Balada

Enamoramiento, encuentro, ruptura y despecho, las sucesivas fases de la relación de pareja, sostienen la temática esencial de esa canción llamada balada. Su intérprete, conocido como baladista, apuesta a una empatía cuya identificación masiva determinará su éxito o fracaso. Por eso en la balada son importantes la redundancia y el impacto melódico de un coro que se adhiera con facilidad al oído. Hacia los años ‘60 se desprendió de ramas urbanas como el bolero o el tango apostando a una categórica difusión radial y presencia en las listas de venta. En esa primera época utilizó el sonido de secciones de cuerdas en sus arreglos y más tarde cedió a las facilidades de los sintetizadores y guitarras. La balada exime a sus intérpretes de una obligación autoral, dejando la composición en manos de expertos mientras que del baladista se esperan otros atributos: que tenga una imagen recordable pues se trata de una estrella moderna de la canción, una capacidad vocal a la altura de los estribillos de ambición épica y una identidad pública que se acomode a los estereotipos del eterno enamorado. La expresión “balada romántica”, como se ve, es una redundancia.

Mapa musical

Claudio Guzmán

La forma musical que fue adoptando la carrera solista de Claudio Guzmán se hizo con el tiempo casi incompatible con los recuerdos de su tiempo de guitarrista, compositor y vocalista de Q.E.P., una de las  bandas que alimentó el llamado boom pop ocurrido en Chile durante los años ochenta. A diferencia de las canciones bailables de ese cuarteto, los discos de Guzmán como cantautor mostraron composiciones vinculadas a su época y sensibilidad generacional, según la norma de la trova.

Black Angels

El año 2003 Los Tetas grabaron un dúo con Germaín De la Fuente y ese encuentro fue la base del proyecto The Black Angels. El cantante Camilo Castaldi, se acercó a partir de entonces a la música de Los Ángeles Negros, redescubriendo su potencial funk, y así comenzó a fraguar, en sus palabras,  “la idea de merodear los coros de Los Ángeles Negros con mis propias historias”. Junto al guitarrista de jazz Nicolás Vera, su compañero en Criminal Jazz, y la aprobación del autor Orlando Salinas, el 2015 obtuvieron un Fondo de Cultura para hacer el disco Canción negra. Allí plasmaron diez canciones  de Los Ángeles Negros con una base instrumental dirigida por Vera, que convocó varios invitados, como Paz Court, Panty (de La Habitación del Pánico) , y músicos de Los Tetas como Rulo y Cee-Funk. El rapeo de Castaldi, con sus propias letras, dio el sello final al disco, que fue lanzado a fines de 2016.

Santino

Baladista chileno, estudiante de publicidad y en paralelo alumno de la Academia de Alicia Puccio. Fue desde allí de donde decidió asumir su rol de músico, y en 2009 estableció una sociedad de trabajo con el cantante de Canal Magdalena, Cristián Arroyo, quien le produjo su primer disco. Su fórmula de balada-pop consiguió entonces cierta difusión en radios.

Jaime Atria Rosselot

La música fue inspiración familiar en el caso de Jaime Atria Rosselot, cantautor solista, productor, compositor e integrante de varios grupos; hijo del famoso autor de "La consentida" y "Noche callada", Jaime Atria. Festivales de la canción estudiantil fueron su espacio más prolífico de difusión durante los años setenta, aunque han sido voces ajenas las que más han dado a conocer sus composiciones. Gente como Alberto Plaza, Magdalena Matthey, Eduardo Gatti, Juan Carlos Duque, Gloria Simonetti, Pedro Messone y Osvaldo Díaz han grabado canciones suyas.

Rodrigo Maureira

Cantautor romántico y en cierta medida continuador de la línea que han marcado solistas como Pablo Herrera, Alexis Venegas o Marco Andreu, que mezclan la trova con la balada. Con un pasado como integrante de conjuntos de música andina, estudios preliminares de guitarra clásica y luego de composición, Rodrigo Maureira es, además, profesor de música. Se inició en la cantautoría con una primera serie de melodías que llevó al disco Memoria viva (2012). Más tarde tomaría el cancionero de Víctor Jara para una observación propia en Deja la vida volar (2013), con el que llegó a ser nominado al premio Altazor de 2014 en la categoría Álbum urbano.

Karen Olivier

Los escenarios que hicieron conocida a Karen Olivier fueron los estudios de televisión. Aunque ella ya cantaba covers siendo preadolescente con el grupo Quimera, los ojos del gran público la vieron pasar por programas juveniles de alta sintonía como “Rojo” de TVN y “Mekano” de Mega. Con una voz que mezclaba estilos de la balada latina y la balada R&B Karen Olivier perteneció a esa partida de populares solistas formadas frente a las cámaras, aunque no con el éxito de figuras como Daniela Castillo, Carolina Soto, Ximena Abarca o Karen Paola.

Patricio Renán

Renán Patricio Sánchez Gajardo es una figura musical nacida en las postrimerías de la Nueva Ola, y por eso su nombre trasciende ese movimiento. Apadrinado por la cantante Cecilia, en 1966 debutó el se sello EMI, tras ganar un concurso radial el año anterior  y radicarse en Santiago. Su actuación en el Festival de Viña y en certámenes internacionales, le dieron un nombre, reforzado por éxitos populares como "Por amor" o "Soy culpable", y por la innegable calidad de su registro vocal. En las décadas del '70 y '80 su nombre engrosó la lista de artistas que coparon los espacios televisivos, en un oficio que disminuyó en los años '90. El 2005 participó en el programa Rojo VIP de TVN, y, aunque en general esta alejado de la música, en ocasiones se presenta en vivo.

Nino García

Nino García fue un músico chileno como pocos, y no es un lugar común a propósito del trágico suicidio con el que terminó su carrera y su vida: es evidencia palpable. Son raros los casos de autores y compositores locales activos con propiedad en campos tan diversos como los de la televisión, el conservatorio, la música pop o la composición contemporánea, así como en oficios que fueron desde el canto hasta la dirección de orquesta. El grueso de su trabajo no puede encontrarse hoy en discos propios, sino entre los créditos que repartió como autor y/o arreglador en canciones grabadas por Gloria Simonetti, Ginette Acevedo, Fernando Ubiergo y De Kiruza, entre muchas otras colaboraciones.

Astrid Consentimiento

La voz de Astrid Consentimiento —el nombre musical de Astrid Veas— se hizo conocida en concursos televisivos de alta llegada, como “Venga conmigo” (2002), “Rojo, fama contrafama” (2003) y "The voice" (2015). Su trabajo solista llegó, sin embargo, como cantante romántica, tropical y, finalmente, cantautora. Como Astrid Veas, en 2018 ganó la competencia folclórica del Festival de Viña del Mar con su canción "Mundo al revés", lo que marcó un cambio de enfoque como cantautora, ahora más vinculada con la tierra y las energías naturales, ya lejos de los espacios de la industria de la música y la televisión.

Claudia Stern

Compositora, corista e integrante del grupo de raíz étnica Alkymia, para Claudia Stern debió transcurrir un largo tiempo antes de que se definiera a comenzar una salida al escenario como solista. Fue una carrera que comenzó desde la academia y que luego se proyectó a otros espacios de la música popular con su primer disco, Claudia Stern (2008), un trabajo centrado en la canción pop que además evidenció su conocimiento sobre otro tipo líneas como la fusión étnica, el jazz y la electrónica.

Juan David Rodríguez

La música acompañó desde niño a Juan David Rodríguez, hijo del recordado cantante tropical Juan Chocolate Rodríguez, y con estudios de piano clásico desde los 10 años. Antes de terminar sus estudios escolares, recorría como pianista el circuito de casinos y hoteles, y no tardó en conseguir precoces apariciones en televisión. Pero su paso profesional más significativo fue en 2003, cuando llegó a los cásting de Televisión Nacional para sumarse como cantante a las filas del programa de talentos "Rojo, fama contra fama". Se impuso entonces como ganador de la tercera generación del programa.

Scottie Scott

Importantes composiciones del cancionero popular chileno llevan el nombre de Scottie Scott en sus créditos, pues fue desde el área silenciosa de la autoría que esta descendiente de escoceces aportó más constantemente a la música local. Temas suyos fueron intérpretados por gente como Gloria Simonetti, Los Ángeles Negros, Las Cuatro Brujas y Andrea Tessa; muchas veces en el marco de competencias de festivales. Antes de su prematuro fallecimiento, en 1996, Scottie Scott alcanzó también a coordinar las bandas sonoras de algunas de las más importantes teleseries chilenas, desde la famosa "La madrastra", en adelante.

Eugenia Valdatara

La baladista mendocina Eugenia Valdatara, conocida a través de las pantallas como Euge, no logró llegar a las intancias finales del reality show de Mega "Operación triunfo". Pero sí alcanzó algo de presencia televisiva después de la competencia, principalmente por su vinculación a Julio Rivera (simplemente Julio) y su paso por el programa juvenil "Mekano". Instalada en Chile desde los 15 años y titulada de psicopedagoga, en 2003 se presentó a los castings del programa que buscaba encontrar nuevas voces para el pop. Ella ya había decidido convertirse en cantante y entonces estudiaba en la academia de Luis Jara. Valdatara llegó sólo en el sexto lugar del certamen que ganaron Mónica Rodríguez, César Ávila y Nicole Andreu, con su derecho a un disco editado por Universal. No echó pie atrás y autoprodujo un álbum de carácter pop-rock tras su regreso a los escenarios en 2006. El álbum fue producido por René Calderón hijo (que trabajó con Douglas y Leandro Martínez), quedó en compás de espera y fue titulado Reina por un día.

Wildo

Compositor, cantante y productor, Wildo es una figura que ha cruzado varias décadas y conecta géneros y momentos diversos de la música chilena, desde la Nueva Ola hasta la balada de los años 90. Sus canciones han sido grabadas por artistas como José Alfredo Fuentes y Buddy Richard y por estrellas continentales como José José, fruto de un recorrido que también incluye alta exposición televisiva e incluso capítulos deportivos.

Osvaldo Jeldres

Llegó a tener inscritas más de doscientas composiciones, varias de ellas éxitos nacionales sobre todo en los años '60 y '70 y una de las cuales alcanzó una circulación global y postmoderna. Osvaldo Jeldres es el autor y compositor de canciones como "Si me miran a los ojos", "Llorando en el andén", "Pero más vale el amor" y la reconocible "El rey y yo", cuya versión original fue grabada por Los Ángeles Negros y ganó celebridad extra cuando el trío neoyorquino de hip-hop Beastie Boys sampleó parte de la canción en 1998.

Sergio Lillo

Un muy inusual giro musical muestra la carrera de Sergio Lillo, un cantante iniciado dentro del auge del Neofolklore, y que integró dos de los más importantes grupos de ese género: Los Cuatro Cuartos y Los Solitarios (este último, con Willy Bascuñán). Sin embargo, fue el pop y la música de raíz tropical la que fue atrayendo cada vez más a Lillo una vez que se alejó del trabajo colectivo, y su carrera solista durante los años ’80 (inevitablemente asociada a los recuerdos de “Sábados Gigantes”) fue la de un baladista de pulso ágil y comodidad ante las cámaras de TV. Para muchos, trascendió sobre todo su apodo: "El ciclón del Caribe". En 1992 se retiró de la música por más de una década, hasta que en la década del 2010 regresó a grabar canciones y presentarse en vivo.

Edra Silva

Cantante de jazz, pop y fusiones, la primera aparición de Edra Silva estuvo vinculada al programa “Rojo”, de TVN, que dominó las audiencias juveniles de mediatarde. Ella apareció en 2004, con 18 años, entre ese nutrido contingente de aspirantes como intérprete de repertorio de pop y baladas en sus modalidades latina y anglo. En su adultez como cantante, exploró campos del jazz contemporáneo y en 2018 publicó el disco EP Intro, junto al pianista Raimundo Barría.

Catalina Palacios

Inicialmente conocida como figura en el programa juvenil “Mekano” (Mega) y luego "Yingo" (Chilevisión), Catalina Palacios sobrepasó esas fronteras de la tarde bailable para convertirse luego en rostro de la estación privada. Pero a su primer perfil de bailarina, la «chica angelical», como la llamó la prensa, pasó a ser animadora, actriz y finalmente una cantante audaz. Incursionó en el pop adolescente y la balada, mostrando arrojo en las canciones bailables y puesta en escena, y utilizando el nombre de Kata Palacios. Tres discos marcaron esa época musical en la que ella tuvo acceso a las pantallas. Fue presentadora de programas televisivos y celebridad en la época, aunque más adelante abandonó esa industria e inició estudios en el campo de la sicología y las terapias alternativas.

Sonia y Myriam

Antes que Los Ángeles Negros, que Los Hermanos Arriagada y que Lucho Gatica incluso, entre otras figuras de celebridad internacional, fueron dos mujeres las que se adelantaron a exportar música chilena a América Latina: Sonia y Myriam. Y antes que Christell, María José Quintanilla y Gloria Benavides incluso, fueron dos niñas chicas las que también inauguraron la figura de la cantante infantil en la industria musical local: Sonia y Myriam. Con una carrera dividida en dos épocas, pocas figuras concentran tanta historia en la música chilena. Iniciadas a los 10 y 11 años, las hermanas Sonia y Myriam Von Schrebler ya habían cantado en Argentina y Brasil antes de egresar del liceo, y en una historia de 23 años impusieron en Chile, Perú, Colombia, Venezuela e incluso en las potencias de la música popular de Cuba y México un repertorio internacional de éxitos como el universal "Ay, ay, ay" (Osmán Pérez Freire), "Despierta, corazón" (Vicente Bianchi), "La flor de la canela" (Chabuca Granda) o "Piensa en mí" (Agustín Lara). La carrera como solista de Sonia la Única y el valioso sello disquero SyM que ambas iniciaron en Chile en 1980 son parte de la herencia reciente del más histórico dúo registrado en la música popular chilena.