Canto y trova
Poemas y canciones de amor, de humor o de política fueron parte del oficio del trovador histórico, personaje nacido ya en épocas medievales y que mil años después regresó a la música popular con el mismo sentido. Su figura renació en los años '60, cuando en América Latina y Europa surgieron autores cuyas canciones –interpretadas con la sola compañía de una guitarra- hablaban de sentimientos personales y temas sociales. Canto y trova son formas modernas de expresión del trovador, quien a falta de despliegue instrumental centra el poder de su música en las letras y en su virtuosismo como ejecutante de esa pequeña orquesta de seis cuerdas. Desde Francia a Estados Unidos y desde Cuba a Chile, los cantautores reaparecieron en la década de los grandes cambios. En nuestro país se activó en el marco de la Nueva Canción Chilena y luego siguió con el movimiento joven del Canto Nuevo, pero su oficio es ahora tan genérico que ha superado todas las etiquetas.
Compositor y nombre clave para la tradición popular chilena de los años '60, Eduardo Carrasco fue el pilar de Quilapayún desde sus inicios y hasta bien entrados los años '80, lo que significó acompañar su trabajo incluso en las turbulencias propias del exilio. Fundó el conjunto junto a su hermano Julio y el cantautor Julio Numhauser cuando aún era estudiante de Filosofía del Pedagógico de la Universidad de Chile. De ahí en adelante, Carrasco se convirtió casi en un símbolo del carácter disciplinado, creativo, generoso e investigativo que distinguió a Quilapayún, sin contar, por cierto, el de su férrea militancia comunista. Abandonó el conjunto entre 1988 y 2003, y en ese período su trabajo musical público fue más eventual que regular.
Francesca Ancarola es una figura de la música popular de fin de siglo, que toma elementos de la tradición latinoamericana y las fusiona con músicas de sus tiempos. Si bien comenzó su carrera en 1984 con un premio como intérprete en el Festival Canciones de la Joven Música Chilena, organizado por la revista La Bicicleta y el Café del Cerro (ejes del Canto Nuevo), Ancarola forma parte de la oleada que renovó el género a fines de la década siguiente, reconocible durante esos tiempos bajo el concepto de "novísima canción chilena". Las coordenadas que agrupan a esta generación son básicamente tres: raíz folclórica, textos poéticos de crítica social, y música que desde la academia inician una transformación de esa misma raíz con una mirada contemporánea.
Una cantautoría conectada con la tierra propone Bárbara Paz Muñoz Morales (no confudir con la cantante pop y baladista Bárbara Paz Muñoz), utilizando materiales de sonido acústico y una poesía a menudo autobiográfica. También sicóloga de profesión, fue cultora del canto y la música desde la adolescencia, principalmente conectada con voces de mujeres desde el folclor de la argentina Mercedes Sosa a las cantantes de la tradición R&B como Aretha Franklin y Sade. Ha tenido vínculos con nombres como Paulo Rojas y Jaime Muñoz durante su primer período en la música. En los tiempos de la pandemia se trasladó a vivir a la sureña Palena, y desde allí completó el repertorio de un disco autoral que marcó otro momento en la cronología. Renacer (2021) presentó un cancionero sostenido principalmente en el ukelele y las percusiones.
El paso como multi-instrumentista por agrupaciones de la música de fusión latinoamericana (Aranto, Bombyx Mori y Sur-Gente), además de colaboraciones múltiples con solistas, marcan el primer paso de Alejandro Soto. Sin embargo su carácter de moderno compositor para música popular definió mayormente su proyección en el tiempo, con presencia en la serie de piezas escogidas de los discos Música de este lado del sur en 2002 y 2004 (con “Tu vuelo inquieto” y “Entre dos caminos”). Eso hasta que una vez radicado en Alemania Soto inició en 2007 una ruta solista con su álbum de canciones de autor, Interiores, editado en 2008 y presentado en Chile en 2009.
La canción de autor y la fusión latinoamericana son ámbitos en los cuales ha desarrollado su trabajo Sebastián Arancibia, nombre joven asociado a la música de raíz, que en su primer disco tuvo colaboraciones de músicos relevantes de la escena local, como Paz Mera, Ema Pinto y Andrés Pérez, entre otros. Era todavía un estudiante de enseñanza Media cuando contactó, a través de MySpace, a Magdalena Matthey, quien luego se convirtió en una suerte de mentora para su carrera musical. Fue ella quien lo indujo a hacer estudios de música en la escuela Projazz y quien lo presentó en su primer concierto, en el bar La Barcaza de avenida Santa Isabel, en Santiago. En adelante, cultivó un repertorio que fue registrado en un primer disco titulado VerdeSelva y canela, publicado gracias a un proyecto de financiamiento colectivo. Ese álbum, que fue presentado en mayo de 2015 en la Sala Master, contenía canciones inspiradas por la raíz latinoamericana, con timbres acústicos, delicados arreglos y letras reflexivas. El bar Thelonius, el Teatro Projazz, la Casa de la Cultura de La Cisterna y La Tienda Nacional son espacios que han acogido actuaciones de Sebastián Arancibia, quien ha combinado su carrera con el trabajo con compañías de teatro y su labor como profesor.
Apadrinada por la baterista Juanita Parra e integrada a conciertos de Los Jaivas en 2009, la cantautora penquista apareció en 2007 en los circuitos universitarios de su ciudad como uno de los nuevos nombres de la canción acústica personal, que alterna el canto solo con guitarra y la influencia del pop. Rocío Peña participó activamente de la primera oleada de músicos cuyos trabajos se propagaron por plataformas de internet.
La canción "Viajero" ha sido la cara más audible de la cantautora castreña Annie Bay, quien se presentó en los circuitos musicales como Vilú, el nombre que la mitología mapuche le dio a la serpiente (Caicai Vilú, la serpiente del agua, y Trentren Vilú, la serpiente de la tierra). Inspirada en el mito mapuche de la origen del mundo, en 2013 Vilú presentó desde Chiloé el repertorio de un disco que se iba a llamar El año de la serpiente, pero que por desaveniencias con colaboradores quedó entrampado. Dos años después, la cantautora logró estrenar ese material en Humedal.
Felipe Cadenasso es un guitarrista, cantante, compositor y productor vinculado al sello Cápsula Discos, responsable de una partida insigne de álbumes de la música independiente del siglo XXI. Ha sido integrante de los grupos Los Precarios, Fruto Prohibido (2000) y Matorral (2001), su más emblemático proyecto. Con este conjunto llegó a diseñar una música de sobresalientes abstracciones para el formato de canción, en los álbumes Remoto control (2013) y Gabriel (2015), que le valió una categoría mayor en la composición contemporánea de rock.
Cantautora, guitarrista y cajonera, Yáscara León Contreras —nombre de probable raíz húngara— se rebautizó artísticamente como Carayass para presentarse como una exponente de la fusión de raíz folclórica latinoamericana. Así ha tenido una marcada aproximación a los ritmos afrolatinos, las percusiones y los sonidos de las músicas caribeña y brasileña. Radicada en Rapa Nui desde 2008, su disco debut, Semblanza (2019), se gestó como un registro en directo realizado en la isla.
Sólo cuando abandonó su trabajo como ingeniero de sonido a mediados de los años 2000, Johanna Cabrera se convirtió en esa cantautora que durante mucho tiempo había permanecido oculta detrás de otros oficios. Contemporánea de figuras del pop de los ’90 como Javiera Parra, Ema Pinto y Paula Hinojosa, Johanna Cabrera reapareció en 2011 con La fortuna de alegrar mi espíritu, un segundo disco completamente autoral que definió su estilo para el futuro.
Una de las cantautoras independientes más interesantes surgidas en la década de 2010 es la portomontina Sara Pozo. Pianista, acordeonista, guitarrista, violonchelista y con un trabajo poético sobre temas existenciales pero también sociales y medioambientales, ha venido desarrollando una propuesta que mezcla influencias del folk, la música pop de sus tiempos y el folclor sureño que ella conoció siendo niña en la Península de Chayahué. Su primer disco es Atmósfera (2016), un caleidoscopio de esas coloridas líneas musicales que se entrecruzan en el movimiento.
Felipe Schuster integró Hic Sunt Leones, banda de la segunda mitad de la década de los 2000, con la que elaboró un sonido pop que si bien no alcanzó ecos masivos, fue ampliamente reconocido por su factura. Hacia fines del 2011, cuando ya el proyecto no existía, Schuster comenzó a desarrollar un trabajo solista que el 2012 presentó en vivo, y en el disco Atiempo (2013). Con sonidos similares a su banda de antaño, un tributo al tema "Campos verdes" de Eduardo Gatti, que grabó junto al propio cantautor y la producción de Pablo Stipicic. Al tiempo que alterna su oficio musical con su profesión de abogado, ha seguido componiendo canciones y su segundo trabajo fue La montaña (2015), y desde entonce sigue lanzando singles en sociedad con el compositor Javier Barría.
Max Berrú es uno de los integrantes fundadores de Inti-Illimani, y el primer músico que en esa condición abandonó el conjunto. En 1997 razones derivadas de su vida personal (fundamentalmente, un nuevo matrimonio y una nueva hija), lo llevaron a renunciar, aunque su ligazón con la música y con el grupo nunca se cortaron. Desde entonces, editó dos discos y se presentó regularmente mostrando repertorio latinoamericano. Ecuatoriano de nacimiento, se quedó definitivamente a vivir en Chile, hasta que, afectado por un cáncer, falleció en Santiago en mayo de 2018 a los 74 años.
Una de las voces más irónicas e incisivas surgidas en el contexto de la Nueva Canción Chilena fue la de Gonzalo Grondona, el Payo. Nacido en Playa Ancha y fogueado al calor de las transformaciones sociales de los años '60, Grondona se convirtió tempranamente en una figura ineludible para hablar del movimiento artístico del puerto, gracias a canciones llenas de humor, solidaridad y sutil denuncia, muchas de las cuales han resultado de una vigencia imbatible.
Cantor y poeta de subsuelo, periferia, puerto y ciudad, Jorge Rubio ha abrazado una estética de trova que se nutre de diferentes corrientes musicales, desde la tradición del rock progresivo europeo hasta los ritmos de las raíces sureñas, pasando por la sicodelia, la música experimental y la baja fidelidad, lo que ha desembocado en lo que él denomina «folclor lisérgico». Una experiencia como estudiante universitario en Valparaíso y los años que tocó la guitarra en el grupo Cazuela de Cóndor, fueron determinantes en la música solista que comenzó a elaborar en la década de 2010, primero con el nombre de Jacinto Turbio y luego definitivamente como Jacinto.
Un nuevo exponente de la trova moderna apareció a la zaga de los nombres de Manuel García, Nano Stern y Benjamín Walker en tres momentos distintos. El cantautor chillanejo Vicente Cifuentes era un desconocido en nuestro país hasta que reapareció en 2013 tras una década de vida en República Dominicana, donde asimiló el folclor caribeño, principalmente de la bachata. Cifuentes fue esencialmente activista de la canción protesta, sobre todo luego del estallido social de 2019. Al verano siguiente obtuvo la Gaviota en el Festival de Viña del Mar, por su canción "Chillán", que interpretó tocando una guitarra pintada en homenaje a las víctimas de la represión policial y luego editó su determinante álbum Relato, inspirado en el 18-O.
Cantante y autora de canciones intimistas de dimensiones pop y de raíces folk, Montserrat Rodríguez Zottele ya se presentaba musicalmente como Montse cuando apareció en pantallas de televisión en 2021 en el programa "Got talent Chile", donde alcanzó la semifinal entre los aspirantes. En 2020 puso en circulación "Kaahumanu", su primera pieza. Fue la puerta de acceso a la música autoral que para ella desembocó 2024, con su disco debut, Mirando al horizonte.
Pablo Ardouin Shand es músico, escritor y ocasional periodista, que fue parte de una generación de cantautores jóvenes de la década de los '70, junto con nombres como Jorge Venegas, Raúl Acevedo y más tarde Carlos Justiniano, quienes abrazaron un canto político altamente comprometido. Reside en Alemania desde 1983, el año del levantamiento ciudadano frente a la dictadura cívico militar, y desde allí ha producido toda su discografía. En ese contacto con el mundo, Ardouin se mantuvo como cultor de la trova latinoamericana, pero además exploró en otras músicas, como el tango, con diversos ensambles de cámara bajo su dirección.
Aunque dio sus primeros pasos en el contexto del Canto Nuevo en los años '80, la música de Felo trasciende por mucho esa etiqueta. El uso de códigos de humor en sus canciones, en la misma línea que el uruguayo Leo Maslíah, lo convirtió desde entonces en un músico diferente y avanzados los 90 y sobre todo a comienzos de la década de los 2000, su trabajo saltó a los medios masivos. Fuiel a su estilo, tuvo un exitoso paso por el Festival de Viña del Mar en el 2005. Actualmente se mantiene activo, con presentaciones regulares a lo largo de todo Chile en pequeños escenarios, que es el formato - como ha reconocido - que más cómodo le resulta.
Desde la atmósfera sadcore del canto con guitarra hacia un pop construido con banda, instrumentos, máquinas y electrónica, Nando García se instaló en la escena de los solistas contemporáneos empujados a la creación de música por la pandemia del covid-19. De hecho, hasta antes del acontecimiento sanitario, había tenido presencia como integrante de los grupos de (Me llamo) Sebastián y Fármacos. Nando García comparte una escena de cantautores en la que se pueden identificar los nombres de Nico Carreño, Martina Lluvias, Simón Campusano, Idea Blanco, Laurela o Clara Löffel. Sus canciones tienen una carga existencialista, como breves párrafos de una autobiografía en estado de avance, y hablan de las enajenaciones en la era digital, que es su época, junto con la inseguridad, el miedo, el fracaso, la homosexualidad, el amor destruido y también la muerte.