TV pop

Una vez que el dominio que impuso la radio en los ‘30, ‘40 y ‘50 con sus grandes auditorios y sus estrellas de la canción en directo comenzó el declive en los ‘60, un nuevo semillero de música popular chilena se trasladó a la televisión en las siguientes dos décadas. La TV cobró una importancia inusitada durante la dictadura militar: la variante del llamado TV pop se instaló así en un país marcado por el toque de queda y la represión sobre cualquier forma de cultura no oficialista. Entonces tuvo el monopolio sobre la entretención y fue el laboratorio de nuevas partidas de cantantes, de gran afinidad con la balada romántica, cuya vía de difusión no fue ni los discos ni los conciertos, sino los sets de programas como “Dingolondango”, “Sábados gigantes” y “Martes 13”, y más tarde los reality shows y concursos como “Protagonistas de la música”, “Operación triunfo” y el emblemático “Rojo, fama contrafama”.

Edra Silva

Cantante de jazz, pop y fusiones, la primera aparición de Edra Silva estuvo vinculada al programa “Rojo”, de TVN, que dominó las audiencias juveniles de mediatarde. Ella apareció en 2004, con 18 años, entre ese nutrido contingente de aspirantes como intérprete de repertorio de pop y baladas en sus modalidades latina y anglo. En su adultez como cantante, exploró campos del jazz contemporáneo y en 2018 publicó el disco EP Intro, junto al pianista Raimundo Barría.

Koko Stambuk

El difundido trabajo de Cristián Stambuk en la banda pop Glup! fue sólo una etapa de su actividad musical, más tarde sobre todo vinculada a la producción y composición para otros proyectos; y, desde fines del 2009, también a cargo de una faceta de cantautor solista. Su dupla con Cristián Heyne, en el dúo Packman, permitió la conceptualización y desarrollo de los tríos vocales Supernova y Stereo 3 (ambos compartidos en las tareas de composición y producción), así como del grupo Gufi. El éxito comercial de ambos proyectos le aseguró futuros encargos que no se han detenido hasta hoy, en los que Stambuk ejerce a la manera de un conceptualizador general de sonido y, a veces, imagen. Desde el año 2007 el chileno realiza este trabajo a tiempo completo desde Norteamérica, primero en México y luego en Los Ángeles (EE.UU.).

Juan Azúa

En la figura de Juan Azúa se detecta uno de los puntos más representativos de la música popular de orquestas para espectáculos y televisión, en la línea de directores similares como Horacio Saavedra, Juan Salazar, Pancho Aranda y Rodrigo Miranda, entre otros. Desde los tiempos en que encabezó el montaje de El hombre de la Mancha en 1974, sus participaciones en sucesivas versiones de festivales OTI y de Viña del Mar, hasta el liderazgo conducción de la big band jazzística The Universal Orchestra, Azúa recorrió los tiempos como un espléndido conductor y arreglista orquestal.

Christell

La noche en que los productores del programa de talentos de TVN “Rojo, fama contrafama” realizaron una gala con sus figuras en una abarrotada Tortuga de Talcahuano, jamás pensaron que iban a encontrar a una nueva estrella tan fortuitamente. La pequeña Christell Jazmín Rodríguez Carrillo (con apenas ¡cinco años!) no sólo se adjudicaba el triunfo en un concurso de imitación de la exitosa cantante púber María José Quintanilla, sino que después de tamaño respaldo del público iba a ingresar directamente en las listas de preferencias y fichajes de este programa juvenil.

Mariela Montero

Tras su participación en la versión argentina del reality show "Gran hermano" en 2007, Mariela Montero se instaló en Chile para integrarse en 2009 al elenco de "Pelotón VIP" e iniciar de este modo una carrera en la industria del entretenimiento, como modelo y activa participante de programas de telerealidad. Esto la llevó a ganar un espacio en el circuito de celebridades durante esos años.

Los Hermanos Zabaleta

Antonio y Miguel Zabaleta dejaron huella en el cancionero nuevaolero de la primera mitad de los años '60. Como socios fundadores de Los Red Juniors, los hermanos inscribieron varios hits radiales, entre ellos "Al pasar esa edad", compuesto por Jorge Pedreros y Hugo Beiza, y convertido más tarde en un himno generacional.

Valentín Trujillo

La televisión ha sido una gran vitrina para el talento del pianista y orquestador Valentín Trujillo Sánchez, aunque no del todo justa con la profundidad de su trabajo y el alcance de sus vastos conocimientos musicales. El casi eterno acompañante del animador Don Francisco, como director de orquesta en “Sábados Gigantes” es, también, uno de los arregladores fundamentales de la música popular chilena durane una era de oro para la industria fonográfica, tanto en discos como en grandes conciertos. Junto con ello, Trujillo fue proyector de nuevas figuras de la música a lo largo de las primeras décadas del siglo XXI. En 2024 su nombre marcó un hito más al convertirse en el primer intérprete de música popular en ser distinguido con el Premio Nacional de Música.

Giovanni Falchetti

El cantante pop Giovanni Enrico Falchetti Aramayo fue el único que sacó provecho real en el intento de TVN por conseguir presencia durante la fiebre inicial de los reality shows. Mientras Canal 13 obtuvo dividendos fugaces con Catalina Bono y Ximena Abarca, y Mega se jugó con Mónica Rodríguez o César Avila, el primero y único concurso de talentos de la estación estatal de esta naturaleza (“Tocando las estrellas”) no encontró a su futuro animador como estaba previsto, pero sí lanzó al cantante de ascendencia italiana a una figuración masiva.

Julio Rivera

El “niño bonito” o el “niño mimado” de la canción romántica arrastró a tantas fanáticas como pudo en su fugaz momento de fama y exposición como participante de la versión criolla del reality show llamado “Operación Triunfo”. Un cantante tras la línea lógica de la balada latina enarbolada por fenómenos de impacto masivo como el chileno Luis Jara o los solistas Ricardo Montaner y Luis Miguel. De la versión adolescente de esta superestrella mexicana, obtuvo y explotó abiertamente su apariencia física.

Licetty Alfaro

Como aspirante en el programa "Rojo, fama contrafama" de 2004, la cantante maulina se orientó especialmente a la balada romántica latina. De esta manera interpretó canciones de Myriam Hernández, inspirada además en esta figura referencial entre las voces chilenas. En 2008 participó en el concurso regional "Latin american idol", con otras cantantes nacionales como Francisca Silva, lo que terminó de poner su nombre en un circuito de canto mayormente centrado en las competencias y concursos de talentos.

Simoney

La cantante chileno-venezolana apareció en el programa concurso “Rojo, fama contrafama” de TVN, en la primera versión que incluyó a solistas extranjeros, el llamado “Rojo internacional” (con los cubanos Orlando Oliva y Sandier Ante y la brasileña Lua de Morais). Pero Simoney Romero tenía experiencia en reality-shows y en escenarios nacionales antes de radicarse en Chile, obtener el cuarto lugar de “Rojo internacional” en 2005 y alcanzar el tercer “Símbolo rojo” en 2006. Su presencia en Chile le permitió editar los discos Simoney (2006) y Amar de más (2013).

Valeria Cox

Cantante y actriz, Valeria Cox apareció en pantallas durante la última temporada al aire de popular programa televisivo "Rojo, fama contrafama", que dominó las audiencias juveniles hasta 2008 (ese año triunfó Carolina Mestrovic). Allí hizo sus primeras armas como cantante romántica y aspirante a estrella latina. Más tarde se trasladó a México para estudiar teatro en la Unam de Ciudad de México y así extender sus estudios en artes escénicas que inició en Santiago. En 2011 participó en el concurso de talentos "La academia", realizado en ese país, donde fue conocida por su pila, siemplemente Valeria. De esta manera, la chilena engrosó un listado de cantantes nacionales que actuaron en certámenes internacionales, como Loretto Canales, Francisca Silva, Licetty Alfaro, Karen Olivier, Gabriel Suárez, Miguel Garcés y Rubén Álvarez, entre otros.

El Monteaguilino

La pequeña localidad de Monte Águila, en la Octava Región, le dio al chileno José Sepúlveda su primera visión de mundo y, más tarde, el apodo que lo haría conocido en todo el país. Pese a no haber ganado premio alguno, El Monteaguilino fue estrella en el Festival de Viña 1988 y hasta hoy se cuela a radios folclóricas, fiestas y jornadas dieciocheras con “Caballito de metal”, la famosa canción del «tren y su chiqui chiqui cha / que alegra el triste corazón» .

Juan Antonio Labra

En los archivos musicales chilenos hay registradas al menos dos definiciones majaderas para referirse a Juan Antonio Labra: «el Michael Jackson chileno» y el artista «de proyección internacional». Comparaciones más, apodos menos, lo cierto es que Labra es un símbolo indiscutible del pop ochentero nacional y uno de los pocos solistas que convirtieron en hits casi una decena de sus canciones. Sus shows se caracterizaban por incluir luces, coreografías y bailarines en momentos en que aquello era un adelanto de pop bien facturado, y con pegajosos singles bailables como "Bailarina, me haces mal", "Mueve, mueve", "A bailar la salsa" y "Paran pan pan", pero este artista de singulares vibratos y falsetes también hizo de la balada uno de sus fuertes, y canciones como "Niña", "Te quiero" e "Identidad" lo situaron en los primeros lugares de las listas radiales de esa década. Presencia recurrente en televisión y espectáculos en vivo durante los años 80 y 90, el intérprete iba a explicar muchos años más tarde por qué con el cambio de siglo decidió un retiro de la atención pública, apenas interrumpido hasta una gran celebración organizada por él en 2024 bajo el nombre "Pop Star 60".

Axé Bahía

Un verdadero "descalabro" en el estático público chileno produjo el suceso de popularidad del grupo brasileño Axé Bahía al comenzar los años 2000. Exito con muy pocos precedentes en nuestra historia, generado a través de una batería de hits incontrarrestables, letras de doble lectura y bailes en el límite de lo permitido. Axé Bahía dominó las programaciones radiales y televisivas durante un casi un lustro y se metió en el living de prácticamente la totalidad de las familias medias chilenas. Un fenómeno de impacto que ciertos productores habían buscado por años con grupos de baile, caras perfectas y canciones juveniles, pero que en definitiva se logró sólo a partir de la entrada a Chile de la bahiana música axé.

Cony de Aguirre

Psicóloga de profesión, Constanza de Aguirre Penna apareció por primera vez para el público masivo como cantante romántica aspirante en el popular concurso televisivo "The voice", emitido en 2015 por Canal 13, y donde participaron una serie de cantantes profesionales o con trayectorias, como Josefa Serrano, Karin Cáceres, Astrid Veas y Luis Pedraza, el ganador del certamen. Constanza Cony de Aguirre es hija del ejecutivo y músico de jazz Jaime de Aguirre y la animadora y cantante Tati Penna. En 2010 escribió e interpretó la canción "Pasaje" para la teleserie "Primera Dama", de la misma estación.

Vicky More

Victoria Morales es Vicky More, una figura de la música popular consolidada en las plataformas televisivas hacia 2019, cuando participó en el programa de talentos "Yo soy", de Chilevisión. Allí fue doble de la mexicana Selena, lo que la llevó a alcanzar puestos en la semifinal de la competencia. Fichada poco después por el sello MasClever, tomó definitivamente el nombre de Vicky More, el que repercurtió en el mundo digital a través de una serie de videoclips que la pusieron en órbita. Su disco más importante en esa primera época fue Victoriosa (2022).

Magdalena Müller

Antes de aparecer como cantante, la viñamarina Magdalena Müller fue actriz y bailarina y sus primeras inclusiones en TV se registran en la teleserie de Canal 13 “Charly Tango” en 2006. Un año después su llegada a la serie juvenil “Amango” y su papel protagónico de Maida de la Fuente la ubicaron como uno de los rostros más populares del teen pop de fin de la década, como parte del mismo grupo Amango, que también lanzó a Denise Rosenthal, Augusto Schuster o Gabriela Ernst. Cercana a los referentes del teen pop y el dance pop, Magdalena Müller canta en los discos El sueño se hizo realidad (2007), Villancicos (2007) y Esto no es un juego (2008). En 2009 se integró a la primera teleserie temáticas adolescentes de la misma estación televisiva, “Corazón rebelde”. Allí apareció otra vez junto a Schuster, Rosenthal, además de Luciana Echeverría, ex integrante del grupo de pop vocal Six Pack. El grupo grabó el disco Corazón rebelde (2009), pero luego Müller optó por enfocar sus siguientes años en la actuación para TV, de modo que se integró a distintos elencos para teleseries, dejando en compás de espera una carrera como cantante pop.

Carolina Molina - La Rancherita

Conocida inicialmente como “la princesa mexicana”, Carolina Molina se consagró en definitiva como «La Rancherita», título que le quitó de las manos a la propia María José Quintanilla, con quien compartió espacios de música mexicana en la tercera generación del programa de talentos “Rojo, fama contrafama”. Sus espectáculos en vivo en discoteques, restoranes y parrilladas populares y su permanente presencia en pantallas de televisión la convirtieron en una de las favoritas entre el público masivo del pop. A quince años de su estreno discográfico, y ya instalada en México, la cantante practicaba un giro musical que la ubicó como exponente de la música latina urbana, con aproximaciones a los ritmos del reguetón, la bachata, la cumbia y la kizomba, en un nuevo perfil como cantante.