciones y jam sessions realizadas por los nuevos músicos vinculados al jazz de fines de los ’60. En rigor fue un ensayo espontáneo tras el contacto que en 1967 tomaron el bajista Enrique Luna (n. 1946) y el pianista Matías Pizarro (n. 1949) y que generó una convocatoria masiva de solistas para desembocar en el único álbum que esta banda llegó a editar, a través del sello Alba: Top soul (1975).

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Años

Santiago, 1972 - 1975

Décadas

1970 |

Géneros

Fusión

Integrantes

Matías Pizarro, piano (1972 – 1975).
Enrique Luna, bajo y contrabajo (1972 – 1975).
Sandro Salvati, saxo alto (1972 – 1974).
Lautaro Rosas, guitarra (1973 – 1975).
Pedro Greene, batería (1973 – 1974).
David Estánovich, saxo tenor (1975).
Mario Lecaros, piano y piano eléctrico (1975).
Orlando Avendaño, batería (1974 – 1975).
Claudio Bertoni, percusión

Iñigo Díaz

Luna era hijo de diplomáticos peruanos instalados en Chile. Había vivido y estudiado arte en Nueva York y por esa razón conocía de primera fuente la actualidad jazzística: los últimos años de John Coltrane en el avant-garde y la mutación de Miles Davis al jazz eléctrico. Había estudiado en la escuela bostoniana de Berklee y tenía una importante colección de discos del propio Davis y de sus discípulos: Joe Zawinul, Herbie Hancock, Chick Corea, Wayne Shorter, Miroslav Vitous. Mientras Pizarro, que había aparecido a mediados de los ’60 como un muy joven pianista, de técnica sobresaliente, avanzadas ideas y notoria cultura musical, también regresaba de un período de estudios en Berklee.

Las reuniones de taller, jam sessions y audición de nueva música se realizaron en la casa de Pizarro, en calle Hernando de Aguirre y Eliodoro Yánez, y no hubo músico de jazz durante esos años que no pasara por la experiencia de acudir a las jornadas de iniciación. Según apunta el musicólogo chileno Álvaro Menanteau en su libro Historia del jazz en Chile (2003), desde los más jóvenes (los pianistas Manuel Villarroel y Mario Lecaros o los bateristas Patricio Villarroel y Pedro Greene), como los más experimentados (los saxofonistas Patricio Ramírez y Sandro Salvati o el baterista Jaime Farfán), frecuentaron la casa de Pizarro y terminaron de consolidar el núcleo de músicos que enfrentó la dura década de los ’70.

Ese fue el germen de la fundación de Fusión, grupo que adoptó su nombre directamente del tópico genérico con que se comenzó a entender y a describir la música impulsada principalmente por Miles Davis en esos años. En 1972, Fusión lanzó su proyecto de la mano de la terna LunaPizarroSalvati, utilizando instrumentación eléctrica, experimentado sobre patrones rítmicos del soul, el funk y el rock, pero manteniendo intacto el impulso de la improvisación jazzística primigenia. Aunque para grabar el álbum Top soul (1975), la banda terminó configurándose alrededor del peruano, con solistas como David Estánovich (saxo tenor) y Lautaro Rosas (guitarra), más un trío de ritmo con Mario Lecaros (piano eléctrico, ex Village Trío), Enrique Luna (bajo) y Orlando Avendaño (batería, ex Nahuel Jazz Quartet), además de invitados como el trompetista Daniel Lencina, y el joven percusionista Santiago Salas (del grupo Santa y su Gente).

Pero fue, de todas maneras, una historia breve y con pocas apariciones en vivo. La vida de Fusión terminó definitivamente luego de la edición del disco, con Matías Pizarro radicado en París desde 1977, Mario Lecaros en Barcelona en 1976, Orlando Avendaño retirado de la música, Enrique Luna de vuelta en Perú después de trabajar junto al grupo fusión Almandina, y una realidad hostil para el desarrollo de la música durante los primeros años de la dictadura militar. Sin embargo, la experiencia de Fusión, así como la de su contraparte, el grupo Aquila (liderado por el compositor y percusionista de la Orquesta Sinfónica de Chile, Guillermo Rifo), ayudaron a generar una avanzada de clandestinidad y experimentación musical desde el jazz, con el surgimiento de grupos como Prisma (1975), Nuevas Direcciones (1975), Nexos (1976), Koalición (1977), Quilín (1979) y Cometa (1981).

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