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Eric

Dos líneas de balada se expusieron en 2009 a través de los discos de Germán Espinosa (La batalla urbana) y de Eric (Te busco). La primera incorporó toques de trova con guitarra, con Alberto Plaza como referente, y la otra buscó en el pop latino para seguir un camino trazado antes por Álvaro Véliz. El autor de la famosa canción “Mía” fue quien produjo ese primer disco de Eric Phillips, simplemente Eric al micrófono, editado por el Sello Azul como continuidad en la balada de sus primeros nombres: Katty Ravlic, Patricio Herranz, Guz, Claudio Carrizo o Johanna Rezzio.

Chico Trujillo

La cumbia ha sido la razón y sustento de Chico Trujillo, un grupo con varios integrantes venidos del rock, pero que a partir del 2000 abrió camino para la fusión tropical por la que luego continuaron una serie de bandas más jóvenes. Su historia ha sido esencialmente cosmopolita —su inicial formación y desarrollo se dio en Alemania, en paralelo al trabajo de varios de sus integrantes en LaFloripondio, conjunto al que con el tiempo terminarían por opacar en fama— pero su arraigo en Chile es innegable, como lo confirma la excepcional masividad de su difusión en vivo y radios. Una discografía de publicaciones más bien distanciadas entre sí sólo confirma que el eje central del trabajo del grupo es el de los conciertos. A Chico Trujillo se le entiende —y disfruta— mucho mejor en vivo.

Picnic Kibun

Integrantes de inquietudes musicales diversas dieron forma a Picnic Kibun, un grupo que durante más de una década de vida llevó adelante un pop explorativo, bien recibido en el ambiente indie de Santiago, descrito por una nota de prensa como «música hecha de bases electrónicas bailables, rimas, ritmos de reggaetón y letras desinhibidas, entre otros ingredientes». Algunos hitos de su historia incluyen haber ganado  en 2007 el concurso "Nuevos Sonidos" organizado por el sitio Super 45, la publicación de un álbum y varios EP,  la musicalización de una serie para televisión (Transantiaguinos) y la creación de un sello propio, ENDMK. El grupo mostró diferentes formaciones (de cuarteto, trío y dúo), por las cuales se asomaron músicos luego destacados en otros proyectos, como Rubio y Blit. Hubo una breve rearticulación del proyecto hacia 2021, cuando Tatsu Jones, desde Londres (Inglaterra), y Juan Necochea, en Boston (EE. UU.), trabajaron nuevos singles, aunque a gran distancia geográfica uno del otro y de Chile.

Fiskales Ad-Hok

Uno de las pocas bandas chilenas que desde los márgenes de la industria ha tendido puentes entre décadas ha sido Fiskales Ad-Hok. Muchos nombres asociados al punk surgidos en medio del interesante momento creativo que motivó la resistencia a la dictadura fueron quedando en el camino o se vieron agotados una vez que Chile entró en la transición democrática. Pero Fiskales Ad-Hok ha ido encontrando con los años nuevos blancos de denuncia, ampliando su grito hasta asegurarse de que a nadie le sea fácil evadirlo. Su discografía, su trayectoria, y sus decisiones de autogestión la convierten en un grupo de referencia para el punk, la canción de denuncia y el rock independiente en nuestro país. Late en sus discos un mismo pulso de arrojo y disconformidad, capaz de convertir sus canciones en dardos veloces contra autoridades, promesas vacías y, a veces, hasta contra ellos mismos. Su sistema de trabajo autogestionado ha resultado de gran influencia para varias bandas formadas a la luz de su ejemplo, y demuestra que incluso un grupo de punks chilenos está capacitado para manejar su propia empresa (el sello C.F.A.), organizar giras a Europa, y agitar los escenarios locales sin más ayuda que la de sus fans. «Antifascistas, antisexistas y a favor de la autogestión», según propia definición, Fiskales Ad-Hok es, además, un grupo de características únicas en la historia de nuestro rock, con vaivenes en su historia y formaciones pero un trabajo activo por más de cuatro décadas. En febrero de 2025, la banda anunció una pausa que se hizo efectiva de inmediato.

Dënver

Fueron parte del comentado reportaje del diario español El País que, en 2011, habló de Chile como un «paraíso del pop». Dënver perteneció a esa generación de conjuntos y cantautores que en el cambio de siglo buscaron hacer música chilena amigable, tareareable, para el amor y el baile. Partían de referentes reconocibles para el pop: Casiotone, guitarra acústica, bases electrónicas simples, un acordeón. Dos voces dulces jugando entre sí, tarareando "para-pa-pa", en canciones con títulos como "Los últimos veranos" o "Paraíso de menta". Su historia ha tenido al menos dos etapas, separadas por una pausa anunciada en 2018, pero luego revertida.

Jacqueline Fuentes

El de Jacqueline Fuentes es otro de los nombres de músicos chilenos que se han abierto caminos fuera de Chile gracias a las sonoridades latinoamericanas fusionadas entre sí y con otras influencias, que en el caso de esta cantante y compositora incluyen el folclor y la música clásica. Radicada desde 1995 en Los Angeles, California, ha grabado dos discos y sus canciones han sido antologadas en el catálogo del sello de músicas del mundo Putumayo en EE.UU.

Espartaco

Una abierta búsqueda de códigos más cercano al rock es lo que inspira a Espartaco, la banda que lidera una de las tres Supernova originales, Elisa Montes. Junto a dos músicos, con experiencia en Melvin Crema y Tronic, el trío grabó un disco el año 2008, y se presentó en vivo incluso en una gira europea, que autogestionaron  por tres meses ese mismo año. La grabación de un segundo disco fueron sus últimas señales el año 2012 de Espartaco, que parece verse desplazado por el proyecto Slowkiss, que el año 2014 iniciaron Elisa Montes y Vicky Cordero.

Iván Lorenzo

Baterista de swing y bop, de la órbita del Club de Jazz de Ñuñoa. Ha sido sideman de importantes solistas y líderes, desde mediados de los años '90 como el primer baterista de los quintetos de Cristián Cuturrufo (1996) y de la primera formación del grupo acid jazz Cyberjazz (1998). Además, como sonidista ha sido colaborador estable de proyectos vinculados al sello Pez, encabezados por el bajista Christian Gálvez.

Horacio Durán

Si Horacio Salinas ha sido el director histórico de Inti-Illimani, si Jorge Coulon ha sido su mejor vocero y José Seves ha tenido la voz más poderosa del conjunto, entonces Horacio Durán ha sido el rostro más característico de este fundamental conjunto chileno. Integrante del grupo desde sus inicios, Durán es el hombre identificado con el charango en la alineación de Inti-Illimani, así como el más carismático y cercano al borde caribeño que el conjunto ha desarrollado a lo largo de su carrera. Reconocible además por el pelo cano que lo caracteriza desde el regreso del conjunto a Chile tras el exilio, el músico ha desarrollado un trabajo propio en paralelo al grupo. De este modo integró el conjunto chileno-italiano Trencito de los Andes, con el que grabó el disco Escarcha y sol (2000), y es también parte como solista de la comunidad de charanguistas chilenos y como tal figura en los discos colectivos Charango: autores chilenos (2001) y Charango: autores chilenos, vol. 2 (2016).

Tropiflaite

Música bailable, del funk a la cumbia, inspiraba a Tropiflaite, un combo que alcanzó a trabajar cerca de cuatro años planteando celebración y fiesta, y que se ocupó sobre todo en fiestas de matrimonios. Aunque la banda no tenía aspiración profesional, sí trabajó composiciones propias y albergó a músicos que más tarde destacarían de sobra en sus trayectorias solistas, como Jorge Delaselva, Yo Soy Pérez y PedroPiedra. Un disco llamado Grandes éxitos (2002) y un buen video para el single "Le voy a dar" figuran como su único legado de referencia.

Ensamble Serenata

Los puntos de encuentro entre la música de cámara y la música popular de raíz se ha fijado en hitos sucesivos: Barroco Andino (1974), Cruz del Sur (1978), Napalé (1982), Terra Nova (1993), Entrama (1997). El Ensamble Serenata apunta el inicio de la primera década del siglo XXI con la configuración de un grupo mestizo en cuanto a repertorio y estructura instrumental, y con músicos formados académicamente cuyos propósitos llegaron hasta las raíces de la música folclórica.

Hirohito y su Conjunto

Son varias las contraseñas útiles para identificar quién es Hirohito en la música tropical chilena. "Ula ula, ula, ula", es una. "El que no baila es cola, el que no baila es cola", otra. "Viejito, viejito bueno; viejito, viejo lolero", una más. Y una gracia mayor es que todas ellas, y otras también, están concentradas en una sola canción, que es precisamente "Viejito lolero", el impacto con que este cantante puso en los años '70 su seudónimo de emperador nipón para siempre en la historia del ritmo nacional.

Álvaro Severino

Dos épocas definen la trayectoria del guitarrista Álvaro Severino, uno de los músicos que ha recorrido por diversos estilos de la música popular. Una primera etapa en Chile lo situó en los 2000 como músico de la escena juvenil del soul y el R&B, mientras que su vida en Alemania a lo largo de la década de 2010 le posibilitó ampliar su mirada como músico de jazz y de proyectos en los ambientes universitarios. Si bien hubo grabado un disco de standards en Chile, el plan que diseñó para el álbum Ngen-kürüf (2019) vino a ser decisivo en su madurez como compositor y guitarrista, siempre desde la óptica de la fusión latinoamericana.

Los Hermanos Campos

Hay dos testigos clave en la historia de la cueca chilena, desde que nace en el campo profundo con letras y melodías de autor anónimo, hasta que se instala en la gran ciudad, inspira a nuevos creadores con nombre y apellido y luego llega al disco. Provienen, de hecho, desde el interior campestre de la séptima región y además se apellidan Campos: Eleodoro y Marcial, Los Hermanos Campos, emblemas de la cueca a secas. "Sin apellido", como ellos mismos creyeron que era esta canción patrimonial y de cuya manera también defendieron en sus más de setenta años de actividad.

Diana Rojas

Cantante, clarinetista, guitarrista, percusionista y compositora, Diana Rojas fue una de las figuras que surgieron musicalmente desde la experiencia del grupo Cántaro, formado en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile y depositario de una herencia de tres décadas entre el cruce de la música docta y académica con la música popular y folclórica. Su paso por Cántaro (1999-2011) y por el grupo La Comarca (2002-05) definieron así su identidad, que en más tarde Diana Rojas proyectaría en sus trabajos independientes.

Maximiliano Flynn

Contrabajista de jazz, bajista eléctrico y guitarrista de diversas músicas sudamericanas, en especial la bossa nova y la MPB que ha desarrollado largamente junto a la cantante Daniela Benito en dúos y conjuntos mayores,  Maximiliano Flynn aparece como uno de los músicos más versátiles en circuitos alternativos, con militancias en agrupaciones de jazz, sesionismo en proyectos de pop independiente, giras y grabaciones. Es parte de una nutrida generación de músicos de jazz que reubicaron el contrabajo como un instrumento valioso y que durante décadas había tenido escasos cultores.

DJ Spacio

Conocido como un quinto elemento del grupo Cómo Asesinar a Felipes, Carlos Meza se inició a fines de los '90 en el tornamesismo, aunque ya antes, a sus 19 años, había comenzado a aparecer en ciertos círculos musicales como DJ. Su creatividad se expandió entonces desde la artesanía de la construcción musical a una arquitectura organizada, dentro de esa misma escena del hip-hop de fin de siglo, de modo que Meza atravesaría todo ese período como DJ Spacio, un tramo de dos décadas que tuvo como desenlace su primer álbum monográfico: Cinema tornamesa (2020), un homenaje a esas prácticas musicales.

Bernardita Henríquez

Una alternativa a la balada romántica que mostró Ximena Abarca, tuvo a Bernardita Henríquez Mandiola como propuesta paralela. Mientras la ganadora del reality show "Protagonistas de la música" iba tras la huella de la canción latina de Myriam Hernández o de cantantes mexicanas, Bernardita (Berni, para el público que siguió por TV el concurso en 2003), manifestó una estrecha aproximación a las escuelas de balada española de Paloma San Basilio y Rocío Jurado, y la italiana de Ricardo Cocciante.

Nicolás Vera

Nicolás Vera ha sido uno de los más activos músicos de jazz de la generación surgida en la década de los 2000. Primero como sidemen, luego como líder y finalmente como cofundador y codirector del sello Discos Pendiente, editora que vino a resumir el trabajo de diez años de esta misma oleada de músicos. Nacido en la musical y jazzística ciudad de Concepción, su trabajo en la capital fue determinante en la proyección de una discografía propia que nunca detuvo su frecuencia de ediciones en distintos formatos, lenguajes y propuestas.

Myzty-k

Miriam Vásquez es Myzty-k, que fonéticamente alude a una mística en tiempos complejos, una impronta propia y comunitaria. Cultora del verso hip-hop, el canto del soul y el R&B y próxima a una cultura mestiza afrolatina, Vásquez integró el elenco femenino clásico de Mamma Soul, la formación que grabó el premiado disco Fe (2001). Allí su voz era la que aportaba con el rap junto a las cantantes Moyenéi Valdés y Jeannette Pualuan. Antes de ello, incluso, había aparecido como una de las primeras raperas femeninas, en proyectos como Reacción Rebelde y Enigma Okulto. Tras su salida de Mamma Soul en 2012, reanudó su trabajo solista, que en un momento se vio interrumpido por un agresivo cáncer que más tarde superó. Sus discos son Sueños (2013) y Redención (2020).