Pop

Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.

Max Zegers

Cantautor, multi-instrumentista, productor musical y viajante sin destino definido, Max Zegers es cultor de un pop mestizo de ciertas proximidades a Pedropiedra o a Fernando Milagros, que se nutre de diversos sonidos recogidos en lugares de América Latina que ha recorrido, aires y ritmos de las raíces folclóricas, y desde luego de una poesía trovadoresca obtenida del linaje al que pertenece, dado que es hijo de Julio Zegers. Como nombre propio, Max Zegers ha publicado los discos Día uno (2013) y Pueblos (2018), capítulos que exponen su experiencias en ruta.

Manul

Conocida como la bajista de Amanitas desde 2012, Manuela Reyes abrió una rama nueva en la música como solista utilizando con el nombre de Manul, que ella recogió de su época escolar. Había llegado a esa banda femenina a los 17 años y desde entonces se enfocó como engranaje de un conjunto. En paralelo Manuela Reyes trabajó con la compañía teatral La Candelaria, dirigida por su madre, la actriz Macarena Baeza, donde comenzó a sacar la voz y a cantar canciones. Esa experiencia sería decisiva para la puesta a punto de un proyecto musical propio que tomó cuerpo cuando Amanitas entró en receso en 2019. Con la pandemia, que atrapó a Manuela en una casa familiar del Cajón del Maipo, se concretó el proceso de composición de canciones de Manul. En ese período aparecieron singles como "Detrás del ventanal", "Inusitada", "Hielo" y "Ya nada es lo mismo", la antesala de su álbum Piñata (2024). Contó con la producción Victoria Cordero y narrativamente relacionaba las canciones unas con otras como capítulos de una novela. Manuela Reyes es la hermana menor de la cantautora Amapola Malahierba, quien le recomendó tomar el bajo eléctrico como instrumento. Ella avanzó en ese camino instrumental, que la llevó a sesionar para Javiera Mena, Camila Moreno, Benjamín Walker, Fármacos, Condy y, desde luego, su hermana mayor. Juntas grabaron y produjeron el EP Canciones secretas (2020), en sesiones secretas realizadas en la misma casa del Cajón del Maipo.

Yaia

Ritmos como el calipso, el dub y el reggae convergieron en el sonido de Yaia, conjunto que durante un breve período unió a músicos más tarde destacados por su propia cuenta. Sebastián Silva, Pedro Subercaseaux y Nea Ducci venían trabajando en el conjunto CHC, cuando hacia 2002 quisieron intentar un desvío hacia la música afrocaribeña. El único disco que llegaron a publicar, Goor modning (2004), mostró una estimulante invitación de armonías playeras y letras en inglés, referidas al valor de la amistad y otras verdades simples (uno de ellos, "If", llegó al spot de una cerveza). Todos en Yaia militaron bajo alias: Pita, Tat, Yayita y Lady Clarita, y en sus pocas presentaciones en vivo tuvieron de su lado a invitados también de talento y seudónimos, como Jorge Delaselva (en bajo) y Gepe (en batería). Bajo esos nombres de fantasía, latía la carrera inicial de músicos de sobra destacados más tarde en sus carreras solistas, como Pedropiedra.

María Simón

La canción "Sin norte" marcó un punto de partida en la propuesta de música y escritura de letras de María Simón, cantautora pop integrada a una escena femenina independiente que apareció a inicios de los años '20, con la experiencia de la pandemia como contexto: «Si hoy me tocara partir, yo partiría feliz. / Y que me lleve, que me lleve el río». Interpretada junto al rapero Bronko Yotte, definió en parte su sonido y la narrativa para un repertorio de marcada carga autobiográfica. María Simón es el nombre musical de Josefina Valenzuela, quien antes de consolidarse como cantautora estudió Teatro. Sus referentes musicales se mueven desde el pop anglo de Amy Winehouse y Dua Lipa, hasta la latinidad de Rosalía y Kali Uchis. El álbum Hoy para mí (2024), producido por Claudio Quiñones (Nicole, Jano Soto, Coni Lewin, Six Pack) definió su primera posición en el pop, con una mirada hacia el R&B, la música latina y la música urbana.

Mitcheaux

Mitcheaux es la identidad musical adoptada por Miguel Torreblanca para el proyecto solista de una etapa posterior a su inicio como músico de rock progresivo, rock fusión y jazz rock a comienzos de los años 2000. Su nombre civil, en cambio, se asocia al trío Kamken, del que fue bajista y compositor, pero su historia musical lo ha llevado a trabajar en ámbitos más diversos y una vez que tomó la personalidad musical de Mitcheaux en 2012, la música que compuso alcanzó incluso al pop electrónico como extensión.

Patricio Aravena

Desde diversos ángulos musicales, Patricio Aravena fue uno de los más grandes exponentes del bajo eléctrico y uno de los primeros en el uso del modelo destrastado durante la era de la fusión que se consolidó en la década de 1980. Su música tanto como solista como acompañante ha descifrado claves de esos mestizajes, desde el rock a la música latinoamericana y desde el jazz al funk. Aravena comparte simulitudes musicales y generacionales con bajistas de fusión como Isidro Alfaro, Jorge Campos o Marcelo Aedo, todos descendientes del pionero Ernesto Holman, que fue, por cierto, su primer y único maestro.

Capitán Memo

Aunque su rostro no sea el de un músico reconocible al instante, Juan Guillermo Memo Aguirre ha hecho famosas en toda Hispanoamérica sus canciones para programas infantiles. Durante décadas de trabajo en Estados Unidos, el chileno llegó a musicalizar las versiones en castellano de series animadas de enorme popularidad en los años ochenta, tales como La abeja Maya, El festival de los robots y Capitán futuro. Con sus canciones sencillas y de eficaces melodías, Aguirre es un músico inscrito en la memoria infantil de gran parte de los adultos de hoy, y cuyas esporádicas presentaciones en vivo confirman su enorme aunque atípico alcance. Su oficio, sin embargo, excede ese campo y lo inscribe como un prolífico compositor de canciones, jingles y cortinas televisivas.

Fernanda Leiva

Aparecida a mediados de la década de 2010, Fernanda Estefanía Leiva Fonseca llegó a ser llamada "la promesa del pop de Concepción", una ciudad históricamente pródiga en la música chilena. Cantante, autora y comunicadora audiovisual de profesión, Fernanda Leiva comenzó a escribir canciones desde temprana edad, lo que la condujo hacia un pop melódico de guitarras decisivamente influenciado por el argentino Gustavo Cerati.

Alberto Plaza

Pocos músicos en Chile pueden mostrar las cifras de venta de Alberto Plaza. Sus marcas comerciales son aún más impresionantes si se considera que las ha conseguido muchas veces tan sólo con una guitarra acústica, el instrumento clave de sus canciones y de una carrera musical que, aunque con los años derivó parcialmente hacia ritmos y colores tropicales, está construida sobre la base de históricas baladas de amor y de himnos de consideración humanista.

Cristián Heyne

Un trabajo extenso y sin interrupciones en proyectos musicales propios y ajenos ha convertido a Cristián Heyne en un compositor y productor respetado, con logros en géneros disímiles y una llamativa lista de encargos. Pese a su crédito en discos de nombres populares, Heyne no ha abandonado hasta ahora el desarrollo de un exigente rock eléctrico en su propio proyecto, Shogún. Y en su trabajo como productor y diseñador de sonido, ha dirigido los sellos independientes Luna y Música del Sur.

Beto Cuevas

La entrada de Beto Cuevas a La Ley en 1989 cambió para siempre la vida de un joven chileno criado en el extranjero que hasta entonces creía que iba a estar laboralmente vinculado al diseño gráfico. Pero su carisma modificó también al grupo, que en él encontró a un frontman que resultaría clave para dotar de identidad a la banda en su exitosa aventura de conquista extranjera. Con la separación de la banda, Cuevas se consolidó como un vocalista pop reconocido a nivel continental, con proyectos creativos personales en varias plataformas, incluyendo la actuación y la cantautoría solista.

Reptila

Inicialmente llamado Reptilian Beats, el proyecto de Reptila apareció en escena hacia 2018 con una propuesta musical puesta en marcha por la cantante Andrea Zárate y la percusionista y baterista Maite Rojas, y una idea acerca de la música, el sonido, el ritmo y la imagen escénica dispuestas en iguales proporciones. Reptila recoge distintas fuentes de sonido, los tambores orgánicos africanos y afrolatinos, los beats sintéticos de la electrónica y un sentido del pop sin fronteras ni etiquetas. El resultado ha sido una música situada en el espacio del world beat, con libertad de pensamiento y acción. Repitla logró una importante presencia en este sentido durante su actuación en el Festival Womad de 2022, que le dio visibilidad entre las músicas del mundo, y una posterior gira de conciertos en Europa. Andrea Zárate era la cantante del grupo multicultural LaSmala de Valparaíso, mientras que Rojas ha sido colaboradora de Javiera Mena, entre otros nombres. Más adelante el proyecto incorporó a la tecladista Dominga Corral, que también había tenido un paso por el folclor como acordeonista, por ejemplo en un dúo con Belencha Mena. Entre sus colaboraciones aparecen grabaciones junto a Michéle Espinoza (Mamma Soul), Fran Riquelme (Newen Afrobeat), Juanito Ayala, Sarazul y Paulopulus.

Buddy Richard

Buddy Richard es uno de los pocos solistas chilenos adscritos al movimiento de la Nueva Ola que logró trascender a ese movimiento con un repertorio propio y un estilo de marca personal que mezcla balada romántica y rock orquestal. Autor de composiciones que han cruzado las fronteras del país ("Mentira", "Tu cariño se me va", "Despídete con un beso") y que han sido recreadas por músicos de generaciones posteriores a la suya, el cantante es uno de los valores más reputados e incombustibles de la escena local, cuya actividad marcó un cierre en 2008 con una gira de despedida y su anuncio de retiro, aunque se ha mantenido con apariciones esporádicas en vivo.

CineMarte

Calificados incluso por ellos mismos como una "boyband", CineMarte se formó por cinco amigos que desde adolescentes tocaban juntos con el nombre de Confesión. A diferencia de una "boyband" tradicional,  ellos destacaban que componían y tocaban sus canciones, e inspirados, como dijeron a la prensa, en su amor al cine y en la convicción que su música era "de otro planeta", en 2006 cambiaron su nombre a CineMarte. El 2009 presentaron el primer disco, Un día de abril, y con canciones de pop melódico y letras de amor, tuvieron una historia de cinco años y dos discos.

Samuel Maluenda

Samuel Maluenda, también conocido como Samy Maluenda, es un bajista de versátil disposición en la música popular y el jazz, donde ha encontrado un espacio para proyectarse como nombre propio desde los ángulos de la composición, la organización de agrupaciones y la experimentación con el instrumento. Sus bajos de seis y hasta siete cuerdas están presentes como sonido central en álbumes de jazz fusión que ha producido, con música para cuarteto, octeto e incluso trabajos de dinámica solista como Luna (2021), el más experimental de su trayectoria.

Begoña Ortúzar

Artista visual, compositora y cantante, lo primero que el medio conoció de Begoña Ortúzar fue su vínculo con el productor y músico Cristián Heyne, para un proyecto de dúo que apareció en 2017 con el nombre de Tormenta y un EP titulado Primera parte. Como nombre propio, Begoña Ortúzar reapareció ese mismo año con el EP Siempre estoy a punto de llorar, 23-25, un repertorio de canciones a pequeña escala, un pop de dormitorio sustentado en el piano acústico y el piano eléctrico, y cargado de melancolía.

Javiera Mena

Al frente en la generación de nombres del pop chileno del siglo veintiuno, Javiera Mena ha ganado un reconocimiento creciente desde 2010 a partir del uso despierto y natural de las plataformas digitales. De ese modo ha expandido su música en Chile, Argentina, México y España, países donde ha cultivado audiencias fieles gracias a sus discos y a éxitos como "Hasta la verdad", "Luz de piedra de luna", "La joya" y "Espada". A ellos suma colaboraciones con el dúo noruego Kings of Convenience y la cantante mexicana Julieta Venegas, junto a una imparable agenda de festivales internacionales. Desde sus inicios en vivo hacia 2001 Javiera Mena se distinguió por su aparición adelantada como solista, su apertura innata a las influencias y su talento en la composición. Como creadora ha mostrado el desprejuicio para componer canciones acústicas, pop o de bases electrónicas por igual, desde sus comienzos en el circuito de música independiente hasta el lugar protagónico que ha ganado en la escena pop chilena de su tiempo.

Melvin Crema

El grupo Melvin Crema llegó poco después del año 2000 de Chillán a Santiago, con el fin de contagiar a la capital de un pop pegajoso, tanto a través de radios como televisión (por su participación en la banda sonora de la teleserie "Brujas"). Durante sus tres años de existencia, trabajaron un sonido cercano al punk-pop acelerado de Tronic o Glup!, y que quedó registrado en un único disco.

Jorge Caraccioli

Jorge Caraccioli es al jazz vocal masculino lo que Rossana Saavedra al femenino: una figura difícilmente alcanzable en términos de swing adquirido en el ADN, manejo de lenguaje y técnica sobresaliente, y que no tuvo más maestros que su propio instinto. Pero durante mucho tiempo Jorge Caraccioli vivió entre las cuatro paredes del estudio de grabación, en el negocio de la música publicitaria y sin salir a los escenarios reales.

Catártica Animal

Cultora de pegadizos ritmos bailables que ella ha definido como "electro cumbia uterina", María Paz Artigas toma el nombre de Catártica Animal para proyectar un trabajo como cantante solista, siempre en ese campo de la transformación de la cumbia a partir de la influencia de los sonidos urbanos y otros elementos del pop. En momentos previos integró temporalmente el dúo melipillano de cueca femenina Las Pecadoras, que dejó un marcado acento feminista antes incluso de los tiempos de movilizaciones. El canto de Artigas aparece en el álbum Cuéntame una cueca (2016). "La afro cumbia y los sonidos urbanos son los que nos llaman a la catarsis colectiva. El baile es fundamental para explorarnos y reconocernos", ha dicho la autora de canciones como "Ay corazón" y "En libertad", singles principales del EP Soltar (2018).