1980

80

Cecilia

Cecilia Pantoja Levi representó uno de los fenómenos más atípicos y sorprendentes de la música popular chilena. Aunque irrumpó como solista en pleno fulgor de la Nueva Ola, como la mayor estrella juvenil de la época, su estilo y repertorio no respondieron a cabalidad al molde del movimiento. Mientras los pares de su generación se limitaban a doblar las canciones de éxito en Estados Unidos o, cuanto más, a proponer un pop ligero y elemental, Cecilia adquirió personalidad propia con un catálogo diverso de canciones que en gran parte bebían de la tradición musical latina y europea. Tras períodos oscuros y complejos, en la década de 1980 se alzó como un símbolo de la cultura subterránea, y sus canciones recuperaron ese impacto masivo original. Ya en el siglo XXI, Cecilia acuñó su nombre como figura femenina central de la historia musical chilena, y un referente ineludible para las nuevas generaciones de músicas y músicos. Murió en el invierno de 2023, poco antes de cumplir 80 años.

Juan Andrés Ossandón

Uno de los más recientes compositores chilenos de baladas y música pop además de productor de radio y TV, Juan Andrés Ossandón es el autor de éxitos como "No quiero verte así" (1991), de Alejandro de Rosas; "Amor de verano" (1993), de Andrés de León; "Sinceridad" (1992), de Tatiana Bustos, con el que ganó el segundo lugar en 1993 en el Festival de Viña, y "Pensarlo dos veces" (1995), de Fernando de Jesús. Además, en su catálogo aparecen canciones de reality shows de TV como "La música" y "El juego de la resistencia" (2003), para Catalina Bono y Ximena Abarca, y "Madre tierra" (2005), de Joe Vasconcellos.

Tito Escárate

La música y la literatura fueron fuentes cruciales de formación para Héctor Tito Escárate desde su infancia, y en su vida adulta este poeta y cantautor ha ido desarrollando de modo autodidacta una actividad que ha tenido siempre esos dos ejes. Su trabajo solista se ha encauzado en los últimos años como parte de colectivos mayores (Muralla China, Tito Escárate & Los Galanes Suplentes), pero también son recordados sus pasos en las formaciones de los grupos Compañero de Viajes y Los Cráneos, desde los años ochenta.

Willy Bascuñán

Uno de los trabajos más importantes y reconocidos de Guillermo Willy Bascuñán ha sido el que desarrolló durante los años sesenta junto al conjunto vocal Los Cuatro Cuartos (sobre todo, por su labor en el disco Al séptimo de línea). En sociedad con Pedro Messone y Luis Chino Urquidi, el cantautor le dio ahí forma a parte de lo mejor de la corriente conocida como Neofolklore, que volvió a hacer atractiva la raíz chilena y sudamericana, de acuerdo a un trabajo vocal y de arreglos nunca antes realizado en el país. Pero el músico ha destacado también en experiencia junto a otros grupos, como solista y —sobre todo— como autor para canciones popularizadas por otros. Su aporte al respecto incluye títulos clásicos de la canción chilena, como "El solitario", "Cuando rompa el alba", "El ovejero", "Los viejos estandartes" y "Voy pa' Mendoza".

Francesca Ancarola

Francesca Ancarola es una figura de la música popular de fin de siglo, que toma elementos de la tradición latinoamericana y las fusiona con músicas de sus tiempos. Si bien comenzó su carrera en 1984 con un premio como intérprete en el Festival Canciones de la Joven Música Chilena, organizado por la revista La Bicicleta y el Café del Cerro (ejes del Canto Nuevo), Ancarola forma parte de la oleada que renovó el género a fines de la década siguiente, reconocible durante esos tiempos bajo el concepto de "novísima canción chilena". Las coordenadas que agrupan a esta generación son básicamente tres: raíz folclórica, textos poéticos de crítica social, y música que desde la academia inician una transformación de esa misma raíz con una mirada contemporánea.

Cleopatras

Fue la performance multimedial y la reflexión política, más que la música estrictamente tal, lo que dirigió los cuatro años de conjunto entre la bailarina Cecilia Aguayo, la artista visual Jacqueline Fresard, la bailarina Tahía Gómez y la actriz Patricia Rivadeneira. Su cruce con el teatro de vanguardia en los años de dictadura y con músicos como María José Levine y Jorge González (quien mantuvo con ellas no sólo amistad sino también colaboraciones) ha ubicado su nombre como un símbolo del llamado «underground» chileno de los años ochenta. De entre sus integrantes, la que se mantuvo más cercana a la música tras la llegada de la democracia y la disolución del proyecto fue Cecilia Aguayo, quien se integró durante unos años como tecladista de Los Prisioneros y, más tarde, a Jardín Secreto. Aunque el grupo nunca grabó un disco, una compilación de sus grabaciones (con audios de todo tipo, incluso tomados de videos) de esa época fue finalmente editada como LP bajo el sello Hueso Records en 2016.

Ramón Aguilera

No hay chileno que haya cantado con más desgarro el vals peruano y el bolero —haciéndose él mismo casi parte de cada drama relatado en esos versos— que Ramón Aguilera. Canciones suyas como "El día más hermoso", dedicado a las madres, y la temblorosa "Que me quemen tus ojos" son himnos de aquello que desde los años sesenta se identificó en Chile como «canción cebolla». En paralelo a sus trabajos como mecánico y por puro amor al canto, Aguilera se sumó desde joven a la tradición del bolero interpretado con guitarra acústica, marcado por un sonsonete vocal plañidero y con canciones plagadas de tristezas y tragedias. Fue ascendiendo así como un símbolo de la expresión popular, masiva y querida, aunque no justamente reflejada en difusión en medios ni en ventas, en parte por discriminaciones de clase y bobos complejos ante el sentimentalismo sin medidas.

Altiplano

Altiplano es uno de los grupos que, iniciados en Chile, han desarrollado en el extranjero su trabajo en torno a la música latinoamericana. Fundado por Mauricio Vicencio Alquinta en 1976, el conjunto se ha mantenido activo entre Ecuador y frecuentes viajes a Suiza y Noruega, países en los que ha actuado en vivo y ha grabado los más de veinte discos que componen su catálogo (no todos ellos disponibles en nuestro país).

Guillermo Rifo

Una de las personalidades más relevantes en una equidistancia que existió entre la música docta y la música popular fue el percusionista, compositor, arreglador, director orquestal, académico y educador Guillermo Rifo. Su propia historia cruza parte de la historia de la música chilena a desde mediados de los años ’60, con una participación de 30 años en la Orquesta Sinfónica de Chile, una categoría como compositor docto y solista de música contemporánea para percusiones. Además se le considera el primer vibrafonista del jazz chileno y fue impulsor de agrupaciones camerísticas de fusión como Aquila (1973), Sexteto Hindemith 76 (1975) y Latinomusicaviva (1978). El musicólogo Juan Pablo González lo considera "un músico para la ciudad de Santiago", por su cualidad de representar ese paisaje urbano a través composiciones como "Puente del Arzobispo", "Providencia al mediodía", "El cerro San Cristóbal" y "Santiago de noche". Guillermo Rifo murió a los 76 años, en enero de 2022.

Lautaro Manquilef

Investigador, intérprete y divulgador de la cultura mapuche, Lautaro Manquilef dedicó gran parte de su vida a la labor en torno a ese pueblo, aunque su trayecto musical se cruzó también con otras ramas del canto. Decía que dar a conocer los fundamentos de la cultura mapuche era «sostener nuestra raíz formadora de la identidad del ser chileno». En ese esfuerzo grabó discos, compuso canciones, fundó conjuntos, dictó charlas y recorrió infinidad de colegios de nuestro país.

La Banda

Desde mediados de los ‘80 un nuevo "boom" en torno a la música tropical se instaló en Chile. Tardíamente, como siempre, los ritmos danzables de la salsa aparecieron en los últimos años del régimen militar para renovar en parte la fuerte tradición de las antiguas orquestas Huambaly y Cubanacán o todas aquellas sonoras clásicas que animaron los ‘70 y ‘80. Un primer combo plenamente salsero en operar en Chile fue La Banda, un conjunto dirigido por el percusionista Alejandro Mota Riquelme y surgido al alero del Club de Salsa como una necesidad imposible de omitir en la apertura de los ‘90.

La Hebra

La Hebra fue un ensamble protagonista en la evolución de la música latinoamericana hecha en Chile en los años '80, que permeada por varias influencias musicales se entendió como fusión, una corriente vanguardista en su época. Formalmente no editó discos, aunque una grabación realizada por el grupo terminó siendo el primer álbum de Antonio Restucci, integrante del conjunto, y que se publicó en 1992 con el nombre de Hilando fino. Existen algunas copias de ese mismo registro con el nombre de La Hebra. Con todo, La Hebra fue esa plataforma de proyección para el propio Restucci, una figura ineludible en la fusión chilena.

Matías Pizarro

Matías Pizarro Baldrich fue un revolucionario músico aparecido por generación espontánea en la escena del jazz chileno de fines de los años '60. Alrededor suyo se movió toda una partida de nombres vinculados a las corrientes vanguardistas de la época que llegaban desde Nueva York y Chicago a través de discos y libros. Pianista, compositor e improvisador, en una década de acción antes de radicarse en Francia en 1977, puso su nombre en la historia del jazz moderno, también a través del pionero grupo Fusión. Ya instalado en Europa, y siempre como una enigmática figura de la música chilena, Pizarro sería reconocido en el circuito mundial, tanto por su creación propia como por sus colaboraciones. Entre ellas se cuentan grabaciones junto al rockero Antonio Smith (en el proyecto Sol de Chile), el trío experimental Skuas y el cantautor Ángel Parra.

Evolución

Evolución es un nombre relevante en el apartado de rock progresivo chileno. Ha sido la única banda en esta línea que funcionaba plenamente en los años ’80, y que más tarde regresó, en la década de los 2000, para insertarse en un circuito activo y renovado por grupos vinculados al sello Mylodón Records. Su presencia en los escenarios conectó a Evolución, junto otras agrupaciones surgidas a fines de los ‘90 (Entrance, Akinetón Retard, Cangrejo), con la olvidada escena de décadas previas.

Hermanos Morales

Un apego de vida a la tradición campesina y la música de su zona, Colchagua, animó por más de dos décadas el trabajo de Los Hermanos Morales —o Los Hermanos Morales de Lolol, como también se les conoció—, conjunto familiar que tuvo su mayor conquista en el primer lugar del Festival del Huaso de Olmué de 1979. Varias grabaciones registran la amplitud de un repertorio alimentado tanto por la composición original como por el material recolectado en terreno, y en el que pueden encontrarse sobre todo cuecas, tonadas, periconas, décimas y canto a lo poeta. Sus cuatro integrantes combinaron la interpretación, la autoría, la investigación y diversas labores para la divulgación del folclor chileno del Valle Central, tanto en escenarios formales como en encuentros comunitarios de campo, como bautizos, matrimonios, trillas y fondas.

Lucho Córdova

José Luis Córdova Ballesteros es una de las leyendas del jazz chileno. Su figura representa el más importante referente dentro de la corriente denominada hot jazz, vale decir los preceptos del jazz en su más puro estado, asimilado por jóvenes músicos desde un lugar tan alejado como Chile. En esa observación, Córdova es un equivalente en peso específico a figuras pioneras como el director de big bands Pablo Garrido en el jazz melódico y el pianista Omar Nahuel en el jazz moderno. El baterista antofagastino fue además el mayor testigo de la historia del jazz, que protagonizó desde inicios de los años '40, como un generador de swing único, pero al mismo tiempo como su divulgador a través de la radio y la gestión cultural, como fundador del Club de Jazz de Santiago en 1943.

Payo Grondona

Una de las voces más irónicas e incisivas surgidas en el contexto de la Nueva Canción Chilena fue la de Gonzalo Grondona, el Payo. Nacido en Playa Ancha y fogueado al calor de las transformaciones sociales de los años '60, Grondona se convirtió tempranamente en una figura ineludible para hablar del movimiento artístico del puerto, gracias a canciones llenas de humor, solidaridad y sutil denuncia, muchas de las cuales han resultado de una vigencia imbatible.

Nicole

Más de una década antes de la reconciliación entre cantautores chilenos y pop cosmopolita, Nicole buscaba trabajar por fuera del cauce de baladista en el terreno amplio y exigente de la canción para radios. Experimentó así en los años noventa las retribuciones pero también los obstáculos de quien buscaba aventurarse en terrenos masivos pero a la vez personales. Sus años de estudio, su experiencia en el extranjero y sus bien facturados discos fueron pruebas de un profesionalismo único entre las intérpretes pop de su generación.

Carlos Botto

Premio Nacional de Arte en 1996, el compositor y pianista Carlos Botto obtuvo diversas distinciones en los festivales de música chilena, y dedicó de paso una parte importante de su vida a la enseñanza, teniendo entre sus alumnos al concertista Alfredo Perl.