2000
Cada vez que el más reconocible cantante de Inti-Illimani, José Seves, entona el homenaje a Víctor Jara que es "Canto de las estrellas", se escuchan los versos de Moisés Chaparro. Es la composición con que este autor ha trascendido hacia el gran público en su rol de compositor, con la base que le dan sus completos oficios de cantor, poeta popular y payador, su faceta más frecuente.
Ligado desde siempre a la raíz tradicional chilena, el nombre del compositor y folclorista Richard Rojas ha estado presente desde los años de expansión de los primeros conjuntos de proyección folclórica, en la década de 1950, hasta su participación en certámenes como el histórico Festival de la Nueva Canción Chilena (1969) o la competencia folclórica del Festival de Viña (1981). Como parte de los grupos Lonquimay y Lonqui , que en rigor fueron extensiones de su trabajo personal, tiene varias huellas fundamentales en la canción chilena. "Linda la minga", "La resfalosa del pan" y "La chilenera" son tres canciones inmortales que dejó en el cancionero chileno.
Cecilia Pantoja Levi representó uno de los fenómenos más atípicos y sorprendentes de la música popular chilena. Aunque irrumpó como solista en pleno fulgor de la Nueva Ola, como la mayor estrella juvenil de la época, su estilo y repertorio no respondieron a cabalidad al molde del movimiento. Mientras los pares de su generación se limitaban a doblar las canciones de éxito en Estados Unidos o, cuanto más, a proponer un pop ligero y elemental, Cecilia adquirió personalidad propia con un catálogo diverso de canciones que en gran parte bebían de la tradición musical latina y europea. Tras períodos oscuros y complejos, en la década de 1980 se alzó como un símbolo de la cultura subterránea, y sus canciones recuperaron ese impacto masivo original. Ya en el siglo XXI, Cecilia acuñó su nombre como figura femenina central de la historia musical chilena, y un referente ineludible para las nuevas generaciones de músicas y músicos. Murió en el invierno de 2023, poco antes de cumplir 80 años.
Una multitud de nueve músicos premunidos de guitarras, bajo y batería, pero también de trompeta, cello, violín y teclados es la exclusiva formación con que Les Ondes Martenot se inició en 2004 como una pequeña orquesta para tocar pop ingenuo y melodioso. Equivalente local de grupos afines como Camera Obscura y Belle & Sebastian –ambos a su vez con una cuna afín en Glasgow, Escocia–, el grupo tomó el nombre del precursor instrumento electrónico creado en 1917 por Maurice Martenot y con todas esas fuentes dispuso en su disco debut, Les Ondes Martenot (2004), una serie de canciones luminosas y optimistas con las que ganaron el concurso de nuevos grupos del sitio Super 45 y abrieron el festival de música independiente Pulso en junio del mismo año.
Compositora, cantante y poeta, Tita Munita nació en Santiago y es hija de la también poeta Marta Zañartu. Luego de cursar dos años de arquitectura en la Universidad Católica de Valparaíso optó por un cambio, y continuó estudios en la Escuela Moderna de Música (guitarra), la escuela Antilhue y el Taller 666 (teoría), histórico reducto de resistencia cultural en los primeros años de dictadura. Ha alternado la docencia de la música con la conducción de talleres de guitarra, el trabajo solista y la participación en el conjunto musical para niños Agualuna.
Compositor, cantante y productor, Wildo es una figura que ha cruzado varias décadas y conecta géneros y momentos diversos de la música chilena, desde la Nueva Ola hasta la balada de los años 90. Sus canciones han sido grabadas por artistas como José Alfredo Fuentes y Buddy Richard y por estrellas continentales como José José, fruto de un recorrido que también incluye alta exposición televisiva e incluso capítulos deportivos.
Una pregunta lanzada entre líneas apareció junto con la música del ensamble binacional Araukania Kuintet: ¿hasta dónde puede llegar la intervención de la raíz folclórica? Los músicos chilenos y cubanos que organizaron este conjunto en 2000 se salieron de toda norma estilística al momento de recuperar la obra de las dos figuras históricas en la música popular chilena de raíz folclórica: Violeta Parra y Víctor Jara. Desde la plataforma de la música de fusión y el mestizaje reconstruyeron y reinterpretaron libremente parte de sus creaciones.
Leidan es uno de los numerosos nombres que dio vida a la escena de hardcore punk que se desarrolló de manera subterránea en los primeros años del siglo XXI, en Santiago y otras ciudades del país. A pesar de su breve historia, su distintivo acercamiento al emo y una sonoridad más melódica tuvo un impacto que se proyectó dos décadas más tarde, con un excepcional concierto de reunión y la recuperación de su única grabación.
Mapa Prueba 1
El trío Prolapsus se integró a la nueva vanguardia de los 2000 orientada a la improvisación libre y la exploración sonora, con una obra abierta que igualaba la dureza electrificada del rock, el riesgo de la aventura experimental, la rigurosidad de la música contemporánea y cierta aproximación al jazz improvisacional. A fines de 2001, el guitarrista Lorenzo Román (ex Trío Binario) llevó a un grupo los aprendizajes de los talleres de improvisación libre dictados por figuras de la guitarra avant-garde como Fred Frith, René Lussier y Jean Derome (además de los cursos del pianista británico Martin Joseph).
El paso de la electrónica intuitiva a la electrónica académica ha marcado el derrotero de Alejandro Albornoz (también presentado como Mankacen), compositor, improvisador, artista sonoro y visual e investigador que participó en la revitalización de la música electroacústica chilena desde mediados de los años 2000, y junto a compositores como Federico Schumacher y José Miguel Candela, principalmente con la puesta en marcha del festival Ai-Maako. Su ciclo de tres álbumes titulado Fluctuaciones vino a registrar los tiempos en que Albornoz se instaló en forma definitiva entre esa generación de autores de música acusmática.
A la ya iniciada fusión de instrumentos, géneros e influencias de la música latinoamericanas que una serie de grupos, solistas y compositores chilenos se han embarcado desde fines de los años '90, Bombyx Mori trae algo nuevo que agregar: el interés por acercar esa fusión al uso de ciertos timbres y efectos electrónicos. Formado por multiinstrumentistas e identificado según el nombre científico (en latín) de la mariposa originada en el gusano de seda (género bombyx, especie mori), en este grupo predominan en todo caso los timbres acústicos de violín, guitarras, piano, acordeón, flauta traversa y saxo tenor, tal como consta en sus discos Bombyx Mori (2002), Jardines sintéticos (2005) y El desvelo (2009).
Fabiola Moroni ha sido una intérprete de diversos repertorios melódicos de carácter latinoamericanos que incluyen bolero, vals, bossa, tango y canciones chilenas de raíz, pero fue durante su estada de diez años en Europa que ese espectro de estilos se amplió mayormente hacia un lado pop y jazzístico en su propuesta. Se consolidó de esa manera desde los años 2000 cuando inició su camino solista. Moroni es parte de un grupo variado de cantantes chilenas que han tenido experiencia en Alemania: Cristina Gálvez (fusión latinoamericana), Verónica González (world music), Claudia Maluenda (cabaret) y tiempo después Esperanza Restucci (canto lírico).
Santa María tiene denominación «de banda» mas dirección solista, específicamente la de Rodrigo Santa María. No es lo único atípico en el camino de esta cantautor santiaguino, de profesión arquitecto, parcial rutina como profesor universitario y orfebrería de canciones para discos propios y también al servicio de montajes teatrales y películas. El rock suave de sus composiciones es natural en quien se apoya en la guitarra como principal instrumento y en la tradición de rock argentino como referencia; atractiva, según dice, por su firmeza y la melancolía de sus letras.
Conjunto familiar, especializado en música norteña y cumbia ranchera; con una generosa producción discográfica en la que la mayoría de temas son de su propia autoría). El conjunto se formó en la comuna de Yungay, provincia de Ñuble (región del Biobío) y ha trabajado de modo ininterrumpido por más de dos décadas.
Además de la influencia que la investigadora y Premio Nacional de Arte Margot Loyola ha ejercido sobre generaciones de músicos, su escuela más directa está expresada en Palomar, el conjunto de proyección folclórica que fundó y que dirige junto a su compañero Osvaldo Cádiz desde 1962. Iniciado en octubre de ese año bajo el simple título de Conjunto de Margot Loyola, en 1975 recibió el definitivo nombre de Palomar, abreviatura inversa de Margot Loyola Palacios, y desde su debut ha sostenido una carrera ininterrumpida de más de cuatro décadas dedicado a las culturas tradicionales.
Calambre es en principio un eslabón escondido en la crónica del hip-hop de los años '90 en Chile, tan importante como el de Tiro de Gracia a escala independiente. Una vez desencadenado el éxito masivo del rap chileno, en 1998 este trío marcó el primer hito de popularidad del movimiento a nivel subterráneo, se vinculó con los inicios del pionero sello dedicado al hip-hop en Chile y se ha mantenido vigente en el nuevo siglo como uno de los grupos con mayor oficio en el circuito.
Tres guitarras electrizantes y el soporte igualmente conectado de un bajo eléctrico conforman el frente sonoro de Trancemission, un grupo surgido en 2008 como una nueva suma de partes venidas de bandas paralelas, entre los guitarristas Rodrigo Astaburuaga como compositor principal (de Camión y The Ganjas), Pablo Giadach (de Casino y The Ganjas) y Samuel Maquieira (de The Versions y The Ganjas entre otros), además del bajista Pablo Rogers (de Camión) y el aún más experimentado Iván Molina, baterista de toda la serie que va entre Emociones Clandestinas, Santos Dumont, Matorral y Wipala. Con esos antecedentes el resultado tiene iguales partes de rock y de psicodelia eléctrica, prensadas en 2009 en la primera grabación del grupo, con la canción "The same" al frente.
La abuela de su vocalista, el comediante Felipe Avello, inspiró el bautizo de la única banda que se recuerde en Chile con nombre y apellido de mujer difunta. Para más señas, la señora Dina Gómez de Avello vivió y falleció en Lota, Octava Región, y sobre su tumba, en ese mismo pueblo minero, la banda de su nieto filmó su primer videoclip. Durante unos años, Dina Gómez, la banda, fue una suerte de brazo musical en el difundido trabajo de Avello en radio y televisión. Aunque Las Últimas Noticias presentó en 2005 a Dina Gómez como «la última locura de Avello», el tiempo demostró que se trataba de una empresa con sustento. Un único disco estampa el paso del periodista por la composición y el canto.
Guitarrista y animador de la fiesta son los oficios de César Galvarino Olivares Araya que sobresalen en el escenario, como integrante de la agrupación La Isla de la Fantasía, de Valparaíso. Su experiencia antes de unirse a ese elenco incluye correrías desde la adolescencia por restaurantes y escenarios porteños como el Dársena, el Bar Inglés, La Bomba el Hollywood, donde hizo sus primeras armas como músico desde fines de los años '50. Integró conjuntos como Los Ribereños y Los Huasos Ladinos, este último junto a la cantante Silvia la Trigueña, y como parte de La Isla de la Fantasía también es acompañante frecuente de Lucy Briceño.