Pop
Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.
La pródiga generación de voces y compositoras femeninas del Biobío tiene en Claudia Melgarejo a una cantautora que recorre largos trayectos musicales, caminos que se inician en las raíces del canto campesino sureño y que desembocan en la música pop moderna. Ese tránsito queda expuesto en los cinco años que separan sus primeros discos autorales, Afín (2012) y Feroz (2017), donde ella pasó desde la influencia de la guitarra campesina al uso de la guitarra folk, aunque en ambos momentos utilizó afinaciones no regulares de la tradición.
Un universo de fantasía creado desde atmósferas oníricas e imágenes en una especial paleta de colores, envuelve la música de Qloud. Es el nombre musical de la cantante y productora viñamarina Claudia Lillo Restrepo, una figura en las escenas del pop independiente que apareció en 2019 con la canción "Veneno". En poco tiempo ella impuso el personaje que interpreta, una especie de diva irreal, con canciones que se mueven entre el electro pop, el dream pop y cierto espacio para el pop dance. Su primer trabajo fue el EP El mundo índigo (2020), parte del catálogo del sello femenino T3MPLUM.
Conocida como actriz de teatro y comediante, Magdalena Larraín además se hizo cantante con posterioridad a ese camino, cultivando una música que fusiona influencias modernas y que se fundamenta en la raíz del folclor latinoamericano. Hija del director de cine Ricardo Larraín, tras una residencia de varios años en España, Maida Larraín hizo su debut en el disco con una serie de canciones, valses peruanos, zambas argentinas y boleros, la mayoría escritas por la cantautora Paula Herrera, que integraron el disco Lo poco que sé (2016), con arreglos de Pedro Melo (Entrama). Tres años después presentó su segundo disco, Quiero gritarlo, que definió como un trabajo conceptual, centrado en canciones femeninas, con un cuidado trabajo en los videoclips y un saludable ingenio y sentido del humor. Más adelante, ella comenzó a presentarse con el nombre de Maida la Reina, y así publicó álbumes sucesivos, El tiempo al revés (2022) y La reina (2024), una muestra de colorida fiesta latina que publicó durante su traslado a México.
En la década de 2010 se les definió como puntas de un recambio generacional para la extendida tradición rockera de su natal Concepción, ciudad con la cual han dialogado en sonido y en colaboraciones. Entre grabaciones y cambios de integrantes, La Julia Smith fue mutando y transitando con vigor por el rock and roll, la sicodelia y el pop con tintes de folk; pero sobre todo con un trabajo de rigor profesional.
Nacida en Santiago, pero residente desde niña en Tocopilla y luego en Antofagasta, Ángela Lucero Areyte tuvo una compleja infancia en el norte, y en ese contexto a los 12 años comenzó a hacer rap. Con una hija pequeña, se trasladó a Santiago el año 2015 y buscó algunas presentaciones, hasta que el 2016 la contactó Jimmy Fernández, con quien lanzó el disco Inmarchitable, y definido por ella como autobiográfico. Su severa y firme forma de rapear, las letras directas y un rítmico trabajo en sus bases, la destacaron entre los discos del género de 2018. La edición de un disco durante la pandemia y el lanzamiento de Mariposa el 2021, la situaron entre los grandes nombres del género, con un llamativo acercamiento al pop.
Felipe Schuster integró Hic Sunt Leones, banda de la segunda mitad de la década de los 2000, con la que elaboró un sonido pop que si bien no alcanzó ecos masivos, fue ampliamente reconocido por su factura. Hacia fines del 2011, cuando ya el proyecto no existía, Schuster comenzó a desarrollar un trabajo solista que el 2012 presentó en vivo, y en el disco Atiempo (2013). Con sonidos similares a su banda de antaño, un tributo al tema "Campos verdes" de Eduardo Gatti, que grabó junto al propio cantautor y la producción de Pablo Stipicic. Al tiempo que alterna su oficio musical con su profesión de abogado, ha seguido componiendo canciones y su segundo trabajo fue La montaña (2015), y desde entonce sigue lanzando singles en sociedad con el compositor Javier Barría.
Una banda como Engrupo quizás no hubiese podido destacar tanto en otra época como lo hizo durante el llamado boom del pop chileno, en los años ochenta. La enorme difusión de sus canciones ágiles y livianas, interpretadas por escolares que parecían ejercer de imán sobre las mujeres, estuvo atada a las circunstancias del Chile bajo dictadura, con medios ansiosos por destacar nuevas propuestas evasivas y versos casi arquetípicos en su frivolidad.
Con un pasado como modelo, que incluso la llevó a participar como candidata en el concurso de belleza Miss Chile en 2002, Trinidad Alliende se convirtió luego en cantante pop y autora de canciones de corte romántico. Además, mientras estudiaba canto en Valdivia descubrió el paisajismo como una profesión paralela.
Gameover fue el grupo con más vocación pop del circuito de rock independiente de comienzos de los años 00. Iniciados en círculos punk y en torno al pop ingenuo del sello Gatomo, ganaron marcas como su actuación con Stephen Malkmus en el Teatro Novedades en abril de 2002, , el triunfo en el concurso de nuevas bandas del programa radial ‘‘Super 45’’ (2001) y sus tres canciones en la película Los debutantes (2003), incluida una versión de ‘‘Creo que te quiero’’, del grupo Nadie. El nombre no se dice en inglés. Se pronuncia ‘‘gameover’’.
El acomodo de una cantautora sobre el piano ha sido una figura más habitual en el extranjero que en Chile, donde Francisca Valenzuela irrumpió como una notoria novedad en el año 2006. Ella fortaleció una agenda de presentaciones en vivo y logró ubicar al menos dos singles en radio ("Peces" y "Dulce") antes siquiera de comenzar el trabajo en un primer álbum. Fue el prometedor inicio de una carrera que supo afirmarse rápidamente en un cauce profesional, y que años después destacaría como una de las más presentes y activas en el panorama de pop chileno de exportación. Sus canciones se han guiado por melodías suaves pero de carácter, que ubican los versos como foco de fuerza e identidad, y que amplían la agenda temática habitual en las intérpretes locales.
Los Tres son el gran símbolo musical de los años noventa en Chile, y sus citas de reunión los han consolidado también como una sociedad clásica. Si bien su sonido se concibió y desarrolló como el de una banda de rock, con el tiempo expandió las fronteras del género, pues ha explorado también otras zonas —a veces, desconocidas o desvalorizadas— de la tradición musical. De la cueca a la balada, con algo de Nueva Ola y Nueva Canción Chilena, Los Tres han condensado en su discografía una mirada refinada sobre Chile y su pasado musical, con uno de los mejores sonidos logrados por una banda local desde los primeros ensayos locales de rock. En Los Tres confluyeron inicialmente el talento de cuatro instrumentistas de excepcional preparación, todos los cuales han mantenido destacadas carreras musicales también por fuera de su compromiso con el grupo. Desde el año 2000, cuando esa formación original anunció una pausa de trabajo, la historia de la banda siguió entre interrupciones, rearticulaciones, cambios de integrantes y la reunión de su formación original en 2023.
Pablo Galarce pertenece al frente de solistas que ha abierto el ángulo de observación de la música pop y rock en la década de 2010. Sus canciones recorren distintos territorios y establecen vínculos entre lenguajes tan dispares como la balada y el folclor, pasando por el blues y el funk. Su primer álbum es Somos (2015), resultado de un trabajo autoral tras una trayectoria que comenzó en la Universidad de Chile, donde se tituló de licenciado en Teoría de la Música, y experiencias de canto como su participación en el trío de bossa nova y MPB Os Desafinados (junto a Marcelo Vergara y Javier Barría) y el grupo rock Coyote.
Veró es el proyecto solista de Verónica Quezada, cantautora folk de la Quinta Región que ha desarrollado una propuesta acústica a partir del ukelele, luego expandido a un trabajo mayor con músicos de acompañamiento, alrededor de una voz poderosa. Nacida en Villa Alemana, también ha establecido sus espacios de trabajo en Quilpué, y entre sus colaboraciones figura una aparición en el disco debut de Daniela Serey, Ilusión (2018). Su primera publicación solista es el EP Rey planta (2016).
Pop electrónico es el sello con el que se define De Mónaco, la banda que nació el 2013 a partir del núcleo de dos amigos - Carlos Contreras y Bastián Bascuñán. Muy rápido, a comienzos del 2014, debutaron con el EP Umbrales. El trabajo en vivo y sus propias búsquedas los hizo llevó a consolidarse como un trío, con el estudiante de bioquímica Mauricio Cabaña, y con esa formación presentaron su primer LP, El siglo de las luces del 2016, nuevamente producido por el experimentado Pablo Stipicic. Desde entonces han sumado a su creciente agenda en vivo dos giras internacionales. Con tematicas "menos melacólicas" - como han dicho- ya tienen varias canciones de gran presencia en pistas de baile y, sobre todo, de gran tráfico en redes sociales y plataformas como Spotify o YouTube.
Con su imaginativa y luminosa aproximación al hip-hop, CHC se ganó el derecho a proclamarse inventores de una corriente musical nueva. «Hippy-hop» es como le acomodó al grupo santiaguino definir su música, sostenida en un principio sobre las bases secuenciadas de Pedro Subercaseux y agitada por el rapeo cálido de Gabriel Díaz, Sebastián Silva e invitados que entraban y salían de su formación esencialmente dinámica. El trabajo del grupo fue la plataforma creativa para músicos que al poco andar destacaron en proyectos personales, tanto en la música como en la televisión y el cine. La importancia que éstos adquirieron en paralelo alejó de modo natural sus presentaciones en vivo, hasta detenerlas por completo.
Cantante romántica, de pop latino y con incursiones en la música urbana de fin de la década de 2010, María José Meza se inició a los 15 años como sesionista y corista de figuras como Luis Jara, Buddy Richard y Américo, además de acompañar a otros nombres de la canción latina como Diego Torres y la española Isabel Pantoja. En ese campo, también integró orquestas televisivas y actuó en el Festival de Viña del Mar durante seis temporadas. Como nombre propio desde 2017, y un cambio de marca musical al de Margus, Meza apareció enarbolando una defensa de género, desde la femeneidad, la fuerza y la resiliencia. en canciones como "Bancarrota", que escribió para el disco Mala hierba (2019). En tanto, su single "Muero de amor" llegó ese mismo año a formar parte de la banda sonora de la teleserie "La reina de Franklin".
Leche es el proyecto de música electrónica de Leandro Muñoz, quien junto a diferentes músicos asociados ha instalado una propuesta de pulsos a la vez dance y downtempo. Mantuvo un tiempo como vocalista a Marcela Thais, temporal integrante de Saiko. Figura también en los créditos de su discografía la cantante Celeste Shaw. Sus bases, ritmos y cadencias melódicas trip-hop llamaron la atención de Tricky, cuyo sello discográfico Brownpunk! llegó a contratar a Leche como primera figura no británica, en 2009. Ese año fueron teloneros del británico en un recordado concierto en el Teatro Caupolicán.
La historia de Sicadélica asocia inevitablemente su sonido al de una generación, aquella del dream-pop ensayado primero en Inglaterra y abrazado también en Chile durante los años noventa por bandas que encontraron en la distorsión de la guitarra eléctrica, la languidez vocal y la ambientación a partir de efectos eléctricos una identidad a la vez sugerente y evasiva. Se hicieron conocidos, entonces, entre la audiencia que en Santiago seguía a Solar y Sien. Pero Sicadélica esperó para mostrar su principal particularidad, cual es la de haber esperado veinte años para publicar un disco. En efecto, En silencio (2019) reunió el trabajo antiguo de la banda, y fue presentado en vivo (en Sala Máster) como en una promoción hecha y derecha, con tres de sus miembros fundadores (salvo el bajista Nicolás Loi) a bordo.
Denise Sofía Rosenthal Schalchli es una de las figuras del pop chileno de la era digital. Apareció como adolescente actriz en los años 2000 y se proyectó con una identidad propia fuera de la televisión en la década siguiente. En su caso, a través del disco Cambio de piel (2017), que le propició un estatus musical de dimensiones amplias. Fue un paso decisivo para alcanzar madurez y popularidad en un tránsito desde ese pop juvenil de los inicios hasta posiciones de internacionalización a través del pop latino y una salvaje música urbana a la que ella accedió después.
En dinámica de trío, Los Otros ha sido una de las bandas que ha ocupado a Pablo Ugarte, músico y compositor de extensa e intermitente trayecto en la música chilena, desde inicios de los años ochenta, más destacadamente en Upa (otros de los grupos que lo han ocupado han sido Barracos, Los Ex, La Dolce Vita y Los Churi Churi; este último, el conjunto de acompañamiento en una etapa de Lalo Parra). Raúl Carmona y Cristián Opazo completaron entonces la formación de Los Otros, que al poco acordar su sociedad publicaron Planetas, un disco con una mayoría de canciones originales, preparadas especialmente en conjunto, orientado en sus propias palabras según un «estilo cosmopolita-urbano cargado de sonoridades del pop con elementos electrónicos».