Música urbana

La denominación de música urbana se acuñó en los años '70 y '80 en Estados Unidos para referirse a las músicas nacidas en las calles de las grandes ciudades, particularmente el hip-hop. En el siglo XXI el concepto creció con la penetración de ritmos latinos y otras fórmulas musicales en esos mismos contextos. El reguetón, originario de Centroamérica, y el trap, vertiente del rap nacida en Atlanta y vinculada al narcotráfico, se extendieron por Estados Unidos y el mundo en una avasalladora moda mundial, y en algunos países —como Chile— también fue etiquetada entonces como música urbana. Los músicos, los medios de comunicación y la industria han utilizado el concepto cotidianamente, aunque su definición es discutida y aún no es del todo precisa.

Dani B

Como las cantantes Anto Segovia y Katteyes, Dani B es otro nombre de la generación Z que hizo de las plataformas digitales y las redes sociales su vitrina de visibilización, proyección y construcción de una gigantesca audiencia, antes de pasar a la música pop. Con cientos de miles de seguidores en TikTok, Daniela Bustamante combinó su presencia en la cultura del entretenimiento y la creación de contenidos digitales con la composición de canciones, que desembocó en el disco Huellas (2022).

Augusto Schuster

Innegable galán adolescente del Bicentenario, Augusto José Schuster Picó marcó un punto de referencia en el teen pop chileno a partir de sus apariciones en las series televisivas “Amango”, “Química, el juego del amor”, “Corazón rebelde”, emitidas entre 2007 y 2010 por Canal 13, y que lo convirtieron primero en un demandado actor y luego en un popular cantante. Se estrenó como cantante con el disco Bonsai, (2017), y al año siguiente fue una de las figuras más aplaudidas en el programa del Festival de Viña del Mar.

Pablo Chill-E

Pablo Chill-E es uno de los más callejeros y relevantes nombres del trap chileno. A los 15 años comenzó a grabar canciones que llegaron a oídos del sello español La Vendición, del músico Yung Beef, y en menos de tres años ya había lanzado decenas de singles, mixtapes y videoclips que fueron difundidos por internet y a través de su intensa actividad en los escenarios. Sus canciones hablan de lo distintivo del trap ya desde sus orígenes en la estadounidense Atlanta de los años '90: delincuencia, sexo, drogas y lujos. “Este es un talento, pero yo lo ocupo para ganar dinero”, dijo en 2017 en el sitio web Pousta. “Cuando me meto en las mañanas a Instagram y veo a los negros así, en mansiones, en Ferrari: esa es mi motivación”. Pero también sus canciones hablan de corrupción en la política, de la falta de oportunidades en la sociedad, del valor de la amistad y del particular país en que le tocó vivir y en donde nace el trap local.

Sirena DLR

Formada como adolescente rapera, improvisadora y grafitera, Josefina Cáceres ha construido una música propia que se surte de los beats y las rimas del hip-hop pero que en su evolución alcanza transformaciones mayores y se sitúa en el trap, el reguetón, el pop urbano latino, toques de música flamenca e incluso cruces hacia la cumbia, a través de trabajos con nombres como Santa Feria. Con su pseudónimo musical de Sirena DLR —donde la sigla significa "de la rima"—, en 2019 lanzó sus primeras canciones, "Don’t wait more" y "Paso firme", que tuvieron alta presencia en plataformas de escucha. Luego se instaló en la escena urbana de la pospandemia, mostrando colaboraciones con Loyaltty, Aura Bae o el colombiano C. Flee. En 2025 debutó con el EP Ala5, producido por Dbs y donde ella también cantó "Secreto de luna", a dúo con Denise Rosenthal.

Maw

Como parte de la oleada de cantantes, autoras, compositoras y productoras de la pospandemia, María de la Luz Faunes ha atravesado espacios musicales y ha generado conexiones entre el pop ciento por ciento mainstream y algunas facetas del pop experimental, underground o alternativo. Su nombre musical viene de su época escolar y es resultado de un error de tipeo en el apodo de Malú que terminó siendo Maw, una marca propia en la música. Maw cuenta con estudios de canto en la Escuela Moderna de Música y también en España, pero luego de ese intensivo que se inició cuando tenía siete años, al finalizar la adolescencia ella se inició en la composición. El grupo de canciones suyas, una etapa que va desde 2022, cuando publicó "Te pinté" y "Llámame", producida por Guz (Kudai, Sum, María Jimena Pereyra, MDM), hasta la salida de su EP Prisma (2025), que produjo Nicolás Chávez, se movieron por distintos estilos: desde el antiguo soul de los años '70 hasta aproximaciones al hyperpop, el R&B contemporáneo, el k-pop y la música urbana. Maw ha realizado colaboraciones con cantantes como Anto Bosman y Bela ("Magnética"), y otros nombres de la escena urbana underground de época como Judini Trulov ("Historias contigo"), Paus3 ("Dame luz").

Princesa Alba

La construcción de un personaje, o de varios personajes, situaron a Trinidad Riveros en un espacio central entre una generación de nombres femeninos del pop. El nombre fantástico de Princesa Alba apareció inicialmente por la afinidad que la joven cantante tenía con Colo Colo (conocido como el "equipo albo"), pero del mismo modo le dio un estatus propio entre toda una "realeza" de la música pop que entonces comenzó instalarse a fines de la década de 2010. Princesa Alba sería una figura ineludible en los tiempos en que la música urbana, el trap y el reguetón mezclados con el pop, el hyperpop y el soul, imperaron entre las audiencias millennial y centennial, la generación que hizo de las redes sociales sus principales canales.

Ciey

Un declarado e intenso pop dance con ritmos incorporados desde el reguetón impulsa a "Mi naturaleza", una de las canciones que pusieron en vitrina a la cantante juvenil Ciey, el pseudónimo musical de Constanza Coty Azócar, solista y también bailarina. Tuvo sus primeras apariciones en pantalla siendo niña, hacia el año 2006, cuando formó parte del elenco del programa “Rojito”, de TVN. Ya convertida en adolescente, en 2011 llegó al programa juvenil de Chilevisión “Yingo” (Arenita). Entonces comenzó a incursionar en la danza y a trabajar en un proyecto pop bajo el nombre de Ciey. También locutora radial, ha contado con colaboraciones con Maitén Montenegro como maestra de escenarios y coreografías musicales, con quien llegó a actuar en en el Teatro Caupolicán en 2012. Un año después lanzó su primera canción, titulada “Esta es la noche”, otra muestra de músca bailable, radiable y juvenil, con textos en inglés, en una tendencia del pop femenino de la época.

Kidd Voodoo

A los 18 años, David León tocaba en una banda de indie rock, que tuvo que interrumpir su historia durante la pandemia del covid-19. Ese acontecimiento posibilitó la aparición de Kidd Voodoo. “En mi ansiedad de querer hacer más música, empecé a aprender del género urbano”. dijo al diario La Cuarta en abril de 2023. En medio del aislamiento de 2021, lanzó el tema “Sátira”, que le dio el apodo de El sátiro con el que comenzó a ganar reproducciones y circuitos en vivo. Comenzó 2024 actuando junto a Los Bunkers en el Festival de Viña del Mar, y durante ese mismo año se consolidó como una figura dentro del movimiento urbano. Primero, con el su disco debut, Los rompecorazones vol. 2, y luego con su presencia en el exclusivo elenco autodenominado Los 4F, es decir Los Cuatro Fantásticos de la música urbana, con Kidd Voodoo junto a Young Cister, Easykid y DrefQuila. Cuenta, además, con colaboraciones con Pablo Chill-E, Princesa Alba, y AK4:20, y propone un reguetón con elementos del rock y una atractiva musicalidad, que lo ha convertido en referente del género urbano desde la pospandemia.

Marcianeke

Marcianeke fue el gran fenómeno de la música chilena de 2021 en la dimensión del streaming. Entre YouTube y Spotify, presentó casi 70 canciones, y como ningún otro músico chileno en más de la mitad superó el millón de reproducciones. De hecho, la canción chilena más escuchada del año en ambas plataformas marcó más de 42 millones: “Dímelo ma”, cantada a dúo con el músico Pailita. El protagonista de esta vorágine transcurrida en buena parte durante la pandemia es el joven músico talquino Matías Muñoz, que definió su música como perreo y que se ha convertido en uno de los nombres prinicipales de la enorme escena e industria de la música urbana.

Ceaese

Desde el inicio del interés masivo por el trap y sus protagonistas, Ceaese fue uno de los nombres con más atención sobre sí. La ha justificado con versos, entrevistas y publicaciones de inteligente propuesta, y su disco Utopía (2018) ha sido ineludible para comprender el fenómeno en Chile. En poco tiempo, la trayectoria del joven criado en Ñuñoa se ha caracterizado entre otras cosas por su material incesante, de una extensa discografía y permanentes colaboraciones: DrefQuila, Gianluca, Polimá Westcoast, Jonas Sanche, Young Cister, Seo2, Jonas Sanche y Bronko Yotte; además del cruce puntual con bandas de otros estilos, como Moral Distraída y Planeta No.

Harry Nach

Harry Nach es parte de una segunda camada del trap chileno, luego de nombres pioneros como Pablo Chill-E, Princesa Alba o Gianluca. Original de la zona sur de Santiago, comenzó de adolescente con sus propios beats, y en 2017 lanzó su primer sencillo cantado, “Modo avión”. Desde entonces alternó discos con EPs, propio del trap, y el 2019 llegó al Trap Star Chile, primer festival que reunió a los protagonistas de la popular escena. Si bien la pandemia de 2020 detuvo sus planes, ese mismo contexto le dio celebridad mundial: Su canción “Tak tiki tak” se transformó en viral en la plataforma TikTok. Ya en Spotify, se convirtió por lejos en la canción chilena más escuchada del 2020, con 170 millones de reproducciones, marcando una nuevo marca de popularidad dentro de la música chilena.

Dindi Jane

Dindi Jane es el alterego musical de Geraldine Jane Neary, actriz en teleseries como "Matriarcas" (2014) y "Preciosas" (2015), además de películas como Aquí no ha pasado nada (2016) y series como "La jauría" (2020) y "Vencer o morir" (2024). También modelo y cantante, ha formado parte de una ola de solistas del trap chileno, aunque su despunte musical se dio ya de manera mucho más determinante en el espacio del pop y la autoría de canciones, con el disco de 2025 Debut & despedida. El álbum contaba con un repertorio acerca de quiebres, relaciones tóxicas, frustraciones sentimenales, sexualidad autodeterminada y resiliencia, temas centrales en la narrativa de Dindi Jane.

Ambar Luna

Poeta, cantante, productora y freestyler, la calerana Ambar Luna Leiva Cárdenas es una de las figuras del hip-hop chileno en la época de la pospandemia, aunque ella se formó como niña y adolescente en batallas de rima improvisada durante la década de 2010, lo que le valió un soporte para una creación posterior. Ambar Luna no solo se activó desde el rap sino que cruzó territorios musicales, considerando elementos del pop, el R&B e incluso el flamenco, en contacto con los pulsos de la música urbana de su época, el reguetón y el trap. Sus líricas apuntan a temáticas de feminismo, contenido político y lucha y demandas sociales, cuando ella estuvo especialmente movilizada durante el estallido del 18-O.

Anto Segovia

Nativa digital, Anto Segovia es un ejemplar de la era de las redes sociales. Como una adolescente chilena común alcanzó fama e impacto en su calidad de influencer a través de la plataforma de contenidos TikTok, y sus presentaciones masivas para audiencias de nicho en el Teatro Caupolicán, Movistar Arena o la Quinta Vergara de Viña del Mar. Ello la empujó a pasar a la música pop como expedicionaria en otro campo de la industria de la entretención. También bailarina, como cantante apareció a los 18 años con las canciones "Ya pasó", "Pa mí", "Lado B" y el reguetón "Mis nenas", y luego lanzó Mykosis (2023), un EP publicado por el sello Warner Music. Allí se entrelazaba la narrativa y producción de la música urbana con los beats de la electrónica bailable, una música que ella denominó experimental tech, y que contó con apariciones de figuras del género urbano como Ceaese, Easykid y Kidd Voodoo.

Nele Nahir

Creadora de contenidos digitales, Ayelén Nahir Figueroa Vera es también Nele Nahir, cantante y autora inserta en el movimiento urbano en los tiempos de pandemia. Con una voz suave, ligera y sin estridencias, apareció como exponente de una música que se mueve entre el trap y el reguetón hasta el dancehall, en un trabajo de creación que ha sido intermitente. Canciones como "Jeep" y "Si te vas", sus primeras colaboraciones con Lil Pocket hacia 2019, marcaron ese inicio cuando ella era una absoluta desconocida. Luego se integró a la escena urbana femenina que aún le restaba tiempo para despuntar con fuerza, siendo como parte de la segunda ola de nombres. Ha trabajado con productores como Sonissvd, Lambda Corleone y Brus Lean, además del beatmaker Gian El Nuevo Quimico, en el reguetón "Zona", una de sus canciones más difundidas. Además ha marcado colaboraciones con gente como Ka Efe ("Báilalo"), Creativo ("Un viaje") o Mati Ferreti ("Vuela"). Su primer álbum es también un testimonio de los tiempos de crisis sanitaria global: La tormenta acabó (2022).

Polimá Westcoast

Desde mediados de la década de 2010, Polimá Westcoast llamó la atención como una de las figuras más reconocibles entre la oleada de cantantes asociados al trap y otros géneros afines. Además de publicar sus canciones en numerosos EP y sencillos, se ha desplegado en una alianza con múltiples colaboraciones con pares chilenos y extranjeros. Tras varios hitos de popularidad registrados en 2021, amplió sus sonidos al reguetón y finalizó 2022 convertido en uno de los principales nombres chilenos del género urbano chileno, con una creciente repercusión internacional.  

Blue Mary

Actriz, y locutora radial, hacia 2016 María de Los Ángeles Almazábar inició una incursión en la música urbana que la llevó a convertirse en una explosiva nueva figura. Como Blue Mary, nombre obtenido de un personaje de videojuegos, Almazábar ingresó de lleno en el trap y el neoperreo con una serie de canciones como "Cereza", "Tusi tuno", "Tus besos" y "Qu33n", incluidas en su primer disco, Amor de locos (2019). Ha tenido colaboraciones con Polimá Westcoast ("Perreo sin pauta"), Dash ("Amor de locos"), cantante del dúo de reguetón Dash & Cangri con quien ella mantenía una relación sentimental, y la bomba iquiqueña Tomasa del Real ("Peligrosa"). En 2020 dio otro paso hacia una popularidad mayor con la canción "Nunca tristes, siempre locas", una pegajosa canción junto a Katita dhq y a la figura de redes sociales Ignacia Michelson.

Wavy Serena

Elementos musicales de simpleza, de armonía, melodía, ritmo y autoproducción rodean la voz de Wavy Serena (Francisca Seguel), un nombre de la escena independiente en Valparaíso durante la década de 2020. Sus canciones de esencia pop indie toman componentes del R&B de manera tangencial, al igual que como ocurre con sus aproximaciones a la música urbana de la época. Desde el Cerro Yungay, Wavy Serena aparece como productora, compositora y cantante, que se inició hacia 2019 con una primera entrega de canciones donde figuran "Con llave", "Lejos", "Obsesión" y "My place", una de las más difundidas en ese período anterior a la publicación del disco La equivocada (2023). En su propuesta como autora, allí ella abordaba temáticas de género, la femeneidad, la melancolía, el miedo y la superación del miedo.

Bby Sowl

Antes de alcanzar la mayoría de edad Catalina Herrera ya contaba con un abundante set de canciones autorales en el campo de la música urbana. Con su alias de Bby Sowl (Baby Soul) consolidó un trabajo que había iniciado apenas como una niña en las canchas barriales, vinculándose con ambientes raperos y el freestyle. Pero su música se proyectó más allá de esa sola cultura callejera, considerando elementos del trap y el reguetón, aunque también de músicas radiales, como el R&B y el pop dance, junto con una apropiación de la raíz flamenca, como en su canción "Gitana".

Denise Rosenthal

Denise Sofía Rosenthal Schalchli es una de las figuras del pop chileno de la era digital. Apareció como adolescente actriz en los años 2000 y se proyectó con una identidad propia fuera de la televisión en la década siguiente. En su caso, a través del disco Cambio de piel (2017), que le propició un estatus musical de dimensiones amplias. Fue un paso decisivo para alcanzar madurez y popularidad en un tránsito desde ese pop juvenil de los inicios hasta posiciones de internacionalización a través del pop latino y una salvaje música urbana a la que ella accedió después.