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Mazapán

El lugar común de designar a Mazapán como un conjunto de música infantil no es sólo un lugar común, sino una imprecisión. Mazapán es un grupo que ha explorado la música antigua, el pop, el folclor, el rock y hasta se ha internado en el método de la composición contemporánea para armar una de las discografías más ricas de la música para las infancias. Formado entre 1979 y 1980 por siete estudiantes de diversas disciplinas musicales, el grupo también fue la cuna de la carrera como solista de Cecilia Echenique y tiene inscrito en la memoria colectiva de generaciones el recuerdo de canciones inconfundibles como "La vaquita loca" (1980) y "Una cuncuna" (1981). Junto con Zapallo y Acuarela, Mazapán forma la tríada de conjuntos pioneros en la música para niños, y en 2024 recibió el Premio a la Música Presidente de la República junto con el reconocimiento de Figura Fundamental de la Música Chilena, de la SCD.

Capitán Memo

Aunque su rostro no sea el de un músico reconocible al instante, Juan Guillermo Memo Aguirre ha hecho famosas en toda Hispanoamérica sus canciones para programas infantiles. Durante décadas de trabajo en Estados Unidos, el chileno llegó a musicalizar las versiones en castellano de series animadas de enorme popularidad en los años ochenta, tales como La abeja Maya, El festival de los robots y Capitán futuro. Con sus canciones sencillas y de eficaces melodías, Aguirre es un músico inscrito en la memoria infantil de gran parte de los adultos de hoy, y cuyas esporádicas presentaciones en vivo confirman su enorme aunque atípico alcance. Su oficio, sin embargo, excede ese campo y lo inscribe como un prolífico compositor de canciones, jingles y cortinas televisivas.

Vladimir Vega

Vladimir Vega es parte de una legión. Su nombre es uno de los que se entretejen en la diáspora de músicos desperdigados en el mundo por el destierro de la dictadura chilena, y vive desde 1978 en Inglaterra, donde ha desarrollado un trabajo en torno a la música andina y latinoamericana, a solas y en grupos como Antara, Alianza y Quimantú. Pero es además un elegido. Actor y guionista aparte de músico, es el protagonista de la historia que el cineasta Ken Loach dirige en 11'09''01. September 11 (2002), la película en la que once realizadores del mundo muestran distintas miradas sobre los atentados de 2001 a las Torres Gemelas, y en la que Vega imprime un testimonio tan personal como universal.

Paz Court

La trayectoria de Paz Court como intérprete y gestora de proyectos musicales la ha llevado por caminos diversos, sobre todo como cantautora y solista, a través de discos con marcados giros de estilo entre uno y otro. En diferentes momentos, el tecno, el bolero, el folclor sudamericano y la chanson han nutrido su repertorio, así como su identidad escénica; a veces vintage, a veces de propuesta. La primera figuración masiva de Court fue a través del grupo de pop y jazz electrónico Jazzimodo, y desde entonces fue levantando canciones propias en una discografía considerable. Sus coloridos vestuarios, sus personajes teatrales y su capacidad de gestión la han hecho una de las voces más aplaudidas de su generación.

Vanessa Valdez

Voz aventurada y autorizada en los campos del reggae chileno y sus cruces mestizos hacia el R&B, el soul, el funk y e incluso el rap, Vanessa Valdez ha sido conocida como versátil corista. A comienzos de 2013 apareció con su propia voz con la canción "Escapar", el primer paso a una historia propia dentro de la música de raíz negra. A los dieciocho años se integró a la línea de voces de La Pozze Latina (2001-02) y poco después integraba su primer grupo significativo, donde fue cantante principal, Da Jungla (desde 2004). Sus colaboraciones incluyen apariciones en las bandas de Quique Neira, en colectivos como ZicutaEjecuta, y en grupos estables como Matahari, tres frentes estilísiticos que describen los territorios de la música pop en los que Valdez transitó. Pasaron más de diez años de trabajo en la música antes de que la cantante editara su primer disco, el EP Paso a paso (2015).

Biovicio

Aprovechar al máximo la vida y estar enviciado con ella es la traducción del nombre de Biovicio, un cuarteto santiaguino nacido a fines de los años noventa y que legó sólo un disco en sus seis años de recorrido. Con influencias de bandas como Alice in Chains, Stone Temple Pilots o Blind Melon, asociadas a la popular oleada grunge y alternativa de esa época, el grupo fue al mismo tiempo cercano a músicos como Elso Tumbay y Michu.

Humana

Humana es hardcore ilustrado. Todos sus integrantes fueron estudiantes de la academia de música Projazz en Santiago, y desde ahí el guitarrista Matías Figueroa y el bajista Miguel Morgado se inclinaron por las vetas estadounidenses más modernas del hardcore, derivación acelerada del punk rock, e iniciaron el grupo para aproximar su sonido al estilo de bandas de nuevo metal como Deftones e Incubus.

Valeria Cox

Cantante y actriz, Valeria Cox apareció en pantallas durante la última temporada al aire de popular programa televisivo "Rojo, fama contrafama", que dominó las audiencias juveniles hasta 2008 (ese año triunfó Carolina Mestrovic). Allí hizo sus primeras armas como cantante romántica y aspirante a estrella latina. Más tarde se trasladó a México para estudiar teatro en la Unam de Ciudad de México y así extender sus estudios en artes escénicas que inició en Santiago. En 2011 participó en el concurso de talentos "La academia", realizado en ese país, donde fue conocida por su pila, siemplemente Valeria. De esta manera, la chilena engrosó un listado de cantantes nacionales que actuaron en certámenes internacionales, como Loretto Canales, Francisca Silva, Licetty Alfaro, Karen Olivier, Gabriel Suárez, Miguel Garcés y Rubén Álvarez, entre otros.

Canal Magdalena

Escasas bandas chilenas elevaban en los años noventa el pop a la categoría de gran causa. Canal Magdalena buscó albergar en sus canciones y la difusión de estas aquellos valores que a sus integrantes les parecían los adecuados para una mejor convivencia en sociedad; en sus palabras, la honestidad, los afectos bien expresados, el romanticismo, la elegancia de lo cotidiano. Su apuesta por el pop de vocación masiva pero carácter propio se adelantó a lo que más tarde profundizó la generación millennial. La carrera del grupo ha mostrado cumbres de difusión ("Enséñame", "Todo ha cambiado") y también extendidos períodos de silencio, aunque nunca una separación como tal.

Paula Batarce

El Café del Cerro Castillo de Viña del Mar fue el punto de partida y consolidación para la cantautora Paula Batarce, quien estableció allí su refugio personal con presentaciones que no sólo se convirtieron en uno de sus discos más íntimos (Paula Batarce en el Café del Cerro Castillo, 2002): también convirtieron a Paula Batarce en una artista porteña sin ser fundacionalmente porteña. Dos décadas de estada en el eje Valparaíso-Viña-Concón dejaron atrás su origen talquino y su paso por la capital, y desde ahí la proyectaron como una de las voces del puerto en la década de 2000.

Krishna Sambandha

Krishna Sambandha es un elenco de cultores de la música clásica y devocional de la India, formado en 2007 por los músicos Sebastián Kauak (sitar), también integrante de formaciones del grupo Hindustani, y Diego Maldonado (mrdanga). La propuesta de música hindustani, a partir de las enseñanzas del maestro y pionero chileno Millapol Gajardo derivaron en un conocimiento profundo de la milenaria filosofía espiritual vaisnava, que ha conducido en paralelo la vida de los músicos de Krishna Sambhanda.

Mariano Pavez

El nombre de Mariano Pavez aparece en decenas de discos chilenos de rock, de pop, de metal o de fusión, pero también tiene un camino musical personal, que se plasmó primero en dos proyectos colectivos: EM 3,14 y Murciélago. Aunque en ambas historias, él era líder y gestor, solo el año 2012 resolvió presentar un disco solo con su nombre: 13 lunas es algo así como su debut solista, y donde puso canciones con un sonido menos rockero que sus trabajos anteriores. El 2014 grabó un disco con remozadas versiones de canciones de los '80, junto a  una veintena de invitados, y el 2017 lanzó su tercer trabajo, reuniendo un poco su historia que ya se acerca a los 20 años de vida.

Julián Peña

Ha sido quizás «por culpa» de su buena voz, que Julián Peña sea más reconocido en su faceta de cantante que en la de compositor. Su impronta de rockero y su registro elegante han sido cotizados por bandas diversas, sobre todo Los Santos Dumont y Ángel Parra Trío, a las cuales se ha integrado como miembro estable en diferentes períodos. Entre 2003 y 2007, Peña —quien también es guitarrista y pianista— se ocupó en su propio proyecto creativo, Casanova, un cuarteto en el que logró al fin encauzar su interés fundamental: canciones pop bien arregladas y de innegable calidez. Desde la disolución de esa banda, se mantiene vinculado a la música a través de diversos proyectos, incluido el de la composición y grabación solista.

Nicole Andreu

Cuando la mayoría de los ejemplares que aparecieron en plataformas televisivas durante los años 2000 fueron cultores de la música pop bailable (Ximena Abarca, Karen Paola) o baladistas románticos (Leandro Martínez, Monserrat Bustamante), una figura como Nicole Andreu vino a ser la excepción de la norma. La cantante se orientó directamente hacia variantes de la música negra: el soul, el R&B y el hip-hop y tiempo después, durante su estada en Europa, confirmó una línea de música urbana, alternando ritmos de reggae, dancehall, rap y soul latino.

Luis Cheul

Luis Cheul pertenece al segundo frente generacional de los bajistas eléctricos post escuela de Ernesto Holman que hicieron de su instrumento de base y soporte un arma solística reconocible. De amplia diversidad jazzística, rockera y latinoamericanista, para estos efectos de creación Cheul optó por el rendimiento de un instrumento eléctrico activo, de seis o más cuerdas, junto con otros bajistas en la década de 1990: Igor Saavedra (n. 1966), Juan Caballero (n. 1969), Miguel Pérez (n. 1970) el primer Nelson Arriagada (n. 1971) y Marcelo Córdova (n. 1973).

Eduardo Peña

Tres nuevos nombres del bajo eléctrico en torno al jazz-funk estallaron a mediados de los 2000: entre Jaime Ferrada (en Alüzinati) y Roberto Trujillo (en LaMonArt), el único que se pasó al contrabajo de manera determinante fue Eduardo Peña, conocido en los círculos jazzísticos como Crespo. Un músico solvente e inquieto que se abrió paso en la escena con una pulsante propulsión de líneas de soporte, composiciones personales y un inédito liderazgo de agrupaciones entre una partida de emergentes contrabajistas de esa década: Alonso Durán, Nelson Vera, Sebastián Gómez, Pablo Vidal o Milton Russell, son algunos de sus contemporáneos.

Solo di Medina

Recién luego del paso por dos exitosas sociedades (La Pozze Latina y DJ Raff y Solo di Medina), Víctor Flores se animó a imponerse como un músico solista. Su debut discográfico del año 2007, Hembras de marte, no ha implicado el fin de sus colaboraciones y encargos, si bien ha permitido considerarlo como un compositor e intérprete de sello perfectamente reconocible, vinculado a la guía melódica y el cuidado por los arreglos dentro de la corriente de pop de raíz negra que el sanantonino ha pulido hasta brillar.