Q.E.P.

Pocos grupos se ajustaron tan bien a los requerimientos del llamado boom pop de los años ochenta en Chile como Q.E.P., el cuarteto de las ágiles y adherentes "Johnny Peineta" y "Otro día más en la ciudad". Con ganas de introducirle color a un momento en que la trova del Canto Nuevo teñía a parte de la canción joven chilena de una opaca y doliente melancolía, sus integrantes se ajustaron a los grandes escenarios que ofrecía el Chile militarizado, dispuestos, incluso, a combinar difusión musical y vida privada (a la manera de los suecos ABBA, el grupo mantuvo un tiempo a dos parejas sentimentales). Luego de grabar dos discos y ofrecer conciertos por todo Chile, Q.E.P. terminó su sociedad, dejando el rastro del trabajo musical solista de algunos de sus miembros.

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Años

Santiago, 1984 - 1987

Décadas

1980 |

Géneros

Pop
Q.E.P.

Integrantes

Claudio Guzmán, voz y guitarra (1984 - 1987)
Jaime Andrade (1984)
Francisco Pancho Puelma, teclado (1984)
Sebastián Tatán Palacios, voz y teclado (1984 - 1986)
Paulina Magnere, voz (1984 - 1987)
Silvia Samy Aguirre, voz (1984 - 1987)
Gustavo Schmidt, teclados (1986 - 1987)

Marisol García

La carrera posterior más sólida fue la de Claudio Guzmán, reconvertido en calmo cantautor desde fines de los años ochenta, y con algunos importantes logros en festivales. Luego de algunos intentos musicales, Paulina Magnere destacó más tarde como una popular conductora radial.

Dos y dos: triunfo en Viña
El grupo comenzó como sexteto, con Jaime Andrade y Pancho Puelma como fugaces integrantes, pero se estabilizó en una formación de dos vocalistas femeninas (Paulina Magnere y Silvia Samy Aguirre) y dos músicos encargados de la composición: Claudio Guzmán y Sebastián Palacios, este último antiguo acompañante en vivo de cantautores como Miguel Piñera y Óscar Andrade.

Su condición de alumnos de "El semillero", la escuela de talentos en la que se conocieron iniciativa dependiente de Televisión Nacional y Chilefilms, fundada por el talentoso Luis Chino Urquidi, afirmó su vocación con los consejos de músicos de oficio, pero también marcó su trabajo con un sello oficialista que sería luego recelado por sus colegas de oposición. Su nombre hacía referencia como una sigla a la sencilla frase «Qué Está Pasando», y el grupo contaba entre sus señas distintivas el interpretar sólo composiciones propias, sin covers. «Queríamos romper un poco los esquemas. Todo era triste, cansado, bajoneante», reflexionaría luego Claudio Guzmán. Parte de esa distinción la buscó el grupo en ropa colorida y en ideas inusuales de imagen, como zapatillas intercambiadas entre ambas cantantes (el comercio callejero llegó, incluso, a adaptar la oferta de «zapatillas QEP»).

Festivales de colegios y universidades conocieron primero su pop de guitarra acústica, ritmo ágil y voces armonizadas, pero el salto a la difusión masiva se dio gracias a un concurso organizado en el programa televisivo "Martes 13". Hubo, eso sí, un detalle. El concurso exigía que el grupo apareciera como apadrinado de un músico famoso, y en el libro de entrevistas Las voces de los '80, Claudio Guzmán recuerda su incomodidad con el resultado del sorteo: «El padrino que nos tocó fue el Negro Piñera, que era la antítesis de todo lo que yo creía. Ése es mi peor trauma».

qep chica

Foto: CBS

La buena recepción al grupo derivó en invitaciones a conciertos en todo Chile y, en el verano de 1986, la cumbre del Festival de Viña del Mar. Q.E.P. ya tenía un primer cassette (QEP, 1985), con buena recepción radial para singles como "Johnny Peineta", "Cuando un amante se va" y "Otro día más en la ciudad". El suyo era un pop de intención festiva, sostenido en guitarra, sintetizadores y voces coordinadas, sin recovecos en sus letras y una ironía sutil. «Okey, sí, hacíamos en general una música súper trivial, pero era lo que queríamos hacer», recordaría más tarde Claudio Guzmán en el citado libro de entrevistas. «Miles de personas bailaron, pololearon, se cagaron de la risa y fueron felices con nuestras canciones. Eso es muy bonito para los días que se vivían en Chile, y con eso me quedo. Somos parte de muy buenos recuerdos de mucha gente de esos años».

Su segundo cassette, En las calles (1986), nunca dejó satisfecho al grupo, y su grabación apuró la salida de Palacios aduciendo razones familiares (más tarde, el músico publicaría como solista el cassette Tiempo de renacer). Gustavo Schmidt fue su reemplazante, pero no por demasiado tiempo. El grupo decidió pronto su disolución, luego del anuncio hecho por la pareja de Paulina Magnere y Claudio Guzmán sobre sus ganas de emprender una carrera como dúo.

Bajo etiqueta Alerce el entonces matrimonio debutó con Claudio y Paulina (1987), un disco orientado según la vestimenta acústica e íntima que por entonces trabajaba también el Canto Nuevo. Fue una sociedad que duró hasta la separación matrimonial de los dos músicos, en 1988, tras la cual ambos continuaron con carreras solistas de suerte dispar.

En el 2018 el cuarteto original anunció su primer reencuentro, para el cual registraron una nueva versión de "Johnny Peineta", con un videoclip, y pequeñas presentaciones en 2018 y 2019.