Marcela Parra

La temuquense Marcela Parra es cantautora, pero al mismo tiempo poeta y doctora en Artes Visuales, lo que le ha permitido ampliar su creatividad desde que inició una carrera como solista, cantando en un serie de pequeños escenarios de Valparaíso hacia 2005. Sus canciones pop y folk mezclan la raíz del folclor sureño con la música celta, la música portuguesa y la poesía propia, en un encuentro que quedó expuesto desde su primer disco, Astronautas en la playa (2015).

Fechas

Temuco - 27 de febrero de 1981

Décadas

2000 |2010 |2020 |

Géneros

Grupos

Iñigo Díaz

Aprendió nociones de folclor en el Liceo A-28, el mismo establecimiento donde estudió Pablo Neruda en Temuco. Más tarde integró bandas punk, rock y metal adolescentes llamadas Lapsus Dei, Wakeñche y Amapolas Fritas, con la que en 1997 participó en las Escuelas de Rock. Tras esta experiencia, en 2004 se trasladó a Valparaíso para estudiar Licenciatura en Artes Visuales, período en que inició su trabajo en la poesía.

Para su primer libro, Silabario mancha (2008), uno de los editores fue Federico Eisner, quien por entonces la instaría a mostrar al público las canciones que ella mantenía en paralelo al trabajo poético, influenciada del mismo modo por Violeta Parra como por figuras del folk, el rock y el pop como Neil Young, Björk o Sigur Rós. Así se registraron entonces las primeras apariciones de Marcela Parra en un circuito porteño de solistas que estaban ocupando nombres como Chinoy, Pascuala Ilabaca, Lito Celis, Lautaro Rodríguez y un promisorio Diego Peralta.

Entre 2008 y 2012 estuvo entre España y Escocia, en un doctorado en Artes Visuales y Creatividad en la Universidad Complutense. Allí adquirió nuevas influencias musicales provenientes del folclor europeo y tocó en una serie de festivales en España, portugal e incluso China. A su regreso se enfocó de lleno en la composición y la música, reorganizando la banda junto a Eisner (bajo) y Javier Riquelme (batería), que a comienzos de 2015 estrenó en el GAM el disco Astronautas en la playa. Si bien ese trabajo de sonido acústico y guitarra criolla reflejaba su proximidad sanguínea con el folclor, la mirada de Marcela Parra se situaba más allá de esas fronteras. Además integrante por tres años de la Orquesta de Poetas, su voz y sus teclados se escuchan en el álbum Todos instrumentos, que inició la partida editorial del sello Discos PM.

Justamente su siguiente álbum, El sonido no coincide con la imagen (2019), fue publicado con este mismo sello. Allí, Marcela Parra se sumergía profundamente en las capas del fenómeno físico que es el sonido, un material a la vez  abstracto e intangible. Para ello utilizó más teclas que cuerdas, y se apoyó en la programación, los procesos y la composición de laboratorio. Ese giro la acercó más a las vanguardias, con otra serie de canciones poéticas y conceptuales: "La barrera del sonido", "Ultrasonido en el agua", "Tremendos ruidos", "El sonido no coincide con la imagen", y la excepción a aquella regla de sonido inorgánico, "Mi nombre según los gatos".