Claudio Guzmán

La forma musical que fue adoptando la carrera solista de Claudio Guzmán se hizo con el tiempo casi incompatible con los recuerdos de su tiempo de guitarrista, compositor y vocalista de Q.E.P., una de las  bandas que alimentó el llamado boom pop ocurrido en Chile durante los años ochenta. A diferencia de las canciones bailables de ese cuarteto, los discos de Guzmán como cantautor mostraron composiciones vinculadas a su época y sensibilidad generacional, según la norma de la trova.

Fechas

Santiago - 17 de enero de 1963

Décadas

1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Claudio Guzmán

Marisol García

Además de triunfos puntuales en festivales, su gran marca como intérprete quedó en “Chile, la alegría ya viene”, el famoso himno del No para el plebiscito de 1988 que sacó a Augusto Pinochet de La Moneda, y en el que Guzmán ubicó la voz solista principal.

A dúo y en solitario
«Empecé a escribir poesía, luego a tocar guitarra, y entonces se me ocurrió que podía cantar, así que comencé a ver dónde hacerlo, y aparecieron los encuentros musicales, las peñas». Así recuerda Claudio Guzmán sus inicios en la música, en el libro Las voces de los ’80. Antes de pensar en formar una banda, al joven santiaguino —estudiante de Tecnología Agrícola— lo animaba el molde de los trovadores y la admiración puntual a gente como el argentino León Gieco o el canadiense Neil Young. Aunque por disposición natural su escenario hubiese sido el del Canto Nuevo, buscó un camino alternativo para trabajar música más alegre y propositiva que la que encontraba en ese movimiento.

Fue así que se cruzó en su camino una iniciativa de Chilefilms llamada “El Semillero” y la posibilidad de encauzar su inquietud musical en una banda pop. Junto a Q.E.P. Guzmán publicó dos álbumes y conoció una considerable difusión en medios.

Tras el fin del grupo, en 1987, el músico se ocupó en una suerte de período de transición hacia su proyección solista, trabajando a dúo con su entonces esposa, la cantante Paulina Magnere. El dúo Claudio y Paulina alcanzó a publicar un único álbum (Claudio y Paulina, 1987), mucho más personal que la música que los había hecho conocidos en su anterior banda (fue una publicación del sello Alerce, en uno de cuyos temas participó el uruguayo Gervasio). Sin embargo, su separación matrimonial, al año siguiente, terminó con la sociedad.

Guzmán decidió entonces reforzar su inquietud de cantautor solista, y comenzó a trabajar en las canciones que le darían forma a su debut, Se fue abril (1987). Poco después de editarlo, el músico recibió un contacto de Jaime de Aguirre, compositor y productor, quien aprobó su voz para interpretar la canción que había compuesto como himno oficial para la campaña por el No a Pinochet que se llevaría a cabo para el plebiscito de 1988.

Guzmán evaluó los costos y beneficios de ser la voz oficial de “Chile, la alegría ya viene” cuando nada en el país propiciaba la libre circulación de ideas. Pese a los riesgos, aceptó. «Tenía mi carrera, me iba bien, tocaba harto, estaba en la tele… entonces fue un súper riesgo», diría luego sobre la tarea; un encargo histórico del que jamás se arrepintió, registrado en estudio junto a la cantante Rosa Escobar y el grupo universitario Bajo Cuerdas. «Había que hacerlo, y agradecí que la vida me pusiera ahí».

Pese al suceso que significó esa canción y sus objetivos políticos, el siguiente disco de Guzmán, Aún existo (1990), tuvo una tibia recepción. Tanto así, que el cantautor no volvió a grabar un largaduración sino hasta cinco años más tarde, cuando publicó Al sur. Según le contaría más tarde a El Mercurio, «luego del plebiscito, todo fue raro, y se volvió cada vez más difícil vivir de la música. Se cerraron varias puertas. Me quedé bien botado. Ésa es la realidad. Nadie estuvo realmente dispuesto a cumplir las promesas; algunos se acomodaron, y todo lo que sonara a arcoiris, curiosamente fue tapado con tierra. Los que nos representaron engordaron, desaprovecharon la oportunidad de hacer algo distinto».

Lo mantuvieron ocupado diversos festivales, de entre los cuales destaca su triunfo en la competencia internacional de Viña del Mar 1994 con su tema “El lobo”, y también su teloneo para conciertos de Joaquín Sabina y Mercedes Sosa en Santiago. En 1997, su composición “Cartagena (Doña Guillermina)” le otorgó otro triunfo, esa vez en el apartado folclórico del Festival de Viña y en la voz del famoso Tito Fernández. La canción fue más tarde elegida himno oficial de la ciudad; y Guzmán, declarado hijo ilustre. Fue el inicio de un período en el que sus apariciones públicas se fueron haciendo cada vez más espaciadas, y en el que el cantautor prefirió trabajar canciones sin pensar en inmediatas ediciones discográficas. Entre una que otra presentación en vivo, editó más tarde el álbum Para estar contigo (2001), el más romántico de su trayecto hasta entonces. A la larga, sería el último de su trayectoria musical, desviada desde entonces en adelante a la realización de fotografías y documentales.

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