2000
No es que la entrada a sus conciertos o el disco cuesten nuevenoventa, sino que el dúo formado por Ana Norambuena y Pablo Muñoz lleva ese nombre, tan familiar para los buscadores de ofertas. Como son sólo dos, se van intercambiando los instrumentos: teclado, sintetizador, guitarra, bajo, batería programada. Es la voz de Ana la que prende un puñado de lúgubres y grises canciones sobre la vida en Santiago bien delineadas por el pop, aunque con algo de herencia pospunk. Luego de darse cuenta de su común interés musical, ambos integrantes empezaron hacia 2003 a componer temas en una línea amplia, con la guía de Sonic Youth, Velvet Underground y Los Prisioneros como citas recurrentes.
Luego de pasar por colaboraciones e identidades como las de Chiporro, Andxpress y su actuación como integrante fundador de los estacionales Upa, el músico Sebastián Piga se unió a la cantante Guadalupe Becker en Calor Polar, el dúo que ambos iniciaron en 2007 y con el que tocaron por primera vez en vivo al año siguiente. El gusto de ella por la música pop y el manejo de él además como productor son los polos que dan forma al sonido pop de bases electrónicas del grupo, grabado en canciones como la propia "Calor polar", "Vuelta atrás" y en su primer disco, Mezclas azules (2010).
Dos etapas muestra la carrera de esta banda viñamarina, que comenzó en 2000 a mezclar estilos como el pop rock y el trip-hop con lo que se conoce como nü metal o nuevo metal, la escuela que en los años '90 ganó espacio al fusionar elementos como el rap y las influencias metaleras. En su primera fase, el grupo consiguió participar de Ajiputaparió (2002), un disco tributo argentino a Red Hot Chili Peppers, y, lo más importante, grabar su primer disco, Equilibrio (2003). Pero en 2004 la salida de tres de los cuatro integrantes obligó a Nicolás Díaz a reformular al grupo. Con nuevos músicos a bordo, y la disposición a acoger nuevas influencias —agrupables a lo que entonces se entendía como rock «alternativo»—, comenzó una fase lanzada con el disco El poder del tiempo (2006), y que muestra presentaciones y grabaciones continuas hasta hoy.
Jazzimodo fue uno de los proyectos musicales de lo que en la época se denominó jazz electrónico. La experiencia predecesora de los grupos Cyberjazz (1998) y Alüzinati (2003) impulsaron a una nueva oleada de músicos a volcarse al jazz elaborado sobre bases electrónicas e improvisación a través de grooves parientes del funk. Puntualmente, Jazzimodo fue la primera plataforma para el despegue de la carrera como solista de la cantante y compositora Paz Court.
Iniciada en el año 2000 como una joven voz en el grupo MediaBanda, donde compartió con sus padres, el saxofonista y compositor Cristián Crisosto y la cantante Arlette Jequier, Regina Crisosto Jequier fue tomando vuelvo conforme avanzó la década. Lo hizo tanto al interior de esta orquesta con la que grabó tres álbumes y estuvo a cargo de las canciones pop, como en proyectos independientes. Por ejmeplo, fue integrante de Órfica junto al productor y compositor Jaime Muñoz, proyecto de electrónica y soul, para el que grabó el disco Presente (2010). Y como nombre propio ha realizado una serie de colaboraciones con exponentes del rock, el jazz y la música experimental. Siendo alumna de Berklee, en Boston, elaboró amplios trabajos orquestales con música de Frank Zappa.
Con el nombre de un pueblo tarapaqueño, Huara es referencia de trabajo en la música andina forjada en Chile, caracterizada en su caso por exploraciones de alto rigor y atrevida exploración a través de la fusión instrumental latinoamericana. Relevantes músicos han sido parte de su historia, y su marca de influencia ha sido reconocida por conjuntos tan populares como Illapu.
La historia del grupo Aymara cruza los períodos de Nueva Canción Chilena y Canto Nuevo, aunque es en este último movimiento donde se encuentra su mayor identificación y más prolífico trabajo.
El cantor y folclorista Carlos Medel, más conocido como el Negro Medel, es uno de los más perseverantes cultores de la música tradicional chilena, con una carrera iniciada a comienzos de los años '50, unida al fundamental conjunto de proyección folclórica Millaray y sostenida como solista entre 1963 y su muerte, ocurrida en 2007, meses después de haber obtenido el Premio a la Música Presidente de la República de Chile. Hijo de madre cantora y también del paisaje de la zona central que lo vio nacer, el Negro Medel hizo de su guitarra, su pantalón arremangado y sus ojotas del atuendo campesino una extensión del mismo carácter auténtico con que se dedicó durante cinco décadas a recopilar y difundir la música tradicional chilena.
Más de dos décadas de trabajo conjunto convierten a Inquisición en una de las bandas importantes de heavy-metal chileno. El grupo ha sido constante en la grabación de discos y la muestra en vivo de su música (en varias oportunidades, abriendo shows internacionales). Los cambios en su formación, que mantienen al guitarrista Manolo Schafler como integrante fundador hasta hoy, preservan un sonido enérgico y una convicción persistente, entre cambios profundos para la escena local y la difusión de la música. «Pero, por otro lado, somos mas heavymetaleros hoy que hace diez o veinte años», aseguran.
La del dúo Code es una de las experiencias más peculiares de la música improvisada chilena. Demasiado experimentales para el mundo popular, y demasiado libres para la academia, Enrique Siqués y Christian Hirth han abrazado el manido concepto de música experimental como una brújula abierta al permanente asombro. Su sonido debe abordarse, así, como una aventura, que excede por mucho el alcance de un par de parlantes y puede adentrarse, por ejemplo, en el paisaje o la arquitectura. Su trabajo es una permanente confirmación de su confianza en que «la música está en todas partes». Se trata de una sociedad de trabajo intermitente entre Hirth, también baterista de los grupos MediaBanda y Yonhosago, y Siqués, quien ha desarrollado una carrera como fotógrafo.
En la Universidad Austral y los pubs de la sureña ciudad de Valdivia nació Sexual Democracia, un grupo que desde una plataforma sencilla se convirtió en algún momento en un sorpresivo fenómeno de ventas y difusión, justo cuando la música joven chilena no lograba recuperarse de la caída posterior al llamado boom pop de los años ochenta. Desde entonces, el conjunto se ha mantenido activo, atrayendo hasta hoy a auditores a través de una mezcla musical que combina pachanga, sarcasmo, nostalgia y humor hacia el propio fracaso.
El sentido del riesgo es la característica distintiva de la cantante, autora y compositora Camila Moreno, expresada en un acercamiento personal a los sonidos acústicos, a la electricidad del rock y la producción electrónica. Ha conseguido difusión internacional, buscando un vínculo entre su cantautoría y procesos sociales más amplios, situándose entre las voces destacadas de una generación de cantantes chilenos que comparten una inclinación a la raíz folclórica por instinto y un canto personal y testimonial al mismo tiempo.
Sergio Hernán González Morales es conocido en el medio musical chileno sobre todo como «Tilo», y además como uno de los mejores bateristas en actividad en el país. Es compositor, productor, y baterista y fundador de Congreso, conjunto al que ha aportado no sólo como instrumentista sino como fundamental autor de algunas de las cumbres del conjunto. Con estudios clásicos de percusión, ha sido además uno de los precursores chilenos en el uso de los ritmos latinoamericanos aplicados a las músicas modernas, como el rock, el jazz y la fusión.
Su nombre es en realidad Fernando Gilberto Leiva Cepeda, chofer de oficio, pero eligió el nombre de Camilo Rojas Navarro para desempeñar su trabajo paralelo como poeta popular, cantor a lo humano y payador, desde sus inicios en este arte a contar de los años '90 y hasta su muerte en 2011 .
La balada melódica de corte R&B y el pop-soul más rítmico son variantes que la cantante valdiviana Thamara Monrry ha desarrollado en su recorrido como solista desde que se inició a mediados de los años 2000, formando parte de una generación de voces femeninas que se instalaron en esta música de raíz negra: Loretto Canales, Celeste Shaw, K-réena, Vanessa Valdez o Constanza Despouy entre otras. Sus primeros discos, Manjar (2010) y Thamara (2015), dieron muestras de esos propósitos, en un acercamiento a la estrella mundial del R&B Alicia Keys.
Las andanzas con sus hermanos mayores y la vida nómade y busquilla que marcó a todos los Parra Sandoval determinaron que la vida de Óscar Parra estuviese dedicada, sin alternativas, al arte popular. Aunque su oficio principal fue el circo —donde fue conocido como Tony Canarito— el hermano menor de Violeta, Nicanor y Roberto ofició también como cantor, y hasta levantó una breve discografía. Diversos proyectos de investigación ordenaron la fascinante biografía de quien se describía a sí mismo como «el Parra menos Parra».
Monne Automne fue el trío que durante un tiempo ocupó a tres destacados músicos del mundo electrónico, aunque no de modo exclusivo. Pier Bucci y el venezolano Argenis Brito se habían asociado ya en Mambotur, un dúo con sede en Berlín pero el oído puesto en el trópico. Lucien Nicolet (o Luciano), en tanto, es un cotizado DJ, remezclador y compositor tecno, que ha continuado con constantes presentaciones internacionales el destino impuesto desde su infancia como suizo con madre chilena. Juntos trabajaron hacia el año 2000 en un álbum que recién pudo editarse cuatro años más tarde, en Alemania. Entusiastas comentarios ubicaron a Introducing light & sound (2004) como una producción de avanzada entre lo que ciertos medios especializados habían comenzado a llamar para entonces el movimiento «Latino-tronic», en alusión también a otros músicos cercanos a Chile, como Dandy Jack y Ricardo Villalobos. Según la revista Earplug, los once tracks de ese álbum sonaban a «tecno de Detroit modulado a través del filtro posgeográfico del siglo XXI, alcanzando un extraño nuevo lugar en el que se superponen Europa y América».
La vena y la raíz del folclor latinoamericano y de Violeta Parra están presentes en las canciones de Loreto Lorca —nacida como Loreto González Lorca—, cantautora urbana, guitarrista y charanguista que se ha proyectado hacia temas de la naturaleza y el espíritu humano. Siendo adolescente viajó por Chile, Sudamérica y Norteamérica, donde obtuvo distintos conocimientos, luego aplicados a su creación. Tras décadas de canto popular, en su primer disco, Viento azul (2016), reconsidera esa raíz trovadoresca e incorpora elementos de la fusión y la world music.
Trío de música experimental nacido desde la Universidad Católica, a partir de la experiencia del guitarrista Marco Palma, como alumno de composición. El conjunto, que operó como núeclo de rock, con guitarra, bajo y batería, dio, sin embargo, mayor protagonismo a los materiales sonoros, obtenidos de objetos de la vida cotidiana. La banda perteneció a una generación de cultores de música improvisada durante la década de los 2000, junto a nombres como Payaya, Dolores Fiuler, Sollec y Yonhosago.
Un tipo de punk acelerado y adolescente —«pijama party style», en palabras de sus integrantes, que así titularon su único álbum conjunto— trabajó el cuarteto femenino Niña Con Frenillos durante cuatro años. Su música se desarrolló como un juego entre amigas, largado entre precariedades técnicas y escasas lecciones musicales, pero creció hasta mantener una agenda en vivo regular en Santiago y legar un álbum. Destacaba en ellas su actitud, carisma y complicidad. Para sus integrantes, hacer canciones y mostrarlas nunca dejó de ser un goce. Winnie, su vocalista, intentó más tarde una carrera solista, y publicó el disco The plot thikens.