Juan Pablo Abalo

El cruce entre una formación particular como instrumentista, de compositor en academias y la colaboración con músicos pop encauza el particular camino creativo del cantautor Juan Pablo Abalo, quien diversifica su trabajo entre proyectos solistas —para disco y escenario—, la asociación con otros autores e intérpretes y también algunos años como comentarista musical para medios. Es una vocación amplia y diversificada, que el autor aborda sin ansiedad: «He pasado por muchas músicas, y modos de pensarla, y gustos y convicciones», explica. «Es un proceso legítimamente lento, pero enfrentado a un modo de escucha. En ese desfase, lo difícil es encontrar la voz propia».

Fechas

Santiago - 20 de octubre de 1978

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

Grupos

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Marisol García

La formación musical de Juan Pablo Abalo comenzó temprano, y ya entonces apuntaba a la búsqueda. Largó en la preadolescencia con estudios de batería y de piano. Vino luego el ingreso a la Escuela Moderna. Pero entonces una tendinitis súbita —él cree que sicosomática— le impidió seguir más allá del primer año de estudios. Hubo que dejar un rato en pausa la interpretación, y permitirse pensar en la composición. Se inscribió como alumno del Conservatorio de la Universidad de Chile, donde entre lecciones y maestros recuerda con admiración la impronta de las clases con Cirilo Vila: «Él era parte de esa escuela de músicos que estaban abiertos a lo popular, al tango, a las bandas sonoras. Como Luis Advis». Son perspectivas que, guardando las proporciones, Abalo se iba a permitir aplicar también a sí mismo.

Un posgrado de composición en París, Francia, lo decidió a detener el trabajo con partituras y animarse al fin a la autoría de canciones y piezas asociables a la música popular. Regresó a Santiago, y en el disco Siete canciones plasmó sencillas piezas a cuerdas y voz (la suya), como en las antípodas de todo lo aprendido hasta entonces.

Un poco antes, Abalo había alcanzado a mostrar por única vez en el GAM una rareza. Su opereta El participante (2010) se inspiraba en la aparición del poeta Rodrigo Lira (1949-1981) en un episodio del antiguo programa de talentos "¿Cuánto vale el show?". Y el mismo absurdo inscrito en la dinámica social chilena —combinado esta vez con el espanto— animó Canciones de misa (2013), el único álbum inspirado hasta ahora en los años de abuso e impunidad macerados en la parroquia capitalina de El Bosque bajo el mando de Fernando Karadima. Abalo lo subió para descarga libre durante la Semana Santa de 2013. El trabajo llegó a los oídos del dúo Dënver, y le aseguró su primer encargo para un disco pop. Todos los arreglos del aplaudido Fuera de campo (2013), y también las partituras de cámara para su lanzamiento en vivo estuvieron a su cargo. Más tarde, el músico se involucraría en las baterías para las presentaciones del dúo Marineros y en los arreglos para orquesta de cámara que sostuvieron dos conciertos especiales de Eduardo Gatti, en 2015.

Abalo ya se había largado al pop, y en parte esa corriente sostuvo sus discos Como un animal (2014) y Música ambiental (2017), además de su trabajo en discos para Los Días Contados y Estancia La Mar (Sesiones de Panamá, 2017). Muy distintas entre sí, se trata de canciones que tienen la guía en común de la búsqueda, según etapas de escucha y ejecución que avanzan como la curiosidad de su autor.

Un patrimonio que cumple medio siglo

Desde 1970, el Archivo de Música de la Biblioteca Nacional resguarda partituras, manuscritos, documentos personales, grabaciones, piezas gráficas y una multitud de objetos relacionados con la creación realizada en el país. En octubre festejan sus 50 años con el IV Encuentro Iberoamericano de Archivos Musicales y Sonoros. La programación, acá.

Leo Saavedra confinado

A cinco años de su debut como solista, el ex vocalista de Primavera de Praga presenta su segundo disco, Operación ballena, con ocho canciones compuestas y grabadas durante la cuarentena obligada por el nuevo coronavirus.