2000
Es el cantante que mejor resume las características del nuevo pop consolidado desde 2010 en Chile. Gepe se inició en la década previa en el circuito independiente y desde esa base ha evolucionado hasta hacer llegar su música a un público amplio, con éxitos sucesivos y creciente presencia internacional. Así como fueron muy variadas las músicas que escuchó antes de ponerse a tocar, también han sido diversas las opciones de Gepe para hacer sus canciones, y se ha valido de ellas para aparecer como uno de los cantantes y autores distintivos de su generación. Desde su inicio como solista en 2004, Gepe ha pasado por los instrumentos acústicos, el pop electrónico, una exitosa inclinación por los ritmos andinos, la tonada y tradición campesina, e incluso elementos del reguetón y la bachata en su búsqueda sostenida.
El guitarrista Alberto Cumplido fundó Quarto Mundo en Barcelona en 1984. Un proyecto de ensamble de cámara —de intermitencia entre actividad y silencio— ideado como una vía de acceso y proyección de cierta música de su catálogo que no estaba escrita para guitarra solista, duetos (con el percusionista Ricardo Vivanco) o tríos de jazz contemporáneo.
La trayectoria de Paz Court como intérprete y gestora de proyectos musicales la ha llevado por caminos diversos, sobre todo como cantautora y solista, a través de discos con marcados giros de estilo entre uno y otro. En diferentes momentos, el tecno, el bolero, el folclor sudamericano y la chanson han nutrido su repertorio, así como su identidad escénica; a veces vintage, a veces de propuesta. La primera figuración masiva de Court fue a través del grupo de pop y jazz electrónico Jazzimodo, y desde entonces fue levantando canciones propias en una discografía considerable. Sus coloridos vestuarios, sus personajes teatrales y su capacidad de gestión la han hecho una de las voces más aplaudidas de su generación.
Entre períodos de extensa pausa y asociaciones intermitentes, Icalma ha sido el alias musical o bien el proyecto solista del músico y arquitecto Philippe Boisier, cuyo pasado incluye el paso por el rock de tintes góticos junto a Lvna In Caelo, el punk-pop delirante de Panico, y la banda experimental Mambotaxi, formado a instancias suyas con el propósito de tocar en vivo la música que venía componiendo desde mediados de los años '90. Como Icalma, Boisier dio espacio a una creación personal que atravesó distintos espacios, desde la música incidental o música para medios, al diseño sonoro y el pop, en una propuesta muy característica de ambientaciones electrónicas austeras y evocadoras en convencido diálogo con el paisaje chileno.
Huentelauquén es una localidad cerca del puerto de Los Vilos, en la Cuarta Región (cuyo nombre en mapudungun significa «lago en altura»), y es también es el nombre del conjunto folclórico creado y dirigido desde 1969 por el músico quillotano Enrique Molina Leiva. Por ya más de medio siglo continuado, el grupo se ha dedicado a presentar montajes folclóricos de diversas zonas de Chile, así como de expresiones musicales como las estudiantinas, los villancicos, la poesía y la música para niños, en una simultánea intención educativa y de difusión. Su discografía supera los cincuenta títulos.
Cantor y acordeonista, integró elencos del histórico conjunto cuequero Los Chileneros, que llevó la “cueca brava”, también llamada centrina, urbana y chilenera desde la calle al disco y que tuvo a otras emblemáticas figuras en esta línea: Hernán Nano Núñez, Raúl Perico Lizama y Luis Baucha Araneda. Aún así, Carlos Pollito Navarro fue el músico que menos popularidad tuvo dentro de este fundamental conjunto.
El bolero de puerto es un tipo de género musical cargado no sólo por sus señas formales sino también por el involucramiento biográfico que muchos de sus mejores cultores tienen con él. Aunque nació en los años ochenta, Demian Rodríguez está enlazado a esa larga tradición que en Valparaíso y San Antonio marcaron antes de él cantores como Jorge Farías, Ramón Aguilera y Rosamel Araya, y conjuntos como Los Chuchos. Su música es por un lado un homenaje a esa línea de música sentimental y bohemia, pero también la prueba de sus propias dotes de cantautor. Ha elegido insertarse en una historia que le resulta cercana, aportando a ella con nuevas ideas, versos y melodías.
El nombre de Nara Back ya era bastante llamativo, pero la idea de que esta adolescente coreana se iniciara en la música tomó cuerpo en el momento en que el productor musical Ignacio Redard la vio en una fiesta de performances, cuando ella tenía quince años. Desde entonces Anish ha sido la figura más joven del circuito de electropop surgido en Chile con esta década, y desde 2006 es también integrante de Lulú Jam!
Paula Schopf, más conocida como Chica Paula en el plano musical y en el familiar, es una de las integrantes de la legión electrónica chilena en el extranjero. En su caso es además una cuestión de genes: hermana del músico y productor Dandy Jack (Martín Schopf) y del DJ Adrián (Adrián Schopf), ha desarrollado su propia carrera como discjockey y productora entre Chile y Alemania.
Hindustani es el conjunto que el maestro Millapol Gajardo fundó en la década de 1970, luego de sus tres años en la Varanasi Hindu University en India, donde llegó en 1966 para estudiar instrumentos de la música clásica y devocional, como el tabla y la flauta bansuri, su principal arma de creación. Tras su estada allí comenzó a enseñar en Chile a diversos músicos jóvenes interesados en esta estética del sonido y la filosofía ancestral presente en ella. En paralelo, Gajardo, un flautista clásico que había tenido participaciones con las orquestas Sinfónica de Chile y Filarmónica de Santiago, creó este elenco para desarrollar su música basada en ragas milenarios, con instrumentos principales a los que añadió sitar o surbahar. A través de los años Hindustani realizó cambios de formación, integrando a sucesivas oleadas de alumnos del maestro.
Liderada por el virtuoso guitarrista Gabriel Hidalgo, a menudo a Hidalgo se la ha descrito como una banda puntal en la ramificación hacia el metal progresivo. Originalmente un proyecto solista alrededor del propio Gabriel Hidalgo junto a otros integrantes que venían de Six Magics, en el transcurso del tiempo y de su propia evolución se convirtió en un concepto musical, una agrupación sostenida en la trama instrumental de dos guitarras para una obra inspirada tanto en la estética metalera como en la épica mapuche y las raíces latinoamericanas, representadas por la música de la Nueva Canción Chilena, lo que marcó un sello propio en la escena del metal.
Si bien fue uno de los alumnos nominales del virtuoso guitarrista Emilio García, para cuando Armando Ulloa se encontró en 1999 con Pedro Rodríguez liderando al Marx Trío, algunos de sus conceptos musicales fueron trocados de manera automática. De la lógica de la serie de acordes del jazz straight ahead o el sonido tipo fusión, Ulloa pasó a la expansión tímbrica y un trabajo de composición siguiendo la línea de hombres como Bill Frisell o Ben Monder, a la cabeza de tríos con algunos de los más sobresalientes jazzers de la generación 2000.
Del grupo de cantautores que comenzó a destacar en Chile a partir del año 2000, Nano Stern ha sido una de los más poderosos y de más amplio alcance. Su estilo se distingue en parte por su asombroso oficio sobre la guitarra, así como su libertad vocacional para plantearse desde un inicio como un músico itinerante y de apuesta global. Aunque a los ojos masivos Stern constituye un firme músico solista, sus primeros trabajos estuvieron asociados a los grupos Matorral y Mecánica Popular, incluso como músico adolescente. Sin embargo, fue su posterior partida a Europa a los 19 años de edad la que fortaleció un camino trazado por él mismo. Desde entonces ha publicado sus discos con presencia incesante en festivales de jazz, folk y fusión en los puntos más inesperados del planeta y ha conseguido un estatus entre los cantores chilenos más importantes en el inicio del siglo.
La historia del jazz de Concepción ha estado ligada a un pequeño clan de renombrados músicos: los Romero. Detrás del baterista de la vieja escuela Ramón Romero, y de los pianistas modernos Moncho y Marlon Romero, apareció una nueva exponente del jazz penquista: Carla Romero, estupenda pianista bop que desdobló sus funciones también al canto siguiendo la línea de una de sus mayores referencias, Diana Krall.
Aunque el origen de Hechizo se enmarca dentro de la moda de cumbia electrónica o sound producida en Chile a mediados de los años '90, esta banda de Ovalle supo trascender ese fenómeno a lo largo de los años. La composición de canciones propias, la adopción de la etiqueta de "cumbia romántica" y la estabilidad en su alineación han conseguido distinguirla del resto de grupos que cultivan su mismo sonido. Como ellos mismos explican en su sitio web, "Hechizo no cayó en la tentación de la música sound. Ni en el pelo, ni el terraplén".
Esencialmente guitarrista de jazz, pero al mismo tiempo activo en diversidad de proyectos de música popular, pop y hip-hop, Daniel Miranda llegó desde el norte chico para sumarse a la escena jazzística capitalina de la década de 2010, lo que desembocó en primeros álbumes suyos, donde desplegó la idea de una música en el pequeño universo de interacción del trío. Sus obras escritas en este enfoque de jazz contemporáneo aparecieron en trabajos como Viaje interior (2018) y Fragmentos de un imaginario (2024), para los que organizó distintos tríos.
No son pocos quienes consideran a Tumulto como la banda patriarcal del rock clásico chileno, pese a que sus integrantes se mantuvieron siempre en los márgenes del circuito comercial; en parte, por opción propia. Tumulto suscribió una filosofía propia, poco amiga de las transacciones por demandas del éxito, pese a lo cual impusieron al menos un himno generacional: "Rubia de los ojos celestes". Su apego al rock y el esfuerzo que implicó ser fiel a esas ideas fueron quizás su única brújula durante las tres décadas que duró su trabajo conjunto.
El jazz eléctrico y el uso de ritmos latinoamericanos han sido dos vías musicales del grupo Motete, liderado en Copiapó por el saxofonista y flautista serenense Sergio Olivares. Su propuesta de un jazz fusión de carácter nortino quedó de manifiesto en discos como Tributo a Atacama (1999) y Evolución (2003), y así Motete apareció en un panorama que tuvo como antecesores a Alsur (1986), Apus Jazz Bank (1991) y La Marraqueta (1992).
Hay dos testigos clave en la historia de la cueca chilena, desde que nace en el campo profundo con letras y melodías de autor anónimo, hasta que se instala en la gran ciudad, inspira a nuevos creadores con nombre y apellido y luego llega al disco. Provienen, de hecho, desde el interior campestre de la séptima región y además se apellidan Campos: Eleodoro y Marcial, Los Hermanos Campos, emblemas de la cueca a secas. "Sin apellido", como ellos mismos creyeron que era esta canción patrimonial y de cuya manera también defendieron en sus más de setenta años de actividad.
Baladista, compositor y autor, Pablo Castro es uno de los nombres que renovaron la canción romántica en los años '90, al formar junto a Daniel Guerrero el dúo de balada pop La Sociedad, que tuvo su primera edad durante esa década, consechando gran popularidad entre el público. Castro también fue además un protagónico actor en la producción de artistas en este campo, como Johanna Rezzio, Santos Chávez, Buddy Richard, Douglas y Luis Jara, entre otros. A través de la Editorial Warner Chappel, ha puestos sus canciones en discos de muchos nombres latinos: Los hondureños Banda Blanca, los mexicanos Cuisillos o Los Tigres del Norte, con quienes tiene varias canciones. El año 2003 tuvo una incursión solista con el disco Pablo Castro, cuyos sencillos "Solamente" y "Demasiado dolor" alcanzaron una significativa difusión. Desde entonces su oficio de compositor es el principal de la ex mitad de La Sociedad.