Balada

Enamoramiento, encuentro, ruptura y despecho, las sucesivas fases de la relación de pareja, sostienen la temática esencial de esa canción llamada balada. Su intérprete, conocido como baladista, apuesta a una empatía cuya identificación masiva determinará su éxito o fracaso. Por eso en la balada son importantes la redundancia y el impacto melódico de un coro que se adhiera con facilidad al oído. Hacia los años ‘60 se desprendió de ramas urbanas como el bolero o el tango apostando a una categórica difusión radial y presencia en las listas de venta. En esa primera época utilizó el sonido de secciones de cuerdas en sus arreglos y más tarde cedió a las facilidades de los sintetizadores y guitarras. La balada exime a sus intérpretes de una obligación autoral, dejando la composición en manos de expertos mientras que del baladista se esperan otros atributos: que tenga una imagen recordable pues se trata de una estrella moderna de la canción, una capacidad vocal a la altura de los estribillos de ambición épica y una identidad pública que se acomode a los estereotipos del eterno enamorado. La expresión “balada romántica”, como se ve, es una redundancia.

Mapa musical

Leandro Martínez

Sólo superado por la popular cantante argentina María Jimena Pereyra en el debutante concurso televisivo de talentos vocales de TVN, “Rojo, fama contrafama”, Leandro Martínez (su nombre real es Sergio Martínez) saltó desde el set para ubicarse como el nuevo gran exponente de la balada latina AM, tras la generación de cantantes que dominaron los '90: Santos Chávez, Álvaro Véliz o Douglas. Martínez fue uno de los favoritos durante todo el período de vigencia del semillero y alcanzó resonancia entre el gran público con sus álbumes editados por BMG, Todo lo que soy (2003) y El deseo de amar (2005).

Los Cuatro Cuartos

Fueron el conjunto masculino más importante adscrito al Neofolklore, pero incluso antes de que en Chile comenzara a usarse ese término, los integrantes de Los Cuatro Cuartos se ocupaban en investigar la música de raíz de diferentes partes del mundo para adaptar algunas de esas ideas a la estructura de la tonada chilena, preparando así el cambio que luego producirían en el cancionero local. Si bien su estampa pública era la de un conjunto vocal —sus elaboradas armonías son una de sus marcas distintivas—, en privado esos mismos intérpretes mantenían encenditos debates sobre folclor, jazz y la música internacional que hoy se calificaría de étnica. En esa formación rigurosa y en esa mirada atrevida se explica parte importante de su éxito, importante en sociedad, pero también vehículo para proyectar el talento individual de nombres fundamentales de nuestra música popular, como los de Pedro Messone, Luis Chino Urquidi y Willy Bascuñán.

Antonio Prieto

El éxito de los boleros grabados por artistas chilenos durante los años '50 tiene a dos primeras figuras en los nombres de este cantante y de Lucho Gatica, y es en sí misma una época dorada en la música popular del siglo veinte. Pero así y todo es sólo un comienzo para la trayectoria de Antonio Prieto, un hombre que desde entonces supo multiplicar su alcance más allá de bolero, como cantante de baladas y otras canciones populares, como actor de cine internacional y figura de la televisión de su tiempo, en una carrera que además fue reconocida y exitosa en países como Argentina, México, Brasil y España, y que lo transforma por añadidura en un adelantado para la estirpe de las figuras de exportación en la música popular chilena.

René Calderón

Percusionista, pianista, arreglador, director de orquesta, compositor y productor, René Calderón ha estado involucrado en casi incontables proyectos musicales, en géneros diversos y con colaboradores de diferentes generaciones. Su trabajo ha sido reconocido en festivales como el de Viña del Mar, de la Patagonia y El Cairo; y su involucramiento en orquestas lo ha acercado al trabajo sinfónico. Discos de Verónica Villarroel, Douglas, Luis Jara, José Alfredo Fuentes, Axé Bahía, Willy Bascuñán, Sonia La Única y Gloria Simonetti llevan su nombre en los créditos de arreglos y producción, tareas en las que también ha tenido encargos desde Argentina, Bolivia y Perú. En junio de 2019, Calderón largó un peculiar proyecto de grabaciones sucesivas en piano para repertorio de músicos chilenos, disponibles en la plataforma Spotify a un ritmo mensual y hasta completar dieciocho entregas.

Guz

Más difundido por sus exitosos encargos que por sus propias grabaciones, Gustavo Pinochet es un solicitado compositor pop. Además de aportar canciones a numerosas teleseries, ha trabajado con una extensa lista de músicos —desde Coni Lewin a Daniel Guerrero—, de entre los cuales la sociedad más importante ha sido la que mantuvo durante cuatro años junto al grupo Kudai. Con ellos tuvo una sonada ruptura a principios del año 2006, tras la cual se ha ocupado en su banda Sum y en nuevas asesorías musicales en Chile y el extranjero.

Catalina Claro

La música instrumental fue punto de partida y punto de llegada de Catalina Claro, una promisoria concertista de piano especialista en Mozart y compositora de música incidental, música funcional y orquestadora. Pero a la hora de desarrollar una historia discográfica, estos métodos quedaron supeditados al peso de la canción pop. Catalina Claro fue parte de un proceso de mezclas y fusiones que después de mucho camino recorrido desembocaron en un álbum como Canto por si acaso (2008), con melodía, ritmo, estrofa y estribillo.

Tamy Sessarego

María José Sessarego es Tamy Sessarego, cantante de pop latino que ha hecho incursiones en discoteques y programas nocturnos de televisión con sus audaces canciones de temáticas sexuales, pero al mismo tiempo románticas, incluido vistosos cuerpos de baile en escena. Alumna de la academia de Luis Jara y perteneciente al staff del sello Caribe Records, Tamy Sessarego publicó en 2009 su único disco, Pecado original, de la mano del productor Mauricio Parra y el arreglador Carlos Corales. En ese álbum alternó temas bailables y baladas como "A 100 kilómetros", "Quién te va a creer", "Más de ti", "Sin tus besos", "Sacudiré tu piel" o la homónima "Pecado original".

Augusto Schuster

Innegable galán adolescente del Bicentenario, Augusto José Schuster Picó marcó un punto de referencia en el teen pop chileno a partir de sus apariciones en las series televisivas “Amango”, “Química, el juego del amor”, “Corazón rebelde”, emitidas entre 2007 y 2010 por Canal 13, y que lo convirtieron primero en un demandado actor y luego en un popular cantante. Se estrenó como cantante con el disco Bonsai, (2017), y al año siguiente fue una de las figuras más aplaudidas en el programa del Festival de Viña del Mar.

Luna

"Desde que no estás", otra canción acerca del empoderamiento de la mujer, producida por un equipo que había trabajado previamente con Paloma Mami, puso a la antofagastina Luna Cordero en la órbita de la música urbana multiplicada a fines de la década de 2010. Con el nombre musical de Luna, la cantante entonces dio un giro en su proyecto solista, que antes había tenido rumbos muy distintos. Así se sumó a una oleada de nombres del trap y el reguetón femenino que durante esa época tomaron los espacios. Luna Cordero, sin embargo, se había iniciado en el canto melódico y romántico, como baladista e intérprete de diversos repertorios populares. Fue corista de Douglas y compartió micrófonos en vivo con Mario Guerrero. Además, tuvo participaciones en programas de talentos y concursos, como "Las regiones cantan" (2014), de la que se convirtió en su primera ganadora, y luego en breve paso por "The voice" (2015). Poco después lanzaría la canción "Loca pero fiel", como anticipación a su llegada al trap en 2020.

Claudia Aguilera

La atrevida canción romántica "Soñadora" fue el single de arremetida de la cantante y locutora ovallina Claudia Aguilera, quien solo en 2016 apareció en el disco tras una larga trayectoria como figura de la balada, el pop latino y los ritmos tropicales en la Cuarta Región. Aguilera inició un trabajo de la mano del compositor y productor Mauricio Guerra, hombre fuerte del grupo tropical Hechizo, para la gestación de su primer disco, que incluyó un videoclip de "Soñadora". Niña cantante en festivales de la provincia del Limarí, en 1999 comenzó a estudiar canto en la Escuela de Artes Vocales de Myriam Hernández. Por ese tiempo ya estaba vinculada a los músicos tropicales de la región y entonces comenzó a colaborar con el grupo Hechizo. Su voz se escucha en "Atrapados", del disco En manos del amor (2001). Al año siguiente, Claudia Aguilera fue parte de un recordado homenaje a Palmenia Pizarro en el Festival de San Felipe, y en 2004 llegó a la televisión para actuar como artista emergente en el programa "Calor humano", conducido en Chilevisión por Luis Jara. Ya de lleno enfocada al trabajo en Ovalle, ha dado clases de canto a niños y en 2006 se inició como locutora radial con el programa "Súper éxitos" en Radio Montecarlo, donde mantiene presencia y vínculo con el público del Norte Chico.

Lua de Morais

La cantante y autora chileno-brasileña Lua de Morais llegó al país con 19 años en 1999, pero su figura y voz se hicieron conocidas como concursante de “Rojo internacional” en 2005, la primera competencia de “Rojo, fama contrafama” que incluyó a solistas extranjeros (el cubano Sandier Ante, la venezolana Simoney Romero o el ganador de esa versión Orlando Oliva). Lua de Morais no obtuvo mayor figuración en ese apartado aunque así pudo comenzar una carrera en TV y luego publicar en Chile discos en los que reduciría finalmente su nombre artístico al de Lua.

Bárbara Muñoz

Bárbara Paz Muñoz Urzúa es una de las figuras más reconocidas entre la generación de estrellas del programa de talentos "Rojo, fama contrafama", y con un instrumento vocal sobresaliente fue exponente del R&B latino tanto en su época en Chile como en su período de consolidación en Estados Unidos. Entre los micrófonos de la fila de coristas de Luis Jara, donde ella se inició, hasta su triunfo en la competencia de "Gran rojo", Bárbara Muñoz pasó por una serie de altibajos buscando espacios en pubs y festivales. Su paso a la televisión la catapultó entonces a una carrera ascendente, que primero la llevó a México y luego a Los Angeles, California, en una escalada progresiva entre el pop latino, el R&B y la música urbana.

Alejandro de Rosas

En festivales de Chile y el extranjero ha acumulado premios Alejandro de Rosas, baladista que ha hecho de la televisión y los festivales regionales su entorno natural de presentación. El falsete es uno de los rasgos de su estilo vocal, inspirado en la impronta de románticos de fama continental, como Rudy la Scala. Entre sus éxitos radiales se cuentan “No quiero verte así”, “Todo el amor del mundo” y “Huracán”.

Patricia Frías

Su nombre se asocia de inmediato al mapa de la balada chilena con mayor difusión en la segunda mitad de los años '80, aquél de televisión y grandes festivales. Pero es un territorio más extenso que ése el que Patricia Frías ha recorrido durante su trayectoria, tanto como intérprete de voz distintiva como también compositora de canciones de intensidad sentimental empáticas con la audiencia, las que hemos conocido en su voz o en la de otro/as cantantes.

Paulo Rojas

Paulo Rojas ha sido un exponente de la canción romántica de autor que cuenta con elementos de la balada más tradicional, el pop latino y ciertos aspectos de la trova, lo que ha confluido en una propuesta de música manufacturada muy personal. Presentado en ocasiones simplemente como Paulo, tiene formación como actor y cantante. Estudió canto y armonía en la Escuela Moderna de Música y flauta traversa en el conservatorio de la Universidad de Chile. El año 2000 viajó a Australia, donde pudo ampliar su concepto de la música, la autoría y la interpretación. De regreso a Chile, participó en programas de talento en Chile y en 2013 llegó a personificarse como el doble del español Miguel Bosé. Un año antes publicó sus primeras canciones en el disco EP Ser, y ya en 2015 presentó un material más acabado donde la canción romántica amplió las temáticas en sus letras, ahora en el disco Corazón de barro.

Álvaro Scaramelli

Aunque el recuerdo popular de Álvaro Scaramelli aún lo vincula a su trabajo como vocalista y tecladista de la banda Cinema, su trabajo como cantautor solista superó en tiempo y actividad la labor puntual con ese grupo de los años ochenta. El compositor y cantante mantiene hoy una labor musical esporádica, la cual alterna con otras actividades profesionales, como terapeuta alternativo, productor y gestor.

Paulina Rojas

Mendocina de nacimiento y viñamarina por adopción, Paulina Rojas ha sido intérprete de muchos repertorios en torno a la música brasileña, el bolero, el pop en sus formas más variadas y la balada anglo con modelos como Celine Dion o Whitney Houston. Pero en su primer disco solista se definió mayormente como cultora de una balada latina que tiene referentes en los años ’80 con Myriam Hernández o Soledad Guerrero. En el álbum Vuelvo a soñar (2010) Rojas transitó por esa ruta y de paso marcó su ingreso en la escena de “nuevos románticos” de esos tiempos.

Valentín Trujillo

La televisión ha sido una gran vitrina para el talento del pianista y orquestador Valentín Trujillo Sánchez, aunque no del todo justa con la profundidad de su trabajo y el alcance de sus vastos conocimientos musicales. El casi eterno acompañante del animador Don Francisco, como director de orquesta en “Sábados Gigantes” es, también, uno de los arregladores fundamentales de la música popular chilena durane una era de oro para la industria fonográfica, tanto en discos como en grandes conciertos. Junto con ello, Trujillo fue proyector de nuevas figuras de la música a lo largo de las primeras décadas del siglo XXI. En 2024 su nombre marcó un hito más al convertirse en el primer intérprete de música popular en ser distinguido con el Premio Nacional de Música.

Pancho Puelma

Clases de piano desde los ocho años y la participación en bandas como Leña Húmeda y Q.E.P. forjaron el oficio de Francisco Puelma, pero fue un hecho doméstico el que determinó su éxito: el primer embarazo de su mujer lo motivó a sentarse al piano y componer una bienvenida a su hijo. Así nació la canción "Esperando nacer", que se convertiría en una de las más tocadas por radios durante la segunda mitad de los años '80, y cuyo éxito marcó para siempre el recuerdo del músico entre el público.

Catalina Barrios

Perteneciente al staff de aspirantes de la segunda generación del programa “Rojo, fama contrafama” de TVN en 2003, Catalina Barrios se desmarcó de esa categoría al salir de la competencia en las semifinales e ingresar en 2005 al estudio del canto popular en la Escuela Moderna de Música. La intérprete estuvo, entonces, en los dos frentes de la formación protocolar: el set televisivo y el aula universitaria, y así se definió luego como una baladista de acentuada intención pop-rockera.