Electrónica
Desde los experimentos en laboratorios de sonido por compositores venidos de la academia en los años '50 hasta la extendida escena de DJs y músicos que trabajan en diversas vertientes en nuestros días, la música electrónica ha sido uno de los campos más múltiples de las últimas décadas. Alojada primero en los círculos doctos pasó a la música popular con el empleo de los primeros sintetizadores análogos aplicados a la música pop y rock en los años '70, y luego ha viajado a través de los grupos "tecno" o "tecnopop" de los '80, las precursoras fiestas con DJs de fines de esa década y un horizonte de músicos y productores que desde los años '90 en adelante han multiplicado sus posibilidades. Entre la música más bailable y la más experimental, la electrónica se ha visto reforzada con el inicio de los sellos en Internet o netlabels que desde 2003 se han identificado sobre todo con esta música.
El pop y la electrónica han sido territorios que la compositora, cantante y productora Entrópica ha habitado desde su irrupción a comienzos de la década de 2010. Su trabajo se ha caracterizado por su voz suave y de tonos graves y por el uso de sintetizadores y pulsos bailables, además de una particular preocupación por la visualidad y numerosas colaboraciones con artistas como Javiera Mena, Sofía Oportot, Ignacio Redard, Francisco Pinto y Franz Mesko, entre otros.
La historia de Quasars ha pasado al olvido a pesar de su carácter iniciático dentro de una experimentación musical con las tecnologías análogas. Fue formado en 1974 por los hermanos Claudio (n. 1955) y José Fernando Recabarren (1956-2020) y en la cronología de la música chilena aparece como registro de un temprano intento de utilización de los teclados y la electrónica.
Electrodomésticos agitó la escena artística chilena de los años ochenta no sólo desde un punto de vista musical, sino también en lo visual y técnico. Sus inclasificables grabaciones mezclaron como nadie antes en el país instrumentos en vivo, new-wave británico y rock progresivo, ruidos callejeros, la voz grave de Carlos Cabezas y ciertos experimentos técnicos que constituyeron el primer uso sistemático de, por ejemplo, samplers como recurso de trabajo rockero. Todo ello lo convirtió en un referente ineludible de la creación de resistencia durante la dictadura, y en un nombre de gran influencia para las corrientes independientes por venir en el país. Su historia, dividida en dos etapas, aún se escribe, con un trabajo de grabaciones y presentaciones en vivo que esquivan el imperativo puramente nostálgico.
Si bien la matriz de su música se ha sostenido en la creación y los experimentos con teclados y computadores realizados por el ex músico de Christianes Juan Carlos Oyarzún, la fisonomía de Souvlaki terminó por completarse con el color vocal de la cantante Carolina Mora. Iniciado entonces como proyecto solista en 2005, Souvlaki tomó su nombre de uno de los discos fundamentales del shoegaze británico —Souvlaki (1993), del grupo Slowdive—, y un año después ya se había configurado como un dúo. La propuesta musical se ha proyectado desde la llamada electrónica "de dormitorio", en combinación con aspectos del folk, del ambient y del ruido declarado. Souvlaki ha compartido espacios con solistas como Nutria y El Sueño de la Casa Propia, y de paso se anotaron como número de telón de la banda francesa Nouvelle Vague en su visita a Chile en 2007. Han aparecido en discos compilatorios internacionales, mientras sus autoediciones consideran una recopilación de material diverso, tanto de piezas sin letra como de canciones propiamente tales. Sus dos discos son Uno. Instrumentales 2005-2009 (2012) y Dos. Canciones 2006-2009 (2013).
Una propuesta pop electrónica de vida breve pero pistas señeras en el circuito local fue la de Redulce, primera sociedad juvenil para Ignacio Redard, quien luego iba a destacar en infinidad de proyectos en la misma línea, a solas y en bandas. El trabajo desarrollado primero junto a Pablo Andulce sobre secuencias y melodías cristalizó con la ayuda de Gabriel Vigliensoni, primero en dos canciones ("Tween boy/girl" y "Car song"), aportadas a los compilados Un paisaje electrónico e Epop esencial (2006), y luego en el álbum Five minute love (2008). Los tracks de ese disco —"todos muy arriba", según Redard— colaban colaboraciones como las de la cantante Sofía Oportot (en una versión en castellano para el antiguo hit estadounidense "When the rain begins to fall") además de varios invitados extranjeros: Cosaquitos en Globo, DKDent, Mr. Pauli y Riviera F.
Multifacético baterista y percusionista, Roberto Zamora ha mantenido un bajo perfil en la escena de las músicas creativas, espacios en donde ha incursionado tanto en el jazz y la fusión como en la electrónica de escucha y la música contemporánea. En ese rumbo musical ramificado, Zamora alcanzó uno de sus puntos más altos con su trabajo como compositor de música académica para trío de cuerdas, en un álbum de carga autobiográfica titulado Texturas australes (2024).
Jazzimodo fue uno de los proyectos musicales de lo que en la época se denominó jazz electrónico. La experiencia predecesora de los grupos Cyberjazz (1998) y Alüzinati (2003) impulsaron a una nueva oleada de músicos a volcarse al jazz elaborado sobre bases electrónicas e improvisación a través de grooves parientes del funk. Puntualmente, Jazzimodo fue la primera plataforma para el despegue de la carrera como solista de la cantante y compositora Paz Court.
Pablo Flores es cultor de una electrónica narrativa, auditiva, experimental y cargada de un discurso político, que en su caso comenzó a gestarse en los años 2000 y que derivó en su álbum inicial, Namm (2004). Es fundador del colectivo y netlabel de música experimental Jacobino Discos, que editó ese mismo primer trabajo, además de miembro de proyectos de distinto alcance y enfoque como Aves de Chile, Indio y C/VVV. En su recorrido, Flores ha tomado distintos seudónimos musicales, como Aysén y Namm, el más importante de ellos. También ha alterado esa ortografía para presentarse como Nnnaaammm, y es conocido por integrar la primera formación de músicos que acompañó al cantautor Gepe.
Javiera Electra es una figura en la escena underground de la pospandemia, aunque rápidamente subió a la superficie para alcanzar un protagonismo a través del sobresaliente álbum Helíade (2025), y de apariciones en Lollapalooza; el festival SXSW en Austin; el Festival de Viña del Mar, invitada al escenario por Mon Laferte; en el festival Ruidosa, invitada por Francisca Valenzuela, y en una sesión de música en vivo propia para la cadena estadounidense KEXP. Artista trans, Javiera Electra es cantautora, productora, artista visual, dramaturga y activista de las minorías sexuales. Ha planteado una música con un sentido teatral y performático, que se mueve desde un punto central en el pop y se extiende hacia distintos espacios: el folk, el art rock, la electrónica, el noise, la música experimental y el folclor.
DJ Caso —el nombre musical de Sebastián Rojas— comenzó en el oficio del scratch y de las tornamesas siendo un escolar del Colegio Alemán. Desde ese lugar se acercó a los músicos de Makiza a comienzos de los años 2000 y tras el fin de ese proyecto fue parte de Némesis, el grupo que surgió con dos de sus ex integrantes. A partir de ese vínculo comenzó a colaborar en muchos proyectos lejanos al hip-hop. Fue parte de Javiera & Los Imposibles, colaborador del Ángel Parra Trío y es fundador del grupo pop Tunacola. Su nombre ha aparecido en al menos 40 discos y banda sonoras, como músico o como productor, y en ese primer período de actividad solista publicó álbumes como Cajón de sastre (2011) y Scenes (2014). Rojas es además cofundador de la Galería Cima, espacio para las artes visuales en un edificio en plena Plaza Italia, en cuya azotea se montó una cámara que fue decisiva para la información en tiempo real de la protesta social que tuvo lugar allí tras el estallido de octubre de 2019.
La doble militancia entre ser productor y músico solista no es frecuente en el panorama chileno, pero Mowat la ha llevado adelante sin interrupciones ni tropiezos por más de una década. Estudiante de Música de la Universidad de Chile, perfeccionó su formación en Berlín, donde sumó nuevas lecciones en composición y dirección de orquesta, y además se abrió a los primeros encargos de producción con músicos extranjeros. Han sido, sin embargo, la canción y la creación chilena los cauces más gruesos para su trabajo.
Multi-instrumentista, compositor, investigador de músicas folclóricas de distintas partes del mundo y creador de un diálogo entre aerófonos múltiples y aves chilenas, Rodrigo Aros Gho —también presentado como Raag— ha sido uno de los músicos más versátiles en el entorno del sello de world music Mundovivo, al que se unió a comienzos de los años ’10 con un proyecto de paisajes sonoros e improvisaciones en bosques nativos chilenos. Su trilogía de investigaciones llevadas al disco en La voz del viento Raco (2012), Pwelche (2013) y Likandes. Paisaje de cantos (2015), realizados junto al músico, ingeniero y productor Prabha, marcaron el inicio de su proyección como creador en solitario.
En paralelo a su puesto de cantante y guitarrista de Congelador y productor del sello Quemasucabeza (que cofundó en 1998), Rodrigo Santis ha tenido a solas una trayectoria musical en la experimentación y las texturas electrónicas, plasmada en discos propios de tiraje limitado, en valiosas colaboraciones con músicos como Gepe y Felicia Morales, y en cupos en compilados chilenos y extranjeros. Su camaleónica identidad sonora —presentada también bajo los alias Paranormal, Barco y Caravana— recoge influencias disímiles, y lo convierte en un artista inquietante y prolífico.
Juan Pablo Hernández Smith entró a corta edad al mundo del espectáculo y tuvo espacio desde su infancia en televisión y escenarios. Su padre, Marcelo, ya era conocido como baladista y luego agitador infantil en "Cachureos". Precisamente en este espacio fue que Juan Pablo grabó por primera vez su voz, aunque su impulso ya sería una decisión adulta, desde 2004, con un sonido más distintivo, asociado a las bases electrónicas y al pop. “Soy oscuro, no hago un pop light —le aclaró una vez al diario La Tercera—. Y aunque no sé si voy a ser cantante toda la vida, mientras lo sea, quiero ser el mejor. Pero tranquilo, no me desespero”.
Electrónica, pop, sonidos precolombinos, música incidental, rock y jazz. Casi no hay género musical que Guillermo Cuti Aste no haya trabajado en algún momento, animando una carrera que destaca como una de las más versátiles de las últimas décadas en Chile. Ejecutante de diversos instrumentos, el penquista es también compositor y arreglador, y ha llevado su música a teatro, cine y televisión. En el año 2009 presentó su primer álbum solista, Estatuas de sal.
Con la idea de la música creada en el aquí y el ahora, vale decir la creación en tiempo real, Aoraquï presentó una propuesta de improvisación a través de sus dos elementos, la cantante y compositora Renata Carrasco (también Renata Anaya como cantautora), y el músico electrónico Daniel Jeffs (Djef desde los tempranos años 2000, como cofundador del netlable Pueblo Nuevo). El proyecto expuso en su música la idea del encuentro entre los lo digital y lo natural, lo que ellos denominaron "electrónica orgánica".
Artista visual y fotógrafo, Giorgio Gio Foschino ha sido exponente de una escena de electrónica chilena situada en el espacio del ambient, aquella música que trabaja sobre elementos como el minimalismo, la reiteración y la continuidad para crear atmósferas que no habitualmente no se ven interferidad por beats sino que crean un ambiente continuo. Gio Foschino es cofundador del sello discográfico Isla (representado gráficamente como I S L A), una plataforma que permitió dar espacio y visibilidad a una serie de compositores cuyo denominador común ha sido la llamada "electrónica intermedia", vale decir un punto equidistante entre las corrientes del ámbito bailable y aquellas definidas para la escucha. Entre 2015 y 2023 Isla surgió mancomunadamente con el también productor y músico Nicolás Alvarado (Fármacos), sobre todo a partir del trabajo que realizaron juntos como dúo IIOII. En paralelo, como nombre propio Foschino elaboró sus propios trabajos narrativos en esa misma línea ambient, representada en álbumes de breve y media extensión como Ambi (2018) y Aculeo (2020), publicados por Isla, y el largaduración Fin de mundo (2025), con el sello magallánico Eolo, un álbum que marcaría otra etapa creativa suya en su mudanza a Punta Arenas, de donde provenía su familia. En esos trabajos Foschino observó aspectos de la naturaleza, las geografías abismantes, el agua como símbolo del movimiento y el horizonte como símbolo de la vastedad.
Productor, experimentador, autor y rimador, César Matycez es Matycez, músico que se instala en Valparaíso en los años '10 y comienza a desarrollar su trabajo solista en el rap. Junto al productor Jorge Peña fundan en el puerto el sello discográfico Tómate, con el que Matycez despachará la primera serie de álbumes desde Recóndito latido (2011), un trabajo enfocado principalmente en la rítmica del texto y sus contenidos. En 2013, a través del disco Abril experimenta con tecnologías, y por medio de máquinas y dispositivos elabora paisajes sonoros. Ese año, Matycez viajó a Europa para presentarse en ciudades como Barcelona y París, pero además su paso a India será determinante en la expansión de una música mestiza. Junto al músico quilpueíno de reggae Lion Nativo publica luego el disco A recuperar (2014), el precedente para lo que sería un combativo proyecto de rap del sello con ambos MCs junto a Maniobra en la disposición de beats. El disco Omkara (2016) sería el resultado de esa experiencia en India, donde Matycez presenta una serie de instrumentales de inspiración india, ritmos de hip-hop y música electrónica.
El nombre de Mariano Pavez aparece en decenas de discos chilenos de rock, de pop, de metal o de fusión, pero también tiene un camino musical personal, que se plasmó primero en dos proyectos colectivos: EM 3,14 y Murciélago. Aunque en ambas historias, él era líder y gestor, solo el año 2012 resolvió presentar un disco solo con su nombre: 13 lunas es algo así como su debut solista, y donde puso canciones con un sonido menos rockero que sus trabajos anteriores. El 2014 grabó un disco con remozadas versiones de canciones de los '80, junto a una veintena de invitados, y el 2017 lanzó su tercer trabajo, reuniendo un poco su historia que ya se acerca a los 20 años de vida.
Cientos de veces dijeron los integrantes de Plan V que lo suyo se trataba de una asociación circunstancial; y cientos de veces insistieron en preguntar periodistas y fans sobre cuánto tenía que ver Plan V en la decisión de Gustavo Cerati de alejarse para siempre de Soda Stereo, el fundamental trío argentino disuelto en 1997. No resultaba fácil tratar como un grupo menor a un cuarteto que incluía a alguien tan famoso como Cerati, por muy discretos que fueran sus tres compañeros. Pero el tiempo ha ido ubicando a Plan V ni más ni menos como lo que fue: el desvío temporal de un célebre músico pop trasplantado a Santiago de Chile por razones familiares, y con ganas de respirar otros aires creativos en la música electrónia. La banda fue, además, una motivante plataforma para creadores que luego continuaron en proyectos tales como Bitman&Roban o Bucci.