Fusión étnica

Cruces culturales y viajes a través del mundo han propiciado el nacimiento de la fusión étnica, una música moderna basada en los influyentes conceptos de mestizaje y globalización en el fin de siglo. Instalado en un contexto chileno, el término involucra dos orientaciones musicales que en el primer mundo fueron conocidas como world music y new age. Mientras la primera (músicas del mundo) rescata instrumentos vernáculos y ritmos folclóricos de distintas latitudes, a menudo músicas muy exóticas, la segunda (nueva era) se orienta a la creación de música de atmósferas, ambiental, reflexiva e incluso terapéutica, a partir de teclados. La fusión étnica, entonces, agrupa ambas líneas y en Chile se ha desarrollado con fuerza y presencia desde los años ’80, a través del trabajo de compositores y agrupaciones que han descubierto en África, India, Medio Oriente, el mundo celta o el mundo mapuche sus inspiraciones.

LaSmala

Ensamble de grandes dimensiones formado por músicos de nueve nacionalidades, LaSmala ha definido su propuesta como “fusión latino-explosiva”, a través de un paisaje musical étnico y a la vez contemporáneo que se construye con músicas gitana, árabe, mediorental, flamenca y africana, pero también ritmos de reggae, hip-hop, funk y otros ingredientes afrolatinos. Su nombre proviene de la voz arábiga “zmâla”, que denota las grandes reuniones que realizaban las familias caravaneras en sus encuentros en el desierto. Nacido en 2010, en Francia, el proyecto comenzó a partir del encuentro del músico andaluz Carlos Lobo y el franco-marroquí Samir El Khomsi, la vía de acceso a la llegada de una serie de integrantes, hasta que un año después completó su fisonomía y se trasladó a Chile. Con base en Valparaíso, en 2013 editó su disco Por el camino, y presentó una formación de doce músicos, con instrumental mixto, vestuarios coloridos y la voz de la chilena Andrea Zárate, que también integraría el grupo Reptila. Entre 2013 y 2015 realizó cuatro giras por Sudamérica y nuevos viajes a Europa, donde actuó con ese repertorio en Francia, España y Portugal. En 2014 presentaron el EP Caravana.

Detucunaatutumba

Detucunaatutumba es una expresión que representa el trayecto de una vida completa, "desde la cuna hasta la tumba". Fue uno de los proyectos presentes alrededor de las músicas del mundo en los años '90, formado por el percusionista Juan Gronemeyer (integrante de LaFloripondio y Chico Trujillo) y el multi-instrumentista e investigador Rodrigo Aros Gho. Detucunaatutumba ha sido presentado como una plataforma de etnomusicología autodidacta alrededor del concepto de "música terrestre", por su conexión con los pueblos tradicionales en una múltiple presencia de instrumentos de todo tipo y su "olor a tierra".

Carlos Ledermann

En un territorio de máximas maestrías musicales, el guitarrista Carlos Ledermann no solo ha sido el pionero sino también la máxima personalidad. Desde fines de los '70, cuando se inició en el flamenco, su trabajo fue multiplicando el alcance, ya fuera como intérprete y compositor, o como creador de audiencias, gestor de encuentros, profesor e investigador de una de las músicas más populares del mundo. Como maestro de flamenco, Ledermann enseñó a más de 300 músicos, convirtiéndose en el impulsor de todo un movimiento de guitarristas que más tarde tomó vuelo propio, desde el académico Carlos Pacheco Torres al gran solista Andrés Pituquete Hernández. Todo eso, a miles de kilómetros de Andalucía.

Rodrigo Aros Gho

Multi-instrumentista, compositor, investigador de músicas folclóricas de distintas partes del mundo y creador de un diálogo entre aerófonos múltiples y aves chilenas, Rodrigo Aros Gho —también presentado como Raag— ha sido uno de los músicos más versátiles en el entorno del sello de world music Mundovivo, al que se unió a comienzos de los años ’10 con un proyecto de paisajes sonoros e improvisaciones en bosques nativos chilenos. Su trilogía de investigaciones llevadas al disco en La voz del viento Raco (2012), Pwelche (2013) y Likandes. Paisaje de cantos (2015), realizados junto al músico, ingeniero y productor Prabha, marcaron el inicio de su proyección como creador en solitario.

Jorge Herrera

Diversos géneros ha cubierto el bajista Jorge Herrera en las bandas de las que se ha hecho parte, y en las cuales acumuló experiencias de jazz y rock progresivo (Evolución), música cristiana (Vera Efigies), pop (Pie Plano) y  música terapéutica (Arcturus). A partir de cursos sobre sanación y reiki, el compositor ha tendido un puente entre esas prácticas y la música, con varios discos para realizar terapias de energía y relajación.

Antonia Schmidt

Cantante, autora, instrumentista y educadora de pedagogía Waldorf, desde ese ángulo Antonia Schmidt ha sostenido su propuesta creativa de una música para niños que supera el mero enfoque didáctico tradicional. En sus palabras, la suya es una "música para sentir". Desde esa perspectiva, ha compuesto canciones con temáticas sobre meditación y medioambiente, además de recopilación de cuentos, mitos y leyendas de Chile y Latinoamérica que presentó en sucesivos trabajos. En esa discografía destaca Música para la Tierra (2014), el álbum que la puso de lleno en el circuito de la música infantil.

Fernando Flamenco

Detrás de la marca genérica de Fernando Flamenco está el músico iquiqueño Fernando Lavín Mercado, uno de los guitarristas más narrativos y expresivos en este género de música andaluza incorporada al contexto chileno, junto con otros solistas como Andrés Hernández, Claudio Villanueva o Francisco García. La primera estación de su recorrido individual se llamó Guitarra pura, disco que Fernando Flamenco editó como parte de la generación de artistas del Sello Azul de 2013.

Catalina Claro

La música instrumental fue punto de partida y punto de llegada de Catalina Claro, una promisoria concertista de piano especialista en Mozart y compositora de música incidental, música funcional y orquestadora. Pero a la hora de desarrollar una historia discográfica, estos métodos quedaron supeditados al peso de la canción pop. Catalina Claro fue parte de un proceso de mezclas y fusiones que después de mucho camino recorrido desembocaron en un álbum como Canto por si acaso (2008), con melodía, ritmo, estrofa y estribillo.

Joakín Bello

El universo de la música vinculada a la meditación, así como los géneros de la electroacústica y la new-age, tienen en Chile a Joakín Bello como un nombre ineludible. Su alta prolificidad en grabaciones y composiciones es una de las características de su trayectoria, que lo ha ocupado simultáneamente como compositor, poeta, escritor, investigador en terreno, profesor, intérprete de violín (también tiple, viola, piano y otros) y luthier (es su invento el bellectra, derivación del violín eléctrico). Su extensa obra incluye canciones, ballets, musicalización de poesía y otros diversos formatos instrumentales. Su disco Detrás del arcoíris (1987) fue un hito de divulgación internacional, por su fusión de música con sonidos de aves, mamíferos, agua y viento. Bello es un músico de citas internacionales frecuentes, que se ha presentado en el Teatro Colón de Buenos Aires, el Universal Amphitheatre de Los Angeles, el Teatro Nacional Heitor Villa-Lobos, de Brasilia y festivales de los cinco continentes.

Bordelestino

Formado por el acordeonista de tango David Santis, el contrabajista de jazz Javier Valdebenito y la violinista francesa Lolita Ponce, Bordelestino comenzó a tocar en 2011 como ensamble con el espíritu de la música itinerante. Su repertorio está abierto a las músicas de la nostalgia, tango, swing, chanson, canzonetta, vals, klezmer y música gitana, parte de una propuesta colorida y melódica que los músicos llevaron por distintos escenarios, desde clubes a festivales, pasando por bodas y fiestas ciudadanas. Además, se han presentado en multitudinarios encuentros en Francia, Italia, Finlandia, Estonia y Holanda, como los festivales Kaustinen Folk y Ferrara Buskers.  En 2012 editaron dos discos de repertorio, Canta Napoli y Una estrella, y en 2016 publicaron Trazo, su primer trabajo con autorías de los tres integrantes del elenco.

Tomás del Real

Las primeras creaciones de Tomás del Real superaron los límites de la trova latinoamericana sanguínea para introducirse en el territorio del folk europeo, con influencias celtas y balcánicas. Esa fusión de dos tradiciones quedó registrada en Tomando forma (2014), el primer disco del cantautor, que lanzó a los veinte años tras la experiencia de un viaje de seis meses solo junto a su guitarra por ciudades de Bélgica, Escocia, Bulgaria y Eslovenia. A lo largo de su historia, Del Real ha transitado un camino de encuentros entre esas vertienes musicales de su tierra y las pertenecientes a las músicas del Viejo Mundo, hasta llegar al dúo folk Don’t Chase the Lizard, que en 2022 formó junto a la violinista, cantante y compositora estonia Lee Taul.

Claudio Recabarren

Cultor de lo que se ha denominado "astroarte", Claudio Recabarren Madrid es un pianista, organista y compositor que ha explorado la música en contacto estético y ético con el universo. Suya es la propuesta de un piano bajo un insondable océano de estrellas, programática puesta en escena que ha llevado a distintos observatorios astronómicos en Chile y a planetarios alrededor del mundo. Su obra alcanzó en 2020 un punto cúlmine con la obtención del primer premio en el Festival Fulldome de Jena, en Alemania, con la música para la película Piano under the stars.

Elisa Avendaño Curaqueo

Con kultrún en mano y a viva voz, la figura simbólica de la ülkantufe —"la que hace el canto tradicional de la tierra", en una traducción aproximada desde el mapudungún— ha representado la historia de Elisa Avendaño Curaqueo. Mujer mapuche, cultora, investigadora y transmisora de diversas sabidurías de su pueblo desde la década de 1990, su trabajo silencioso aunque resonante llegó a conocerse en Europa y Latinoamérica antes que en Chile, y le valió el Premio Nacional de Música en 2022. El acontecimiento, entonces, fue un absoluto quiebre en la hoja de ruta de un galardón que por ese tiempo se debatía entre la música de tradición escrita y la música popular. Elisa Avendaño Curaqueo abrió así un nuevo borde, al poner a la vista la música de los pueblos originarios.

Andrés Hernández - Pituquete

Bautizado como Pituquete por su primer maestro, el fundamental guitarrista chileno Carlos Ledermann, el alcance de Andrés Hernández como solista ha trascendido los límites nacionales y se ha instalado progresivamente en la ciudad de Sevilla, capital de Andalucía, en cuyos puertos, sierras y pueblos nació el flamenco. En España, Hernández ha llegado a tocar como solista en importantes escenarios, como el Auditorio Nacional de Madrid y el Teatro Central de Sevilla, además escribir allí su historia discográfica con los títulos Barrio de Santiago (2008) y Abra (2013).

Vñvm

Violinista de formación clásica y compositor de músicas de distintas estéticas y formatos, Francisco Moreira Herrera se identifica con una escena de música mapuche urbana que tomó cuerpo a fines de la década de 2010 y que tuvo una primera visibilidad en los discos colectivos Ayekafe (2021). Es reconocido con el nombre de Vñvm, voz mapudungún que significa "pájaro", también escrito como VÑVM o Üñüm, según distintos grafemarios. En 2023 obtuvo el premio Pulsar en la categoría Música para Audiovisuales por el disco Inatugen (2022).

La Minga

Mezclas musicales tan diversas como el klezmer de Europa Oriental, el rap, la cueca chilena o el folclor latinoamericano conviven en la propuesta mestiza de La Minga, agrupación que recorre una fusión colorida con instrumentos como la guitarra eléctrica, el bajo y la batería, pero también con el violín, el clarinete y el acordeón. Iniciado por un grupo de estudiantes de sicología, La Minga tomó una fisonomía y un carácter definitivo cuando se incorporó el músico Pavle Marinkovic, de ascendencia serbia, quien abrió la compuerta a la exploración del folclor balcánico. En 2015 editaron su primer disco, Música itinerante, simbólica propuesta que representa la búsqueda de nuevos espacios y lugares para La Minga, que también es un concepto simbólico: la colaboración como manifiesto musical.

Mousso

Inicinalmente un ensamble femenino de percusiones y cantos africanos, Mousso fue paulatinamente inclinándose hacia una propuesta musical sostenida no solo en esa cualidad femenina sino en el activismo de género y la disidencia. Mousso es una voz malinke, de las etnias mandingues de Africa Occidental, que singnifica «mujer». Desde esa posición marcó su entrada en una escena de mediados de los años '10, como núcleo de mujeres formadas en la Escuela Superior de Jazz. Sus primeros discos fueron Afro jazz (2018) y Raco (2021), con un carácter más próximo a las raíces latinoamericanas de la música.

Organik

Organik es un proyecto de música escénica, esencialmente inmersiva como experiencia y estéticamente mestiza. Como un elenco de música, canto, danza e imagen, recoge elementos e instrumentos de distintas partes del mundo para obtener una fusión de lo que ellos llamaron "música para la nueva tribu del mundo", vale decir, los amplios mestizajes culturales de la época. Su primer álbum es una suerte de manifiesto: Viaje a las cofradías del sonido (2024).

La Mano Ajena

Vivir y haberse educado musicalmente en Santiago de Chile no le impidió a La Mano Ajena proponer un sonido influenciado por raíces tan distantes geográficamente como los sonidos tradicionales de los Balcanes y del pueblo gitano. La música klezmer y romá figuran así como fuentes importantes en la nutrición de este conjunto que trabajó con constancia durante más de quince años, y que legó cuatro álbumes y shows de energía inolvidable para quienes los atestiguaron.