2000

00

Marco Antonio Fernández

Su nombre es Marco Antonio Baeza, pero en los escenarios es presentado con el mismo apellido artístico de su padre, Tito Fernández, El Temucano. Con él comparte además su origen en esa ciudad sureña, su dedicación al canto y un timbre vocal similar que ha registrado en cinco discos y en una carrera activa desde comienzos de los '80.

Jacqueline Fuentes

El de Jacqueline Fuentes es otro de los nombres de músicos chilenos que se han abierto caminos fuera de Chile gracias a las sonoridades latinoamericanas fusionadas entre sí y con otras influencias, que en el caso de esta cantante y compositora incluyen el folclor y la música clásica. Radicada desde 1995 en Los Angeles, California, ha grabado dos discos y sus canciones han sido antologadas en el catálogo del sello de músicas del mundo Putumayo en EE.UU.

Jordan

Jordan es uno de los rostros más importantes de la música tropical chilena del siglo XXI. Se inició en grupos como La Gran Magia Tropical y Voltaje, y el 2007 fue parte del programa Rojo de TVN. Además de ser un "frontman" para cada uno de los proyectos en los que ha estado, ha desarrollado un camino de producción y composición que lo destacan dentro de su género. El año 2010 comenzó un camino solista bajo el nombre de Jordan y su Fórmula, ampliando sus sonidos al reggaetón y consolidando su espacio en la música chilena. El 2013 su tercer disco fue un cariñoso homenaje al Sound de los años 90, y el 2014 su tema "Y qué pasó" -donde canta un fragmento Tea Time de Los Tetas- alcanzó una importante difusión radial y televisiva.

Elizabeth Coli

Elizabeth Coli es una portomontina que expone una "poesía sureña", según sus palabras, en trabajos como los que ha venido desarrollado desde los años 2000 y donde fusiona elementos de la canción romántica con el pop, e incluso elementos de folk y el rock, que matizan su propuesta. Su primer disco es Hijas de la lluvia (2008). Coli también ha trabajado con material de Gabriela Mistral, musicalizando poemas de su fundacional libro Desolación (1922), que sin embargo no ha llevado al registro fonográfico.

Héctor ‘Parquímetro’ Briceño

El apodo se lo dio un amigo humorista que advirtió en él su habilidad de desdoblamiento estilístico y capacidad de convertir la música en un trabajo hora-hombre: «Vo' ganai más que un parquímetro», le dijo Carlos Helo en 1980. Desde entonces el pseudónimo de Parquímetro se ha hecho tan popular como el rostro de este trombonista, habitual de orquestas televisivas, pero también respetado en agrupaciones de jazz, salsa y swing, y a quien pocos conocen por su nombre real: Héctor Briceño.

Astor del Mar

Poco después de ofrecer el show de despedida de Fruto Prohibido, a fines del 2003, el músico Gastón Astorquiza recibió una invitación de Mauricio Melo (Los Santos Dumont) para unirse a él en la banda que por entonces mantenía en Ciudad de México, Cuarto Mundo. La sociedad fue breve, pero le sirvió al guitarrista y cantante para acomodarse en México, donde decidió radicarse más definitivamente y desarrollar un nuevo proyecto musical solista. Este ha ido avanzando entre mudanzas y visicitudes, con discos publicados bajo los nombres Astor, Astor y Los Brujos del Mar, y Astor del Mar.

Sergio Sauvalle Echavarría

Sergio Sauvalle Echavarría, guitarrista, creador e investigador, es hijo de Sergio Sauvalle, integrante de Los Huasos Quincheros, pero en lugar de seguir la ruta musical de su padre, combina en su propuesta artística las tradiciones académica y oral chilenas, que ha investigado en terreno y en particular en los recursos de la guitarra.

Las Cuatro Brujas

Con la misma inspiración de Los Cuatro Cuartos, y bajo la dirección de su mismo arreglador, Luis Chino Urquidi, en 1963 nacieron Las Cuatro Brujas. Arreglando temas folclóricos, en especial de Violeta Parra, este conjunto se convirtió en la expresión femenina del Neofolklore, y llevó sus canciones a los rankings de venta y parrillas radiales. Realizaron intensas giras por Chile y el extranjero antes de disolverse a los pocos años, iniciando desde entonces una historia intermitente que nunca ha tenido la presencia mediática de su primera época. Sus versiones de temas como "Parabienes al revés", de Violeta Parra, o "Adonde vas soldado", de Rolando Alarcón, en todo caso, representan las más brillantes muestras del desarrollo vocal y musical que alcanzó en los '60 la música tradicional chilena a través del llamado Neofolklore.