Hip-hop

Uno de los más importantes movimientos recientes en la música local junto con el punk y el metal, el hip-hop recoge en Chile desde fines de los '80 los cuatro elementos de esa cultura, entre el verso, la producción musical, la ilustración y el baile. En otras palabras, el rap, el DJ, el graffiti y el breakdance. Varias oleadas se han sucedido en esta historia, desde sus orígenes a fines de los '80, la nueva escuela de mediados de los '90 y ramificaciones posteriores entre la combatividad, la elaboración musical o la sensibilidad poética de contemporáneos que limitan con un bullente escenario underground germinado en el nuevo siglo.

Sirena DLR

Formada como adolescente rapera, improvisadora y grafitera, Josefina Cáceres ha construido una música propia que se surte de los beats y las rimas del hip-hop pero que en su evolución alcanza transformaciones mayores y se sitúa en el trap, el reguetón, el pop urbano latino, toques de música flamenca e incluso cruces hacia la cumbia, a través de trabajos con nombres como Santa Feria. Con su pseudónimo musical de Sirena DLR —donde la sigla significa "de la rima"—, en 2019 lanzó sus primeras canciones, "Don’t wait more" y "Paso firme", que tuvieron alta presencia en plataformas de escucha. Luego se instaló en la escena urbana de la pospandemia, mostrando colaboraciones con Loyaltty, Aura Bae o el colombiano C. Flee. En 2025 debutó con el EP Ala5, producido por Dbs y donde ella también cantó "Secreto de luna", a dúo con Denise Rosenthal.

Cheskv Liz

Laura Ortiz surge desde comunas metropolitanas del norte, como Recoleta y Conchalí, con el nombre de guerra de Cheskv Liz (que se pronuncia Cheska Liz). Cantante, autora de letras, rapera e improvisadora, es reconocida dentro de la escena de la música urbana por su estilo rebelde y confrontacional, sus temáticas sobre vida en los márgenes, mirada feminista y relatos autobiográficos, pero sobre todo por el alcance que ha tenido como solista en el chanteo (declamación de un texto extenso en un limitado espacio de compases), que ha identificado su sello interpretativo. Su primer disco, 11:11 (2020), que lanzó a los 18 años, integra rimas, canto melódico R&B y un contundente sonido urbano de época.

Zaturno

Vinculado desde muy joven a grupos como Tiro de Gracia y Tapia Rabia Jackson, y luego afirmado como músico y productor solista, Zaturno es uno de los más precoces maestros de ceremonia del hip-hop en Chile. Sus pasos musicales han tenido como objetivo, en sus palabras, «chilenizar el hip-hop», y en la cruzada ha sumado a invitados pop tan importantes como Jorge González y Gepe, y atravesado fronteras, de Chile a Suecia.

Andrés Celis

Como uno de los hallazgos del jazz contemporáneo durante los inicios de la década de 2000, el baterista post-bop Andrés Celis se sumó a una línea de estilo de jóvenes solistas donde tanto Félix Lecaros como Daniel Rodríguez además le precedieron en esos inicios precoces. Alumno del histórico Ricardo Ruiz, Celis desarrolló una identidad dinámica en la batería y sorprendente en variantes musicales percutivas, dado que además siguió el modelo de la escuela de Max Roach.

C-Funk

Cristián Moraga es C-Funk, la poderosa chapa musical que acompañó su trayectoria desde mediados de los años '90, cuando él apareció al frente del grupo Los Tetas, utilizando la chapa de Cee-Funk. Una década de vigencia con una de las bandas que instalaron la cultura de la black music en nuevos términos durante esa época, le redituaron un estatus de referente musical. Más tarde incorporado a la última etapa de vida de Chancho en Piedra previo a su separación de 2023, C-Funk también tuvo una historia como solista, que, aunque interrumpida, dejó discos fundamentales en el funk y soul chileno como Joya (2006).

GuerrillerOkulto

Más que un músico, Guerrillerokulto se define a sí mismo como «un activista del hip-hop», y es activo como tal tanto en la creación como en la promoción educativa del género y la gestión en torno a sus cultores. Su compromiso con el rap chileno es de larga data (incluso tocó un tiempo en Los Panteras Negras): fue parte del colectivo Enigma Oculto, a fines de los años 90: y en 2000  inició un camino en solitario con su nombre artístico (por encima del civil, Rodrigo Cavieres). Parte de colectivos políticos como La Coalixión y Hiphoplogía, gestor de talleres y más adelante de  encuentros masivos (como el célebre Planeta Rock), en 2004 debutó con su primer disco solista, Versos en resistencia. Desde entonces  ha estampado varias canciones en la historia del hip hop como “Impío” (dirigido a Carabineros), “Motín en la sala” (un reclamo escolar años antes de los movimientos estudiantiles), “Luchín” (una reinvención del clásico de Víctor Jara)  o “MC” (donde hace un homenaje a sus colegas raperos), además de álbumes de concepto claro y nunca banal.

Isleña Antumalen

Isleña Antumalen es una rapera, poeta y cantante mapuche, con rimas y canto en español y mapudungún. Apareció por primera vez en el disco colectivo de doble volumen Ayekafe (2021), como parte de una escena de música mapuche contemporánea que integran también Daniela Millaleo, Luanko, Waikil, Ketrafe o Vñvm. Para el tiempo en que ella trabajó en su disco debut, Ñaña (2024), ella ya se había descolgado con determinación hacia la música urbana, accediendo en sus canciones a los ritmos festivos del reguetón y el dembow.

Caraslargas

A Caraslargas acudieron una serie de músicos que venían de distintos proyectos, y que tras varios cambios de integrantes, se constituyeron formalmente como banda el año 2013. Con canciones propuestas por el cantante Ariel, y trabajadas colectivamente en su sala de ensayo, fueron armando un repertorio, que el 2015 plasmaron en un primer disco. La singular fórmula de un MC rapero con una banda de rock como soporte es el sello de la banda, que se autodenomina como "hip hop experimental", y que tiene guiños al jazz y el funk en algunas de sus canciones. Sin buscarlo, las letras tienen abiertas críticas a la sociedad y a la política.

Lechero Mon

Lechero Mon es un rapero de lenguaje directo y un gran sentido del humor, que - como dice en “Mostros enfermos”- combina vivencias, “con un poco de vino tinto”. Las venturas y desventuras de sus veladas nocturnas, las historias románticas y su propia vida nutren sus alegres letras, cuyas bases –compuestas también por él- son siempre rítmicas y bailables. Rodrigo Ávalos se inició en el rap a fines de los años '90, pero sus canciones se han difundido sobre todo a través de Internet en la segunda década de los 2000. Temas como “Los oficios de la pobla” o “La pana del volao” son algunos de los mayores hits de este rapero, de la zona norte de Santiago, que junto al humor, también desliza severas críticas sociales.

Aura Bae

Fue el concierto "Mamacitas" del festival Primavera Sound de 2022, encabezado por Lizz, el momento clave en que estalló la figura de Aura Bae frente al gran público. Hasta ese momento no tenía álbumes ni mixtapes publicados pero sí un contingente de primeras canciones ("Nena", "Loba", "Fina") donde ella exhibía diversos cruces, desde el reguetón y el trap, hasta el rap, el R&B y la música flamenca, con la inspiración de la española Rosalía. Esa tarde Aura Bae (que se pronuncia bei) compartió escenario con un frente femenino de uñas largas, colorido maquillaje y extensiones de cabello con el que también iría a identificarse generacionalmente en la música urbana: Akatumamy, Akriila y Vlntna B.

Lalo Meneses

El Mercurio lo describió alguna vez como «el músico más malo de este país», pero es más acertado decir que Eduardo Lalo Meneses ha sido voz precursora y siempre atenta del hip-hop chileno. Haber fundado y liderado por más de quince años al grupo Panteras Negras le dio a este rimador nacido y críado en Renca un pase natural a la vocería del rap más bravo hecho en los márgenes de Santiago. Meneses se define como un rapero «de por vida» y anima desde el año 2003 una trayectoria solista, la cual alterna con encargos de producción.

Deyas Klan

Isa Deyabú y Gabriela Deyas son el núcleo de Deyas Klan, activo dúo rapero femenino de la segunda década del 2000, que se ha multiplicado en varios proyectos con otros músicos, como Alkymia y Clave Baja. Siempre con el mismo sello: dos voces femeninas de “rap de pobla”, como se definen, una importante referencia a la música soul, y poesía con crítica social, reflexiones existenciales y temáticas de género. “No busques excusa / No seas solo musa / Eres lucha / No estás sola / Somos muchas / Cuando nace una rebelde se muere una cartucha”, declaman en “Fémina” (2012).

Ruzica Flores

Ivania Flores es Ruzica Flores, rapera de una pródiga generación de poetas urbanas surgidas en la década de 2010, con un poderoso discurso de defensa de género y crítica al modelo socioeconómico de su época, que además encontraron en el estallido social de 2019 un contexto fértil de creación. Anticipándose incluso a todo ello, Ruzica Flores escribió "Vamo a quemar esta maldita ciudad", en "Burn", una canción de su disco EP Atataxia (2018), en el que contó con colaboraciones de DJ Pérez (Mente Sabia Crú) y Charly Humos. Vinculada en cierto momento al colectivo de raperas Deyas Klan, Ruzica Flores ha sido destacada también entre esos nombres femeninos de un hip-hop en transformación a fines de es década, junto a Yih Capsule, Rvyo, Latina Sativa, Catana e Isa Deyabú.

DJ Dacel

Parte del mecanismo musical de FDA, agrupación que fue clave en la consolidación del hip-hop chileno en el siglo XXI, DJ Dacel ha sido un protagonista desde su posición de beatmaker, DJ y productor, con trabajos múltiples para raperos, discos y sellos discográficos, aunque en paralelo también elaboró su propia música solista. Daniel Celso Huerta tomó la identidad musical de DJ Dacel a partir del acrónimo de sus nombres, y con esa marca fue referente en la escena hiphopera moderna. Una de sus mayores contribuciones fue la creación de Beatminds, instancia que posibilitó el encuentro y la visibilidad de muchos productores o beatmakers de la escena local y que alcanzó una importante proyección.

Carito Plaza

Destacada en su trabajo junto a bandas como Ovolo y FunkReal, Carito Plaza ha sido una de las voces más persistentes en el cultivo local del soul, funk y R&B. Luego de dos álbumes junto a esta última banda, la cantante y autora ha avanzado en un trayecto solista, y en la colaboración junto a músicos como C-Funk, Boomer, Solo di Medina y Latin Bitman.

Los Tetas

Al menos tres etapas marcan la historia de Los Tetas, banda-cuna no sólo de una apuesta poderosa de funk hecho en Chile, sino también de trayectorias musicales individuales que han aportado a la música local. En los años noventeros de transición democrática, Los Tetas pusieron en la radio una serie de canciones que vinieron a marcar época: "Corazón de sandía", "Hormigas planas" y "La medicina", entre otras. Aquellas sucesivas fases en su historia deben rastrearse en pasos dentro y fuera de Chile, entre períodos de gran éxito autogestionado y otros de avance lento y distancia entre sus integrantes. Su reactivación en 2011 y sus planes de relanzamiento chocaron al poco andar con noticias cubiertas por la crónica policial, que por varios años mantuvieron al conjunto en la incertidumbre y a sus músicos en proyectos por separado. En 2024, Los Tetas se presentaron como un proyecto rearticulado, aunque como dúo.

MDM

En la segunda mitad de los años noventa, la céntrica población de San Eugenio cobijó a una escena subterránea de hip-hop que, alentada por el éxito mediático de grupos como La Pozze Latina y Makiza, apuntó a emigrar desde los circuitos marginales para transformarse en referentes masivos. Nombres como Léxico y JF2 quedaron tempranamente en el camino, pero el trío MDM sí supo abrazar el éxito comercial e imprimirle a su propuesta un sello distintivo, que llegó a radios con temas como "Baby silicona" y "Todo te di". Acuñaron el concepto «Gremlyn-style» para definir su música: rimas que sin dejar la contingencia y crítica social tuvieron al humor como uno de sus principales ingredientes. A lo largo de doce años y dos discos, MDM aportó varios nuevos rasgos al hip-hop chileno.

Camilo Cintolesi

Productor, compositor y multiinstrumentista, Camilo Cintolesi desarrolló durante años su labor musical vinculándose a otras bandas, principalmente Tiro De Gracia (de la cual fue parte durante dos años). Acumula hasta ahora dos álbumes solistas (en 2005 y 2010), así como una experiencia breve como gestor de un sello independiente (Maravilla Records). Hijo del músico Vittorio Cintolesi, vivió parte de su niñez en París, y se inició en tempranas clases de piano y guitarra eléctrica. Formó sus primeras bandas cuando aún era estudiante escolar, de entre las cuales la más destacada fue Roma (con la cual publicó Vagomundo, en 1990; y, más tarde, el EP Rock chileno). Cintolesi tiene el título de ingeniero de ejecución en sonido, y como tal asesoró puntuales etapas de las bandas Bambú, Weichafe, Rojo Latino e Índice. Desde 2016 su vehículo de trabajo musical es la Camilo Cintolesi Band.

MC Piri

Si bien Movimiento Original ha ocupado la mayor parte del camino artístico de MC Piri, hay muchos otros episodios de su historia al margen de esa agrupación, de la que salió el 2015, tras siete años y tres discos. Piri comenzó en la música de adolescente, en el grupo Excelencia Prehispana, con quienes editó un disco (Uno a uno). El 2008 se integró a Movimiento Original, donde fue uno de los cantantes y el responsable de la incorporación a su repertorio de temas de origen folklórico. Esa vocación la volcó también en su primer disco solista, Madera, editado el año 2014. Un año después salió de su banda, e inició un camino solista, que debutó el 2016 con el disco Dejando huella, donde sigue por los mismos derroteros musicales de su ex banda.

Legua York

Surgido en una de las comunas más pobres de Santiago, el grupo Legua York (también presentado como Leguayork) es uno de los referentes chilenos de un hip-hop político y combativo, y uno de los primeros en conjugar la carga ideológica de movimientos como la Nueva Canción Chilena con el registro de la cultura de calle. Cultores de un perfil opuesto al de bandas súperventas como Tiro de Gracia o Makiza, Legua York se nutrieron de las raíces de la música negra para musicalizar sus rimas marcadas por la denuncia y la crítica social, las que han sido ampliamente difundidas por medios de la izquierda política.