2000
Saxofonista de jazz y fusiones, Nelson Laplagne ha explorado una creatividad moderna que involucra la base jazzística y las variantes del funk, la electrónica y la fusión de las raíces musicales latinoamericanas. Además ha incursionado en la gestión cultural y es el impulsor del San Bernardo Jazz Fest, que se realiza en el Parque García de la Huerta de esa comuna al sur de la capital donde Laplagne nació.
Irregular, inconstante y dependiente de las decisiones de su líder (Pogo, de Los Peores de Chile), Locos por Larry fue una banda de vida intermitente, sesiones de grabación distanciadas y, al fin, sólo un álbum publicado (Insano punk and roll, editado en 2008 de forma independiente, seis años después de la formación del grupo). Su trayecto tuvo varios cambios de integrantes y se dirigió sobre todo por el trabajo en vivo. Fue un desvío interesante para Pogo, durante el paréntesis en la historia de Los Peores de Chile, aplicado en su gusto de siempre por el punk, el rockabilly y el blues, y la sátira de las observaciones sociales y políticas. El nombre del grupo provenía de uno de Los Tres Chiflados, programa de humor admirado por Pogo. lo llevó a adoptar ese singular nombre, cuya ironía contenida distingue a toda la banda, y a sus canciones, que se burlan del arribismo chileno o de la política, entre otras cosas.
Más de una década antes de la reconciliación entre cantautores chilenos y pop cosmopolita, Nicole buscaba trabajar por fuera del cauce de baladista en el terreno amplio y exigente de la canción para radios. Experimentó así en los años noventa las retribuciones pero también los obstáculos de quien buscaba aventurarse en terrenos masivos pero a la vez personales. Sus años de estudio, su experiencia en el extranjero y sus bien facturados discos fueron pruebas de un profesionalismo único entre las intérpretes pop de su generación.
Como parte del ranking juvenil de Sábados Gigantes en la mitad de los '80, Andrea Labarca fue una de más de los participantes de ese espacio, que, sobre la base de covers de temas de moda, protagonizó un fenómeno mediático que la llevó incluso al Festival de Viña en 1987. Su retiro ante la caída de esos espacios televisivos, dejó a la cantante fuera de las pistas, al igual que sus contemporáneos, hasta que en 1995 ella resolvió recomenzar su historia, que desde entonces ha alternado momentos de actividad y períodos de receso.
Cantor a lo humano y lo divino, poeta popular y payador, Arnoldo Madariaga López tenía 13 años cuando fue uno de los fundadores de las vigilias de canto a lo divino iniciadas en los años 70 en el capitalino Templo Votivo de Maipú. Era un destino familiar: Madariaga es la segunda generación dedicada al canto después de su padre, Arnoldo Madariaga Encina (n. 1938), con quien además ha compartido la mayor parte de su trabajo en la poesía popular religiosa y también en la paya. Su hija, Emma, ha completado tres generaciones en el oficio, que a la familia le valió en 2017 el reconocimiento gubernamental como Tesoro Humano Vivo.
Guitarrista, productor musical, arreglador y activo músico de sesión durante la década de 2010, Ivo Yopo tuvo su despegue solístico con el disco Calle (2014), donde dio curso a sus propósitos creativos en el campo del pop-rock moderno y masivo. Yopo se dio a conocer frente al gran público como el guitarrista de la banda de Myriam Hernández, desde el año 2010.
Cantautor y actor, Santiago Valenzuela ha hecho avanzar su trabajo musical entre la composición de música para teatro (en obras como Alturas de Machu Picchu, 2004; La cossa nostra, 2009; y Corazón de carbón, 2010) y de canciones para su propia interpretación solista a guitarra y voz. Con "Tonada del desierto" obtuvo en 2016 el segundo lugar del concurso de composición Luis Advis, en la categoría Música de Raiz Folclórica. Reivindicando cigarras (2020) muestra más extensamente su vocación como trovador, con doce títulos de poesía cuidada y abundante en textos, y un desarrollo musical capaz de integrar raíz latinoamericana y tradición popular, como en la balada-bolero "Dónde".
El destacado folclorista Valericio Leppe (1937-2004) fue el principal impulsor de este proyecto de canción campesina, parcialmente inscrito dentro del movimiento de Nueva Canción Chilena. La agrupación fue integrando diferentes integrantes a partir de sus inicios, en 1968 —incluyendo a un principiante Pedro Yáñez—, si bien fue siempre Leppe la cara más representativa de su espíritu. Una breve reunión, hacia el año 2000, antecedió el fallecimiento del cantor y el fin del grupo.
La de Rebeca Godoy es una de las voces más persistentes en la canción comprometida en Chile, entregada a su vocación por la música latinoamericana entre sones de bolero, ranchera, tango, vals peruano y la raíz folclórica chilena así como a las causas sociales de las que siempre se hizo parte desde los escenarios, a partir de sus inicios a mediados de los años '70.
Nacidos como un trío instrumental de música andina, que tocaba en las calles, Lican Antay ha construido un sólido y riguroso proyecto en el género. Dirigidos por el fundador Gustavo Araya, el conjunto ha grabado varios discos, con recopilaciones de música nortina, canciones del folclor y composiciones propias, acumulando un abundante repertorio que ha trascendido varias veces el sonido andino. Con una gestión independiente, que desde su origen está centrada en La Serena, Lican Antay actúa regularmente en vivo, y varias veces se ha presentado fuera de Chile. Su nombre es un concepto en kunza – la lengua del pueblo atacameño- que significa “Gente de la aldea”.
Su mezcla de rock sicodélico, espíritu independiente y la decisión de superar el sinfín de baches prácticos con que los ha enfrentado su historia caracteriza a otra de las bandas importantes surgidas en Concepción. De su formación inicial se escindieron destacadas carreras musicales paralelas, de entre las cuales destacan las del cantante Julián Peña, el baterista Iván Molina (Matorral) y el guitarrista Mauricio Melo, todos activos en diversos proyectos paralelos. Su trabajo conjunto, aunque intermitente, continúa hasta hoy, en la composición y grabación, y en presentaciones en vivo.
La música y la literatura fueron fuentes cruciales de formación para Héctor Tito Escárate desde su infancia, y en su vida adulta este poeta y cantautor ha ido desarrollando de modo autodidacta una actividad que ha tenido siempre esos dos ejes. Su trabajo solista se ha encauzado en los últimos años como parte de colectivos mayores (Muralla China, Tito Escárate & Los Galanes Suplentes), pero también son recordados sus pasos en las formaciones de los grupos Compañero de Viajes y Los Cráneos, desde los años ochenta.
Sonidos atmosféricos y algo de rock fueron los elementos que se conjugaron en el pop de Klyo, banda santiaguina con una historia de una década, dividida en dos etapas: la de los temas instrumentales grabados en el álbum Abacus (2003), que terminó siendo un objeto casi arqueológico, y la de las canciones pop presentes a contar de su disco debut, al año siguiente. La banda se presentó por primera vez en vivo en el puerto de San Antonio a principios de 2004. Cuerpo lejano (2005), ese disco mayormente difundido, combinó pop y letras de amor, en una grabación con parcial colaboración de Juan Ricardo Weiler, el ex baterista de Aparato Raro y Pie Plano. Aunque el grupo comenzó a trabajar en 2006 para un álbum sucesor, varios cambios de integrantes fueron demorando la grabación. Así, Eclipse nunca llegó a editarse, y para 2010 Klyo anunciaba su final como banda. Una década después, anunciaba un regreso al circuito musical, nuevamente con la coz de Patricia Godoy al frente.
A la ya iniciada fusión de instrumentos, géneros e influencias de la música latinoamericanas que una serie de grupos, solistas y compositores chilenos se han embarcado desde fines de los años '90, Bombyx Mori trae algo nuevo que agregar: el interés por acercar esa fusión al uso de ciertos timbres y efectos electrónicos. Formado por multiinstrumentistas e identificado según el nombre científico (en latín) de la mariposa originada en el gusano de seda (género bombyx, especie mori), en este grupo predominan en todo caso los timbres acústicos de violín, guitarras, piano, acordeón, flauta traversa y saxo tenor, tal como consta en sus discos Bombyx Mori (2002), Jardines sintéticos (2005) y El desvelo (2009).
Capitalino por nacimiento pero chillanejo por adopción y espíritu, el guitarrista, cantante y compositor Alejandro Letelier ha establecido un sello musical en esa ciudad del sur como cultor del blues en sus formas acústica y eléctrica. Su trilogía de discos Jano Letelier & la Río Viejo (2009), Blues acústico (2010) y Sólo Dios sabe si vuelvo (2011) marca ese credo musical y lo ubican entre un cuerpo de bluseros locales, como el grupo El Cruce, en un formato más moderno; y el armonicista Gonzalo Araya y los guitarristas Johnny Blues y Tomás Gumucio, en una variante más tradicional.
Zuecokimonomagnético fue el seudónimo que durante nueve años adoptó el músico Edmundo Veloso, y bajo el cual grabó ocho discos que lo destacaron en la escena independiente de los años noventa, con suficiente rotación en espacios de radio alternativa. El músico también mostró durante ese período grabaciones como Linus y Zen Terrorist.
Cantante de jazz, pop y fusiones, la primera aparición de Edra Silva estuvo vinculada al programa “Rojo”, de TVN, que dominó las audiencias juveniles de mediatarde. Ella apareció en 2004, con 18 años, entre ese nutrido contingente de aspirantes como intérprete de repertorio de pop y baladas en sus modalidades latina y anglo. En su adultez como cantante, exploró campos del jazz contemporáneo y en 2018 publicó el disco EP Intro, junto al pianista Raimundo Barría.
Un experimento sin precedentes en la historia del jazz chileno condujo Gerhard Mornhinweg, un cornista clásico de la Universidad de Chile reconvertido en trompetista swing, cuando se decidió a diseñar y desarrollar en 1994 su proyecto educativo: la Conchalí Big Band. Un prototipo de la primera orquesta de jazz formada sólo por adolescentes, establecida Conchalí, una de las comunas más populares y con mayor índice de riesgo social.
La pequeña localidad de Monte Águila, en la Octava Región, le dio al chileno José Sepúlveda su primera visión de mundo y, más tarde, el apodo que lo haría conocido en todo el país. Pese a no haber ganado premio alguno, El Monteaguilino fue estrella en el Festival de Viña 1988 y hasta hoy se cuela a radios folclóricas, fiestas y jornadas dieciocheras con “Caballito de metal”, la famosa canción del «tren y su chiqui chiqui cha / que alegra el triste corazón» .
Por sus muy diversos encargos como productor, DJ Raff fue un tiempo uno de los colaboradores y asesores más importantes del circuito hip-hop chileno. Pero su decisión de defender su trabajo propio lo llevó también no sólo a la composición electrónica propiamente tal sino que también a una fabulosa proyección internacional.