Balada

Enamoramiento, encuentro, ruptura y despecho, las sucesivas fases de la relación de pareja, sostienen la temática esencial de esa canción llamada balada. Su intérprete, conocido como baladista, apuesta a una empatía cuya identificación masiva determinará su éxito o fracaso. Por eso en la balada son importantes la redundancia y el impacto melódico de un coro que se adhiera con facilidad al oído. Hacia los años ‘60 se desprendió de ramas urbanas como el bolero o el tango apostando a una categórica difusión radial y presencia en las listas de venta. En esa primera época utilizó el sonido de secciones de cuerdas en sus arreglos y más tarde cedió a las facilidades de los sintetizadores y guitarras. La balada exime a sus intérpretes de una obligación autoral, dejando la composición en manos de expertos mientras que del baladista se esperan otros atributos: que tenga una imagen recordable pues se trata de una estrella moderna de la canción, una capacidad vocal a la altura de los estribillos de ambición épica y una identidad pública que se acomode a los estereotipos del eterno enamorado. La expresión “balada romántica”, como se ve, es una redundancia.

Mapa musical

Claudio Guzmán

La forma musical que fue adoptando la carrera solista de Claudio Guzmán se hizo con el tiempo casi incompatible con los recuerdos de su tiempo de guitarrista, compositor y vocalista de Q.E.P., una de las  bandas que alimentó el llamado boom pop ocurrido en Chile durante los años ochenta. A diferencia de las canciones bailables de ese cuarteto, los discos de Guzmán como cantautor mostraron composiciones vinculadas a su época y sensibilidad generacional, según la norma de la trova.

Rebeca Diva

El canto lírico y el repertorio popular son las dos vías que ha seguido en su carrera la chillaneja Rebeca Diva, intérprete nacida en la provincia del Ñuble. Profesora y cantante, con registro de soprano, ha combinado sus vocaciones de educadora y comunicadora con la música, en presentaciones en vivo y en discos. En Somos (1992) canta a dúo junto al legendario Arturo Gatica, a quien la cantante se unió en matrimonio y que hizo con ella la última grabación de su carrera. Su repertorio en vivo y en disco ha alternado la obra de autores chilenos, composiciones originales por encargo y boleros latinoamericanos tradicionales.

Julio Rivera

El “niño bonito” o el “niño mimado” de la canción romántica arrastró a tantas fanáticas como pudo en su fugaz momento de fama y exposición como participante de la versión criolla del reality show llamado “Operación Triunfo”. Un cantante tras la línea lógica de la balada latina enarbolada por fenómenos de impacto masivo como el chileno Luis Jara o los solistas Ricardo Montaner y Luis Miguel. De la versión adolescente de esta superestrella mexicana, obtuvo y explotó abiertamente su apariencia física.

Óscar 'Lolo' Peña

Lolo Peña es un personaje pionero en la farándula televisiva, y probablemente el primero en pasar desde esa vereda al oficio musical. Rostro del popular programa juvenil de los años 70, Música Libre, interpretó un pequeño hit en 1972, "Mini Lola", que sonó en radios e ingresó en rankings. En lo sucesivo, su carrera musical se hizo sobre todo fuera de Chile  y muchas veces se vio superada por sus actividades de promotor, productor y personaje televisivo. Recién el año 2013 debutó discográficamente en Chile, demostrando que, aunque nadie lo identifique como un músico, Lolo Peña también tiene una carrera como cantante.

Paulina Rojas

Mendocina de nacimiento y viñamarina por adopción, Paulina Rojas ha sido intérprete de muchos repertorios en torno a la música brasileña, el bolero, el pop en sus formas más variadas y la balada anglo con modelos como Celine Dion o Whitney Houston. Pero en su primer disco solista se definió mayormente como cultora de una balada latina que tiene referentes en los años ’80 con Myriam Hernández o Soledad Guerrero. En el álbum Vuelvo a soñar (2010) Rojas transitó por esa ruta y de paso marcó su ingreso en la escena de “nuevos románticos” de esos tiempos.

Edra Silva

Cantante de jazz, pop y fusiones, la primera aparición de Edra Silva estuvo vinculada al programa “Rojo”, de TVN, que dominó las audiencias juveniles de mediatarde. Ella apareció en 2004, con 18 años, entre ese nutrido contingente de aspirantes como intérprete de repertorio de pop y baladas en sus modalidades latina y anglo. En su adultez como cantante, exploró campos del jazz contemporáneo y en 2018 publicó el disco EP Intro, junto al pianista Raimundo Barría.

Mariví

Mariví es una de las voces de la balada y pop romántico que surgieron en el circuito en la segunda mitad de los años '10, con un disco homónimo que vino a marcar su posición entre otras cantantes de su generación como Belén Robert, Camila Riestra, Cristina Santiagos, Camila Silva, Maca Torres, Cari Monteci y la más popular de ellas, Camila Gallardo. Nacida en Rancagua y criada en Antofagasta, Mariví se inició en el canto, el baile y la actuación, fue alumna de Maitén Montenegro, en cuya academia conoció al cantante y productor musical Rodrigo Aray. Con él comenzó a proyectar un repertorio propio, que tuvo en la canción "Tu fuego" la primera muestra del disco Mariví (2017).

Lucía Covarrubias

Baladista, cantante pop, integrante original del grupo Sum, y con incursiones en la música urbana, la cumbia y el reguetón como solista, Lucía Covarrubias fue ganadora de la Gaviota en la competencia internacional del Festival de Viña del Mar de 2016, con la canción "Te quiero", que presentó junto a su hermano, Cristián Covarrubias. Fue una antesala a la publicación de su primer disco, que incluyó la canción "¿A quién no le gusta el reggaetón?", una defensa del estilo en boga durante esa década y un ensayo de ritmo y texto.

Astrid Consentimiento

La voz de Astrid Consentimiento —el nombre musical de Astrid Veas— se hizo conocida en concursos televisivos de alta llegada, como “Venga conmigo” (2002), “Rojo, fama contrafama” (2003) y "The voice" (2015). Su trabajo solista llegó, sin embargo, como cantante romántica, tropical y, finalmente, cantautora. Como Astrid Veas, en 2018 ganó la competencia folclórica del Festival de Viña del Mar con su canción "Mundo al revés", lo que marcó un cambio de enfoque como cantautora, ahora más vinculada con la tierra y las energías naturales, ya lejos de los espacios de la industria de la música y la televisión.

Catalina Palacios

Inicialmente conocida como figura en el programa juvenil “Mekano” (Mega), Catalina Palacios sobrepasó esas fronteras de la tarde bailable para convertirse luego en rostro de la estación privada. Pero a su primer perfil de bailarina, la «chica angelical», como la llamó la prensa, pasó a ser animadora, actriz y finalmente una cantante audaz. Incursionó en el pop y la balada, mostrando arrojo en las canciones bailables y puesta en escena, y utilizando el nombre de Kata Palacios.

Lucho Gatica

La figura más gloriosa de la música popular universal surgida en Chile es Lucho Gatica. Maestro del bolero internacional, desarrolló desde su aparición a fines de los años '40 una carrera cuyos alcances internacionales le permitieron consagrar su éxito de masas en América Latina, Estados Unidos, España o Asia entre otras regiones, además de sostener su consagrada condición de leyenda y hacerse acreedor del respeto y el aprendizaje de generaciones de cantantes de habla hispana. Su muerte a los 90 años, ocurrida a fines de 2018 en la capital mexicana, marcó el fin de la era de las grandes voces melódicas del siglo XX.

Johanna Rezzio

La apuesta de balada pop del Sello Azul en 2005 encontró en la viñamarina Johanna Rezzio respuestas en efecto dominó: Rezzio era joven, atractiva y enérgica, no requería de un equipo de compositores cerca pues escribía sus propias canciones, pensadas para rotar en las radios. Así haría frente a otras figuras femeninas del pop de la época con mayor presencia medial, como Ximena Abarca o Daniela Castillo. La cantautora se presentó a la convocatoria y se adjudicó la edición de Algo más (2005).

Constanza Palavecino

La voz de Constanza Palavecino se escuchó por primera vez en canciones como "Nadie", "Lejos" y "Ayer", del trío Sum, que formó el productor, compositor y cantante Gustavo Pinochet. Fue integrante de ese proyecto pop entre 2007 y 2009, y grabó su único disco, Ser. El grupo llegó a compartir escenario con los astros del pop adolescente mexicano RBD, en un concierto de 2008 en el Estadio Nacional. En 2010 Palavecino se trasladó a Nueva York para adiestrarse en teatro musical y trabajar como modelo, actriz, bailarina y cantante, faceta que desarrolló más tarde en la ciudad de Los Angeles, California.

Michelle Finkelstein

Michelle Finkelstein es una de las voces femeninas del pop romántico que puso en vitrina el productor Javier Domínguez a comienzos de 2010, una partida de nombres que presentó a las entonces veinteañeras Camila Carlevarino, María de los Ángeles Colas, Paula Awad y Carla González. Todas ellas editaron discos, pero Michelle, que por entonces se presentaba solo con su nombre de pila, publicó sus primeras canciones al cumplir los 30 años. La más importante fue "Hoy", el adelanto de su primer álbum solista.

Carla

Carla González integra la partida de cantantes juveniles presentadas por el productor Javier Domínguez desde 2010 y que tiene nombres como Camila Carlevarino, Paula Awad, María de los Ángeles Colas, Michelle Filkenstein, Alicia Domínguez y Gabriela Cavada, todas con discos y canciones publicadas durante ese lapso. La temuquense Carla González, presentada simplemente como Carla, grabó en 2009 un disco en el sur, mayoritariamente de covers aunque presentaba dos piezas originales, lo que le permitió mostrarse además como autora. En 2012 se unió a la productora Grupoaparte y publicó durante ese verano un nuevo título, completamente autoral, Vida mía.

Luis 'Chino' Urquidi

Pese a nunca haber recibido instrucción formal como músico, Luis Chino Urquidi se hizo cargo de al menos dos de los más exitosos proyectos de canción popular desarrollados en Chile a partir de los años sesenta. Como fundador de Los Cuatro Cuartos y Los Bric-a-Brac, Urquidi destacó como un talentoso arreglador y pianista, hábil en la armonización de voces y en la elección de un repertorio que fue a la vez masivo y propositivo. Su aporte fue fundamental para el desarrollo de música a nivel popular capaz de ser, también, rigurosa en las armonías. Su inicial interés por el jazz derivó con los años en su investigación del folclor y el pop. Sus socios artísticos incluyeron a gente como Pedro Messone, Las Cuatro Brujas y Los Hermanos Zabaleta.

Myriam Hernández

Myriam Hernández es la cantante popular más reconocible y de mayor alcance internacional en la música chilena de las últimas décadas, con periódicas giras por América, producciones de discos con repertorio original y permanente presencia mediática. Iniciada como solista tras un adiestramiento en la televisión en los años ‘80, ha grabado más de una decena discos desde 1988,  con canciones de amor que le han valido numerosos éxitos, varios de los cuales han llegado al número uno en listas de la revista Billboard : "Peligroso amor" (1990), "Te pareces tanto a él" (1991), "Ese hombre" (1995) y "Huele a peligro" (1998).  Aunque ha ejercido como conductora televisiva, la música ha sido siempre el eje de su camino como artista, donde ha trabajado con grandes nombres de la música latina (como Humberto Gatica o Juan Carlos Calderón), y también ha sido reconocido ampliamennte por nuevas generaciones de músicos. Mon Laferte la invitó a uno de sus conciertos del 2022 y Karol G cantó con ella en el Festival de Viña del 2023. Con la megaestrella colombiana interpretó el primero y, probablemente, el mayor de sus clásicos: "El hombre que yo amo".

Douglas

Como promesa para la música popular chilena entró Douglas a la industria a sus 29 años, con covers en su repertorio y el padrinazgo del mismo mánager que había descubierto a Zalo Reyes más de veinte años antes. Pero desde ese debut con su versión para “Cariño malo”, de Palmenia Pizarro, el cantante consiguió cruzar hacia las súperventas de la música romántica, donde al menos en los años noventa ejerció de autorizado monarca. Douglas mantiene hasta hoy una regular agenda. Su voz poderosa, la participación frecuente en estelares de televisión y una estampa de total corrección lo convirtieron en el fetiche de las madres, quienes lo bautizaron como el «Príncipe del amor», y se aseguraron de tenerlo regularmente en las parrillas radiales. Douglas profesionalizó desde entonces una carrera musical que hoy busca suerte en Miami, como su lugar fijo de residencia y trabajo.

Los Galos

Existe un sonido de Los Galos, que es el de esas canciones melódicas popularizadas desde fines de los años '60 no sólo por este grupo, sino también por conjuntos como Los Golpes, Capablanca, Punto Seis y sobre todo Los Ángeles Negros, el grupo de mayor éxito internacional en la historia de la música chilena. Pero existe un éxito de Los Galos, y ése es sólo de ellos: la canción "Cómo deseo ser tu amor", original de Carlos Baeza e identificada por la interpretación sentida del cantante Lucho Muñoz, es la marca registrada de este grupo chileno, que desde su inicio en 1963 se mantiene activo tras una historia de viajes, éxitos continentales, cambios de integrantes, conflictos y perseverancia.

Los Cuatro Cuartos

Fueron el conjunto masculino más importante adscrito al Neofolklore, pero incluso antes de que en Chile comenzara a usarse ese término, los integrantes de Los Cuatro Cuartos se ocupaban en investigar la música de raíz de diferentes partes del mundo para adaptar algunas de esas ideas a la estructura de la tonada chilena, preparando así el cambio que luego producirían en el cancionero local. Si bien su estampa pública era la de un conjunto vocal —sus elaboradas armonías son una de sus marcas distintivas—, en privado esos mismos intérpretes mantenían encenditos debates sobre folclor, jazz y la música internacional que hoy se calificaría de étnica. En esa formación rigurosa y en esa mirada atrevida se explica parte importante de su éxito, importante en sociedad, pero también vehículo para proyectar el talento individual de nombres fundamentales de nuestra música popular, como los de Pedro Messone, Luis Chino Urquidi y Willy Bascuñán.