Música urbana
La denominación de música urbana se acuñó en los años '70 y '80 en Estados Unidos para referirse a las músicas nacidas en las calles de las grandes ciudades, particularmente el hip-hop. En el siglo XXI el concepto creció con la penetración de ritmos latinos y otras fórmulas musicales en esos mismos contextos. El reguetón, originario de Centroamérica, y el trap, vertiente del rap nacida en Atlanta y vinculada al narcotráfico, se extendieron por Estados Unidos y el mundo en una avasalladora moda mundial, y en algunos países —como Chile— también fue etiquetada entonces como música urbana. Los músicos, los medios de comunicación y la industria han utilizado el concepto cotidianamente, aunque su definición es discutida y aún no es del todo precisa.
En el nombre musical de Flowyn se combinan el nombre civil de Florencia Pössel con el concepto del "flow", vale decir la corriente que fluye naturalmente y es la esencia de la música urbana en todas sus formas. Si bien Flowyn apareció a fines de los años '10 como figura del reguetón, el neoperreo y el trap, ya acumulaba experiencia como cantante, rapera e improvisadora, parte de una escena hip-hop que ella luego abandonó. Su tránsito hacia la música urbana, con un enfoque feminista, le entregó protagonismo y un sello propio a través de esas primeras canciones de autodefensa de género como "Gárgolas".
Fue el concierto "Mamacitas" del festival Primavera Sound de 2022, encabezado por Lizz, el momento clave en que estalló la figura de Aura Bae frente al gran público. Hasta ese momento no tenía álbumes ni mixtapes publicados pero sí un contingente de primeras canciones ("Nena", "Loba", "Fina") donde ella exhibía diversos cruces, desde el reguetón y el trap, hasta el rap, el R&B y la música flamenca, con la inspiración de la española Rosalía. Esa tarde Aura Bae (que se pronuncia bei) compartió escenario con un frente femenino de uñas largas, colorido maquillaje y extensiones de cabello con el que también iría a identificarse generacionalmente en la música urbana: Akatumamy, Akriila y Vlntna B.
Denise Sofía Rosenthal Schalchli es una de las figuras del pop chileno de la era digital. Apareció como adolescente actriz en los años 2000 y se proyectó con una identidad propia fuera de la televisión en la década siguiente. En su caso, a través del disco Cambio de piel (2017), que le propició un estatus musical de dimensiones amplias. Fue un paso decisivo para alcanzar madurez y popularidad en un tránsito desde ese pop juvenil de los inicios hasta posiciones de internacionalización a través del pop latino y una salvaje música urbana a la que ella accedió después.
Antes de cumplir los 18 años, Karyn Amira Manzano Díaz ya tenía un recorrido en la música popular desde la comuna de La Florida, donde ella creció. En esos primeros tiempos fue parte del proyecto que publicó el autoeditado disco EP Love faces (2020), junto a Kirablvm y Tomazacre. Luego esas influencias de la música de la época se filtró también en su propio plan de artista urbana donde se consolidó con el nombre de guerra de Amikiraa, una más entre la armada de solistas femeninas de la música urbana en la oleada pandémica. Tal como lo impuso la generación de músicos del streaming, sus publicaciones de singles y colaboraciones abundaron durante ese período: "Bye bye" y "Acostúmbrate", con Nass G y Kiro Beats, "Stefany", junto a Akatumamy y Akriila o el EP Vol. 1 (2022), donde participaban a un mismo nivel las entonces emergentes Nihla y Sphinx Girl. Separada de esa práctica colaborativa, sus trabajos propios mostraron un rumbo para Amikiraa, sobre todo el disco Se necesitan dos pa' bailar el tango (2021), donde la música se movió entre el trap y el reguetón, pero también en un decidido pop de pista de baile.
Con unos inicios hacia 2010 como vocalista del grupo rock Recoleta Soundtrack, un elenco conformado solo por mujeres, Paulina Andrade despuntó a fines de esa misma década con un proyecto solista bajo el nombre de Pola Beats. Cantante, autora, actriz y también con incursiones en la escritura y dirección de obras teatrales, se acercó al pop de ritmos latinos con utilización de electrónica y nítida proximidad al trap. Ello quedó de manifiesto en la canción que en 2019 la puso en la órbita musical, "Mambo in love", el adelanto de su primer álbum. Allí abraza un discurso sobre libertad sexual y el empoderamiento femenino dentro de una sociedad patriarcal en crisis.
Gianluca fue uno de los primeros nombres que dio visibilidad a la música urbana que vivió una explosión masiva en Chile a finales de la década de 2010. Su trabajo como cantante y productor, sin embargo, ha sido más personal que callejero y ha transitado de forma libre por sonidos como el hip-hop, el reguetón y el trap, y también por territorios como el pop y sus variantes más experimentales.
Como afuerina en el sentido más profundo dada su calidad de sureña llegada de golpe a la capital, Leonora Tonini Cáceres se abrió paso en el ambiente de la música urbana siempre en una constante transformación. Con una propuesta de varios bordes, que recoge elementos del rap de sus orígenes, el trap que se impuso en su tiempo, el pop y la electrónica, ella apareció a lo menos con dos alteregos musicales y rumbos casi opuestos: como Kuina mostró una música desbordante en ritmo, sonido y ruido, descrita en el EP Konejo di plata (2022), y como Leonora Laffont presentó una música más accesible a la escucha, poética y sensible.
Desde su temprana adolescencia, Diego Quilodrán enfocó su interés por el lenguaje y la poesía en el freestyle; de ahí, su nombre artístico. Como Metalingüística, el joven nacido en San Pedro de la Paz (Región del Biobío) ha ganado reconocimiento por lo creativas y filudas que son sus improvisaciones, las que, siguiendo la senda abierta por DrefQuila, lo hicieron saltar de las batallas callejeras a firmar contrato con un gran sello multinacional. Su estilo es ingenioso y dinámico, y en él utiliza con sagacidad figuras retóricas como la paronomasia, la dilogía y el calambur.
Daniela Barrales es Rvyo, o también Niña Rayo y Rayokuza, alteregos yuxtapuestos o bien simultáneos que ha utilizado como poeta urbana en la década de 2010. Autobiográfica en la mayoría de sus rimas, Rvyo es parte de una generación de músicos que ha detectado el punto de encuentro entre el hip-hop puro con los ritmos urbanos, que le ha permitido vincularse a la escena del trap representada por cantantes como Princesa Alba y una primeriza Nele Nahir. Tras la edición de La niña rayo (2018) un EP donde cuenta con la participación del rapero Bronko Yotte y el saxofonista de jazz Franz Mesko, Rvyo comenzó a trabajar con artistas españoles, como Nano Cortés y Josué Gonzales, con quienes en 2019 grabó en "Ojitos", donde mezcla la rítmica y poética del hip-hop con sonidos flamencos y gitanos.
A veces Almeyda de la Riddim, a veces Almeyda Queen o a veces simplemente Almeyda, la sanmiguelina Javiera Opazo aparece como una figura de la música, el canto y la danza desde un contexto callejero. Toda la imaginería a su alrededor está teñida de espacios periféricos, la cultura del grafiti y los bailes urbanos populares. Y desde su posición de autora de textos y compositora de canciones en la música urbana, su mirada sobrepasa ampliamente las temáticas del dinero, el sexo y el empoderamiento para acceder a un espacio donde ella habla de justicia social, dignidad, conciencia de clase, medioambiente y feminismo. Todo ello está expuesto en Voz que sana (2022), su álbum debut.
SienteOlvida no solo es la conexión de dos verbos en una sola palabra, sino una suerte de manifiesto existencial de Marcela Carrasco, la mujer detrás de esta cantante urbana, una identidad que ella utilizó en su cuenta de Instagram y que vino a describir una perspectiva de la vida y su propia relación con el amor. Desde esa base, SienteOlvida fue tomando forma como exponente musical en el reguetón y otras derivaciones del género urbano, en paralelo a las actividades que Marcela Carrasco ha llevado adelante como pintora, diseñadora de vestuario, modelo, productora e influencer.
Pablo Chill-E es uno de los más callejeros y relevantes nombres del trap chileno. A los 15 años comenzó a grabar canciones que llegaron a oídos del sello español La Vendición, del músico Yung Beef, y en menos de tres años ya había lanzado decenas de singles, mixtapes y videoclips que fueron difundidos por internet y a través de su intensa actividad en los escenarios. Sus canciones hablan de lo distintivo del trap ya desde sus orígenes en la estadounidense Atlanta de los años '90: delincuencia, sexo, drogas y lujos. “Este es un talento, pero yo lo ocupo para ganar dinero”, dijo en 2017 en el sitio web Pousta. “Cuando me meto en las mañanas a Instagram y veo a los negros así, en mansiones, en Ferrari: esa es mi motivación”. Pero también sus canciones hablan de corrupción en la política, de la falta de oportunidades en la sociedad, del valor de la amistad y del particular país en que le tocó vivir y en donde nace el trap local.
Maquilladora y diseñadora de ropa, la curicana Mariana Alejandra Ruiz Torres es Mariana Bfly, o Mariana Butterfly. La simbólica figura de la mariposa ha rondado su imaginario como artista en la música urbana desde los tiempos pandémicos. Ello derivó a una serie de canciones como "Mariposas" o su EP de estreno en la escena, Efecto mariposa (2023), con un repertorio donde trabajó mano a mano con el productor NixBeatz, y que contó con colaboraciones de las cantantes urbanas Akatumamy y Meekasia. Antes de esa entrada en el medio, su canción "No trates" reflejó un duro período suyo de adicción a las drogas, del que Mariana Bfly logró salir, durante la época en que mantuvo una relación sentimental con el astro Young Cister.
Nativa digital, Anto Segovia es un ejemplar de la era de las redes sociales. Como una adolescente chilena común alcanzó fama e impacto en su calidad de influencer a través de la plataforma de contenidos TikTok, y sus presentaciones masivas para audiencias de nicho en el Teatro Caupolicán, Movistar Arena o la Quinta Vergara de Viña del Mar. Ello la empujó a pasar a la música pop como expedicionaria en otro campo de la industria de la entretención. También bailarina, como cantante apareció a los 18 años con las canciones "Ya pasó", "Pa mí", "Lado B" y el reguetón "Mis nenas", y luego lanzó Mykosis (2023), un EP publicado por el sello Warner Music. Allí se entrelazaba la narrativa y producción de la música urbana con los beats de la electrónica bailable, una música que ella denominó experimental tech, y que contó con apariciones de figuras del género urbano como Ceaese, Easykid y Kidd Voodoo.
Xaviera Fernández es Akatumamy, figura de la música urbana y cultora del denominado "neoperreo". Es parte de una pequeña trinidad que tiene a Amikiraa y a Akriila como esas otras personalidades, con quienes grabó la canción "Stefany" en 2021. Ella tomó su nombre de guerra desde el argot que acompaña al género urbano y en especial desde uno de sus referentes, el reguetonero portorriqueño Ñengo Flow: allí donde él dice "oye mi mami, acá está tu papi", Xaviera Fernández dice "oye mi papi, acá tu mami". De ahí la identidad de fantasía Akatumamy.
La construcción de un personaje, o de varios personajes, situaron a Trinidad Riveros en un espacio central entre una generación de nombres femeninos del pop. El nombre fantástico de Princesa Alba apareció inicialmente por la afinidad que la joven cantante tenía con Colo Colo (conocido como el "equipo albo"), pero del mismo modo le dio un estatus propio entre toda una "realeza" de la música pop que entonces comenzó instalarse a fines de la década de 2010. Princesa Alba sería una figura ineludible en los tiempos en que la música urbana, el trap y el reguetón mezclados con el pop, el hyperpop y el soul, imperaron entre las audiencias millennial y centennial, la generación que hizo de las redes sociales sus principales canales.
Cantante, productor musical y ocasional animador de televisión, Rigeo (Rodrigo Aránguiz) fue uno de los pioneros chilenos en la interpretación de los nacientes ritmos urbanos a comienzos de la década de los 2000, que dominarían la escena de la música popular por más de dos décadas. El reguetón y ciertos acercamientos al hip-hop marcaron su música, que quedó registrada en los discos Reality flow (2004), donde aparece "Indestructible", con su famoso coro de alerta "danger, danger, cuidado", y Knock out (2005), que versiona de clásicos de otros estilos tropicales. Su estilo lo llamó, sin más, "ragga flow".
Nacida en Santiago, pero residente desde niña en Tocopilla y luego en Antofagasta, Ángela Lucero Areyte tuvo una compleja infancia en el norte, y en ese contexto a los 12 años comenzó a hacer rap. Con una hija pequeña, se trasladó a Santiago el año 2015 y buscó algunas presentaciones, hasta que el 2016 la contactó Jimmy Fernández, con quien lanzó el disco Inmarchitable, y definido por ella como autobiográfico. Su severa y firme forma de rapear, las letras directas y un rítmico trabajo en sus bases, la destacaron entre los discos del género de 2018. La edición de un disco durante la pandemia y el lanzamiento de Mariposa el 2021, la situaron entre los grandes nombres del género, con un llamativo acercamiento al pop y luego a la música urbana. El 2025 presentó su disco Adicción, donde continuó con acercamientos a otros géneros, y sumó duos con nombres del pop y la balada.
Con un éxito explosivo en el 2018, Paloma Mami apareció como un ariete del movimiento de la música urbana en Chile, impulsada por la generación nacida en el cambio de siglo. Hija de un matrimonio chileno afincado en Nueva York, Paloma Castillo Astorga vivió en esa ciudad cosmopolita hasta los 17 años. Ya instalada en Chile, el mismo 2018 su trap “Not steady” (“No soy estable”), con letra en español y en inglés que habla de una mujer no dispuesta a someterse al orden masculino (“A mí nadie me domina / papi, soy tu adrenalina”), logró una sorprendente popularidad a través de plataformas de internet, que poco después la arrimaron como fenómeno musical hasta alcanzar una actuación en el Festival de Viña en 2023.
Como parte de la tercera oleada femenina en la música urbana, desde la Concepción pospandémica aparece Mariana Silva Schultz, cantante y autora de letras cuya música toma insumos del pop, el house, el dancehall, la balada, el R&B contemporáneo y el trap. Es la mixtura que, precisamente, vino a describir la transformación musical de la época más allá de la sola marca pura y dura de lo urbano. Mari Silva se estrenó como nombre propio con el disco Conce gris (2024), autobiográfico, existencial y de mirada generacional, casi una forma actual de decir Ciudad brumosa, como la novela de 1952 del escritor penquista Daniel Belmar.