Álvaro Severino

Dos épocas definen la trayectoria del guitarrista Álvaro Severino, uno de los músicos que ha recorrido por diversos estilos de la música popular. Una primera etapa en Chile lo situó en los 2000 como músico de la escena juvenil del soul y el R&B, mientras que su vida en Alemania a lo largo de la década de 2010 le posibilitó ampliar su mirada como músico de jazz y de proyectos en los ambientes universitarios. Si bien hubo grabado un disco de standards en Chile, el plan que diseñó para el álbum Ngen-kürüf (2019) vino a ser decisivo en su madurez como compositor y guitarrista, siempre desde la óptica de la fusión latinoamericana.

Fechas

Santiago - 07 de febrero de 1983

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

Retirado de la carrera de Arquitectura, Severino se concentró ciento por ciento en la música, con estudios tanto en Projazz como con músicos de jazz, principalmente el guitarrista Jorge Díaz. Por entonces comenzó a vincularse con nuevos nombres de su generación que estaban incursionando la música de raíces negras. Severino colaboró así con Martina Lecaros e Ignacio Torres en este ámbito, además de la cantautora Nicole Bunout. Su más determinante presencia estuvo en el grupo madre del soul chileno, Matahari, con quienes tocó entre 2007 y 2010. Su disco Standards (2011), a la cabeza del trío que formó con Oliver Bustamante (contrabajo) y Raúl Ramos (batería).

Álvaro Severino llegó a Alemania en 2011 y en Essen comenzó a trabajar con el baterista y profesor chileno Pablo Sáez, quien enseñaba en Colonia. Integró su trío e ingresó al mundo universitario de la Universidad Folkwang. Más tarde tocó la guitarra en el disco Surenesemble (2017), proyecto de quinteto de jazz sudamericano de Sáez, una línea creativa que tomó fuerza en Europa y a la que Severino también se uniría: el llamado «new south-american jazz». Entre sus trabajos como integrante de la East-West Jazz Orchestra en Alemania, Severino se aproximó a esa música latinoamericana y las raíces del folclor que había dejado en Chile. Con ese enfoque, y con guitarra criolla y sonido de cuerdas de nylon, compuso y grabó el disco Ngen-kürüf.