Carlos Contreras

El canto firme sobre arreglos orquestados robustos distingue las grabaciones de Carlos Contreras en el panorama sonoro de la Nueva Ola, del que participó desde mediados de los años sesenta. El intérprete dirigió además a solas un destacado ascenso regional, con la participación en festivales de diversos países sudamericanos. “Margarita”, “Te amo y te amaré”, “Dime Dios” y “Al perder un amor” son algunos de sus canciones recordadas. Sus grabaciones destacan por su cuidadosa producción, trabajada junto a las orquestas de músicos tan destacados como Luis Barragán, Hugo Ramírez, Carlos González y René Calderón.

Fechas

Santiago - 21 de mayo de 1942

Décadas

1960 |1970 |

Géneros

Marisol García

Un conjunto acogió primero la dedicación de Carlos Contreras al canto, aunque su labor al frente de Los Ecos fue breve: tres singles grabados entre 1963 y 1964 para el sello Demon (entre ellos, “Sabor a nada”, de buena difusión radial) saldaron su trabajo en conjunto en esa sociedad en la que también participó el destacado compositor Hugo Beiza. Pero fue al largarse en su carrera solista que vendrían las canciones de mayor impacto, en sucesión impecable a partir de “Te amo y te amaré” (1964). Hasta fines de la década, el cantante no dejará de figurar en radios, revistas y festivales, gracias a nuevas grabaciones como “Al perder un amor” (disco del año 1965 para las revistas Ritmo, Rincón Juvenil y Discomanía), “Dime Dios”, “Es justo” y, sobre todo, “Margarita”, canción de autores argentinas popularizada antes por el italiano Tony Dallara, y que el chileno grabó para RCA en 1966 con la orquesta de Carlos González.

En su primer paso por el Festival de la Canción de Viña del Mar, Contreras defiende dos temas en la competencia internacional de 1966. Al año siguiente, obtendrá el segundo lugar del Festival de Trujillo (Perú), con “No tengo a quién amar”. El viaje le permitió debutar en locales nocturnos y programas televisivos del vecino país, y extender luego su promoción como intérprete también a Ecuador. Contreras cerró así los años sesenta con presentaciones en Argentina y Brasil, además de un LP de apuesta internacional. Digan lo que digan (1968) tomaba algunas de las mejores canciones del compositor español Manuel Alejandro, popularizadas hasta entonces sobre todo por Raphael.

La siguiente década ocupó al cantante como representante chileno para una nueva participación en las competencias del Festival de Viña (con el tema “Chaminants”), el Festival Internacional de la Canción en Bogotá y el Festival de la Canción de Trujillo, todos ellos en 1971. En estas dos últimas competencias internacionales, Contreras obtuvo el primer lugar; en Colombia con la canción “Una flor para mascar”, y en Perú (en empate) con “Pescador de luz”.

La participación destacada en festivales internacionales será así una marca en la carrera de Contreras, quien más tarde también va a obtener cupos o premios destacados en certámenes de Ancón (Perú), Sogamoso (Colombia) y San Sebastián (Venezuela). Fue un recorrido apoyado por la edición internacional de sus discos, que de Chile salieron en prensados locales por la región, de Perú a Estados Unidos. Las grabaciones de Contreras alcanzan los ochenta títulos de singles en cuatro países.

Trilogía de Nueva York: mujeres sacan la voz

Desde la gran ciudad de la música, el año arranca con publicaciones de nuevo material. Tras una década de silencio, la cantante Claudia Acuña presentó Turning pages, editado por su propio sello, mientras que la gran saxofonista Melissa Aldana lidera un quinteto en Visions, y la guitarrista Camila Meza adelanta Ambar, junto a una pequeña orquesta.

Paloma Mami, siempre un poco más

Las audiencias de la música pop se inclinan hoy por el streaming y según reportes allí la estrella del trap pasó a ser el fenómeno nacional más resonante de Spotify.