Tropical
Pocas influencias extranjeras han tenido una presencia tan sostenida y variada en el tiempo como los diversos géneros musicales venidos del Caribe, adoptados por el público chileno como parte de los gustos bailables y la fiesta nacional. Son generaciones de ritmos y de audiencias las que han disfrutado de esta música tropical, desde los años '30 con la guaracha, el cha cha cha y el mambo de las orquestas de los '40 en adelante, y con la explosión en cumbias de los años '60, incluidas todas las transformaciones que ese ritmo colombiano ha experimentado entre sonoras, combos, orquestas y conjuntos, hasta llegar a modas más recientes como la del sound, la música axé, la cumbia villera y el reggaetón. La música tropical ha moldeado la fiesta popular y el baile nacionales por décadas.
La Culebrona, a veces también presentada como LaKulevrona, es una banda cuya música fusiona distintos elementos, desde el ska y el punk a los ritmos latinos y aires gitanos. De este modo, su propuesta unió los mundos de la pachanga latinoamericana y la electricidad del punk rock. Fue parte de una oleada de conjuntos del underground de la década de 2000 que reunieron diversos insumos para su música y generaron una escena nueva de época, como La Mano Ajena, Banda Conmoción, Chorizo Salvaje y Combo Ginebra, entre otras. Su disco más importante y difundido es Challa (2010).
«Preservar en la conservación histórica del repertorio popular bailable de todos los tiempos en Chile», es cómo esta orquesta define la orientación de su trabajo, y en esa definición hay pistas sobre los cauces de su sonido pero también sobre su conciencia al hacerlo circular. Rumberos del 900 se alista en la tradición de grandes orquestas de baile que han trabajado en Chile desde los años '40, y avanza en pleno siglo XXI en un pulso afrocaribeño, rigor interpretativo y repertorio que se conecta con ella, de la Orquesta Huambaly a la Ritmo y Juventud (entre sus influencias, también mencionan a combos extranjeros clásicos, como los de Pérez Prado y La Sonora Matancera).
Hernán Gallardo Pavez fue uno de los compositores más relevantes del repertorio tropical y en particular cumbianchero chileno, por haber compuesto "Un año más", la canción que entre finales de los años '70 e inicios de los '80 se transformó en una suerte de segundo himno patrio. "Un año más" surgió en su primera versión como una balada triste y melancólica, y fue el mismo compositor el que la ofreció a agrupaciones locales de proyección nacional para que fuera versionada en el ritmo tropical que finalmente la catapultó al estatus popular que tiene hoy. No obstante, su obra es mucho más extensa.
Según indican los musicólogos e investigadores, Los Estudiantes Rítmicos representan la primera experiencia de música pop de la historia en Chile. El conjunto nacido en aulas de la Universidad de Chile en 1939, encabezado por el joven compositor José Goles, impuso nuevos términos entre el nuevo público durante la década de 1940, con energía juvenil y ritmo popular, a través de un repertorio de boleros, valses, corridos, polkas y foxtrots y todo tipo de expresiones musicales de impacto masivo. Su éxito desbordante en la época está asociado a la canción "El paso del pollo", más conocida como "El pobre pollo", que atravesó épocas y audiencias como un ineludible de la música chilena.
Carmelo Bustos fue uno de los más legendarios y longevos músicos en la era de la radio y la boite, integrante de prestigiosas orquestas de música popular como primer saxofonista alto que animaron la bohemia capitalina, en especial con el protagonismo que tuvo como director musical de la afrocubanísima Orquesta Huambaly entre 1954 y 1962. Clarinetista y saxofonista, su swing natural inundó no solo su época de juventud y adultez, sino que se traspasó a generaciones de saxofonistas de los años '90, '00 y '10, a las que formó como profesor, depositando ese swing como una herencia personal. Murió a los 96 años como el último dinosaurio de la vieja guardia de la música popular.
Actriz, y locutora radial, hacia 2016 María de Los Ángeles Almazábar inició una incursión en la música urbana que la llevó a convertirse en una explosiva nueva figura. Como Blue Mary, nombre obtenido de un personaje de videojuegos, Almazábar ingresó de lleno en el trap y el neoperreo con una serie de canciones como "Cereza", "Tusi tuno", "Tus besos" y "Qu33n", incluidas en su primer disco, Amor de locos (2019). Ha tenido colaboraciones con Polimá Westcoast ("Perreo sin pauta"), Dash ("Amor de locos"), cantante del dúo de reguetón Dash & Cangri con quien ella mantenía una relación sentimental, y la bomba iquiqueña Tomasa del Real ("Peligrosa"). En 2020 dio otro paso hacia una popularidad mayor con la canción "Nunca tristes, siempre locas", una pegajosa canción junto a Katita dhq y a la figura de redes sociales Ignacia Michelson.
Los Reales del Valle son, junto a Los Luceros del Valle y Los Hermanos Bustos, parte de la punta de lanza de la explosión de la música norteña mexicana en Chile en los años ‘70, y al igual que ellos han cimentado su popularidad en el éxito combinado de los corridos y las cumbias.
Inspirada en la figura de la mexicana estadounidense Selena, y conocida en círculos tropicales y públicos populares como "la reina de la cumbia" o "la nueva reina de la cumbia", Marilda González se hizo un espacio en la música tropical durante la primera mitad de la década de 2010, con sus pegadizas canciones "Que me gustan todos", "Me casé contigo", "La cumbia del pipí", presentada como una defensa de género, y "La Roja va al Mundial", cumbia futbolera que ella estrenó en vísperas de la Copa del Mundo de Brasil 2014. Un año después haría lo propio con la cumbia "Copa América", difundida durante el campeonato que se jugó ese año en Chile. Sanmiguelina de nacimiento, Marilda formó parte de una partida de cantantes femeninas tropicales que tiene nombres como los de Marcela Toledo, Zafiro, Paula Rivas, Astrid Veas, Costa Morena, la boliviana Laura Serrano y la argentina Bárbara Vos, entre las más visibles de su tiempo.
En la explosiva gestación de elencos de cumbia en la década de 2000 y 2010, otra de estas agrupaciones se formó en 2008 en localidades del Cajón del Maipo, en las afueras precordilleranas de la capital. LaBanda en Flor, hizo gala de su nombre en una multicolor propuesta rítmica, melódica y bailable que ellas definieron como "cumbia conciente", dado su enfoque de defensa tanto de género y disidencias como de una mirada medioambiental. Integrada en sus inicios por ocho mujeres, LaBanda en Flor mostró esta propuesta en escenarios de la música independiente e incluso en una gira que a mediados de 2013 llevó al conjunto a tocar en Europa. En sus canciones de vocación bailable se cuelan entonces letras de reflexión social, como en los temas "No le pegue a esa mujer" y "Cómo está la gente", y sobre todo en su protagónica participación en las movilizaciones contra el proyecto hidroeléctrico Alto Maipo, con canciones como "Aguanta Maipo" y "Ríos de Chile". Sus primeros álbumes fueron No le pegue a esa mujer (2011) y Ahora es cuando (2014).
Una orquesta iniciada en el rocanrol (The Ramblers) y un grupo proveniente de la Nueva Ola (Alan y sus Bates) fueron los afluentes de este grupo de música bailable y romántica fundado en 1969, bajo el liderazgo y dirección musical del clarinetista coquimbano Toly Ramírez (quien llegó a Santiago a mediados de los años '50 para estudiar en el Conservatorio Nacional de Música). Fueron una banda con varios LP, que se presentó activamente durante la década de los '70 en el Casino de Viña del Mar, y que consiguió uno de sus mayores éxitos con su versión para la cumbia "Que me coma el tigre". El grupo grabó varias canciones de autores extranjeros, en especial cumbias, aunque también boleros del mexicano Armando Manzanero, baladas del español Manuel Alejandro y del francés Michel Legrand, y hasta éxitos pop de Bee Gees y Herbie Hancock.
La llamada "faraona de Rojo" no fue cantante sino bailarina, una de las más populares y mediáticas de la generación de estrellas en el programa juvenil de TVN. Pero aún con una voz insuficiente para el canto, Yamna Lobos apareció encabezando sesiones de reguetón en la época en que este ritmo tropical terminó por ocupar el espacio dejado por el axé brasileño tras las partidas de los cuerpos de baile Axé Bahia, Porto Seguro y Porto Bahia. Yamna Lobos (un nombre de pila que en lengua árabe significa "dirección correcta") había interpretado “La cocotera”, éxito veraniego de 2006 junto a otra bailarina, Maura Rivera. Luego editó su álbum éxito de ventas, titulado El perreo de Yamna, donde cantó hits pertenencientes al reguetón, acompañada además por algunas voces de “Rojo, fama contrafama” y donde de paso enseñaba al público algunos de los más audaces movimientos de este baile explosivo. Yamna Lobos se unió así a la camada de bailarinas juveniles que luego probaron como cantantes populares: Luli, Kathy Barriga, Laura Serrano y la más exitosa de su época, Karen Paola.
Conocido en Chile como el “fantasista del violín” y en diversos escenarios del mundo como el “políglota musical” “el hombre-orquesta” o el “multifacético artista chileno”, por los llamativos espectáculos que ofreció desde 1963, Ricardo Arancibia del Canto fue uno de los músicos más sorprendentes surgidos desde Valparaíso. Creador de piezas como la tonada “Dieciocho sin ti” o la emotiva melodía de violín “Tristeza gitana”, su historia se describe por el más resuelto solismo musical, que lo llevó a dominar la guitarra española, la guitarra hawaiana, el bouzuki, la mandolina, el arpa, la trompeta y el violín.
Como otras figuras de la canción mexicana, Bárbara Pricilla Barraza Cubillos se inició en el canto desde niña en su natal Vallenar y en Huasco Bajo, donde vivió hasta 2009. Entonces ha vivido en Coquimbo. Desde los diez años se presentó como niña talento en festivales y fiestas populares de la comuna nortina, e incluso llegó a grabar un primer disco, México a mi tierra. Poco después fichó con el sello Claridad Producciones y así continuó con un régimen de grabaciones, entre las que destacan títulos como Embustero y Rompiendo corazones. En Coquimbo formó su agrupación y cambió su nombre al de Bárbara. Junto al acordeonista y productor nortino Andy Jaque lideró entonces el proyecto de ranchera tropical, presentándose como Bárbara y sus Bandidos en escenarios de la Cuarta Región. Editado por el sello LG Tropichile fue Amiga traidora (2010), que incluía en clásico y rompedor single homónimo.
El apodo se lo dio un amigo humorista que advirtió en él su habilidad de desdoblamiento estilístico y capacidad de convertir la música en un trabajo hora-hombre: «Vo' ganai más que un parquímetro», le dijo Carlos Helo en 1980. Desde entonces el pseudónimo de Parquímetro se ha hecho tan popular como el rostro de este trombonista, habitual de orquestas televisivas, pero también respetado en agrupaciones de jazz, salsa y swing, y a quien pocos conocen por su nombre real: Héctor Briceño. Su inesperada muerte en mayo de 2019, debido a un infarto, vino a remecer a la música popular chilena, a sus contemporáneos de orquestas y a sus seguidores, que lo consideraron entonces "el padre de las secciones de bronces de Chile".
El pianista más popular de la era de las orquestas hasta la televisión junto a Valentín Trujillo es Jorge Abril. Recordado por su capacidad para acompañar sin ensayo previo y por un oído privilegiado, en 1970 Jorge Abril fue iniciador de uno de los grupos esenciales de la cumbia chilena, Giolito y su Combo, con el percusionista Arturo Giolito. Trabajó, además, con dos de los más importantes directores de orquesta chilenos, Valentín Trujillo y Horacio Saavedra.
Opus Salsa es una «rara ave» entre las agrupaciones musicales chilenas, pues nació de un contingente de jóvenes templados en la rigurosa formación académica de tradición clásico-romántica, pero que no tomaron la ruta del conservatorio, sino que desplegaron los ritmos y colores de América Latina. A fines de los años ochenta, el grupo aportó el baile a un escenario social candente previo al retorno de la democracia a Chile, y cuando la salsa vivía una boom en Santiago arrasaban donde iban e incluso actuaron con músicos como la cubana Celia Cruz y el panameño Rubén Blades.
Un proyecto que se ubica en las fronteras del teatro y la música es Pink Milk, elenco formado por tres jóvenes actrices que se propusieron recrear en escena canciones de los años '40 y '50 conocidas por el cine y en la interpretación de grupos femeninos como The Andrews Sisters, o por divas como Marilyn Monroe o la española Lilian de Celis. Una cuidada caracterización, un riguroso trabajo vocal y un amplio repertorio de canciones de entreguerra y posguerra las llevaron a grabar en 2015 su primer disco y a participar en una serie de montajes y conciertos teatrales.
Lady Sharon tomó su nombre de una deformación etílica de "Lazy Town", programa televisivo infantil muy popular en su tiempo, y de paso impulsó el modo cumbiero y colorido de este elenco nacido en 2013 e integrado por músicos de ambos géneros. Encabezado por el cantante Matías Muñoz, Lady Sharon desplegaba una cumbia muy propia y mestiza, basada en la tradición del sound de los '90, pero también de las influencias de la cumbia peruana clásica y la cumbia villera argentina, con letras de cierto contenido social en lugar de festivas. Su propuesta fue definida como "cumbia pulenta" y de hecho, con canciones como "Te falta cumbia", "No le compro" y "Solo me quedé", su primer disco se tituló así: Cumbia pulenta (2016). En noviembre de 2017 anunciaron en sus redes sociales el final del grupo, lo que posibilitó de paso el proyecto solista de Priscila Rubio, quien comenzaría a cantar como Priscila Ninoska.
Liderado por el sobresaliente cantante Héctor Muñoz, Kanela, Noche de Brujas vino a instalarse en la cronología de la cumbia romántica como la agrupación que tomó la posta de popularidad y presencia que había dejado La Noche en la década de 2000. Se formó como un grupo de rock latino en el liceo N°2 de hombres Miguel Luis Amunátegui, de Santiago Centro, aunque luego pasó a la cumbia como estrategia para conseguir fechas en vivo en fiestas y eventos. Es de hecho la primera actuación del grupo durante la fiesta de Halloween de 2003 el que bautizó finalmente a la banda, a instancias de un perspicaz productor: Noche de Brujas.
Investida como la "nueva reina de la cumbia" tras quince años de música, Paula Rivas se hizo conocida en 2007 como baladista romántica dura en la competencia televisiva "Rojo, fama contrafama", donde llegó a instancias finales y obtuvo una importante figuración. Sin embargo, cuando un año después el programa salió de pantalla, Paula Rivas inició una dinámica carrera solista como productora musical y cantante, cuyo enfoque estuvo siempre entre la música tropical y la balada latina. Su momento divisorio como artista popular se dio en 2023 con el doble triunfo que consiguió en los Premios Pulsar, por su disco Mariposa y su impacto en las audiencias de la cumbia.