Juan Coderch

El librepensamiento de un percusionista como Juan Coderch hizo posible que mundos tan históricamente “opuestos” como la música desde la academia y la música desde la calle pudieran conectarse en ciertos instantes. Coderch no sólo revolucionó la mentalidad y las capacidades técnicas de un percusionista sinfónico, sino que igualmente fue un ejemplo de versatilidad estilística, uno de los más agudos y respetados percusionistas de la música popular chilena desde los años '80.

Juan Coderch

Iñigo Díaz

Se inició en el aprendizaje clásico con el legendario Ramón Hurtado cuando era apenas un niño. A fines de los '70, apareció en la Universidad de Chile una tríada de nuevos percusionistas que se ya se comentaba que darían que hablar: Miguel Zárate, Raúl Aliaga y Juan Coderch. El primero se transformó en el solista de la Orquesta Filarmónica, el segundo el percusionista de Congreso y Coderch en el solista de la Orquesta Sinfónica desde 1990. Para entonces ya había regresado de los estudios en Cleveland (1979-82) donde asimiló filosofías de adelanto. A partir de su reinserción en el medio clásico chileno, los percusionistas doctos debieron recuperar terreno: se hicieron más metódicos que intuitivos, más técnicos que subjetivos y más estudiosos que nunca. Después de Coderch, ningún percusionista podría llegar a tocar una obra sin haber profundizado en ella.

En este mundo de la doctrina fue timbalista, vibrafonista, marimbista e intérprete de tambores, platillos y campanas tubulares. Pero en el mundo popular fue donde detonó la mayor parte de su creatividad. Su primera  militancia estuvo en Cruz del Sur (1978), un ensamble de cámara que trabajó sobre la fusión latinoamericana en plena dictadura. Luego llegó a la batería del Bandhada jazz-rockero (1982-85). Para entonces Coderch ya seguía el estilo inteligente y sutil de un baterista como Steve Gadd en lugar de uno atlético como Billy Cobham, y así quedaría expuesto en sus próximas colaboraciones como sideman.

En adelante subió peldaños en el jazz eléctrico en bandas como Kameréctrica (1987, reemplazando a Sergio Tilo González), La Red (1988) y Ensamble (1991, reemplazando a Boris Gavilán). Coderch se había moviso plásticamente por tipos de música muy distinta. Había tocado pop con De Kiruza, cueca urbana con Mario Rojas, fusión con Ernesto Holman, canciones románticas con Alberto Plaza y se aprestaba a actuar en duetos con Antonio Restucci.

Para este proyecto junto al guitarrista creó la “percutería”, un instrumento que integraba percusiones regionales latinoamericanas como componentes de una batería: cajón peruano, pandero brasileño, tormento, zurdo, conga y castañuela. Fue uno de los hitos en su carrera "armamentista" que incluso lo llevaría en el futuro a estudiar tabla devocional de la India.

Entre 1991 y 1997 creó su propio proyecto, un ensamble de fusiones al que denominó Repercusión. Se trataba de un proyecto acorde a las vanguardias de los tiempos, en una mezcla de música popular, improvisación y ejecución docta, con una serie de músicos provenientes del rock, el jazz y la música contemporánea. Así, la marimba (Ricardo Vivanco, Gerardo Salazar) y el vibráfono (Miguel Zárate) convivieron con la guitarra eléctrica (John Clark) y el bajo eléctrico (Nelson Arriagada o Igor Saavedra). Coderch registró estas piezas como solista en su disco Repercusión (1999), el primero como líder.

Poco después grabaría nuevamente como solista, pero orientado a la música docta. La sesión se registró junto a la Orquesta Sinfónica en el álbum Conciertos para vibráfono y marimba (2003), y luego se concentraba en un viaje de estudios a la India para aprender la espiritualidad del tabla, su nuevo centro de equilibrio musical. En 2005, Juan Coderch, uno de los percusionistas jóvenes más completos de la historia, fue reconocido por sus pares y obtuvo el premio Altazor en la categoría ejecución musical.

Cecilia, Mariel Mariel y los tambores

En un cruce generacional de pañoletas verdes, la cantante que ha desarrollado su carrera en México se une a la estrella de los años '60 para "Sacar los tambores", una nueva canción protesta de ritmos urbanos que nace en las calles de Chile. «Yo no le pido favores / no entro en su juego de roles / después de ensayos y errores / hay que sacar los tambores».

Una décima constituyente

El Pueblo es el soberano
La ley es su voluntad
Se asegura la igualdad
Y los Derechos Humanos
Dignidad para el anciano
Acceso a la educación
Menos fuerza y más razón
Salud sin clases sociales
Derechos medioambientales
Estado y plurinación