Matahari

El nombre de Matahari es principal en la línea de músicos chilenos que desde los años ’90 a la actualidad han mantenido viva la dedicación al soul, el funk y el acid jazz con formación académica. Antes del surgimiento de grupos como Mamma Soul (funk latino), Feria (pop-soul) o Alüzinati (nu jazz), Matahari fue la primera banda establecida en esa corriente, y se ha alimentado con naturalidad de los distintos integrantes que han pasado por la banda, entre quienes figuran las cantantes Gloria Pérez y sobre todo Ema Pinto, avanzada solista vocal que le dio al grupo la identidad definitiva.

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Años

Santiago, 1996 -

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

Matahari

Integrantes

Gloria Pérez, voz (1996 – 1999)
Edison Belmar, guitarra (1996 – 2003)
Claudio Nervi, teclados (1996 – 2003)
Ernesto Duboy, bajo, teclados y guitarra (1996 – •)
Daniel Cheul, batería (1996 – 1997)

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Max Ortiz, batería (1997 – 2002)
Marcelo Espíndola, vibráfono y percusión (1997 – •)
Ema Pinto, voz (1999 – •)
Jorge Vidal, guitarra (2003 – 2004)
Cristóbal Platz, teclados (2003 – 2006)
Andrés Luna, batería (2003 – •)
Gonzalo Ibáñez, guitarra (2004 – 2007)
Álvaro Severino, guitarra (2007 – 2010)
Guillermo Jiménez, guitarra (2011 – •)

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Carola Jiménez

El natural sello del soul
Matahari nació en 1996 cuando tres hombres de la banda del cantante Jano Soto emprendieron una búsqueda musical propia: el tecladista Claudio Nervi, el guitarrista Edison Belmar y el bajista Ernesto Duboy, autor del nombre del grupo. Se les unieron inicialmente para tocar únicamente como prototipo el baterista de jazz Andy Baeza y la cantante de covers pop-rockeros Karla Argandoña, y de manera natural fluyó el soul, que ha quedado como sello distintivo del grupo.

El debut de Matahari fue una actuación el mismo año en el escenario del Tomm Pub, en el barrio Bellavista. Desde ahí se desarrolló un rodaje donde hubo cambios de integrantes hasta consolidar una primera formación estable con la cantante Gloria Pérez y la dupla entre Max Ortiz (batería) y Marcelo Espíndola (percusión, quien provenía del prestigioso ensamble docto de cámara Grupo de Percusión UC), además del trío inicial entre Belmar, Nervi y Duboy.

Después de integrar el grupo y tocar por el circuito santiaguino durante más de dos temporadas, en 1999 se retiró Gloria Pérez, antes de alcanzar a grabar un disco. Tras una larga búsqueda de audiciones que se extendieron por un año, Matahari encontró a su voz definitiva en Ema Pinto, la actriz de teatro y cantante que había sido vocalista de la banda de pop-rock Ludwig Band. Con ella el grupo ganó en visibilidad por el carisma y la entrega de sus shows, y esta vez Matahari sí ingresó al estudio de grabación.

Debutaron con Deja el cuerpo (2002), un trabajo editado por el emergente sello de hip-hop y soul Mutante Discos y presentado por la canción “Discodos”, con un sonido disco a tono con el funk, el soul y el acid jazz de todo el álbum. Incluso los inicios del grupo quedan registrados en la canción “Pitito aguja y los pronombres personales”, con letra de Gloria Pérez, que además figura entre los invitados del disco junto a DJ Raff, Vanessa Valdez, Acorde 2 y Juan Antonio Labra en persona.

El videoclip de “Discodos” fue exhibido en MTV y el álbum recibió el premio Altazor como mejor disco de 2003 en la categoría de rock y música popular. Luego el grupo se juntó con otra gloria nacional, el cantante Marco Aurelio, para recrear su balada “Amor por ti” en el álbum Generaciones (2003), y dos años después editó Matahari acústico (2005), grabado con toques de bossa nova, soul, salsa y jazz en la radio de la Universidad de Chile. Es el disco donde debutaron Gonzalo Ibáñez (guitarra), Cristóbal Platz (teclados) y Andrés Luna (batería) tras las partidas de Belmar, Nervi y Ortiz.

Tras nuevos cambios, fue con una formación decantada en el quinteto entre Ema Pinto, Ibáñez, Duboy, Luna y Espíndola que Matahari lanzó su tercer disco, No pares! (2007). Difundido por la canción “No me esperes despierta”, el álbum confirma la inspiración del grupo en géneros como el soul, el funk, el R&B, el acid jazz y la música disco, sin perder la esencia latina ni el pop.

Sin mucha difusión mediática –aún recuerdan la ocasión en que en un programa de TV les preguntaron si eran chilenos–, el grupo se ha hecho un nombre en el circuito nacional a punta de actuaciones. A diferencia de muchas bandas cuyos integrantes a veces ni siquiera estudian música y van descubriendo su creatividad a través del instinto y la pasión, en Matahari son todos maestros con años de estudio en sus distintos instrumentos y especialidades, pero al mismo tiempo han creado un público fiel que se aglutina bajo el nombre de club soul y los ha seguido al grupo durante sus más de diez años de carrera.

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