2010

2010

Catana

Los círculos hip-hop de su comuna, Cerro Navia, formaron a Catalina Cornejo en sus primeras lecciones como rapera. Aprendió allí no sólo el flow de una MC avezada sino también a envalentonarse con sus propias rimas, las que fue mostrando primero en grupos en los que hacía valer su voz de mujer al frente de hombres a cargo de las bases y las órdenes. Ya largada como solista y bajo el seudónimo de Catana (antes, Cat Dee), la asociación con productores como Rehm, Kpbts y Kingbeats soltaron la rienda de un estilo que se nutre del hip-hop tanto como del R&B y la electrónica, plasmado primero en el minidisco de siete tracks Qween C (2018). Colaboraciones suyas con gente como Fernando Milagros (en el single "Antirrevolución"), Ceaese ("Espuma") y Kinética ("Mar adentro") confirman la curiosidad de una rapera cuyo repertorio hasta ahora combina de manera peculiar el testimonio afectivo y personal con la agudeza del diagnóstico social de un tema como "Dime". "La sensación de crecer no es en vano", advierte allí. Y su música es la mejor prueba.

Constanza Herrero

Cantante y autora, Constanza Herrero debutó discográficamente con su nombre en 2017, pero mucho tiempo antes había aparecido en la música con el pseudónimo Kota, con el que grabó un primer EP (Actúa hoy, 2007). Así se integró a Six Pack, uno de los conjuntos de pop adolescente que dominaron una década. Su estreno tuvo lugar nada menos que en el Festival de Viña del Mar de 2008, cuando debió reemplazar “de urgencia” la salida de Raquel Calderón del grupo, quien entonces iniciaba una carerra solista como Kel. A los 16 años, Herrero llegaba entonces al grupo y también al set de de la serie juvenil de TVN “Karkú”. Así grabó el disco Up (2009), de Six Pack, y en luego inició una carrera solista, que la llevó a Australia tras finalizar el colegio. Allí estudió en la Western Australian Academy of Performing Arts, donde incursionó en el teatro músical y el canto popular. De esa experiencia formativa surgió un trabajo de composición de canciones pop, en el que integró influencias del folk, el R&B y la música latinoamericana.

Mauricio Barraza

Formado en el clarinete clásico, aventurado más tarde en la improvisación, consolidado en el jazz y proyectado en la fusión e incluso en la cantautoría, Mauricio Barraza ha sido un exponente contemporáneo dedicado del clarinete y el clarón. Otros solistas de jazz como Andrés Pérez y Diego Manuschevich, lo utilizaron como alternativa al saxofón. Pero en el tránsito del tiempo Barraza pasó de una música a otra, para combinar aspectos del jazz, la música docta y el pop en el disco Baladí (2017).

Lolein

Dúo formado por Priscila Flores y Eileen Díaz, también integrantes del grupo rock Fata Morgana en Concepción, tuvo una primera repercusión en el Biobío con la canción "Frankie", una propuesta no solo en lo estilístico centrada en el pop para la pista de baile sino políticamente una marca de defensa de las minorías LGTBQ. Si bien ambas cantantes comenzaron a trabajar hacia 2014, la fisonomía de Lolein terminó de delinearse en el pop en 2018, con la influencia de la Madonna de los '90, Bruno Mars y el chileno Álex Anwandter. Sus primeras cuatro canciones fueron publicadas en el EP Lolein (2019).

Valentina Villarroel

Artista sonora y cultora de la música experimental, Valentina Villarroel explora el sonido como el testimonio de la historia, y en ese sentido se ha desarrollado como paisajista sonora. Principalmente en recorridos por los territorios de la Región del Biobío, de donde proviene, y políticamente desde la puesta en relieve de los espacios de la naturaleza, la flora, la fauna y la geografía sureña, parte fundamental de los conflictos ecosociales. Los registros sonoros de Villarroel equivalen a la composición musical.

Carolina Holzapfel

Carolina Holzapfel fue la principal autora y una de las cantantes del grupo experimental Bendita Prudencia, formado en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile en la primera mitad de los 2000. Pianista y compositora, el 2016 debutó como solista, con guiños al jazz y la música experimental. Editado por El Templo Records, las canciones se presentaron en ese disco como “una propuesta creativa que incorpora elementos de la música popular, del jazz y la música de películas, todo con una alta dosis de dinámica y talentosa creatividad". Carolina fue la pianista de los Blops, cuando se rearticularon en los años 2000 y cumple ese mismo rol en el Ballet Nacional y la Escuela de Danza de la Universidad de Chile,

Lizz

En las antípodas de Paloma Mami como figura de máxima popularidad en el trap chileno se sitúa Lizz, alterego principal de la cantante, productora y DJ Elisa Espinoza, una protagonista de esa influyente escena que dominó las preferencias musicales desde fines de la década de 2010. Su historia de trashumante entre el Biobío, Santiago e Inglaterra junto a un conocimiento acabado de músicas a la vanguardia desembocaron en un trabajo como experimentadora del sonido, desde el hip-hop y la electrónica. Ello dio como resultado una densa música e imaginería trap que ella definió como "latin future".

Soledad Vélez

Es chilena, pero el país donde Soledad Vélez ha desarrollado una carrera como cantante y compositora ha sido España, sumándose a otros nombres de la cantautoría contemporánea que se han abierto paso en el extranjero, como Yael Meyer. Sus primeras canciones eran de raíz folk, pero luego se ha orientado hacia los timbres electrónicos e incluso los ritmos bailables, dando forma a una música que ha tocado tanto en Europa como en ocasionales visitas a Chile.