1990
Autor del himno generacional “Los momentos”, Eduardo Gatti ha representado, en diferentes momentos de su extensa carrera, el virtuosismo sobre la guitarra eléctrica, el rostro del primer hippismo chileno, la voz del Canto Nuevo y la solidez de la trova adulta. Sin embargo, su trabajo constante debe más bien instalarse dentro de una corriente de cantautoría sin más clasificaciones que su identidad personal. En ese género es uno de los nombres mayores en la historia musical chilena, con una lista bastante larga de canciones acuñadas en el gusto popular. En 2020, Eduardo Gatti recibió la distinción de Figura Fundamental de la Música Chilena, el mismo año en que la propia "Los momentos" cumplió medio siglo.
Mapa Prueba 2
Paul Barreaux perteneció al popular programa dominical “Venga conmigo” de Canal 13 conducido en los '90 por el cantante-animador José Alfredo Fuentes. Como figura televisiva, el bailarín Paul Barreaux llegó a ser considerado el primer “rapero sin calle” de la historia. Fue su éxito inicial en el staff del grupo de baile “Generación 2000” el que lo catapultó en 1995 y 1996 a una plataforma pop que se tradujo en un disco de hip-hop editado por BMG bajo el nombre de Kaviar klub (1997). La historia musical no llegó mucho más allá.
El solo hecho de haber superado los 40 años de plena vigencia como núcleo indisoluble y de haber tenido en sus filas a algunos de los más importantes músicos del jazz de todos los tiempos (el trompetista Luis Huaso Aránguiz, el pianista Hernán Prado, el baterista Lucho Córdova y el clarinetista René Eyheralde) confirman la categoría de clásico adjudicada a los Santiago Stompers. Apenas unos pasos detrás de una Retaguardia Jazz Band orientada al estilo Nueva Orleans, los Stompers se establecieron como su “rival” por naturaleza, una banda hiperactiva, lúdica, popular y llena de altibajos, pero en definitiva el más importante proyecto cultor en Chile del dixieland de Chicago.
Antonio Contreras, El Torito de Collipulli, es uno de los hombres en los que confluyen los múltiples oficios del canto a lo poeta. Cantor a lo humano y lo divino, poeta popular y payador, también es gestor del Encuentro Nacional de Payadores de Portezuelo, en Chillán, y además de participar en grabaciones compartidas con otros payadores tiene en Poeta, guitarra y canto (2002) un disco propio hecho de canto a lo humano y lo divino.
Rock y pop sombríos son los ejes del sonido de Invierno, trío argentino-chileno que ha mantenido por más de una década un estilo asociable a la primera etapa de los ingleses The Cure y al rock más sombrío ochentero en general. La banda se formó en Mendoza en 1998 y decidió apostar por Santiago de Chile, y no por Buenos Aires, para dedicarse en serio a la música.
Un experimento pop de existencia breve fue este trío santiaguino, entre cuyos mayores logros estuvo el teloneo al debut del grupo U2 en Chile. Santa Locura nació a fines de 1994 con la alianza entre el cantante y guitarrista Cristián Freund y el bajista Rodrigo Sanhueza, a quienes luego se unió el baterista Dante Yaconi (un ex integrante de la Ludwig Band). Pubs del barrio alto de Santiago fueron su inicial plataforma de promoción, incluyendo también en la agenda de esa época un apoyo al frustrado renacimiento de Cinema. Maquillaje y largas sesiones de fotografías les ganaron sus primeras comparaciones con La Ley. Su único álbum, Santa Locura (1996), fue grabado en Buenos Aires y entró a radios con el single "Estrellado".
Iniciada en el hip-hop, Ana Tijoux desborda esa y otras fronteras gracias a la poderosa trayectoria como solista con que se ha transformado en la figura chilena de mayor relevancia internacional de su generación. Exitosos discos grabados desde 2007, canciones como "A veces", "1977", "La bala", "Shock", "Sacar la voz", "Mi verdad" y "Somos sur", una agenda intercontinental de giras y festivales a partir de 2009, colaboraciones con figuras globales como la mexicana Julieta Venegas y el uruguayo Jorge Drexler, y un Grammy Latino (2014) son parte de esas marcas, siempre con la óptica de una conciencia política expresada en el discurso y en la acción. Su trayectoria muestra diversidad de colaboraciones, así como el paso por grupos, de entre los cuales el más significativo fue Makiza.
Daniel Osorio es parte de la generación de compositores surgida en la década de 1990 desde la Universidad de Chile, como alumno de Pablo Aranda, y consolidada en la primera parte del nuevo siglo, ya como activo creador e investigador. Un segundo tramo de su trayectoria musical tuvo lugar en Alemania, donde se instaló para estudiar en 2005. Si bien su catálogo expone una serie partituras para instrumentos, Osorio fue derivando progresivamente hacia la electroacústica, que había estudiado a su vez con Edgardo Cantón. Así se situó en un campo intermedio de la electrónica mixta, escribiendo material para electrónica y diversos instrumentos, de modo que su nombre también se sumó a aquella generación que reimpulsó la electroacústica en Chile.
Con influencias del rock sinfónico y progresivo más clásico de Genesis, Yes, Emerson, Lake & Palmer, Rush, y más recientemente Dream Theater, el grupo Entrance desarrolló un estilo en esta línea lo emparentó con otras agrupaciones del medio, como Tryo en Valparaíso o SubTerra en Santiago. Confiando en el virtuosismo y destreza técnica de sus músicos, ha descansado en los procedimientos de la armonía, los largos pasajes de desarrollo melódico, solos instrumentales que constituyen una obra en sí misma y, en especial, un discurso narrativo que apunta a la mitología o lo fantástico en las letras.
Millantún fue la banda estable de acompañamiento en el festival de la canción de colegio Don Bosco, en la comuna de La Cisterna. Paradero 22 de Gran Avenida, liceo Manuel Arriarán Barros. Sobre el escenario están José Aldunate (teclados y voz), Roberto Aldunate (bajo), Mario Muñoz (guitarra) y Tito Valenzuela (batería). Suena "Sábado en la noche", clásico fundamental de la banda. Así este grupo regala las últimas melodías de una época en la que fue grande, entre las bandas principales del rock chileno de los años '70 y '80.
Destacados por el aire blusero de su sonido, temáticas de amor y dos hiperdifundidos singles radiales, La Rue Morgue fue una de las bandas con mayor resonancia en el prolífico rock chileno de la segunda mitad de los '90. El cuarteto, sin embargo, no pudo sobreponerse a la baja respuesta de su segundo disco, y se desperdigó al poco tiempo después, en una baja de actividad que coincidió con la crisis discográfica chilena. El receso de tres años se interrumpió a comienzos del 2000, cuando con un cambio de integrantes, la banda regresó a los estudios con el fuerte apoyo de una multinacional, en una aventura que luego posibilitó esporádicas reapariciones, que se fue apagando paulatinamente avanzada la década. Desde 2017 a 2022 su líder Francisco Valenzuela se presentó con el nombre del grupo, hasta su fallecimiento a los 53 años.
Cuando en diciembre de 1988 se estrenó en Santiago La Negra Ester se largaba no sólo uno de los fenómenos teatrales más significativos en la historia de las tablas en Chile, sino también se afirmaba la puesta en escena de música que llegaría a ser entrañable. En ese montaje del director Andrés Pérez para la narración en décimas de Roberto Parra, se desplegaba el trabajo de la compañía Gran Circo Teatro junto a la interpretación en vivo de un trío con nombre de gran ensamble: La Regia Orquesta era un conjunto comandado por Cuti Aste, y que en las primeras temporadas de la obra incluyó también a Álvaro Henríquez y al trompetista Jorge Lobos. El propio Roberto Parra acompañó la preparación de su trabajo musical, recorrido de folclor, jazz, bolero y tango bajo auténtica clave de jazz guachaca.
Conocida como la voz del grupo pop Feria (1999-2011), Cristina Araya tuvo además una historia como cantante solista. Los toques de música brasileña que tuvo esa banda fueron en gran parte por efecto de su tendencia musical. Un momento de altura se puede encontrar en la versión de “Telefone” (de Roberto Menescal), incluida en el segundo disco del grupo (Ves, 2005). En las horas de descanso del trabajo con Feria, la cantante puso la mirada en el pop brasileño.
La pequeña localidad de Monte Águila, en la Octava Región, le dio al chileno José Sepúlveda su primera visión de mundo y, más tarde, el apodo que lo haría conocido en todo el país. Pese a no haber ganado premio alguno, El Monteaguilino fue estrella en el Festival de Viña 1988 y hasta hoy se cuela a radios folclóricas, fiestas y jornadas dieciocheras con “Caballito de metal”, la famosa canción del «tren y su chiqui chiqui cha / que alegra el triste corazón» .
Evangelista Soza Flores es una abuela atacameña, la denominación que en esta cultura y este territorio se le da a los depositarios de la sabiduría y las tradiciones ancestrales. Pastora, artesana, dirigenta social y cantora, ha sido una de las últimas defensoras de los cantos tradicionales y ceremoniales de Talabre, la zona del altiplano donde nació y vivió su niñez. El "Chururito", que se dedica al ritual del floreamiento de ovejas y cabras, fue uno de los cantos más significativos en su voz, registrado en dos momentos, sobre todo en el álbum monográfico Cantos talabreños (2023), primero y último de su historia.
En capitales de la música electrónica como Londres, Berlín o Ibiza, la fecha que Ricardo Villalobos eligió para lanzar su primer disco es como cualquier otra: un 18 de septiembre. Pero para él fue un guiño. Aunque establecido en Alemania desde 1973, Villalobos es chileno e integra la comunidad de músicos que, nacidos o iniciados en este país, han ganado el reconocimiento de la audiencia internacional. Como es habitual en su gremio, debe buscársele en discos con su nombre pero también bajo seudónimos como Bajo Tierra, y en dúos de desarrollo intermitente, como Ric y Martin (también con el chileno Martín Schopf), Sense Club (con Lucian Nicolet), Gucci (con Tobi Neumann) y Hombre Ojo (con Markus Nicolai), entre otros. Con el alemán Tobias Menguser, Villalobos ha publicado discos bajo los nombres Bispeed Black, Quartz Driver y Chirurgie Boutique.
Durante sus años de trabajo, el ensamble de percusión Xilos ha buscado darse a conocer más allá de un ámbito académico, sin prejuicios hacia los referentes del mundo popular. El grupo integra instrumentos melódicos (marimba, vibráfono, xilófono, glockenspiel), de membranas (timbales, caja, bongo) y originarios, y ha tenido entre sus filas a músicos también destacados en proyectos como Tryo y Flotante.
En el tránsito desde la música de raíz folclórica asociada al movimiento del Canto Nuevo hasta los experimentos electroacústicos de la música de fusión, existe un solista tan interesante como Jorge Campos. El bajista eléctrico Marcelo Aedo tal vez no haya sido tan conocido como el pivote del Congreso contemporáneo, pero llegó a construir su propia identidad en las cuatro (o cinco) cuerdas desde la multimilitancia como sesionista y hasta el protagonismo solista.
Pese a su condición de músico aficionado, el baterista Antonio Gaete cuenta con un historial sorprendente de gestiones y militancias en grupos de la raigambre tradicional. No sólo perteneció a los dos conjuntos más importantes de esta línea –la Retaguardia Jazz Band y los Santiago Stompers- sino que en su hoja de vida se certifica un recordado debut como joven baterista en el también histórico grupo South Pacific Jazz Band en 1974, donde compartió escenario con el legendario trompetista Luis Huaso Aránguiz en su última época.