2000
Constantes viajes por América Latina han educado el oído musical y creativo de Tiano Bless, quien a solas y en colaboración fija hoy en Chile un sonido de raíz afrolatina y en dinámica soundsystem, enriquecida por su experiencia y disposición a la mezcla. Algunas de sus asociaciones musicales incluyen encuentros con gente como Moyenei Valdés, Rulo, Martina Lecaros y Matanza; así como de su propia Crew Family Bless, y en ellas alterna la composición y la producción. Bless es multiinstrumentista (toca violín, batería, piano y guitarra) y además cantante. Dice que el estudio de las tradiciones rastafari, hindú y africana son también parte de su impronta en la música. Ha mostrado hasta ahora en internet los discos Creavida (2010) y Sale a la luz (2016).
Escasas bandas chilenas elevaban en los años noventa el pop a la categoría de gran causa. Canal Magdalena buscó albergar en sus canciones y la difusión de estas aquellos valores que a sus integrantes les parecían los adecuados para una mejor convivencia en sociedad; en sus palabras, la honestidad, los afectos bien expresados, el romanticismo, la elegancia de lo cotidiano. Su apuesta por el pop de vocación masiva pero carácter propio se adelantó a lo que más tarde profundizó la generación millennial. La carrera del grupo ha mostrado cumbres de difusión ("Enséñame", "Todo ha cambiado") y también extendidos períodos de silencio, aunque nunca una separación como tal.
A pesar de ser conocido masivamente como un músico de populares orquestas televisivas desde los años '80, la historia artística de Carlos Corales lo enviste con un título muchísimo más contundente que estas simples membresías. Corales es una de las llaves maestras en la instauración de la estética y la música psicodélica, el blues y el rock and roll en Chile desde fines de los '60, a través de su liderazgo del grupo Aguaturbia.
Elizabeth Coli es una portomontina que expone una "poesía sureña", según sus palabras, en trabajos como los que ha venido desarrollado desde los años 2000 y donde fusiona elementos de la canción romántica con el pop, e incluso elementos de folk y el rock, que matizan su propuesta. Su primer disco es Hijas de la lluvia (2008). Coli también ha trabajado con material de Gabriela Mistral, musicalizando poemas de su fundacional libro Desolación (1922), que sin embargo no ha llevado al registro fonográfico.
Si alguna vez hubo un jazzista que alcanzara la categoría de estrella de la música popular, ese fue el trompetista Daniel Lencina. Un uruguayo incorporado a la historia de la música chilena que desde 1972 puso su nombre no sólo en el circuito jazzístico como uno de los más sólidos improvisadores, sino que además llegó a ser ampliamente conocido por el público en sus 25 años frente a las cámaras de televisión. Más que un jazzista, Daniel Lencina fue un entretendor. Con los modelos de trompetistas universales, desde Louis Armstrong y Roy Eldrige hasta Dizzy Gillespie, de quien adoptó su trompeta torcida, Lencina fue parte del primer conjunto de jazz en actuar en el Teatro Municipal (5 de agosto de 1972), además de ser considerado el hombre que profesionalizó más la actividad. En este sentido, tanto músicos como especialistas hablan de "un jazz después de Daniel Lencina".
Si bien ingresó al jazz en sus años de vida en Santiago en la década de 1990, Pablo Vergara pertenece a esa estirpe de jazzistas que por décadas han surgido desde la ciudad fronteriza de Concepción. Su evolución como pianista le permitió desenvolverse indistintamente desde el jazz straight ahead y el latin jazz que cultivó sobre todo durante la primera época en Nueva York, hasta desembocar en un trabajo mucho más definido de composición de jazz contemporáneo y música de cámara. Ello se vio representado en su investigación sobre la obra de compositores chilenos como Alfonso Leng, Alberto García Guerrero y Pedro Humberto Allende, desde la óptica del jazz y la improvisación.
La cantante y autora chileno-brasileña Lua de Morais llegó al país con 19 años en 1999, pero su figura y voz se hicieron conocidas como concursante de “Rojo internacional” en 2005, la primera competencia de “Rojo, fama contrafama” que incluyó a solistas extranjeros (el cubano Sandier Ante, la venezolana Simoney Romero o el ganador de esa versión Orlando Oliva). Lua de Morais no obtuvo mayor figuración en ese apartado aunque así pudo comenzar una carrera en TV y luego publicar en Chile discos en los que reduciría finalmente su nombre artístico al de Lua.
Los cercanos a los círculos santiaguinos de hip-hop saben bien que Gastón Gabarró merece muchos más créditos que sólo los de ser un ex integrante de Makiza. Cenzi fue también pilar del dúo Némesis, y ha asesorado —como productor, compositor o programador— decenas de discos realizados en Chile desde los años noventa; incluyendo trabajos de Tiro de Gracia, ZicutaEjecuta, Las Corrosivas y el colectivo Demosapiens, entre otros. Es, además, fundador de la etiqueta independiente Aguasónica. Pese a una vida repartida entre Chile y Canadá, y las varias asociaciones que han dirigido su trayectoria, el suyo es un trayecto musical que no ha tenido interrupciones.
Consolidada como actriz de doblajes de voz, Jessica Toledo fue una de las primeras cantantes chilenas que abordaron el subgénero conocido como "anison" (acrónimo de "animación" y "canción"), es decir el repertorio de canciones de animé japonés, que durante la década del 2000 alcanzó gran impacto entre los públicos infantiles y juveniles, y que de este modo promovió nuevas figuras locales del j-pop. Desde 2001, cuando comenzó a interpretar canciones temáticas de inicios y cierres (openings y endings) de series japonesas de animación, Toledo se convirtió en una destacada "fanduber" (artista del doblaje de animé, manga o cómic).
Tanto la partida definitiva del saxofonista Raúl Gutiérrez a La Habana, llevándose en la maleta a una big band completa (Irazú) como el arribo del pianista cubano Juan Manuel Arranz a Chile, posibilitaron que una nueva orquesta latin jazz viera la luz entre todas las grandes agrupaciones universitarias cultoras del swing. El Ensamble Latinomoderno vino a instalarse en el espacio que dejara Irazú en 1998, a convocar a nuevos músicos para sus secciones de bronces y ritmos, y a proyectar el lenguaje del jazz latino desde la plataforma orquestal.
Elenco de jazz manouche y swing gitano encabezado por el guitarrista Cristóbal Gómez, quien en paralelo a su trabajo solista como músico de jazz contemporáneo fue progresivamente explorando la tradición de la guitarra y el swing de Django Reinhardt. De este modo, Gómez incluso llegó a integrarse temporalmente como primera guitarra a las alineaciones del grupo Santiago Hot Club, tras la retirada del astro Panchito Cabrera en 2007.
Mamma Soul marcó una época en la música moderna chilena en el cambio de mileno con su configuración de ensamble de mujeres pero sobre todo por una propuesta que integraba amplias influencias. El grupo tomó como propias las escuelas del soul clásico, el hip-hop, el reggae, el blues y la música latinoamericana, que a lo largo de una historia de casi 30 años, no exenta de altibajos y cambios en su formación original, se mantuvo como referencia entre el público. De su primera época destacó el círculo virtuoso creado entre sus integrantes y las canciones que acompañaron el disco Fe (2001), junto con la presencia de Moyenei Valdés como una de sus vocalistas principales. De la segunda época, con una renovada formación y jóvenes valores que provenían de diversos círculos musicales, se apuntan nuevas influencias musicales que desembocaron en el álbum Raza (2012). El verano de 2026, Mamma Soul anunció su separación definitiva como proyecto.
Fue el cumpleaños de uno de sus integrantes, según los registros del grupo, el primer escenario para la actuación de Patricio Cobarde. Luego se presentaron en una fiesta de la compañía teatral La Patogallina bajo el nombre de Los Ravotriles del Ritmo, y a fines de 2007 animaron la fiesta de año nuevo del Club de Jazz de Santiago, ya con nombre definitivo y como la más reciente banda del colectivo artístico La Patogallina, encargada en exclusiva del sonido cumbiero. El cantante Martín Erazo y la saxofonista Alejandra Muñoz son integrantes de la propia Patogallina Saunmachín, el otro brazo sonoro de la compañía. Asimismo son parte de Patricio Cobarde el cantante Horacio Hernández, con experiencia cuequera en Los Trukeros y La Gallera, y la dupla entre el saxofonista Edén Carrasco y el baterista Cristián Bidart, ambos de la banda de rock delirante Akinetón Retard. Las influencias compartidas por todo el grupo van desde el famoso cumbiero mexicano Mike Laure hasta los legendarios coquimbanos de Los Viking's 5 y la inmortal Sonora Palacios.
El canto del campo, la poesía popular, la guitarra traspuesta y el sonido de la armónica conviven en la historia José Pablo Catalán Guajardo, en una transferencia sanguínea que proviene de los linajes encabezados por sus abuelos, el arriero Sergio Catalán Martínez y el cantor a lo poeta José Miguel Guajardo Rozas. De ellos tomó las sabidurías de la vida centrina, a la vez que la décima. Con sus discos Canto campesino (2013) y Porque sé de dónde vengo (2017) ha sido parte del florecimiento de una escena de cultores de principios de siglo que han mantenido vivos los legados a través de grabaciones.
Desde el canto puro con guitarra hasta una multiplicación del sonido con bandas eléctricas y orquestaciones de sus canciones, Víctor Hugo Mendoza ha recorrido el camino de la cantautoría desde los tempranos años '90, como un nombre de la generación de esa transición, cultor del canto autobiográfico y romántico, en un punto medio entre la trova latinoamericana y la música popular, en cuyas canciones se exhiben ritmos latinos, andinos y sudamericanos y amplios sonidos de una fusión moderna.
Detrás de la generación de cantantes de jazz como la que comandaron Claudia Acuña y Rossana Saavedra en los '90, un grupo de nuevos artistas emergió desde los talleres dirigidos por pianista Moncho Romero, cuyo olfato posibilitó la aparición de nuevos intérpretes del cancionero standard durante los años 2000. Con permanentes presentaciones y la grabación de discos swing, Myriam Olivares (conocida artísticamente como Myriam O) apareció en escenarios con una clara vocación por el lenguaje tradicional dentro de los lineamientos del mainstream.
La ganadora de la primera generación del programa televisivo "Rojo, fama contrafama" fue, en el año 2003, María Jimena Pereyra. El triunfo la llevó a convertirse en punta de lanza del fenómeno mediático y discográfico que generó ese espacio de TVN. Junto a ella, Leandro Martínez, María José Quintanilla, Daniela Castillo y otros jóvenes intérpretes saltaron del anonimato al estrellato en pocos meses, convirtiéndose en artistas súperventas que fueron acogidos con entusiasmo por una industria en crisis. Tras tres discos, a fines del 2006 salió del programa, y aunque nunca se ha desligado e la televisión -ha sido conductora o panelista en varios espacios- nunca ha dejado de presentarse en vivo y de editar discos.
El pianista más popular de la era de las orquestas hasta la televisión junto a Valentín Trujillo es Jorge Abril. Recordado por su capacidad para acompañar sin ensayo previo y por un oído privilegiado, en 1970 Jorge Abril fue iniciador de uno de los grupos esenciales de la cumbia chilena, Giolito y su Combo, con el percusionista Arturo Giolito. Trabajó, además, con dos de los más importantes directores de orquesta chilenos, Valentín Trujillo y Horacio Saavedra.
Como promesa para la música popular chilena entró Douglas a la industria a sus 29 años, con covers en su repertorio y el padrinazgo del mismo mánager que había descubierto a Zalo Reyes más de veinte años antes. Pero desde ese debut con su versión para “Cariño malo”, de Palmenia Pizarro, el cantante consiguió cruzar hacia las súperventas de la música romántica, donde al menos en los años noventa ejerció de autorizado monarca. Douglas mantiene hasta hoy una regular agenda. Su voz poderosa, la participación frecuente en estelares de televisión y una estampa de total corrección lo convirtieron en el fetiche de las madres, quienes lo bautizaron como el «Príncipe del amor», y se aseguraron de tenerlo regularmente en las parrillas radiales. Douglas profesionalizó desde entonces una carrera musical que hoy busca suerte en Miami, como su lugar fijo de residencia y trabajo.