Rock
Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años '50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los '60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los '70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los '80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años '90 hasta la actualidad.
Canciones emotivas y cantadas con voces a veces desgarradas, delicados pasajes instrumentales y un permanente espíritu juvenil son ejes a partir de los cuales escuchar a El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco, parte de la camada de bandas surgida a mediados de la década de 2010 en Santiago.
Congreso es un nombre fundacional en la suma del rock chileno con el folclor, un protagonista en la llamada "música de fusión" y un conjunto esencial en la identidad musical chilena. Su solidez y su convicción le han permitido sobrevivir a la falta de espacios tras la llegada de los militares, y a la irregular difusión de sus canciones. Como pocos, el conjunto goza del unánime respeto en la comunidad musical, y ha visto pasar por sus filas a varios de los más destacados instrumentistas del país. Superando los 50 años, el grupo sigue saludable y vigente, componiendo canciones, grabando discos y presentándose en vivo dentro y fuera de Chile.
Sien fue una banda activa en el tipo de rock eléctrico y delicado que diversas agrupaciones santiaguinas trabajaron a mediados de los años noventa. Tuvieron en el disco Uno (1997) la coronación a años de esfuerzo independiente, y desde esa condición desarrollaron un trabajo de considerable repercusión en vivo. Inspirada en el noise que por entonces exportaba al mundo el movimiento inglés conocido como shoegazing, la banda nació a principios de 1994 por iniciativa del guitarrista y compositor Rubén Riveros y en la que destacaba la cantante Daniella Rivera, estudiante de Arte con experiencia en canto lírico. La historia de la banda contiene una extensa pausa, reactivada en 2015 con nuevas presentaciones y grabaciones.
Pese a su sonido crudo, usualmente asociado a la generación del primer punk chileno, había en Índice de Desempleo un cuidado armónico y un compromiso pensante hacia la turbulencia sociopolítica durante la cual le tocó trabajar. Con un rock denso, garage, la banda —que en su formación más estable mantiene a bordo al primer guitarrista de Panico— rozó por momentos lo más oscuro de la new-wave desplegada en el país en la segunda mitad de los años ochenta. Sin registros profesionales por décadas, el grupo ha tenido post 2010 rearticulaciones distanciadas en el tiempo para mostrar discos y nuevos recitales.
Todavía no es Nunca fue una banda de rock marcada por la pública imagen de su cantante, el diputado, actor y rostro de televisión, Álvaro Escobar. Tras el término de su período en el parlamento, el año 2010, se reunió con Gastón Pizarro, el guitarrista con el que había formado una década atrás el grupo Yunke. A ellos se sumó Cote Bravo en la batería, y la banda tomó viejas y nuevas canciones, más un cover de “Sueño con serpientes” de Silvio Rodríguez, para grabar un disco homónimo de base rockera, que tuvo buenas críticas en algunos circuitos (“un trabajo realmente bien hecho de pies a cabeza”, dijo Rockaxis). Tras un clip del tema “Para mañana no hay cuando”, la banda se presentó en vivo por más de un año, y luego descendió naturalmente su actividad.
Trío que se formó en 2012 a partir de la disolución del grupo Evooli, donde tocaban el bajista Cristián Urzúa y el gutiarrista Leonardo Vargas. Su primera etapa, que incluyó a Felipe Acuña en la batería, estuvo marcada por su perfil de un rock de aproximación progresiva, con matices de música minimalista. En esta línea la banda grabó sus primeras composiciones, publicadas en el disco EP de cuatro canciones Kran. La siguiente etapa, ya con el baterista Cristóbal Benavides (Código Sonoro, Raco) en el trío, Kran adopta el enfoque de un rock electrónico sostenido en el uso sintetizadores, aplicación de bases y arpegiadores electrónicos. Las influencias provenientes de Depeche Mode, Radiohead y los argentinos Soda Stereo, quedaría representada entonces en el disco ¿Sabes por qué se tuercen los árboles? (2016).
Pocos músicos chilenos pueden jactarse de haber pasado por más bandas durante los años ochenta que Sebastián Levine. Pinochet Boys, Electrodomésticos y Supersordo fueron algunos de los nombres que ocuparon a Levine durante algo así como una década, antes de que decidiera una partida del país que, con intermitencias, ya se extiende por más de dos décadas. La búsqueda de una vida creativa y nómade marca la biografía de este percusionista chileno, en los créditos de numerosos discos.
Animal en Extinción es el proyecto que el histórico bajista de Fulano, Jorge Campos, reorganizó en 2016 tras la traumática disolución de la banda, una de las experiencias más innovadoras no solo de la música contemporánea en Chile desde la década de 1980 sino también de los enfoques sobre la canción protesta. La nueva banda, que despliega rock progresivo, improvisación, electrónica y otras experimentaciones, tomó su nombre del último disco de su predecesor, Animal en extinción (2015), y también giró alrededor de la voz de Paquita Rivera, la cantante del grupo entre 2013 y 2015. Presentados justamente como una "banda post Fulano", hizo su estreno como quinteto con guitarra, bajo, batería, saxofones y voz en 2018 con el disco Antes y después.
Una de las voces más irónicas e incisivas surgidas en el contexto de la Nueva Canción Chilena fue la de Gonzalo Grondona, el Payo. Nacido en Playa Ancha y fogueado al calor de las transformaciones sociales de los años '60, Grondona se convirtió tempranamente en una figura ineludible para hablar del movimiento artístico del puerto, gracias a canciones llenas de humor, solidaridad y sutil denuncia, muchas de las cuales han resultado de una vigencia imbatible.
Cuando el 1 de mayo de 2003 debutó en Chile la banda de rock alternativo estadounidense Breeders, al mando de las hermanas Kim y Kelley Deal, primero tocó un grupo de la casa. Ese grupo era Pendex. Y además era pendex: habían gastado apenas un año y medio en sumarse a la escena de rock de guitarras de Guiso, Ramires! o The Ganjas, ligada al sello Algo Records y adiestrada con persistencia en vivo.
A lo largo de tres décadas, Alejandro Gaete ha sido un versátil músico de la industria local. Fue guitarrista de pop, rock, fusión y jazz, integrante de orquestas televisivas, sesionista en vivo y estudio, arreglador y productor musical y autor de canciones festivaleras. Su vida como músico solista se inició entrados los años 2000, con la edición en discos de sus canciones y temas instrumentales.
Productor, compositor y multiinstrumentista, Camilo Cintolesi desarrolló durante años su labor musical vinculándose a otras bandas, principalmente Tiro De Gracia (de la cual fue parte durante dos años). Acumula hasta ahora dos álbumes solistas (en 2005 y 2010), así como una experiencia breve como gestor de un sello independiente (Maravilla Records). Hijo del músico Vittorio Cintolesi, vivió parte de su niñez en París, y se inició en tempranas clases de piano y guitarra eléctrica. Formó sus primeras bandas cuando aún era estudiante escolar, de entre las cuales la más destacada fue Roma (con la cual publicó Vagomundo, en 1990; y, más tarde, el EP Rock chileno). Cintolesi tiene el título de ingeniero de ejecución en sonido, y como tal asesoró puntuales etapas de las bandas Bambú, Weichafe, Rojo Latino e Índice. Desde 2016 su vehículo de trabajo musical es la Camilo Cintolesi Band.
Cuando pagaron su primera sala de ensayo en 1998, los músicos de Papanegro dieron inicio a una historia que a pesar de fundarse en el funk trató incesantemente de despegarse de las etiquetas. En los discos Superactivo (2003), Compacto (2005) y 7 (2007) la banda dispuso una especie de post funk con sección de metales y un sello musical propio, que incluía el acid jazz de su época y el rock en iguales proporciones. Con esos elementos se han convertido en un referente de la música de raíz funk, parte de una generación de bandas en el paso de un siglo a otro, que incluye a Chancho en Piedra (1993), Los Tetas (1994), Mamma Soul (1998), Raiza (2000) y Funk Attack (2004).
Adscritos a esa costumbre rockera que consiste en adoptar el nombre de una banda como apellido ficticio de sus integrantes, es también Devil Presley un grupo apegado a una música tradicional, "el rock directo y simple de los clásicos", como afirman. Es sorprendente la cantidad de alineaciones que han tocado bajo este nombre desde el inicio de la banda en 1998, tanto como la lejanía de las ciudades a las que han llegado a presentar la música pesada, eléctrica, ruda y acelerada que cultivan. Música plasmada en canciones que pueden llevar "Belcebú" y "Piscoleros" como nombres. Canciones de tatuajes, cuero y calaveras, de alcohol y mujeres.
Los sectores capitalinos de Ochagavía y la población La Victoria acogieron los inicios de esta banda de desbordante energía y manifiesta cohesión, según se apreció hacia inicios del siglo XXI. La decisión de cultivar a través de la música un sentido de mística poblacional y fusión de géneros (rock, ska, blues, raíz folclórica, cumbia, salsa) fue la principal guia de su trabajo. El cantante Quique Neira fue uno de quienes se entusiasmó con su sonido y facilitó, en su estudio, las primeras grabaciones de la banda, para el EP Carta de ajuste (2007). Al año siguiente se publicó su único álbum.
Aunque el playero título oficial de una de las primeras canciones de The Ganjas es "Let's go to the beach", es su nombre original el que sintetiza mejor la dirección de este grupo de rock: "Manchester reggae". "Es por los dos lados del grupo: Manchester y el reggae. Tenemos temas reggae, temas sónicos y temas Manchester", han dicho, en alusión a la raíz jamaicana, al sonido espacial y a la nueva psicodelia irradiada desde esa norteña ciudad inglesa a fines de los ’90: de esas fuentes está hecha la música de este grupo, registrada ya en varios discos, mostrada en un trabajo en vivo incesante e internacional, y además generoso en la puesta en circulación de material de estudio, maquetas y compilados.
Precozmente se inició Betania López en el predominantemente masculino círculo nacional de reggae y ska. Años de residencia en Texas y Florida la acercaron a la música caribeña y afroamericana, y ése fue el cauce que decidió buscar en su trabajo como cantante. Su música combina elementos de reggae, ska, rocksteady y hip-hop, y ha ido incorporando con el tiempo un foco de creciente inquietud social, conectada a las lucha de su tiempo, como lo demuestran los singles post-estallido social "Santa capucha" y "Censura".
El post-hardcore ha servido como una etiqueta para describir la música de Tenemos Explosivos, un quinteto cuya trayectoria ha estado marcada por los valores de la autogestión y la especial condición de un vocalista y letrista establecido en el extranjero. Así, han desarrollado un singular método de trabajo y han transformado sus ocasionales presentaciones en vivo en ceremonias de alto valor emotivo.
Felipe Alarcón tomó el nombre musical de Traspuesto, y en ocasiones Felipe Traspuesto, como una manera de representar una cualidad que proviene, subsiste y prospera desde los campos chilenos, donde la guitarra es "traspuesta": utiliza afinaciones no regulares de la música europea sino que se altera de manera múltiple para acomodarse a las voces de los cantores. Su propuesta atraviesa ese folclor profundo pero lo redirecciona desde una creación contemporánea a partir del rock, la experimentación y la sicodelia.
En la década de 2010 se les definió como puntas de un recambio generacional para la extendida tradición rockera de su natal Concepción, ciudad con la cual han dialogado en sonido y en colaboraciones. Entre grabaciones y cambios de integrantes, La Julia Smith fue mutando y transitando con vigor por el rock and roll, la sicodelia y el pop con tintes de folk; pero sobre todo con un trabajo de rigor profesional.