Cabrera

Sólo cuando abandonó su trabajo como ingeniero de sonido a mediados de los años 2000, Johanna Cabrera se convirtió en esa cantautora que durante mucho tiempo había permanecido oculta detrás de otros oficios. Contemporánea de figuras del pop de los ’90 como Javiera Parra, Ema Pinto y Paula Hinojosa, Johanna Cabrera reapareció en 2011 con La fortuna de alegrar mi espíritu, un segundo disco completamente autoral que definió su estilo para el futuro.

Fechas

Santiago - 28 de junio de 1968

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

Se inició en la guitarra en plenos años de la dictadura militar, por lo que abrazó la causa de la resistencia, mientras vivía en Rancagua con su familia. Johanna Cabrera fue influenciada por los trovadores cubanos, encabezados por Silvio Rodríguez, pero al mismo tiempo tenía abierto el sentido del pop radial con figuras como la mexicana Yuri, lo que explica su posterior trabajo como músico.

En Santiago estudió Tecnología en Sonido, profesión que desarrolló en los ’90 en sucesivos trabajos con gente como Los Tres o Chancho en Piedra. Su vuelco hacia la música como cantante y autora vendría gradualmente, cuando el guitarrista Andrés Godoy apareció para producir su primer disco solista, No me digas (1998). Fue un trabajo vinculado al pop-rock que no contó con la difusión adecuada, pero le permitió a Johanna Cabrera debutar como solista, en un concierto para 20 mil personas en la Fiesta de la Primavera, efectuada en 1999 en el Parque Forestal.

Más de diez años pasarían antes de que retomara el trabajo musical, ya totalmente alejada de las mesas de sonido y con el nombre artístico de Cabrera. Influenciada ahora por solistas contemporáneas como la canadiense Lhasa de Sela, en 2011 publicó La fortuna de alegrar mi espíritu. Fue un álbum producido nuevamente por Godoy, con una mayoría de canciones acústicas y una acentuada marca autobiográfica, que además contó con la colaboración de Alejandro Escobar, guitarrista y compositor del histórico grupo de jazz fusión Quilín.