Música experimental
La música experimental describe las manifestaciones que están detrás de los bastidores y cuyo gesto estético trasciende más allá de los modelos de una música convencional y comercial. En un permanente desafío a las normas de creación comunes, las variantes de la música experimental se multiplican y avanzan en distintas direcciones: desde la composición docta contemporánea y los experimentos en laboratorios de sonido, hasta la improvisación libre, el ruidismo, el jazz vanguardista y la creación a través de cintas magnetofónicas y de soportes digitales, sin omitir la diversidad del arte sonoro o, simplemente, la música creada con las armas tradicionales del rock.
Como miembro del cuarteto experimental Dolores Fiuler, Juan Pablo Rozas se aventuró tempranamente sobre la música de improvisación, libre y estructurada, más allá de su calidad de compositor docto formado en el Instituto de Música de la Universidad Católica con las figuras de los italianos Luigi Nono y Luciano Berio muy presentes. Justamente ante la enormidad de una institución de esta naturaleza, Rozas y sus compañeros en Dolores Fiuler reaccionaron con propuestas sonoras libres e insolentes, como una forma de crear “canciones de protesta”.
Desde que apareció por primera en un escenario en Chile —en el Teatro Italia, en 2002— Diego Manuschevich instaló una dinámica solística que sacudió a las audiencias y a los propios músicos de jazz, con un discurso, un lenguaje y una fortaleza que lo convirtió en uno de los improvisadores más poderosos que se hubieran visto entonces. Manuschevich es uno de los principales cultores del free jazz, el avant-garde y la improvisación libre, como intérprete de saxofones sopranino, alto y tenor, además de clarinete y clarón.
Al menos tres documentales sobre su vida y obra, un libro con el análisis de su discografía y hasta un musical biográfico montado alguna vez en Alemania tienen a Álvaro Peña como protagonista, y el cauce sería comprensible si su trayectoria fuese la de un intérprete de hits, conquistas contables y giras que consignar en un apartado de hitos de la música chilena, pero todo ha sido para él más bien lo contrario. Peña avanza por los caminos atenuados pero profundos del culto, y su composición iconoclasta, heterodoxa y cruda no deja de llamar la atención en círculos de admiradores que interpretan en ella un valioso gesto de libertad creativa. La unión de vida personal y música es una de las características del trabajo de este nativo de Valparaíso y residente de Konstanz (Alemania), donde murió en 2026, a quien el Golpe de Estado de 1973 encontró en Londres, y que desde entonces largó una vida europea. Esta fase suele destacarse por su tiempo de coincidencia del chileno Álvaro Peña con Joe Strummer, con quien compartió casa okupa y la banda The 101ers, antes de que el turco-británico comenzara a forjar una leyenda junto a The Clash.
La postergación de los proyectos solista de Ana María Morales y de Marco Antonio Castro, posibilitó el origen del dúo Absolutos, creado en 2012 con la unión de estas fuerzas y la combinación de sus influencias musicales, que alternaron folk, punk, música latinoamericana y también elementos del noise y la música de baja fidelidad. El primer experimento de creación colectiva, como una suma de canciones propuestas de manera individual, se tituló Árbol (2012), un EP que anticipó al definitivo disco largaduración Árbol (2013).
Uno de los grupos experimentales más libres y abiertos dentro la naciente escena de los 2000 fue Yonhosago. No por nada fue llamado por la crítica especializada como "la gran promesa del rock de vanguardia" hacia 2002, en una época en que llegó a ocupar espacios junto con Akinetón Retard, como propuesta de rock de guitarras, improvisación libre y música de cámara contemporánea.
Colectivo No apareció en 2004 como una experiencia de improvisación orientada a «hacer cagar los oídos, a ser una patada en la cabeza», según Ervo Pérez, uno de sus fundadores y miembro activo de otros proyectos como ojO, diAblo y La Golden Acapulco, casi todos radicales en su propuesta.
Desde sus inicios el ensamble experimental Normaldis, creado al interior de una academia de música popular rigurosa como la Escuela Moderna de Música, dio un paso adelante en su filosofía musical al incluir en la alineación no sólo a compositores e intérpretes propiamente tales, sino también a la figura del ingeniero de sonido con un protagonismo tal vez mayor. De hecho, Normaldis se articuló originalmente como una dupla única con Sebastián Rehbein frente a la partitura y Carlos Barros (alias Marlos Barron) frente a la mesa de sonido.
Desde la guitarra utilizada como una herramienta no convencional, Ramiro Molina ha sido uno de los solistas más comprometidos con la música liberada, un referente en este campo de la experimentación desde los comienzos del siglo. Compositor pero sobre todo improvisador, sus discursos acerca de la creación en tiempo real fueron definiéndose conforme avanzó el tiempo, primero desde el jazz de vanguardia con el grupo Fedón (1996), más tarde con el trío de experimental Turangalila (2001), y finalmente con sus diversos ensambles y asociaciones con diversos cultores de la improvisación que tuvieron espacio en Piso 3, gran epicentro capitalino de esta corriente, creado por el propio Ramiro Molina.
Rap experimental o rap fusión son términos que los propios músicos de Cómo Asesinar a Felipes incorporaron a su imaginario inmediatamente después de su resonante debut discográfico a mediados de 2008. El álbum se llamó simplemente —aunque nada de simple como concepto estético— Cómo Asesinar a Felipes y ahí reunieron en una misma plataforma la rima y el desarrollo jazzístico, la tornamesa y el denominado piano trío. En 2020, el proyecto obtuvo el premio Pulsar en la categoría Música urbana por el sobresaliente álbum Naturaleza muerta (2019). Para entonces, el proyecto había experimentado una transformación sustantiva, alcanzando otros espacios musicales hacia las vanguardias contemporáneas.
Una de las primeras y más establecidas bandas del rock experimental durante los '90, fue la que encabezaron el bajista José Miguel Candela y la cantante Cecilia García. En una década de existencia Cangrejo delineó un camino muy propio, integrando no sólo los tópicos habituales en el rock, sino también una serie de variantes expresivas: improvisación libre, composición electroacústica, canción tradicional, experimentación con poesía e incluso el teatro y la danza contemporánea como artes integradas a su discurso.
Figura señera en la generación de compositores de la década de 1960, Gabriel Brnčić Isaza (ortográficamente escrito de esta manera) es el autor chileno más prolífico en el campo de la música electroacústica. Exiliado en Barcelona desde 1975, ha dejado una huella en España como creador y como educador. Se le considera un "compositor bisagra" dentro del panorama electroacústico de ese país, siempre ligado a las vanguardias, a través de contribuciones en el desarrollo de un lenguaje musical. Este trasciende los formatos instrumental o electroacustico, e integran ambos mundos mediante un método de composición unificado. A Brncic se le sitúa entonces como otro referente en la historia de la electroacústica, el hombre que sucedió a compositores fundadores como Juan Amenábar y José Vicente Asuar.
En Chile, el perfil más conocido de Patricio Wang está vinculado a la renovación que sus creaciones aportaron a principios de los '80 a Quilapayún. Pero su alcance como compositor e instrumentista llega a los ámbitos contemporáneo, clásico y experimental tanto como a la música popular y latinoamericana que ha cultivado en otros conjuntos como Barroco Andino, Amankay y como solista. Desde su partida a Europa en 1976, Wang ha profundizado en la música contemporánea como parte de una extensa ruta artística. Activo hoy en Holanda y Francia, no tiene en la distancia un impedimento para seguir ligado a músicos chilenos.
Desde la simbología de la estrella verde que acompañó la portada de discos como 21 canapés (2003), Akinetón Retard definió el sentido de una obra única que no iba a hacer las cosas fáciles para quien se sometiera a sus dosis sónicas, la mayoría de las veces "sobredosis" sónicas. Para cuando este proyecto de guitarras eléctricas y saxofones histéricos alcanzó su primera década de vida, Akinetón Retard era mucho más que el nombre de un medicamento antiparkinsoniano. Akinetón Retard fue un concepto en sí mismo: el más intenso y eficaz proyecto de una comunidad de músicos experimentales que abrieron sus discursos creativos en la era posterior a Agrupación Ciudadanos.
Ingeniero civil, Alejandro Zahler ha incursionado en la música desde plataformas vinculadas a las tecnologías. Con estudios de Composición en la U. Católica, bajo la mirada de Alejandro Guarello, y más tarde en colaboración con el músico Adolfo Flores, integrante de la histórica Orquesta de Cámara de Chile de los años '60, llegó a componer obras desde el computador en una mirada actual de la música de cámara, a través de elementos de la electrónica y el sonido puro.
El cruce entre tradiciones ancestrales y lecturas contemporáneas ha sido un ejercicio constante en el trabajo de Maco, un compositor, intérprete e investigador que desde fines de la década de 2010 ha desplegado su trabajo en ámbitos diversos, desde el pop de Gepe hasta la experimentación con electrónica e instrumentos prehispánicos.
Encontraron su Cabeza es un proyecto pop de bordes lo-fi y de experimentación sonora que llevan adelante los músicos y poetas Sebastián Astorga y Nicolás Letelier, quienes en conjunto habían tenido experiencia de diversos proyectos y bandas de punk, psicodelia y baja fidelidad: desde Niñobien y Puta Marlon hasta Ya se Fueron. El dúo sostiene una música principalmente a partir de las guitarras y los teclados, con bases programadas e instrumentos de viento añadidos. En una rápida producción desde que comenzaron a investigar la música desde el dúo, Astorga y Letelier han publicado álbumes donde reproducen ese tipo de pop tan propio, como el homónimo Encontraron su Cabeza (2018) y 2 (2020).
Alejandra Santa Cruz es una de las escasas mujeres instrumentistas que tuvieron presencia en el jazz chileno, aunque su historia como contrabajista se sitúa, desde luego, en el campo de la música docta, clásica y contemporánea. Integrante de la Orquesta de Cámara de Chile por más de dos décadas y con una sostenida trayectoria como profesora en la Universidad de Chile por quince años, su versatilidad la llevó también a incursionar en la composición de obras de música de cámara actual y en proyectos diversos, desde la música experimental a la música popular.
Músico, diseñador y fundador del prolífico netlabel de "música chilena de raíz electrónica" Pueblo Nuevo, Hugo Espinosa Chellew ha trabajado desde 2004 bajo el alias de Mika Martini, aunque más tarde asumió otro alterego como Franz Benkho, para abrir la vía a sus proyectos creativos. Su música generó improbables cruces entre electrónica experimental y sonidos e historias de pueblos originarios de Chile.
Junto con su participación como guitarrista en MediaBanda, agrupación a la que llegó en 2013 para integrarse a una de sus más determinantes renovaciones, Aurelio Silva Sáez exhibe un trabajo como compositor de música contemporánea que lo ha situado en varios espacios y narrativas. Su propuesta transita desde la música de cámara propiamente instrumental, hasta la electroacústica pura y dura y la producción a través de medios tecnológicos. Y ello se puede comprender en un proyecto titulado Cuadríptico, un ciclo de partituras de diverso enfoque y formato publicadas como una saga de cuatro álbumes.
Matías Pizarro Baldrich fue un revolucionario músico aparecido por generación espontánea en la escena del jazz chileno de fines de los años '60. Alrededor suyo se movió toda una partida de nombres vinculados a las corrientes vanguardistas de la época que llegaban desde Nueva York y Chicago a través de discos y libros. Pianista, compositor e improvisador, en una década de acción antes de radicarse en Francia en 1977, puso su nombre en la historia del jazz moderno, también a través del pionero grupo Fusión. Ya instalado en Europa, y siempre como una enigmática figura de la música chilena, Pizarro sería reconocido en el circuito mundial, tanto por su creación propia como por sus colaboraciones. Entre ellas se cuentan grabaciones junto al rockero Antonio Smith (en el proyecto Sol de Chile), el trío experimental Skuas y el cantautor Ángel Parra.