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En la historia de la música típica chilena, Los Cuatro Hermanos Silva están entre los intérpretes que en los años '40 renovaron ese repertorio con la actuación de mujeres en el rol de cantantes y figuras escénicas, y es el conjunto que con más persistencia ha exportado su música a nivel internacional, extendida desde el repertorio chileno al latinoamericano.
Suele recordarse a Humberto Lozán como la voz mayor de la Orquesta Huambaly, un crooner de encanto, calidez vocal y ductilidad como pocos en su tiempo, al frente de la mejor compañía imaginable para la interpretación de repertorio de baile en restaurantes y salones de hotel. Sin embargo, Lozán desarrolló también una trayectoria solista, con discos propios y recordados recitales. No ha sido frecuente en Chile el arquetipo de cantante de gran potencia ajustado a ritmos centroamericanos y afrocaribeños, y a la vez cómodo con las exigencias del swing junto a intérpretes de jazz. Lozán se eleva, en ese sentido, como una de las más notables excepciones. Se volvió habitual leer su nombre en prensa —no sólo chilena— junto al adjetivo 'deslumbrante'.
Compositor con trabajos en vivo y en estudio para múltiples búsquedas sonoras, Sebastián Vergara desarrolla una obra de diverso enfoque, piezas orquestales y camerísticas, además de trabajos en la electrónica de ambientes y secuencias, música para medios y propuestas de tipo experimental. En sus palabras, su trabajo musical busca "explorar la experiencia de escucha y producción de obra; trabajando la tensión entre el movimiento y lo estático, la contención y la liberación expresiva. También la visualidad y una narrativa implícita". Además de diversos encargos para imagen y arreglos para otros nombres en la música, Vergara se ocupa como docente. Tiene estudios de pregrado y posgrado en el área de la composición, los arreglos musicales, la estética y la filosofía.
Uno de los precursores del éxito de la música mexicana en Chile es Fernando Trujillo. Contemporáneo del éxito de cantantes internacionales como Pedro Vargas y Pedro Infante, tiene edad suficiente para haber empezado al mismo tiempo que los adelantados locales de Los Queretanos o Los Huastecos del Sur, de los que formó parte entre 1953 y 1963, y convivió luego en frecuentes festivales rancheros con dúos, cuartetos y cantantes mariachis como Lupita Aguilar, Los Hermanos Bustos, Los Llaneros de la Frontera o Eliseo Guevara. Pero también el bolero y el gran cancionero latinoamericano fueron parte de su repertorio. En grabación junto a la orquesta de Valentín Trujillo, su hermano menor, popularizó además el éxito "Antofagasta dormida", vals de Gamaliel Guerra. La cercanía con tan prestigiado pianista lo hizo convivir desde pequeño con la música en casa como un lenguaje cercano, y acompañó luego gran parte de sus mejores grabaciones. Además de la música compartieron ambos un mutuo gusto por el boxeo, pero además el viaje quizás más relevante del Trujillo mayor: invitado por Valentín, al fin en 1998 pudo conocer México.
De las primeras generaciones de las Escuelas de Rock salió Supersónico, un grupo que ha girado del grunge a un pop con carácter y bases programadas. Con tan dispares influencias eligieron un nombre compatible. «Estábamos enrollados con lo de la pared de sonido. Era la onda de los noventa», han explicado.
Entre la valiosa comunidad de poetas populares de la ciudad de Pirque, Juan Pérez Ibarra es el más dedicado a la tradición del canto a lo divino o poesía popular de inspiración religiosa. Discípulo y compañero de Osvaldo Ulloa y Santos Rubio, cantor, poeta popular y guitarronero, es también cuasimodista y ministro de la comunión, además de gestor de encuentros en torno al canto popular y al guitarrón.
Esteban Sumar es un guitarrista y compositor de jazz contemporáneo y de avanzada. Desde que llegó a Santiago proveniente de Boston en 2003, tomó posición en este espacio en una escena que estaba comenzando a delinearse a través de nuevos lenguajes y propuestas. Su obra tuvo una importante carga de música contemporánea, avant-garde e influencia del rock de grupos como Radiohead. Y su mirada a la guitarra lo acercó a aspectos de lo "pianístico", en términos de utilización de los recursos. Pero junto con la experiencia jazzística, Sumar también alcanzó otros espacios de la música, componiendo para ensambles de cámara, además de dirigir orquestas de música popular, producir discos, investigar la música mediterránea y desarrollar como solista el sonido del blues rock.
Ana María de Jesús es una cantautora y cultora de la canción romántica. Como Amarys, su nombre artístico, se dio a conocer a fines de los años '10 a través de sus álbumes temáticos, villancicos y baladas, en el circuito musical de Concepción. Nacida en Parral, comenzó en la música siendo niña, actuando en festivales de la canción (obtuvo un primer premio en el “Chile Joven Canta”, de la Municipalidad de Santiago), aunque más adelante interrumpió ese camino para estudiar Odontología en la universidad. Además cuenta con estudios de canto lírico en la U. del Biobío y trabajos con el guitarrista Edgardo Sánchez (director del grupo Sesión), y la cantante Cecilia Gutiérrez en el Biobío. Amary tuvo una temprana participación en "Rojo", concurso televisivo de TVN. Esos citados discos son Navidad con sentido (2019) y Un viaje sin fin (2020).
La cadena de canción chilena forjada desde Valdivia a guitarra y voz tiene en Camilo Eque un eslabón destacado, por la seriedad de su dedicación y el alto nivel de sus colaboradores. El cuidado por la palabra, y el vínculo entre su composición, naturaleza y raíz latinoamericana distinguen hasta ahora el trabajo de este autor, cuyo sonido se ha ido enriqueciendo con los años en una disposición sonora de conjunto, con timbres diversos y ritmos integrados.
En medio de la moda del britpop, Vonerick levantó sus primeros acordes. Un único álbum (Eterno milagro, en 2003) y dos minidiscos (los EPs Selva y Quiero tener un amplificador con las perillas de una cocina), fueron el balance de su trayectoria. «El disco tiene canciones más rápidas, pegajosas a la primera. Lo que hemos creado después está más ligado al intimismo y la nostalgia», explicaron sobre su sonido. Después de recorrer varios locales santiaguinos, hicieron promoción en medios mexicanos como Rocksónico, pero Vonerick terminó por diluirse poco más tarde, sin plasmar más de esos nuevos sonidos nostálgicos.
Ligado desde siempre a la raíz tradicional chilena, el nombre del compositor y folclorista Richard Rojas ha estado presente desde los años de expansión de los primeros conjuntos de proyección folclórica, en la década de 1950, hasta su participación en certámenes como el histórico Festival de la Nueva Canción Chilena (1969) o la competencia folclórica del Festival de Viña (1981). Como parte de los grupos Lonquimay y Lonqui , que en rigor fueron extensiones de su trabajo personal, tiene varias huellas fundamentales en la canción chilena. "Linda la minga", "La resfalosa del pan" y "La chilenera" son tres canciones inmortales que dejó en el cancionero chileno.
La cercanía y amor por la tierra chilena fue experiencia vital para la cantora de campo Marisole Valenzuela, quien describe su pueblo de nacimiento y educación, Toquihua (provincia de Ñuble) como un lugar de cerros y caminos polvorientos en verano y barrosos en invierno, entre trigos y ganados, huertas y frutales.
El paso por varios grupos y la compañía constante de la guitarra (eléctrica y/o acústica) ha ocupado por años a Rodrigo Pinto, músico autodidacta de actividad incesante en solitario y junto a grupos como Ábrete Gandul y Los Chinganeros. A partir del año 2007, Pinto se viene afianzando como solista, profundizando su interés experimental e incorporando timbres nuevos a su música, como los de la trutruka, charchas, pandero. La amplitud de influencias y géneros de trabajo es su marca más distintiva. Su interés por la improvisación lo ha hecho acompañar en vivo a grupos como Colectivo No y Ensamble por la liberación del Yugo. Sus discos Cabezaspinto y los dos volúmenes de The Erasmo tapes han aparecido hasta ahora bajo etiqueta La Viseca Records, sello que el mismo músico administra.
Las Torcazas son el primer grupo de mujeres del movimiento de revaloración de la cueca urbana en Chile iniciado a fines de los años '90. Formadas en 1998 en San Bernardo, han grabado los discos Cueca… sentimiento de mujer (2003) y Cueca en la ciudad (2006), álbum reeditado al año siguiente por el Sello Azul, y son parte del compilado La revolución de la cueca 2, el regreso (2005), realizado por varios grupos jóvenes con composiciones del músico Víctor Hugo Campusano, del conjunto Altamar. A lo largo de varios cambios de integrantes, Las Torcazas se han identificado con la fusión de la cueca y otros ritmos, y al mismo tiempo han compartido escenarios con músicos y grupos de la cueca brava tradicional.
Este grupo es al mismo tiempo la banda de acompañamiento del cantante de cumbias Américo y uno de los tres conjuntos que comparten la misma raíz, entre el duradero grupo tropical nortino Alegría y sus derivaciones entre Paskual y su Alegría y los propios Américo y la Nueva Alegría.
Miguel Piñera fue un personaje singular dentro de la música popular chilena, aunque la mayor parte de su relevancia pública vino de fuera de las órbitas musicales. Con una apariencia hippie y artesanal, irrumpió en la escena musical a comienzos de los '80. La canción del grupo Agua "La luna llena" (compuesta por Nelson Araya), fue reinterpretada por Piñera, y la convirtió en la punta de lanza de su fugaz fenómeno musical, en un repertorio donde también sumaba canciones de Violeta Parra, Congreso y otros autores chilenos y latinoamericanos . Llegó incluso al Festival de Viña del Mar, pero en los años sucesivos su celebridad provino de sus oficios de empresario y de personaje de la farándula, aunque se presentó regularmente como músico en locales de su propiedad y se mantuvo grabando canciones. Tras ser diagnostocado de leucemia, falleció en el verano del 2025 a los 70 años.
Mil novecientos treinta y cinco marca el hito para Marcial Campos. Ese año cumplió los ocho y comenzó a tocar la guitarra criolla y a cantar cuecas. Primero fueron las de autor anónimo y luego las más de trescientas cuecas que llevaron su firma, además de otras tantas escritas por su hermano mayor, Eleodoro Campos. Juntos formaron uno de los dúos cuequeros más importantes y transversales en la historia de la música chilena: Los Hermanos Campos.
El apodo se lo dio un amigo humorista que advirtió en él su habilidad de desdoblamiento estilístico y capacidad de convertir la música en un trabajo hora-hombre: «Vo' ganai más que un parquímetro», le dijo Carlos Helo en 1980. Desde entonces el pseudónimo de Parquímetro se ha hecho tan popular como el rostro de este trombonista, habitual de orquestas televisivas, pero también respetado en agrupaciones de jazz, salsa y swing, y a quien pocos conocen por su nombre real: Héctor Briceño. Su inesperada muerte en mayo de 2019, debido a un infarto, vino a remecer a la música popular chilena, a sus contemporáneos de orquestas y a sus seguidores, que lo consideraron entonces "el padre de las secciones de bronces de Chile".